Plano de la ciudad de Timgad (Argelia). Siglo II. Fundada por Trajano.
TIMGAD
Vista del foro
romano en la
actualidad
Los romanos asimilan de los griegos el
concepto de "orden" en la arquitectura
pero introducen ciertos cambios de
aspecto y los amplían hasta cinco tipos
básicos.
La primera modificación es la
introducción, en todos los órdenes, de un
levantamiento o podium para elevar más
los elementos sustentantes. Igualmente
instalan basa en todos los órdenes, lo
que constituye una novedad ya que el
dórico griego no solía llevarla.
Aunque siguen utilizando los tres
tipos básicos griegos, dórico, jónico y
corintio, añaden otros dos: el toscano y el
compuesto. El Toscano es muy similar al
dórico griego pero con basa, el fuste liso
y, generalmente, el friso liso y sin decorar
(no suelen poner triglifos y metopas).
Finalmente introducen el orden
Compuesto, muy similar al corintio griego
en sus características y dimensiones,
pero con un capitel más complejo ya que
supone la fusión del corintio (con hojas
de acanto) con el jónico (al llevar unas
volutas bien desarrolladas).
Coliseo es el nombre popular del Anfiteatro Flavio, situado en Roma. Fue construido
en el siglo I por los emperadores de la dinastía Flavia. En él se celebraron luchas de
gladiadores que podían ser vistas por 50.000 espectadores, lo que le convertía en el
anfiteatro más grande de la Antigua Roma.
La construcción del Coliseo comenzó bajo el mandato del emperador Vespasiano en
el año 70, continuado por su hijo Tito, que lo inauguraría en 80, aún inconcluso. Fue
terminado en el 82 por su otro hijo Domiciano, que añadiría el último piso y los
sótanos. Estos emperadores pertenecieron a la dinastía de los Flavios, de ahí el
nombre de Anfiteatro Flavio.
Fue edificado dentro del enorme complejo del palacio de Nerón, la Domus Aurea,
construida tras el incendio de Roma. Precisamente ocupó un espacio llano donde
existía una laguna artificial, la Stagnum Neronis. Con esta y otras actuaciones se
restituyeron a la hacienda pública los terrenos apropiados por Nerón.
Se desconoce la identidad del arquitecto del edificio, como ocurría en general con la
mayoría de las obras romanas: las edificaciones públicas se erigían para mayor gloria
de los emperadores. a lo largo de los años se han barajado los nombres de Rabirio,
Severo, Gaudencio o incluso Apolodoro de Damasco, aunque se sabe que este útimo
llegó a Roma en el año 105. Lo cierto es que su identidad sigue siendo un misterio.
Algunos historiadores creen que pudo haberse financiado gracias a la toma de
Jerusalén en el año 70. Dio Casio afirma[1] que se sacrificaron 5000 animales durante
los 100 días que duraron los festejos de inauguración.
El Coliseo es un enorme edificio ovalado de 189 metros de largo por 156 de ancho, y de
48 metros de altura, con un perímetro de la elíptica de 524 metros. Se suele decir que
este edificio ha sido un modelo para los recintos deportivos modernos, ya que tiene un
diseño ingenioso y soluciones eficaces a problemas actuales.
El terreno de juego propiamente dicho era un óvalo de 87 por 55 metros, y en realidad
era una plataforma construida en madera y cubierta de arena. Todo el subsuelo era un
complejo de túneles y mazmorras (el hipogeo) en el que se alojaba a los gladiadores, a
los condenados y a los animales. El suelo disponía de varias trampillas y montacargas
que comunicaban con el sótano y que podían ser usadas durante el espectáculo.
El plano de la arena tenía un completo sistema de drenaje, conectado a cuatro
imponentes cloacas. Se ha sugerido que obedecen a la necesidad de evacuar el agua
tras los espectáculos navales. Sin embargo parece ser que ya Domiciano,
abandonando la idea de la naumaquia, pavimentó las cloacas y colocó en la arena los
montacargas para los combates de gladiadores. La cubierta de madera ya no se
conserva, con lo que todo el laberinto subterráneo permanece hoy al aire libre.
