¿Qué es una “expectativa”?
“Estar a la expectativa”, o
“Tener una expectativa” es “estar
esperando que algo acontezca”.
¿Quién tiene, o quién
desarrolla, expectativas?
Todos tenemos, o hemos tenido,
algún tipo de expectativa.
Algunas expectativas son
muy sencillas y tienen
asegurado casi el 100% del
grado de ocurrencia.
Hay otro tipo de expectativas
que son un poco más complejas.
Cuando nuestras expectativas
no se realizan, nos producen
sentimientos difíciles de manejar.
Si no los manejamos
de forma adecuada
llegarán a generarnos
serios resentimientos
o amarguras.
“Las expectativas que generamos
los seres humanos.”
“Los efectos que genera
una expectativa no realizada.”
“Los efectos que genera
una expectativa no realizada.”
“La respuesta bíblica a las
expectativas no realizadas.”
A. Cuando somos niños
pequeños, esperamos vivir
una vida normal, con papá
y mamá en casa, hermanos,
primos abuelos, etc.
Todos sabemos que hay
expectativas especiales con la
llegada de días tales como el
cumpleaños, la navidad, el
día del niño, etc., cuando los
pequeños esperan regalos.
También es común que los
pequeños esperen la llegada
del fin de semana porque
papá estará libre y podrá
llevarnos a desayunar, comer
o cenar, nos llevará al parque
a jugar o quizás nos lleve a
algún espectáculo público.
Algo que genera
expectativas muy altas son
las promesas que los padres
hacemos a los hijos para
realizar con ellos algo así
como ir de pesca, de cacería,
ir a acampar o alguna
actividad que es poco usual.
B. Con la llegada de la
adolescencia y la juventud
hay otro tipo de
expectativas que generan
cierta ansiedad.
1. El ingreso a la
Preparatoria.
Esto es importante.
2. El invitar a una chica a
salir -- o ser invitada por ‘el
chico’ deseado.
Definitivamente, es una
expectativa especial.
3. Conseguir nuestra licencia de
manejar, o de elector, tener
permiso para llegar un poco más
tarde a casa o tener llave de la
casa, tener acceso al auto
familiar o, aun mejor, tener un
auto propio, son -- todos ellos -momentos que uno espera con
ansia.
C. La vida comienza a
complicarse al llegar a la
mayoría de edad.
Hay que seguir con la escuela
hasta graduarse
Quizás tengamos que conseguir
un trabajo.
Las responsabilidades se van
acumulando.
Es posible que en casa nos
pidan que apoyemos con
los gastos, con la dirección
de la familia y otras
responsabilidades para las
cuales aun no estamos
preparados.
Y cuidado que no seamos el
hijo único, o que no haya
padre en casa y la madre
sea la proveedora porque,
en esos casos, nuestra carga
tiende a elevarse
exponencialmente.
1. Ahora ya somos personas
divididas.
2. Y para completar el cuadro, es
normalmente cuando nos
encontramos en esta etapa que
sentimos la necesidad de la
compañía de una persona del
sexo opuesto que nos escuche, nos
comprenda, nos apoye y nos ame.
D. Quisiera decirles que las
cosas mejoran con la vida de
casados pero, ¿saben qué? Ahí
también juegan un papel muy
importante las expectativas.
1. El esposo tiene muchas
expectativas de su esposa.
ILUSTRACIÓN:
ILUSTRACIÓN:
2. La esposa también tienen su
lista.
3. Los problemas empiezan
después de las primeras semanas,
cuando nos damos cuenta de que
algo está mal con esa lista de
expectativas. Ahí es donde
comienzan las dificultades, porque
a nadie le gusta que le destrocen
sus sueños.
Hablando en términos generales
podríamos decir que las
expectativas no realizadas
generan tristeza, dolor,
frustración, reclamos, amargura,
pleitos, resentimientos,
sentimientos de devaluación
personal, depresión y, a veces,
pensamientos suicidas.
A. Si hablamos de los niños y
los adolescentes…
Los hijos creen en sus padres
y no esperan mentiras de ellos.
