Vivimos en un tiempo extraño…
pero probablemente no haya sido menos extraño cualquier tiempo pasado para
quienes entonces estaban vivos…
Muchas variables sociales reflejan el impacto diario de múltiples
dislocaciones sociales (y/o de anomia social)
Quizá esperen, a partir del curso, poder darle sentido al mundo que les
rodea mediante la identificación de ciertos antecedentes, límites,
señales o marcas…
Sin embargo, las teorías, y aún las narraciones del pasado, pueden
resultarles, en realidad y desde sus respectivas circunstancias,
especulaciones muy alejadas de las brutales realidades y los
desafíos actuales
Resultaba casi imposible imaginarse que el mundo pudiera
llegar a ser distinto de cómo era entonces […] Requiere un
esfuerzo extraordinario imaginarse que miles de otros “ahoras”
resultaron en su día igualmente evidentes y que otros miles de
“ahoras”, que todavía no se han dado, lo serán en un futuro.
(Sven Lindqvist)
Filosofía de la relaciones laborales
Nos ocuparemos de la llamada “cuestión social”, sus
transformaciones, algunas de las respuestas que se
formularon, su relación con la legislación del
trabajo y los derechos fundamentales, así como
con las instituciones políticas contemporáneas.
Procuraremos dar cuenta de algunas discusiones al
respecto y de los conceptos a los que en ellas se
recurre.
Conoceremos algunas teorías y nos informaremos de
algunas polémicas entre defensores de distintas
doctrinas.
Sociedad y gobierno
El sistema de gobierno más perfecto es aquel
que produce mayor suma de felicidad
posible, mayor suma de seguridad social y
mayor suma de estabilidad política.
(Simón Bolívar, Discurso pronunciado ante el Congreso, en Angostura, el 15 de febrero de
1819)
A mediados del siglo XX un prestigioso
jurista sostenía que la seguridad social era:
el único aporte definitivo dado al campo del
derecho por nuestra civilización actual
(Mario Deveali, cfr. Plá Rodríguez)
Sin embargo
Incluso donde se formularon inicialmente y
alcanzaron mayor vigencia, los llamados
Estados de bienestar, que muchos
consideraban la mayor conquista de la
humanidad en materia de ciudadanía social,
están en (prolongada o reiterada) crisis y/o
sometidos a progresivas restructuraciones
radicales de sus sistemas de protección (justo
ahora, cuando su asistencia resulta más
necesaria para un creciente número de
personas)
En efecto
Vivimos en un mundo con una opulencia sin
precedentes, que habría sido imposible tan siquiera
imaginar hace solo uno o dos siglos.
(Amartya Sen)
La gobernabilidad democrática y participativa parece
ser, en gran parte del mundo, el modelo por
excelencia de organización política.
Los conceptos de derechos humanos y libertad política
son una parte muy importante de la retórica
imperante.
Pero también vivimos en un mundo con notable miseria
y opresión:
a los problemas nuevos se le suman la persistencia de la
pobreza y de necesidades elementales insatisfechas,
las hambrunas, la violación de las libertades políticas
y/o fundamentales, la postergación de las mujeres, las
amenazas al medio ambiente y la sostenibilidad de la
vida económica y social, etc.;
muchas de estas privaciones se pueden observar, de una
forma u otra, tanto en los países ricos como en los
pobres.
Tras dos grandes aumentos de los precios internacionales de alimentos
en 2007-2008 y 2010-2011, las personas en casi 60 países en
desarrollo están pagando un 80% más, en promedio, por los
productos alimenticios locales, en 2012, de lo que lo hacían antes de
la crisis.
Como resultado, la seguridad alimentaria de las familias pobres se ve
amenazada, ya que se ven obligados a reducir la calidad o cantidad
de sus alimentos.
Los mercados laborales de todo el mundo generan menos empleos y
salarios más bajos, aumentando la incidencia de la pobreza entre las
personas empleadas, que ya ha atrapado casi mil millones de
trabajadores y sus familias.
Por otra parte, dos de cada cinco aspirantes a empleo en todo el mundo
son incapaces de encontrar un trabajo, mientras que el desempleo
juvenil galopante (junto con el rápido crecimiento de los jóvenes,
pues más de mil millones se espera que entren en la fuerza laboral
mundial entre 2012 y 2020) complican aún más la recuperación del
mercado de trabajo.
