La historia
que nos narra
la Biblia
ETAPAS
1.
Época patriarcal (s. XVIII-XIII)
2. Salida de Egipto y marcha hacia la tierra
prometida (mediados del s. XIII)
3. Asentamiento en Palestina (finales s. XIII)
4. Época de los jueces (s. XII-XI)
5. La monarquía unida: Saúl, David, Salomón
(1030 – 931 aproximadamente)
6. Los dos reinos: Israel (norte) y Judá (sur)
(931 - 586)
7. El exilio (586 - 538)
8. La época del dominio persa (538 - 333)
9. La época griega (332 - 63)
Los orígenes de Israel
La Biblia ofrece muchos datos
sobre esta época, contenidos
especialmente en los libros del
Génesis (patriarcas), Éxodo,
Números, Deuteronomio (salida
de Egipto y marcha hacia la
tierra prometida, Josué
(conquista de Canaán y reparto
del territorio entre las tribus) y
Jueces.
Estos libros están escritos desde una perspectiva más
teológica que histórica
1. Época patriarcal (s XVIII-XIII)
Israel tiene su origen en unas emigraciones arameas que, hacia el s.
XVIII descendieron del norte para establecerse en Palestina
ABRAHÁN
ABRAHÁM
ISAAC
JACO
B
JOSÉ
No podemos hablar todavía de
un pueblo de Israel. Se trata de
grupos seminómadas. Que se
trasladan con sus rebaños de
ganado menor, buscan pastos y
mantienen relativo contacto con
las ciudades por las que pasan
Algunos de estos grupos se
volvieron sedentarios y
comenzaron a practicar la
agricultura (norte), otros
siguieron dedicados al pastoreo
(centro y sur)
Las sagas patriarcales componen un cuadro genealógico de los epónimos de las
diversas tribus, de manera que todas desciendan de un único antepasado, el
patriarca de Judá, fortaleciendo así el programa de hacer del Reino de Judá (reino
del sur), después de la división de los dos reinos, el eje en torno al cual pivota toda
la nación israelita.
Lo que verdaderamente nos interesa de los patriarcas no es el núcleo histórico
mínimo, sino precisamente el personaje tal como aparece en el relato, su valor
expresivo a la hora de reflejar las relaciones del ser humano con Dios con todas
sus circunstancias, con todas sus vivencias, en la misma secuencia cronológica
del relato.
2. Salida de Egipto y marcha hacia
la tierra prometida (s. XIII)
Muchos de estos grupos seminómadas, en un período de hambre,
bajaron a Egipto en busca de mejores pastos. Las cosas fueron bien al
comienzo pero, al cabo de los años, cambiaron y los israelitas fueron
obligados a trabajos forzados.
En este momento surge un personaje fundamental, Moisés, a quien
Dios encarga la liberación de su pueblo
Moisés, Moisés…
He visto la opresión de mi pueblo y
voy a bajar a liberarlo… Ahora vete, yo
te envío a liberar a mi pueblo.
YHWH dice que
dejes marchar a
su pueblo.
Sin negar que pudiera haber hechos extraños y
coincidencias que impactaron profundamente la
conciencia del pueblo hebreo en el momento clave de su
liberación, preferimos ver en las plagas un género
literario que transmite un mensaje teológico: la
liberación de Egipto sólo puede explicarse mediante una
intervención especial de Dios a favor de su pueblo.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y
carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder
es el Señor, el es mi salvación
La acción divina puede tener sus mediaciones naturales. Pero es sólo la
religión la que nos da una lectura teológica de estos acontecimientos.
Después de la marcha
por el desierto, cuyo
acontecimiento capital
es la alianza
del Sinaí…
Se llega a la estepa de Moab,
frente a la tierra prometida. Allí
muere Moisés y Josué toma
el relevo
Yo soy tu Dios, Israel, el que te ha
sacado de Egipto… La mejor forma
de ser felices es…
3. Asentamiento en Palestina
(finales s XIII)
Tras cruzar el Jordán y conquistar Jericó, en tres rápidas
campañas se apoderan del centro, sur y norte de Palestina,
repartiendo luego la tierra entre las tribus (así lo cuenta el
libro de Josué).
Pero ni todos los
israelitas habían bajado
a Egipto (muchos seguía
en Palestina), ni la
conquista de la tierra
prometida fue una gran
campaña militar, sino
algo más bien pacífico
aunque hubiera algún
conflicto.
