Maternidad..., es poesía.
Savia, néctar de amor, que en vida se derrama
con un abrazo eterno de raíces y frutos
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
PRELUDIO:
Las túnicas del cuerpo
Mi único paisaje: tus pupilas
Rito
ALBORES DE LA VIDA:
Hijo, miel y cera
Soy toda para tí
¡Vives!
Niño de la ciudad
Hoy la Ley te hace hombre
Consagración, I y II
La libertad
Horas de juventud
Tu cumpleaños
Tu savia de sueños
Quisiera darte, hijo mío
PASOS EN LA NIEBLA:
Hijo, me dueles y te espero
La ventana quieta
Me grita tu infancia
La escarcha
Funámbulo del tiempo
Me clavas mil puñales cada noche
¿Dónde estás, hijo mío, esta noche?
La ciudad
No puedo acostumbrarme
Desvío
Cumples veinticinco años
Quisiera no ser
Extraños
Mi paraíso
El pensamiento errante
A la rueda rueda
Conozco un lugar
Angustia en el umbral de la locura
La causa del fracaso
Naciste libre
El parque de tu infancia
Somos libres
Naciendo al morir
ALAS EN LA NOCHE:
Hoy te vas, hijo mío, quizá un mañana
Vuelve, hijo
Parto de lágrima y esperanza
La soledad
Te exilias en el mar
¿Dónde está la ilusión de tu mirada?
Nube negra
Tu mensaje
Arranca tus piedras de molino
¡Vuelve a ser tú, hijo mío!
¡Qué lejos del amor esos amores!
Es amor
Tus rosas
Sentimiento
Y me quedaré sola
Desamor de espiga
El paso del tiempo
Una visita al pueblo de la infancia
Fantasmas
Tesoros del pasado
Un lugar cercano
Alianza del silencio
FLORES DE ESPERANZA:
Tú, gaviota blanca, bate tus alas
Tu camino
Estoy callada
Déjame ser tu madre
Me crece la esperanza
El valle perdido
El tiempo va aún por el camino
El bosque de mi mente
Esperanza ingrávida
Cuando llegue tu avión
Aguardo tu llegada a la orilla del tiempo
¡Evoluciona!
En tus veintisiete años
FRUTO EN SAZÓN:
Alborear de miel y tul
Tu hombría
Te veo en mi recuerdo
¡Vístele, Señor, para las bodas!
Al fin la paz
Futuras mariposas
Tu figura humana
MATERNIDAD..., ES POESÍA.
Emma-Margarita R. A.-Valdés
Todos los derechos reservados ©- 2001 Emma-Margarita R. A.-Valdés
INTRODUCCIÓN
En esta obra he intentado recorrer y transcribir la vivencia íntima de una mujer-madre, el proceso
afectivo que origina el encuentro con el amor, con la concepción y nacimiento del hijo, y con el
devenir de su vida: una transformación anímica que se produce al compartir el despertar del hijo a las
sucesivas etapas de su crecimiento, desde la inocencia y el candor de los primeros años, pasando por la
reflexión de la adolescencia, continuando con el alejamiento por una realidad que supera la razón, y
terminando con la madurez espiritual resultante de su evolución psíquica.
Deseo acceder al lector, por eso persigo la comunicación, el placer estético y la emoción, mediante una
poesía que denomino "multidimensional", popular e intelectual, fruto de investigación, que ofrece
diversos niveles de interpretación por el análisis de las palabras, de las letras y sus sonidos, de los
tonos, del cromatismo, de la composición conjunta, de las imágenes, de la técnica y de los símbolos
entretejidos en todo el texto para aportar una unidad básica a las ideas.
El sistema de signos debe proyectar una primera interpretación de modo inmediato, real o intuitiva,
aunque contenga otras lecturas emocionales no coincidentes, dando lugar a varias respuestas en
función de los códigos utilizados, pero existiendo siempre facilidad para la comprensión .
La manifestación externa formal del poema debe adaptarse a su contenido, las ideas exigen su cuerpo poético,
que brota íntimamente unido a ellas. El metro del verso produce una expectación anímica sugerida por la figura
del poema. Es la expresión material del pensamiento, con un fondo que estimula los ritmos vitales del hombre a
través de: una inflexión melódica interna, de la que fluye la fuerza; una melodía externa producida por la
métrica y, en su caso, por la rima, y una cadencia en los acentos, cortes y pausas. El sistema de símbolos tiene
como fin entrelazar y dar profundidad al contenido; en esta obra son, entre otros, el árbol, el agua, la luz y el
paso del tiempo, que esclarecen la idea de la maternidad material y espiritual. El fin que persigo es ofrecer una
poesía que se integre en el ser humano: en su memoria, por el metro y la rima; en su inteligencia, por las
informaciones transmitidas, y en su corazón, por el ritmo, la fuerza que estimula y estremece.
