PAPÁ TUVO LA DESGRACIA DE MORIRSE cuando yo tenía diecinueve años. Como
siempre había disfrutado de una salud de hierro, ÉL FUE EL PRIMER SORPRENDIDO POR EL
HECHO, que se produjo de repente durante la comida. [...]Su repentina muerte le supuso por tanto
una gran decepción, aunque A MI MADRE, piadosa y resignada ante la voluntad de la Providencia,
LE AFECTÓ BASTANTE MENOS. Al finalizar la comida, y una vez retirado el cuerpo de mi pobre
padre, nos llevó a la habitación de al lado y se dirigió a nosotros del siguiente modo:
-Hijos míos, el extraño suceso que acabáis de presenciar es UNO DE LOS MÁS
DESAGRADABLES ACONTECIMIENTOS EN LAVIDA DE UN HOMBRE DE BIEN, y uno de los
que menos me gustan, os lo aseguro. Creedme si os digo que NADA TUVE QUEVER EN ELLO. Pero
desde luego -añadió tras una pausa, bajando los ojos como en profunda meditación- es mejor que
haya muerto.
Dijo esto con un sentimiento tan claro de LA NATURALIDAD DEL FALLECIMIENTO que
nadie se atrevió a provocar su desconcierto pidiéndole una explicación.Y es que la actitud de
sorpresa que mi madre adoptaba cuando nos equivocábamos en algo resultaba terrible. Recuerdo
que un día, DESPUÉS DE UN ACCESO DE MAL HUMOR EN EL QUE ME HABÍA TOMADO LA
LIBERTAD DE ARRANCARLE UNA OREJA A MI HERMANO PEQUEÑO, sus únicas palabras
fueron: "JOHN, ¡ME SORPRENDES!" Me pareció un reproche tan severo que, tras una noche en
vela, me dirigí a ella y, ENTRE LÁGRIMAS, me arrojé a sus pies exclamando: "MADRE,
PERDÓNAME POR HABERTE SORPRENDIDO." Todos, pues, incluyendo al crío desorejado,
consideramos que nos iría mejor si aceptábamos la manifestación que acababa de hacer sin el
menor pestañeo.Y prosiguió:
-Debéis saber, hijos míos, que en caso de muerte repentina y misteriosa la ley exige que se
presente un forense,TROCEE EL CADÁVER Y ENTREGUE LOS PEDAZOS AVARIOS SEÑORES
que, después de haberlos analizado, certifican la muerte de la persona. POR ESTE TRABAJO EL
FORENSE COBRA UN MONTÓN DE DINERO. Desearía en este caso evitar esta formalidad tan
dolorosa, pues ES ALGO QUE NUNCA HABRÍA TENIDO LA APROBACIÓN DEVUESTRO
PADRE. John -dijo dirigiéndose a mí con cara angelical-, tú eres un chico educado y muy discreto.
Ahora tienes la ocasión de mostrar tu gratitud por los sacrificios que tu educación nos ha supuesto
a todos los demás. ASÍ QUEVE Y ACABA CON EL FORENSE.
Es imposible imaginar UN LUGAR MÁS DESOLADO Y ESPANTOSO que el Barranco del Muerto en una noche
de invierno. A pesar de ello, MR. HIRAM BEESON, su único habitante, ELIGIÓVIVIR ALLÍ.
En la ladera de la Montaña del Norte, muy arriba, su pequeña cabaña, construida con troncos de pino, proyectaba
un delgado rayo de luz desde el único cristal de la ventana, y parecía un escarabajo negro sujeto a la ladera con un
flamante y luminoso alfiler. En el interior, Mr. Beeson se sentaba delante de una lumbre que ardía con fuerza, con la
vista clavada en el foco candente, COMO SI NUNCA HUBIERAVISTO UNA COSA IGUAL EN TODA SUVIDA.