La fachada se articula en cuatro
órdenes, cuyas alturas no se
corresponden con los pisos
interiores. Los tres órdenes
inferiores los forman 80 arcos
sobre pilastras, y con
semicolumnas adosadas que
soportan un entablamento
puramente decorativo. El cuarto lo
forma una pared ciega, con
pilastras adosadas, y ventanas en
uno de cada dos vanos.
Los órdenes de cada piso son
sucesivamente toscano, jónico y
corintio. El último piso tiene un
estilo indefinido que fue catalogado
en el siglo XVI como compuesto.
Era corriente superponer estilos
diferentes en pisos sucesivos, pero
no era habitual hacer edificios con
cuatro órdenes superpuestos. Las
comunicaciones entre cada piso se
realizaban a través de escaleras y
galerías concéntricas.
El Coliseo contaba con una cubierta de tela desplegable accionada mediante
poleas. Estas cubrición, hecha primero con tela de vela y luego sustituida por lino
(más ligero), se apoyaba en un entramado de cuerdas del que poco se sabe.
Cada sector de tela podía moverse por separado de los de alrededor, y eran
accionados por un destacamento de marineros de la flota romana.
En la parte superior de la fachada se han identificado los huecos en los que se
colocaban los 250 mástiles de madera que soportaban los cables. Al parecer las
cuerdas se anclaban en el suelo, pues de otro modo los mástiles soportarían
demasiado peso. A tal efecto había un anillo concéntrico de piedras o cipos
situados a 18 metros de la fachada en la explanada exterior, y que también
permitían el control del público para evitar aglomeraciones. La franja entre la
fachada y los cipos estaba pavimentada con travertino.
La inauguración del Coliseo a cargo de Tito se realizó mediante la celebración
de unos festejos que duraron cien días en los que murieron cerca de dos mil
gladiadores.
El circo máximo de Roma: Se trata del mayor edificio para espectáculos construido en todos los tiempos. Durante mucho tiempo atrás en el mismo
espacio donde está ubicado el Circo, se celebraban carreras de carros, pero fue durante el reinado de Augusto cuando adquirió una mayor
importancia y monumentalidad. El emperador colocó allí el obelisco de Ramsés II procedente de Heliópolis y en el 357 éste fue sustituido, por orden
de Constancio II, por el de Tutmosis III, de 32,5 metros de altura. Se cree que su capacidad máxima debía ser aun mayor que la que la le atribuye
Plinio el Viejo (250.000 espectadores).
El Panteón de Agripa o Panteón de Roma es un templo circular construido en Roma
a comienzos del Imperio Romano dedicado a todos los dioses (la palabra panteón
significa templo de todos los dioses). En la ciudad se lo conoce popularmente como
La Rotonda, de ahí el nombre de la plaza en que se encuentra.
"Diseño angélico y no humano". Miguel Ángel.
"El más bello recuerdo de la antigüedad romana es sin lugar a dudas el Panteón.
Este templo ha sufrido tan poco, que aparenta estar igual que en la época de los
romanos." Stendhal.[1]
El Panteón fue en origen un templo consagrado a las siete divinidades celestes de la
mitología romana: el Sol, la Luna, y los cinco planetas (Mercurio, Venus, Marte,
Júpiter y Saturno). Cada uno de ellos tenía asignado uno de los siete ábsides del
interior.