Pongo como ejemplo tres poemas, de los que muestro, sin analizar el aspecto técnico, algunas de sus
interpretaciones:
HIJO, MIEL Y CERA:
El cuerpo poético elegido, la manifestación externa formal, es un soneto, generalmente aplicado a expresar
conceptos profundos, trascendentes, en este caso la maternidad. En una rápida lectura se puede acceder con
facilidad, por su sencillez, al significado superficial: Los sentimientos de la mujer ante la concepción del hijo.
En un análisis más detenido se obtienen, entre otras, las siguientes interpretaciones:
a.
Relaciona la maternidad con el Sacrificio de la Misa. La mujer es el templo y el altar. La Misa
comienza con los ritos iniciales y la antífona de entrada, se anuncia el misterio que se va a celebrar y
su carácter sobrenatural: "es mi carne cuna de tu suerte, en mi entraña se engendran tus albores"..."un
alma de Dios". El acto penitencial, la plegaria ofrecida por la caridad, son los "sacrificios y dolores" y
se espera "el indulto de amor". El Evangelio es de San Juan (8,18), "el que me sigue no camina en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida", y en el poema: "eres la luz del sol de mi camino". Las
ofrendas son el cuerpo y la sangre del hijo: "ofrenda libre, pan y vino". La bendición y consagración
del pan y el vino son símbolos de la resurrección: "miel y cera de eternos colmenares". Concluye la
Misa con la acción de gracias, y en el misal romano se lee: "que este don temporal sea para nosotros
una protección eterna", y en la poesía: "el indulto de amor, el don divino". El incienso está
representado por el "aroma de azahares", aroma de pureza. Podría significar, además, la maternidad
de la Iglesia, siguiendo las reflexiones de San Juan Crisóstomo.
b. Otra interpretación hace ostensible el carácter divino de la maternidad. La madre concibe un alma,
"alma de Dios" y la envuelve con un "cuerpo fuerte". El hijo es un "don divino", por lo que "no
importan sacrificios y dolores": es la "luz del sol", la luz verdadera; embriaga con su "aroma de
azahares", es la flor del azahar, símbolo de pureza.
c. Podría considerarse un manifiesto en contra de la legalización del aborto en los casos de "ansiedad y
angustia" de la madre: "Sufro ansiedad, angustia, por quererte".
d. Refleja el cambio que produce la maternidad en la mujer: alteraste de golpe mi destino". El contacto
del hijo despierta en la madre el instinto natural: "me embriago con tu aroma de azahares". La
maternidad supone una entrega, una renuncia a los goces del cuerpo y del alma cuando se
interpongan en la consecución de la vida de la criatura: "abeja libadora de mis flores". La mujer
descubre un nuevo sentimiento: "eres la luz del sol de mi camino".
e. Al hacerse referencia a la miel y la cera, elementos poéticos de la naturaleza, se incorporan nuevos
significados. Por un lado la maternidad de la tierra, considerando la tierra como Gaia, Gea, etc. En
este caso muestra la vida y la muerte, el amor y el desamor, surgiendo del cosmos: "miel de tus
amores", "cera de mi muerte". El hijo es la luz del sol, la fuerza de la vida. Por otro lado, en el
simbolismo cristiano, la abeja representa a la Virgen María en la Encarnación y la Concepción; se
decía que las abejas se reproducían virginalmente, por partenogénesis (parthenos=Virgen). La miel es
el alimento natural ofrecido por Dios al hombre en la Tierra Prometida, "tierra por la que corren ríos
de leche y miel" (Dt 8,7-10; 27,3). La colmena es la Virgen María, Reina de la Iglesia, que reúne a
sus miembros para formar el Cuerpo de Cristo. La luz es la iluminación divina sobre la oscuridad
(Gen 1,1-2); Cristo es "la luz del mundo" (1 Cor 4,5); la Virgen María, "portadora de la luz"; "la gloria
de Dios es su luz y su lámpara es el Cordero (Apocalipsis 21,23); etc.
f.
Siguiendo con el simbolismo cristiano esta poesía tiene cuatro estrofas, el número cuatro está en el
cuerpo, la tierra, los cuatro elementos, los cuatro evangelistas, los cuatro ríos del Paraíso...