No es fácil manejar los
sentimientos lastimados de un
niño que le reclama a su padre
“Tú me lo dijiste”, o “Tú me lo
prometiste”.
¡Cómo duele escuchar a un chico
que dice que su papá es
mentiroso, o que promete pero
no cumple, que no es digno de
confianza!
Y ni siquiera vamos a tocar
el tema del padre que abandona
a sus hijos.
En México, de 1990 a 2010, el
porcentaje de suicidios entre los
hombres de 10 a 14 años de edad
subió de 2.1 a 13.2 con relación al
total de muertes violentas
ocurridas en el país.
(Datos tomados de la Página del INEGI.)
B. Si hablamos un poco de
los jóvenes (15-19), a mí me
parecería que el dolor es
mayor.
Y ¿qué me dicen de las
decepciones amorosas?
¿En qué edad son más fáciles
de manejar?
¡EN NINGUNA!
Es un hecho que cuando uno
tiene una decepción amorosa,
siente que su mundo se ha
derrumbado y que la vida se
ha terminado.
¿Y qué diríamos de la
problemática conyugal?
Eso no se supone que
ha de suceder.
El matrimonio es
para toda la vida.
¿Cómo que me sales con que
“ya no me quieres”, que “ya
me conseguí otra(o)”, que “ya
no estoy feliz en esta relación”?.
Los sentimientos que
generan estas situaciones
son devastadores.
El pasaje más educativo con
respecto a las expectativas se
encuentra en Filipenses 1.
Un análisis cuidadoso de la
carta nos revela que Pablo
estaba prisionero (verso 13),
que había algunos hermanos
en Roma que lo criticaban
fuertemente y sentían rencor
hacia él (verso 15),
y que su vida dependía de
cómo se sentiría el
emperador, Nerón.
Podía decretar su muerte sin
más trámite, o su liberación
(19-24).
Parecería que no hay
muchas expectativas para
Pablo.
Más bien podría decirse que
Pablo tenía muchos motivos
para desanimarse.
Sin embargo, es fascinante
darnos cuenta de que, en
medio de esta situación en
la que sus expectativas
habían sido totalmente
desechas, el apóstol sale
triunfante de esta prueba.
¿Cómo? Vea usted lo que dice
el verso 20, donde dice:
“… conforme a mi anhelo y
esperanza de que en nada seré
avergonzado; antes bien, con toda
confianza, como siempre, ahora
también será magnificado Cristo en
mi cuerpo, o por vida o por muerte.”
Pablo no esperaba convertirse
en el mejor apóstol.
Tampoco anhelaba que lo
quisieran sus hermanos en
Cristo.
Ni siquiera estaba pidiendo a
Dios su libertad, y más años de
vida para servirle.
Su única expectativa era
que Cristo Jesús fuera
glorificado a causa de su
conducta.
Deseaba demostrar la
calidad, el carácter y las
prioridades de Cristo, sin
importar su situación en
la vida.”
“Desechar la comodidad, el placer,
la salud, el dinero y la paz, sin
considerarlas nuestras expectativas
principales en la vida, y hacer que
nuestro objetivo fundamental sea
reflejar a Cristo en nuestra vida no
sólo nos dirigirá a Su gloria, sino que
también nos ayudará a evitar
muchos problemas que ahora
enfrentamos.”
¿Qué vas a hacer con esa pila
de expectativas no realizadas
que estás cargando a cuestas?
¿Qué vas a hacer con esa larga
lista de reclamos, algunos de
ellos dirigidos a Dios, que has
estado preparando desde hace
tiempo?
¿Qué vas a hacer con tu tristeza,
tu dolor, tu frustración, tu
amargura, tus sentimientos de
devaluación personal, tus
resentimientos y aun tu
depresión?
Mi consejo es, ponlos a los pies de
Cristo Jesús y llena tu vida con
una sola expectativa:
Que Cristo Jesús sea glorificado en
tu vida y a través de tu vida, y
que muchos reciban bendición
por haber cruzado su camino con
el tuyo.
¿Lo harás?
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