La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales
del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las
facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la
filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos
sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución
Francesa.
La pintura romántica apela al subjetivismo y la originalidad,
se inspira en escenas violentas como en La carga de los
Mamelucos de Goya, tiene un gusto por el dramatismo, que
utiliza para remover el sentimiento del público. En cuanto la
expresión, utiliza con frecuencia contrastes de planos y luces.
También se carateriza por el reportorio de temas
orientalizantes, históricos, exóticos, folclóricos,
costumbristas o populares.
Características :
 Individualismo
 Intimismo
 Paisaje desde el punto de vista subjetivo
 Exaltación del pueblo
 El artista se independiza del poder
Victor HUGO :”libertad en el arte, libertad en la
sociedad, ahí está el objetivo”
La pintura romántica
Delacroix (1798-1863):
Fue el más emblemático pintor del movimiento romántico aparecido a finales del
siglo XIX, cuya influencia se extendió hasta los impresionistas. Considerado como
neoclásico, opuesto totalmente a Ingres, y criticados ambos por los diferentes
Salones en los que exponían, se convierte, a partir de la exposición de 1855 en la
persona que supo sobrepasar la formación clásica para "renovar" la pintura. A su
fallecimiento, los artistas contemporáneos le rindieron sentidos homenajes, en
especial Gustave Courbet. Auténtico genio, dejó numerosas obras que tenían
mucho que ver con la actualidad de su época (Las matanzas de Quío o la Libertad
guiando al pueblo). También destacó como pintor religioso pese a sus continuas
declaraciones de ateísmo. Sus obras manifiestan una gran maestría en la
utilización del color.
Delacroix. La libertad guiando al pueblo
Delacroix. La caza del león
Delacroix.
La muerte de Sardanápalo (1827-1828)
Sardanápalo era un sátrapa que al ver
cercada su ciudad hace matar a las
favoritas de su harén y a sus caballos
mientras él observa. Esta obra se
encuentra basada en un drama de Lord
Byron.
La figura del sátrapa está estática, en una
actitud de ataraxia, frente al movimiento
del resto. La composición es en M,
romántica y de fuerte colorido, con
dominio del rojo y el color de la sangre y la
sensualidad. Destacan los escorzos de la
esquina izquierda, y también el
movimiento, muy dramático, lo que
permite a Delacroix plasmar el sentimiento
propio del romanticismo. Existe también
un fuerte contraste entre el negro y el
blanco, siendo y influencia de lo exótico y
también de la pintura veneciana de Tiziano
y Veronés. A la izquierda vemos un caballo
inspirado en los de Rubens y un esclavo
negro tomado de Tiziano.
En el boceto se ve el flujo de energía a
través de una pincelada muy suelta,
generándose así un movimiento en
torbellino.
DELACROIX.
Las matanzas de Quíos (1824)
Este cuadro representa la
liberación de Grecia del yugo
turco, tema histórico y relacionado
con los nacionalismos. El
contraste entre la actitud pasiva de
los patriotas situados a la
izquierda y la actividad de los
turcos genera una atmósfera de
fatalidad.
El fondo de esta obra fue rehecho
por el propio Delacroix tras
conocer las obras de Constable,
dándole un mayor realismo.
Aquí se valora el sacrificio de los
patriotas con un fin romántico,
como es la libertad de Grecia.
Para realizar esta obra, Delacroix
estudió la obra de Gros, sobre
todo Los apestados de Jaffa. Por
otra parte, la mujer que está
dando el pecho a su hijo recuerda
a los condenados en La balsa de
Dante, está representada a punto
de ser pisoteada por los turcos.
La pintura realista
Millet y Coubert
En las décadas centrales del S. XIX, el Romanticismo y su idealización de la
historia, de la sociedad y sobre todo de la naturaleza, cuyo tratamiento era un
motivo de evasión, deja paso a una corriente que se interesa por la realidad.
Quienes mejor manifiestan este cambio son los paisajistas de la Escuela de
Barbizón, que a través del paisaje transmitieron la conquista de la realidad. La
escuela fue creada por Rousseau y la integraron un grupo de artistas que se
propusieron construir un tipo de pintura diferente. Realizaron un estudio
objetivo y directo de la naturaleza plasmando los sentimientos que ésta les
despertaba. A ellos les debemos el inicio de la práctica de pintor al aire libre,
pues tomaban sus apuntes directamente de la naturaleza y luego ejecutaban
sus obras definitivas en el estudio.
Jean François Millet (1841-1875), hijo de campesinos pobres, fue uno de
los máximos representantes de la Escuela de Barbizón. Se distinguió como paisajista,
pero en sus paisajes no olvida nunca a los campesinos, humildes, cabizbajos,
pesimistas y redimidos por el trabajo. Es el mejor intérprete de la vida campesina y del
hambre y la miseria que éste trae consigo. Contempló de cerca la situación en la que
vivía, pero no la denunció en sus pinturas, sino que la representó tal y como era,
plasmó la realidad. Sus obras más características son Los Gavilladores, El Ángelus, Los
canteros, La costurera, La colada y Las espigadoras.
El Angelus
Millet. La pastora
Millet. Las espigadoras
Las pinturas de Gustave Courbet (1819-1877) suscitaron enormes polémicas
por su selección de temas vulgares como Un entierro en Ornans (1849) y por sus ideas
pragmáticas sobre el arte. Ornans es su pueblo natal. Este entierro es una de las obras
en las que más claramente aparece una manera nueva de ver la realidad. El tema se
podía haber tratado solemnemente, pero lo hace de forma peculiar, es un cuadro
desolador. Se trata de un entierro en un pueblo al que asisten los aldeanos y el clero y
apenas hay diferencias entre ellos, en un intento de hacer crítica. Al contrario que en los
cuadros que representan entierros y en los que está presente lo religioso invocando el
más allá, aquí todo es deprimente, no se espera ni se cree nada.
Coubert. Los mineros
Coubert. La siesta
Coubert. El estudio del pintor
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