¡VÍSTEME, SEÑOR, PARA LAS BODAS!:
Esta composición de cinco estrofas contiene los siete Sacramentos de la doctrina cristiana y
toma conceptos de las Sagradas Escrituras (Mt 22,1-14; Jn 3,5; 1 Cor 10,1-6; 11,23-26; Lev
20,26; Rom 12,1; Ap 22,1; etc.):
• La primera estrofa representa el Sacramento del Bautismo purificador del pecado original,
hace que el alma sea partícipe de la gracia divina, de los dones sobrenaturales, y heredera del
cielo: "Venciste su tormenta...aguas luminosas...heredero de tu reino..."
• La segunda estrofa refleja el Sacramento de la Penitencia, el pecado, el reconocimiento de la
culpa, el arrepentimiento, la confesión de la falta y el propósito del bien: "Las ráfagas de
umbría... rompió el plan sagrado... brilla tu alcorce..."
• La tercera estrofa recoge la liturgia eucarística. Plegaria eucarística: "¡Vístele de inocencia...".
Prefacio, pórtico de entrada: "Se acercará a tu pórtico". Epíclesis, invocación: "invocará tu
nombre". Relato de la institución de la eucaristía: "recordará tu tiempo". Proclamación de
Jesús como Salvador: "volará con tus alas de paloma". Anámnesis: "se enlazará en tus brazos".
Ofrecimiento e intercesiones: "crecerá espiga fértil de tu siembra". Doxología, glorificación:
"proclamará la gloria de tu eterno banquete". Comunión: "a la tercera copa brindará" (en el
ritual judío la copa de la bendición era la tercera de la cena). Esta estrofa comprende también
el Sacramento del Orden, la consagración a Dios: "crecerá espiga fértil de tu siembra... volará
con tus alas de paloma".
• La cuarta estrofa corresponde al Sacramento de la Confirmación: "maduran las semillas... confirman
tus dones celestiales...".
• La quinta estrofa incluye el Sacramento de la Unción, que lleva a la resurrección: "revistes... su tallo
descarnado... cantará amaneceres..."
• Las citas de la Biblia que se incluyen deben ser tenidas en cuenta para completar la interpretación del
poema, pues aportan otros significados. Esta poesía, en su conjunto, representa el Sacramento del
Matrimonio, tomando como base la parábola de los invitados a la boda. Aquí la invitada a la boda es
el alma del contrayente: "Vístele, Señor, para las bodas". Además, siguiendo los Sacramentos, es una
alegoría del ritual de la vida: nacimiento - madurez - reconciliación - alimento - matrimonio encuentro y entrega - resurrección.
• ALIANZA DEL SILENCIO:
Alianza del silencio: Alianza como unión, comprendiendo los cuatro sentidos dados a esta palabra en
las Sagradas Escrituras. Alianza del silencio es la unión de todos los sonidos con la voz de Dios, la
unanimidad, silencio eterno.
- Campo unido al Uno: Campo unificado de la física cuántica. Teorías del campo unificado.
- Emanado de mística conciencia: La conciencia y el cuerpo son uno mismo. La conciencia universal
creó el universo. Crea dentro de sí una forma autosuficiente.
- Labio creativo de la tierra:Gn 11,1, de un solo labio. Un solo idioma.
- Tú eres, en ti, el mundo: Mahabharata, de Vyasa. Krishna dice: "Te veo y veo al mundo
entero". Percibir al ser reflejado en todo.- Piedra fundamental: luz sólida descendida...
para... la formación de la materia.- Conciencia y cuerpo son uno. El campo unificado tiene
características de la conciencia o inteligencia.
- Limpiar la herrumbre que te arruina, el óxido mortal: Química. Envejecimiento es
oxidación.
- Costra exterior: La piel es "costra exterior de la luz original"
- Velo de la vida: "Vilon", velo, cortina atmosférica. El primero de los siete firmamentos.
- Azogue de negra oscuridad: Espejo negro, que no alumbra ni refleja. Descenso de las
dimensiones y desconexión de la conciencia, que ya no transmite la luz original, al Creador.
- Contempla el alba original: "Despertar del alba".- Redención y origen.- Luz del alma.- Gn
3,8, "Al soplo del día".- Ex 34,29, "Al bajar Moisés del monte Sinaí... su rostro resplandecía".
- Elévate en las alas de tu aliento: Gn 3,8,"En el paraíso... se levantaba el aire...".- Viento es
aliento, ánima, espíritu.- Gn 2,7,"Ánima de vidas" o "el alma de las vidas".- "Ánima o
respiración", primer nivel; "alma, soplo", segundo nivel; "ser, expiración, aspiración,
respiración inferior y exterior", tercer nivel. Estos son los tres niveles que, según la Torah,
forman el ser, y el aliento comprende los tres niveles del ser.
- Deseo de alcanzar la verdad: Krishna dice: "Los hombres nacen con una ilusión ¿Cómo
puede uno alcanzar la verdad?"