LA BIBLIA HA DADO UN TINTE ÉPICO A ESTE MOMENTO FUNDACIONAL
DEL PUEBLO DE ISRAEL
4. Época de los jueces (s XVII-XI)
Tras el asentamiento de las tribus llegadas en Palestina se produce un profundo
cambio en su forma de vida: el sedentarismo que los convierte en agricultores con
repercusiones sociales, económicas y religiosas.
La continua amenaza de los pueblos vecinos, especialmente de los filisteos, muestra la
incapacidad de la confederación tribal para hacer frente a tan importantes desafíos.
El hombre providencial de la crisis filistea será Samuel, una de las figuras
de primera importancia en la historia de Israel. Es él quien jugó el papel
más importante en el advenimiento de la monarquía. Pero ¿quién era
Samuel? La Biblia nos le presenta a la vez como sacerdote habilitado para
ofrecer el sacrificio (1 Sm 15), como "vidente" (9-10), como profeta (3,19-21)
y como juez (7). No ha podido jugar todos estos papeles al mismo tiempo y
es difícil decir cuáles de ellos ha ejercido.
5. La monarquía unida: Saúl, David,
Salomón (1030 – 931 aprox.)
Samuel escogió primeramente a Saúl como rey (hay diferentes versiones sobre el
origen de la monarquía), pero cuando esta obertura de la monarquía acabó en un
completo desastre fue flexible para cambiar y recomenzar de nuevo con David
(también hay versiones diferentes sobre su aparición en la corte).
Saúl murió y sus tropas se dispersaron, David fue proclamado rey por la tribu de
Judá. Mientras tanto en el norte se había nombrado rey a un hijo de Saúl. Este reinó
sólo dos años, porque sus propios oficiales le juzgaron incapaz. La corona de Israel
fue también ofrecida a David, ya rey de Judá. Así David llegó a ser a la vez rey de
Judá y de Israel hacia el año 1.000 a.C.
Pero la obra más duradera de David fue unificar el conglomerado amorfo de las tribus
en torno a no tanto a su persona cuanto en torno a un proyecto político y religioso.
Conquista Jerusalén haciéndola capital y traslada allí el arca de la alianza. Crea un
gran reino y vincula a su dinastía el ideal religioso de Israel
Beneficiándose de las victorias y la política tan hábil
de su padre, Salomón no tuvo que combatir en sus
fronteras. La guerra fue sustituida por la diplomacia.
Los matrimonios con princesas extranjeras
confirmaban los pactos políticos con sus países
respectivos. Afianza el comercio por tierra y por mar,
fomenta la cultura y las artes en una corte fastuosa…
Pero su realización más importante es la construcción
del templo.
Aquí comienzan las grietas que
llevarán a la división: trabajos
forzados para las
construcciones, impuestos
abusivos para la corte y la nueva
burocracia, culto a los dioses
extranjeros introducidos por sus
mujeres… El pueblo se siente
explotado y traicionado, es
especial las tribus del norte. Con
su hijo se consolidará la división
del reino.
6. Los dos reinos: Israel y Judá (931 - 586)
Después de la muerte de Salomón el reino unido se rompe definitivamente. Las
tribus del norte preferían un reino más federal y carismático, y nunca aceptaron la
concepción dinástica y fuertemente centralizada de David, que Salomón había
extremado aún más.
"¿Qué parte tenemos con David? ¡A tus
tiendas, Israel!"
La consecuencia más inmediata de este cisma político será el cisma religioso.
Jeroboán fundó en los dos extremos de su Reino dos santuarios centrales para Israel:
Dan y Betel, y erigió en cada uno de ellos un becerro de oro. "Israel, ahí están tus
dioses, los que te han hecho salir del país de Egipto".
ISRAEL
JUDÁ
Falta de estabilidad política.
Consistencia y estabilidad aportada por la
dinastía davídica y la promesa divina.
Israel era un estado mucho más vasto y rico
compuesto por diez tribus.
Reino pequeño sólo compuesto por las tribus
de Judá y Benjamín.
Falta de homogeneidad interna. Muchos
cananeos con sus costumbres y religiones.
Mayor homogeneidad.
Gran sincretismo religioso.
Fe Yahvista conservada más puramente.
Contrastes entre el lujo de la nobleza
samaritana y las clases humildes.
Menores contrastes sociales.
Cae bajo el imperio asirio en el 722.
Cae bajo Babilonia en el 587-86.
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