Por otro lado, la propia sala circular era una esfera perfecta, representación de la
concepción cosmogónica de Aristóteles. Por un lado, el mundo infralunar
corresponde a la mitad inferior del edificio. El mundo supralunar, la esfera celeste,
es la bóveda, en la que el óculo central hace las veces del sol. El edificio estaba
concebido para unir al hombre con la divinidad, pero sobre todo al emperador, que
era proclamado un dios a los ojos del pueblo,
En el año 27 a. C. Agripa levantó un Panteón que fue destruido por un incendio en el año 80
d. C. Adriano mandó construir, sobre los cimientos del templo arrasado por el fuego, y en
nombre de Agripa, un nuevo templo de cuyo proyecto se encargó el gran arquitecto del siglo
I Apolodoro de Damasco. El templo esta formado por un gran pórtico clásico y una enorme
cella cilíndrica. El pórtico cuenta con dieciséis columnas monolíticas realizadas en granito
egipcio y mármol blanco en las basas, que dividen el espacio en tres naves. El Pantheon
hizo época: con la luz de su óculo cenital, de 8,92 m de diámetro, consagró para siempre en
arquitectura aquella luz apacible y difusa del atrio de la casa itálica ancestral, que acendraba
su encanto en las horas de los crepúsculos. Su efecto tranquilizante recibe el apoyo de una
singular armonía de proporciones, que el visitante percibe aun sin saber el secreto. Cuando
se le dice que la altura a que la cúpula se encuentra es exactamente la misma que el
diámetro de la rotonda (43,30 metros) empieza a percatarse de que tenían razón los griegos
al considerar que el secreto de la belleza sensible estaba en el número. El pesado casquete
de la cúpula descansa en el muro cilíndrico de la rotonda, de seis metros de espesor y que
encierra todo un festoneado de bóvedas y de arcos de ladrillo que trasladan el peso del
hormigón, de la masa muraria, a los puntos de mayor resistencia. El muro, a su vez, está
sostenido por un anillo de cimentación de 7,30 m. de espesor, que después de hecho hubo
de ser incrementado, como los muros hubieron de ser entibados, por el este y por el sur, con
edificios anejos, aún en vida de Adriano. Las tres líneas de imposta, visibles por el exterior
del cilindro, delimitan los tres sectores superpuestos que constituyen el verdadero muro, y
en ellos los materiales de relleno se van aligerando de abajo a arriba. La distribución de las
cargas permite que en el interior del cilindro puedan abrirse ocho nichos, uno ocupado por la
puerta y los otros siete en alternancia de rectángulos y semicírculos, éstos en los extremos
de los ejes y aquellos de las diagonales.
Dos columnas, de pavonazzetto en los nichos semicirculares y de giallo antico
en los rectangulares, cierran los respectivos vanos. De cada una de las paredes
de los macizos intermedios, revestidas de mármoles incrustados, de una
fastuosa policromía, sobresalen edículas rematadas por frontones triangulares o
de segmento de círculo. Entre este sector bajo el muro, y el arranque aparente
de la cúpula, corría un ático con ventanas, que experimentó una sensible
transformación en el siglo XVIII. Hace unos años se restableció, en un tramo de
dos ventanas, el dispositivo original, conocido por dibujos, en el que las
ventanas, cerradas por celosías, estaban separadas por cuatro pilastrillas que
rellenaban el tramo intermedio. Cada ventana se encontraba en la vertical del
eje del nicho o de la edícula correspondiente. Libres del entresuelo que hoy los
cubre, los nichos llegaban entonces hasta cerca del arranque de la cúpula y
recibían la luz indirecta que se filtraba por las ventanas. La pared era, pues,
antiguamente mucho más diáfana que lo ha sido después, merced a esas
ventanas superpuestas al zócalo de la franja intermedia. Todo ello no pasaba de
ser una fachada, bella e ingeniosamente concebida, con la doble función de
ocultar todo el sistema de apoyos que mantenía en pie el edificio y de no romper
con la tradición de la arquitectura arquitrabada: las columnas, las pilastras, las
cornisas, todo, por superfluo que fuese (como superfluas son, pues nada
sostienen, las hermosas columnas corintias de los vanos de los nichos)
significaba continuidad y respeto al brillante pasado de la arquitectura, sobre
todo de la flavia
En tiempos de Adriano el edificio fue enteramente reconstruido. Su nombre no
aparece en las inscripciones debido al rechazo de este emperador a que su
nombre figurase en las obras llevadas a cabo bajo su mandato, muy al
contrario que su predecesor Trajano.
Las marcas de fábrica encontradas en los ladrillos corresponden a los años
123-125, lo que permite suponer que el templo fue inaugurado por el
emperador durante su estancia en la capital entre 125 y 128. Aunque no se
sabe con certeza quien fue el arquitecto, el proyecto se suele atribuir a
Apolodoro de Damasco.
Se cambió la orientación respecto del panteón precedente, ya que se colocó la
fachada principal hacia el norte. El edificio quedó compuesto por una
columnata a modo de pronaos, una amplia cella redonda y una estructura
prismática intermedia. El gran pronaos y la estructura de unión con la cella
ocuparon por completo el espacio del templo anterior, mientras que la rotonda
fue construida sobre el espacio de la plaza augustea que separaba el panteón
de la basílica de Neptuno. Delante del templo se edificó una plaza porticada en
tres de sus lados y pavimentada con lajas de travertino.