No
era un hombre atractivo.Tenía el pelo cano y su atuendo estaba raído y sucio. La cara tenía un aspecto pálido y ojeroso, y
los ojos le brillaban con excesiva fuerza. En cuanto a su edad, si alguien hubiera intentado adivinarla, primero podría
haber dicho que rondaba los cuarenta y siete, después corregiría y diría setenta y cuatro. EN REALIDAD TENÍA
VENTIOCHO. Estaba demacrado; quizás, hasta donde podía arriesgarse, pues en Bentley´s Flat había UNA
FUNERARIA MUY NECESITADA y en Sonora UN FORENSE MUY EMPRENDEDOR. La pobreza y el celo son como las
piedras superior e inferior de un molino. Es peligroso colocar
una tercera en esa especie de "sandwich".
Mientras Mr. Beeson permanecía allí sentado, con sus raídos codos
apoyados sobre unas rodillas aún más raídas y sus esqueléticas mandíbulas
hundidas entre sus esqueléticas manos, sin ninguna intención aparente de
irse a la cama, parecía que EL MÁS LIGERO MOVIMIENTO PODÍA DEJARLO HECHO AÑICOS. Sin embargo, durante la última hora HABÍA
PESTAÑEADO NO MENOS DE TRESVECES.
Entonces se oyeron UNOS GOLPES SECOS EN LA PUERTA. Esto,
a aquella hora de la noche y con aquel tiempo, podría haber sorprendido
a cualquier común mortal que llevara viviendo dos años en el barranco
sin ver una cara humana y que, por tanto, no podía desconocer que la
zona estaba intransitable; pero Mr. Beeson NI SIQUIERA APARTÓ LA
VISTA DEL FUEGO.
Pero cuando UN ANCIANO ALTO ENVUELTO EN UN CAPOTE,
con la cabeza rodeada por un pañuelo y la cara prácticamente oculta por
una bufanda, con anteojos verdes y un color de tez (donde se podia apreciar) de una blancura deslumbrante, entró sigilosamente en la habitación
y colocó UNA MANO RÍGIDA Y ENGUANTADA sobre el hombro de
Mr. Beeson, olvidó sus buenos modales hasta el grado de levantar la vista
y poner una expresión de considerable asombro; fuera quien fuera aquel a
quien estaba esperando, evidentemente no contaba con encontrarse a alguien semejante. [...] Levantándose del asiento, retiró aquella mano
nudosa de su hombro y la estrechó CON UN FERVOR INEXPLICABLE,
Ilustración de Jerónimo Bosco:“La Muerte y el Miserable”
pues el aspecto del anciano no tenía nada de atractivo y sí mucho de repul(1490)
sivo. Sin embargo, la atracción es una característica demasiado general
para que no sea compartida por la repulsión. EL OBJETO MÁS ATRACTIVO DEL MUNDO es el rostro que instintivamente cubrimos con un
paño. Cuando se hace incluso más atractivo,fascinante, ECHAMOS SIETE
PIES DE TIERRA SOBRE ÉL.
Ilustración de Allen Toney:“Voice of the wheel”
(1995)
Ambrose Bierce: Una tumba sin fondo.
Ambrose Bierce: Los sucesos nocturnos en el Barranco del Muerto.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
- La ciudad vampiro (Paul Féval)
- El clan de los parricidas (Ambrose Bierce)
- Los perezosos (Charles Dickens / Wilkie Collins)
- Los tres impostores (Arthur Machen)
- La torre de los siete jorobados (Emilio Carrere)
- Esposa hechicera (Fritz Leiber)
- Historias fantásticas (Stephen King)
- Las historias naturales (Joan Perucho)
Delirantes folletines, historias envenenadas de humor
negro,
obras gozosamente surrealistas... Leemos estas páginas con
una sonrisa cómplice, que a menudo estalla en carcajadas...
Entonces, de improviso, la sonrisa se hiela en nuestro
rostro, las carcajadas se ahogan en nuestra garganta, y
descubrimos, demasiado tarde, que el humor, que este
humorismo negro y malévolo, no es sino un camino más
hacia el horror, un camino de refinada crueldad, de
perversa ironía, de oscura malicia.
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Pasaje de Terror