Palabra de Vida
Noviembre 2011
“Estén prevenidos, porque no saben
el día ni la hora”
(Evangelio de Mateo 25,13)
Jesús acaba de salir del Templo. Sus discípulos le hacen
notar con cierto orgullo la imponente belleza del edificio.
Pero Jesús les dice: «¿Ven todo esto? Les
aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra:
todo será destruido».
Luego sube hasta el monte de los Olivos, se sienta y
mirando a Jerusalén que la tiene delante, comienza a
hablar de la destrucción de la ciudad y del fin del mundo.
¿Cómo y cuándo sucederá?, le preguntan los discípulos.
Es un interrogante que también las sucesivas generaciones
cristianas se han planteado, una pregunta que surge en cada
ser humano.
En efecto, el futuro es misterioso y a menudo da miedo.
También hoy hay quien consulta a adivinos y busca en el
horóscopo para saber cómo será el futuro, lo que sucederá.
La respuesta de Jesús es límpida: el final de los tiempos
coincide con su venida. Él, Señor de la historia, volverá. Es Él
el punto luminoso de nuestro futuro.
¿Y cuándo se dará este encuentro? Nadie lo sabe, puede
acontecer en cualquier momento. De hecho, nuestra vida está
en sus manos.
Él nos la dio; Él puede retomarla también de manera
imprevista, sin aviso previo. Y nos advierte: estarán prontos
para este acontecimiento si vigilan.
“Estén prevenidos, porque no saben
el día ni la hora”
Con estas palabras Jesús nos recuerda antes que nada que Él
volverá. Nuestra vida terrena concluirá y comenzará una vida nueva
que no tendrá fin. Hoy nadie quiere hablar de la muerte...
A veces se hace de todo para distraerse, sumergiéndose por
completo en las tareas cotidianas, hasta olvidarse de Quien nos
ha dado la vida y nos la volverá a pedir para introducirnos en la
plenitud de la vida, en la comunión con su Padre, en el Paraíso.
¿Estaremos preparados para el encuentro?
¿Tendremos la lámpara encendida, como las vírgenes
prudentes del Evangelio que esperan al esposo? Es
decir, ¿estaremos en el amor?
¿O en cambio nuestra lámpara estará apagada ya que,
afanados por las muchas cosas por hacer, por alegrías
efímeras y por la posesión de bienes materiales, nos
habremos olvidado de la única cosa necesaria: amar?
“Estén prevenidos, porque no saben
el día ni la hora”
¿Pero cómo estar prevenidos? Antes que nada, lo sabemos,
está prevenido quien ama.
Lo sabe la esposa que
espera a su marido
que vuelve tarde del
trabajo o regresa de
un viaje lejano; lo
sabe la mamá
preocupada por el hijo
que no ha vuelto; lo
sabe el enamorado que
no ve la hora de
encontrarse con su
amada. Quien ama
sabe esperar también
cuando el otro tarda.
Se espera a Jesús si se lo ama y se desea
ardientemente encontrarse con Él.
Y se lo espera amando concretamente, sirviendo a quien
está cerca, o comprometiéndose en la construcción de
una sociedad más justa.
Jesús mismo nos invita a vivir así al referir la parábola del servidor
fiel que, esperando el regreso de su señor, se ocupa de los
empleados y de los asuntos de la casa; o la parábola de los
servidores que, en ausencia del señor, se dedican a hacer
fructificar los talentos recibidos.
“Estén prevenidos, porque no saben
el día ni la hora”
Precisamente porque no conocemos el día ni la hora de su venida,
más fácilmente podemos concentrarnos en el hoy que nos es dado, en
el afán del día, en el presente que la Providencia nos ofrece para
vivir.
Tiempo atrás me surgió espontáneamente
esta oración que hoy quiero recordar:
"Jesús, hazme hablar
siempre como si fuera la
última palabra que
pronuncio.
Hazme actuar siempre
como si fuera la última
cosa que hago.
Hazme sufrir siempre
como si fuera el último
sufrimiento que tengo
para ofrecerte. Hazme
rezar siempre como si
fuera la última
posibilidad que tengo
aquí en la tierra para
hablar contigo".
“Estén prevenidos,
porque no saben
el día ni la hora”
“Palabra de Vida”, publicación mensual del Movimiento de los Focolares.
Texto de: Chiara Lubich, noviembre 2002
Gráfica de Anna Lollo en colaboración con el P. Placido D’Omina (Sicilia, Italia)
Este comentario a la Palabra de Vida se traduce a 96 idiomas,
y llega a varios millones de personas en todo el mundo
por medio de la prensa, la radio, la TV y por internet.
Por informaciones www.focolare.org
Este PPS, en distintos idiomas, se publica en www.santuariosancalogero.org
(desde donde se puede descargar)
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