El pronaos octástilo, con ocho columnas en la fachada, y con cuatro columnas
en los laterales, mide 34,20x15,62 m, y se encuentra 1,32 m sobre el nivel de la
plaza, de modo que se accede subiendo cinco escalones. La altura total del
orden es de 14,15 m y los fustes tienen un diámetro de 1,48 m en la base.
El friso contiene la inscripción de Agrippa en letras de bronce. En el arquitrabe
se grabó posteriormente una segunda inscripción[5] relativa a la restauración
acometida en tiempos de Septimio Severo. El frontón debía estar decorado con
estatuas de bronce, ancladas con pernos, y hoy perdidas. Por la posición de los
orificios se especula con que pudo ser la figura de un águila con las alas
desplegadas.
Al interior, dos filas de cuatro columnas dividen el espacio en tres naves, la
central y más amplia conduce a la gran puerta de acceso a la cella, mientras
las dos laterales terminan en dos amplios nichos que debían albergar estatuas
de César Augusto y de Agrippa, trasladadas desde el edificio viejo.
El fuste de las columnas estaba hecho de granito gris (en la fachada) o rojo,
provenientes de las canteras de Egipto. También los pórticos que rodeaban la
plaza eran de granito rojo, aunque de menor dimensión. Los capiteles corintios,
las basas y los elementos de trabazón son de mármol pantélico, proveniente de
Grecia. La última columna del lateral oriental, perdida en el siglo XV, fue
sustituida por otra de granito gris en tiempos de Alejandro VII. La columna del
extremo oriental de la fachada fue igualmente sustituida con un fuste de granito
rojo bajo el pontificado de Urbano VIII. De este modo se modificó la alternancia
de colores original.
El cuerpo intermedio que conecta el pronaos con la cella
está construido en opera latericia, y consta de dos grandes
machones adosados a la cella. Los machones flanquean el
paso de acceso a la rotonda, que es la prolongación de la
nave central del pronaos. Por otra parte, entre los
machones y la cella queda un espacio residual en el que se
ubican dos escaleras de acceso a la parte superior de la
cúpula.
Al exterior, la estructura tiene la misma altura del cilindro de
la rotonda, y debía tener un revestimiento en estuco y
mortero hoy desaparecido. Sobre este cuerpo existe un
segundo frontón de ladrillo, de una altura mayor que la del
pórtico de entrada, y que se preveía que se viera solo
desde gran distancia. Las líneas de cornisa, que recorren el
exterior de la rotonda marcando los pisos, continúan en
este cuerpo sin solución de continuidad.
La cúpula está decorada al interior con cinco filas de
casetones, de dimensiones cada vez menores, y en el centro
presenta un óculo de 8,9 m de diámetro. El óculo estaba
rodeado por una cornisa de bronce fijada a la cúpula en la
última fila de casetones. Las oquedades en la fábrica
sugieren que tanto los casetones como el espacio intermedio
estaban forrados de bronce.
Al exterior, la cúpula arranca de una sobreelevación del
muro, a 8,40 m por encima del arranque interior de la
bóveda. Se encuentra articulada por medio de siete anillos
superpuestos, el inferior de los cuales conserva todavía el
revestimiento de mármol. El resto se encontraba cubierto por
planchas de bronce dorado, hoy perdido a excepción del
perímetro del óculo, todavía en el lugar. Las planchas de
bronce fueron arrancadas en 663 por orden de Constante II,
emperador de Bizancio, y se colocó una cubierta nueva de
plomo en 735.
Las proporciones y la estructura del Panteón son representativos de
la concepción religiosa de los romanos: la morada de los dioses, en
la que Augusto pretende centralizar la gran variedad de cultos de la
religión romana y que se presenta con una arquitectura de síntesis
del cielo y de la tierra. "Como arriba es abajo; como abajo es arriba".
Por eso el edificio tiene una planta circular cerrada por una cúpula.
Tanto la altura del espacio interior de la cúpula como el diámetro de la
pared circular de la planta son de 43,20 m. Si nos imaginamos
completa la esfera que se inscribe en la gran sala circular y que
determina la cúpula, tendríamos representado el globo celeste
reposando en el suelo. La cúpula se apoya de manera estática sobre
el cilindro que posee un radio de 21,60 m, la misma dimensión que el
cilindro y su altura.