El acceso a bienes y servicios públicos se encuentra bajo una creciente
presión en el ambiente mundial actual de austeridad.
Se espera que 133 países reduzcan en 2012 el gasto anual en un
promedio de 1,8% del PBI.
En general, los ciudadanos, en los países de altos y de bajos ingresos
por igual, son víctimas de una crisis que no crearon.
Pero muchas medidas para reducir costos en todo el mundo afectan
desproporcionadamente a los pobres.
La revisión de 158 recientes informes nacionales del Fondo Monetario
Internacional revela que los gobiernos están considerando cuatro
tipos principales de reformas fiscales:
• En 73 países los gobiernos están considerando reducir o limitar la
masa salarial, reduciendo los salarios de los trabajadores del sector
público, que prestan servicios esenciales a la población.
• Los gobiernos de 73 países están tratando de reducir o cancelar las
subvenciones, incluidas las de alimentos y combustible, a pesar de
precios récord de los alimentos.
• Los cortes en programas de protección social son objeto de examen
en 55 países, en momentos en que los gobiernos deberían ampliar
los beneficios.
• Gobiernos de 71 países están impulsando aumentos de impuestos
sobre bienes y servicios básicos, que son consumidos por los pobres,
lo que, además, puede contraer la actividad económica.
La adopción simultánea de medidas de austeridad fiscal en países de
todo el mundo está impulsando la economía mundial hacia una
recesión, con costos humanos enormes tanto para quienes viven en
países de altos ingresos como en países en desarrollo.
Ni los beneficios ni los costos se reparten, empero, equitativamente:
En 1970, los ingresos brutos de un alto ejecutivo estadounidense eran
aproximadamente treinta veces más elevados que los del trabajador
medio; actualmente son 263 veces más elevados. En Gran Bretaña, el
salario básico (sin bonificaciones) de un alto ejecutivo era 47 veces
superior a la del trabajador medio en 1970. En 2010 fue 81 veces
superiores.
Desde finales de los años setenta, los ingresos netos del 20 por ciento
más rico de la población han aumentado cinco veces más rápido que
el del 20 por ciento más pobre en los Estados Unidos y cuatro veces
más rápido en el Reino Unido.
(Robert Skidelsky)
En una región tan desigual como América Latina
(que continúa siendo la más desigual del
mundo), hay unas 15.100 personas que son
súper ricas (el 8% del total mundial), cuyo
patrimonio neto supera los 30 millones de
dólares (24,4 millones de euros) según el Reporte
Mundial sobre la Ultra Riqueza 2011/2012 que
elabora la firma Wealth-X
De los 11 millones de personas con más de 1
millón de dólares en el mundo, 500.000 son
latinoamericanos, es decir, el 4,5%
La desigualdad ha estado aumentando durante
los últimos 30-40 años en todo el mundo.
Ha crecido la desigualdad dentro de los países,
y las diferencias entre ellos aumentaron
considerablemente después de 1980, hasta
equilibrarse a finales de los noventa y
comenzar a disminuir después de 2000,
cuando el crecimiento en los países en
desarrollo comenzó a acelerarse…
(Robert Skidelsky)
América Latina sigue teniendo un ingreso
promedio que la sitúa a medio camino entre
los países más avanzados y las zonas más
pobres, y no ha modificado su histórica
desigualdad social.
Si bien es cierto que se produjeron mejoras en
la primera década de este siglo y que la
desigualdad alcanzó el nivel más bajo de los
últimos veinte años, los progresos fueron
lentos y disímiles de país a país.
La reducción de la pobreza y de la brecha social depende
en buena medida de la creación de empleos calificados
y más productivos y, por lo tanto, mejor pagos, que
permitan la gradual reabsorción en la economía
formal del enorme bolsón de marginalidad que creció
en la década de los noventa y principios del siglo XXI.
Jóvenes, mujeres y pobres continúan siendo sectores
relegados a los márgenes del mercado de trabajo y
persiste un amplísimo sector informal (ocupaciones de
baja calidad y productividad a los que no se garantiza
seguridad ni acceso a la previsión social).
(Loris Zanatta)
En América Latina abundan los trabajadores
pobres, cuya ocupación no es suficiente
para asegurarles la subsistencia.
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