El Panteón ha tenido una enorme trascendencia en la arquitectura
occidental. Durante el Renacimiento, los artistas y arquitectos que
volvieron los ojos hacia la antigüedad clásica no podían pasar por alto
uno de los edificios más bellos y mejor conservados de Roma.
Brunelleschi estudió el Panteón para la construcción de la cúpula del
Duomo de Florencia, punto de partida de la arquitectura renacentista.
Bramante y Miguel Ángel lo recrearon en obras como el Templete de
San Pietro in Montorio o la Basílica de San Pedro.
Su influencia se deja notar en Inglaterra y América del Norte, sobre
todo gracias a Andrea Palladio, que fue muy imitado hasta el siglo
XIX. Muchas salas cívicas, universidades y bibliotecas reutilizan la
forma de cúpula con pórtico: la iglesia del cementerio monumental de
Staglieno, la Iglesia de San Francisco de Paula en Nápoles, la villa
Capra de Vicenza, la rotonda de Thomas Jefferson de la Universidad
de Virginia, la biblioteca de la Universidad de Columbia o la Biblioteca
del Estado de Victoria en Melbourne.
La maison carree. Nimes
Edificio del año 5 d. De C, dedicado a Cayo y Lucio César; único templo
del mundo que se mantiene en tan perfectas condiciones.
Es un sólido edificio cuadrangular (de ahí el nombre de Maison Carrée o
casa cuadrada, utilizado desde el siglo XVI), que imitó el templo de Apolo de
Roma, donde sobresale la estructura armoniosa.
La armónica fachada del templo. La fachada presenta una amplia escalinata
que permite acceder al podio, sobre el que se levantan las seis columnas
vigorosas, acanaladas, coronadas por capiteles corintios y un frontón.
El templo era elemento fundamental del foro, zona pública de la que aún se
ven restos de la columnata del pórtico, en la misma plaza en la que se halla
el excelente edificio.
Subiendo los 15 peldaños de la escalinata se llega al pórtico que precede a
la cella donde se rendía culto a las divinidades, ahora dedicada a mostrar
elementos vinculados al pasado romano del lugar.
+ El Teatro Romano de Mérida
Fue construido hacia el año 16-15 a. C y donado por Marco Agripa ( yerno del
emperador Augusto) , data de casi la misma época de la fundación de Emerita
Augusta.
Estuvo en uso hasta la segunda mitad del siglo IV, sufriendo algunas
remodelaciones en siglo I y II d.C.
La capacidad del Teatro era de unas 6.000 personas. Las gradas o “caveas” de
forma semicircular está dividido en 3 sectores: IMA, MEDIA, SUMMA CAVEA
donde se distribuían las distintas clases sociales de la época. Delante de la IMA
CAVEA estaba la “Orchesta” semicircular destinada a los coros . El escenario con
una longitud de 60 metros. De largo y 7 metros de profundidad estaba cubierto
originalmente de madera. El frente de la escena se compone de entrantes y de
dos hileras de columnas que alcanzan los 18m de altura , ente ellas se situaban
las esculturas como elemento decorativo.
En la parte posterior de la escena hay dependencias que eran utilizadas por los
actores , con un peristilo ajardinado y una pequeña cámara o capilla para el culto
imperial.
Durante su abandonó y al paso de los siglos, sus estructuras se van derrumbando
manteniéndose visible solo la parte superior del graderío, llamándose
popularmente "Las Siete Sillas" hasta 1910 fecha de su excavación.
EL PUENTE DE ALCÁNTARA. CÁCERES.
Esta inmensa mole de sillares graníticos, fue concluida entre los años 105 y 106 de
nuestra Era. Se hizo a expensas de once municipios de Lusitania, bajo la dirección
de Cayo Julio Lacer, reinando Trajano, en la vía de Norba (Cáceres) a Conimbriga
(Condeixa-a-Velha).
Salva con sólo seis arcos de doble dovelaje los 194 metros de longitud del
profundo barranco que el río Tajo abre entre los peñascales de un lugar donde no
hubo ciudad romana y cabalga entre dos recodos del cauce del río que atenúan
algo el ímpetu de la corriente, pero donde la acumulación de agua impide
multiplicar los pilares. La cota de la vía y las grandes crecidas obligaron a la
descomunal altura de 48 metros para los dos arcos centrales que con su gran
anchura de 27,34 y 28,60 metros (3º y 4º, respectivamente, vistos aguas arribas)
ocupan el cauce de las aguas y dejan fácil paso a la corriente; de 24 metros los
siguientes y tan sólo de 18,47 los laterales, forman seguro contrafuerte de los
empujes del central. Las pilas y los tajamares constituyen bloques de 25 por 9
metros de planta en los ejes mayores, y éstos, desde el arranque de los arcos, se
prolongan en contrafuertes más estrechos. La altura total de la obra es hoy de 71
metros
El Acueducto de Segovia (en realidad el puente del acueducto) es uno
de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que
dejaron los romanos en la península ibérica. Se trata probablemente del
símbolo más importante para los habitantes de Segovia, hasta el punto
de figurar en su escudo.
La falta de inscripción, que estaba situada en el ático del acueducto,
hace que no se pueda saber con certeza la época exacta en que fue
construido. Los investigadores lo sitúan entre la segunda mitad del
siglo I y principios del II, en tiempo de los emperadores Vespasiano o
Nerva. No se conoce el origen de la ciudad. Sí se sabe que la zona
estaba poblada por los vacceos antes de su conquista y que quizá
hubiese asentamientos de tropas para su control y vigilancia. En
cualquier caso, la zona perteneció al convento jurídico de Clunia.
El acueducto de Segovia conduce las aguas del manantial de la
Fuenfría situado en la sierra cercana a 17 kilómetros de la ciudad, en un
paraje denominado La Acebeda. Recorre más 15 kilómetros antes de
llegar a la ciudad.
En total tiene 167 arcos. Desde su llegada a la ciudad hasta la plaza de Díaz
Sanz hay 75 arcos sencillos y a continuación 44 arcadas de orden doble (esto
es, 88 arcos), siguiendo después otros cuatro arcos sencillos. En el primer
sector del acueducto aparecen 36 arcos apuntados, reconstruidos en el siglo
XV para restaurar la parte destruida por los musulmanes el año 1072. En el piso
superior, los arcos tienen una luz de 5,10 metros, con los pilares de menor
altura y grosor que los del piso inferior. El remate es un ático por donde
discurre el canal conductor de agua (con una sección en forma de U de 180 x
150 cm), adaptándose el piso inferior a los desniveles del terreno.
Está construido con sillares de granito colocados sin argamasa entre ellos.
Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con
letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor. También en lo alto
pueden verse dos nichos, uno a cada lado del acueducto. Se sabe que en uno
de ellos estuvo la imagen de Hércules Egipcio, que según la leyenda, fue el
fundador de la ciudad. Ahora pueden verse en esos dos nichos la imagen de la
Virgen de la Fuencisla (patrona de la ciudad) y San Esteban. El día 4 de
diciembre, onomástica de Santa Bárbara, patrona del cuerpo de Artillería, cuya
academina está en Segovia, los cadetes arropan la imagen de la virgen con una
bandera. La línea de arcos se levanta organizada en dos pisos, con una
decoración sencilla en la que predominan unas sencillas molduras que
enmarcan y estructuran el edificio.
Casa-ae:aunque ha dado nuestra
palabra "casa",designa la
vivienda más antigua de los
romanos. Eran sencillas cabañas
en forma redonda propias de la
Italia primitiva.No se conserva
ningún ejemplar,pero sí
vasos,urnas funerarias y algunos
cimientos en el Palatino.Son
redondas,con techo
cónico,urdimbre de troncos y
recubiertas de cañas y paja.
Es la casa romana típica,ocupada toda ella,por lo general,por una sola
familia y corresponde a la construcción general de la casa pompeyana y a
la mención de las casas señoriales que hallamos en los autores.
Está orientada hacia en interior.El aire y la luz penetran por las dos áreas
centrales en torno a las cuales se agrupan las otras estancias;esto es,por
el atrio,que por estar abierto en la parte cenral del techo toma de alli el aire
y la luz de que disfrutan las habitaciones construidas en torno,y por el
jardín del peristilo,todavía más luminoso que el atrio,porque está más
abierto y suele ser más ancho.
Carece de vista exterior.En efecto,las ventanas exteriores son
raras,abiertas irregularmente y poco espaciosas.
Es normalmente de un solo piso.
Los diversos espacios están destinados a un solo uso.
Atrio
Constituye la pieza central de la
parte anterior de la casa. Es un
gran espacio vacío que tiene una
apertura en el techo (impluvium);
en el atrio se abren las estancias
menores construidas en torno. En
el pavimento, en correspondencia
con el impluvium, está abierta una
pila rectangular (compluvium),
con las paredes ornadas de
hermosos revestimientos y
destinadada a recibir el agua de la
lluvia por la abertura que tiene
encima.
Vestibulum
En la casa romana no se entraba por una
puerta situada inmediatamente junto a la
calle. La puerta estaba situada en la mitad
de un corredor que desde el exterior
conducía al atrio y en el cual se distinguían
dos parte: 1) el vestibulum, antes de la
puerta; 2) las fauces, después de ellas.
La puerta, (ianua), estaba constituída por el
umbral, ligeramente elevado y que, como el
arquitrabe, solía ser de mármol.
La puerta propiamente dicha (fores),
acostumbraba a estar formada por dos o
más hojas (valvae), que giraban sobre
goznes de madera forrados de hierro o
bronce, lo que la hacía muy pesada y
además producía ruido al abrirla.
Además de la entrada principal, había una
de servicio, el posticum, abierta a una de las
paredes laterales de la casa y que solía dar a
un callejón. Por allí entraban los esclavos,
los proveedores, la gente de clase social
baja e incluso los dueños cuando querían
pasar desapercibidos.
Tablinum
Estancia que se abría en toda
su amplitud en la pared del
atrio situada enfrente de la
puerta.La entrada no estaba
cerrada por una puerta,sino
por una cortina,o con tabiques
de tablas,que podían
quitarse,con lo que se abría la
vista al peristilo.Es la pieza de
la casa reservada al
paterfamilias.
Peristilo
El peristilo, la parte más interior de la
casa romana, consistía en un jardín
rodeado de un pórtico sostenido por
columnas, aunque su estructura y
dimensiones dependían del terreno que
tuviera el priopietario. A su alrededor se
abrían las habitaciones más importantes
de la casa, la exedra, una sala espaciosa
abierta al pórtico, el comedor o triclinio,
y las otras habitaciones o alae.
Pinturas
El interior de las habitaciones
de la casa era más o menos
cuidado, según su destinación.
En los mejores aposentos,
hábiles artesanos habían
adornado las paredes al fresco
con diferentes motivos. Por
desgracia, la pintura romana ha
sufrido daños irreparables en la
mayoría de los casos y solo
Pompeya constituye una
excepción.
Mosaicos
En el suelo de numerosas
habitaciones había mosaicos.
Según las épocas pueden ser
bicromos (sólo en blanco y negro)
o polícromos. También varía el
tamaño de las teselas (piezas de
mármol, pasta vítrea u otro material
que forma los mosaicos).
Tabernae
Son habitaciones que se abren
a la calle constituyendo
tiendas que el amo de la casa
arrienda o en las que vende los
productos de sus tierras. Por
lo general, a la entrada hay un
mostrador de albañilería que
sirve para exponer la
mercancía. En la parte más
interior está la trastienda. En
estas tiendas podían venderse
desde pan a paños, vino,
herramientas... Algunos
relieves nos muestran cómo
debían ser éstas en las
diversas ciudades del Imperio
Villa rustica
La villa rústica estaba dedicada fundamentalmente a la explotación
agropecuaria y por lo tanto tenía características y edificios particulares.
No obstante, a menudo tenía un edificio reservado al dueño de la finca para
el caso de que quisiera pasar alguna temporada en el campo. Aunque no
solía ser tan lujosa como la villa urbana, tenía muchas semejanzas y sus
partes más características
Villa urbana
Se construía en un lugar
desde el cual se gozase
ampliamente de la vista de la
campiña o del mar;
construcción de puro lujo, que
no tiene, como la granja,
objeto práctico ni función
necesaria, esta villa reflejaba
en la complicación y en la
riqueza de sus recintos los
gustos de sus propie- tarios y
demostraba la riqueza de
quien la había edificado.
Normalmente tenía todas las
comodidades de las casa de la
ciudad, incluida la calefacción
en invierno
insula
Era como una casa de pisos actual. Muy populares en Roma
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