- Total reintegración: Reconstruir la integridad, lo perdido.
- Tu mente es caprichosa, evasiva, febril, turbulenta, tenaz: Son palabras textuales del
Mahabharata.
- Torbellino de tu mente: Ruido interior.- Actividad mental.
- Umbral de los sentidos: El sentido está establecido en la mente, y la mente es el medio de
proyección de Dios.
- Disfruta el equilibrio: Silencio interno.- Experiencia de paz. Estado de conciencia pura.- El
campo unificado, de la física cuántica, presenta aspectos de la conciencia o inteligencia,
creada desde el interior de uno mismo de forma autosuficiente. El estado de mínima
excitación de la conciencia forma un campo que conecta entre sí todos los puntos del espacio.
Única frecuencia de oscilación.
- Inteligencia subyacente: Krishna habla de esta inteligencia.
- Lucha interna... guerrero: Dice Krishna "cada hombre ha de luchar solo... verdadero campo
de batalla".- Gn 32,25, luchar equivale a "sacudirse el polvo".
- Desvanece las sombras: El silencio es luz sin sombra ni reflejo. En la dimensión original no
hay diferencia entre el sonido y la luz.- Desvanece el ruido.- Gn 28,19; 13,3; 12,8... Morada
de Dios.
-
Grito: Ruido es el reino de la multiplicidad de las ondas sonoras. Silencio es "anterior al Uno", "el
descanso, la calma de YHVH".
- Sonido escondido: Sonido absoluto, YHVH.- Gn 3,8, "la voz del Señor".- Pitágoras: Matemática
sonora para alcanzar el intelecto puro.- Libro Primero de los Reyes: Elías oye música para unirse a
Dios (brisa suave).
- Estática envoltura: Adán.- Gn 2,7, Adamá: tierra elemental.- Polvo de la Adamá.- Costra.
- Mensajero: Ángel. Espíritu.
- Que anida en tu interior: Gn 1,1; 2,6...- Pensamientos, fluctuaciones de la conciencia.
- Genera moléculas de sol: Las fluctuaciones de la conciencia generan moléculas que llevan los
mensajes dentro del organismo: Neuropéctidos.
- Barro que pisa el pie descalzo: ELOHYM: Gn 1,1, expresión material de Dios, que da información
genética.- La molécula de ADN está formada por átomos, y éstos por partículas, que son modos de
vibración de campos cuánticos. El cuerpo mecánico cuántico es lo que somos (física cuántica).
- Organizar el orden cósmico: La vibración de la conciencia organiza el cosmos.- El hombre es
cosmos.- El hombre forma parte del "campo de la supercuerda" (física), que une los diferentes puntos
en el silencio, y sus vibraciones producen la manifestación física.
-
-Estado de vacío: Vibración cero: Partículas virtuales que sólo contienen dinamismo infinito. Universo
virtual anterior a nuestro universo, en el que se contiene la estructura y desarrollo del mismo. Desde ese
nivel el hombre puede ordenar y regir el universo.- El hombre es organizador del orden cósmico.
- Dinamismo infinito: Vibraciones continuas.- Las partículas se propagan, se destruyen y otra vez son
creadas.
- Fin sonoro: El sonido fue el principio y será el final.- El Corán dice que todo se acabará en un solo
grito.- Las murallas de Jericó se derrumbaron por el ruido de las trompetas y los gritos del ejercito de
Josué.
- Tu silencio se hará nueva palabra: Silencio anterior al Uno, el sonido absoluto en la unión con la
Fuente original.- Silencio eterno que contiene todos los sonidos.- Las diez ondas de la luz sonora
creadoras del cosmos se reunificarán para la nueva creación.
- Canto universal: Canto de redención, silencio unificado, canto de lo existente en una sola melodía que
produce el silencio.
- Letras de la paz: Letras del Nombre. La Fuente Original de Todo y Retornador de Todo, el
SinNombre, se nombrará por el propio SinNombre el día de la Redención.
- Vibran alborada: Ondas creativas.- Vibración que genera nueva vida.
-
Emma-Margarita R. A.-Valdés.
Catedrático
PRELUDIO
Mi cuerpo es ceremonia de la tierra
que se renueva en ti.
Las túnicas del cuerpo
Las túnicas tejidas con mares y desiertos
ondulan por parajes encendidos de amor,
se resquebrajan lúcidas cadenas del cerebro
y, en libertad de formas, esculpe la emoción
oleadas de sangre en la playa del cuerpo,
marejadas de celo en la orfandad del sol,
se enajena la mente con aromas de anhelos
y un largo escalofrío es vida en efusión.
Algo inconcreto late, angustia y estremece,
fascinación del tacto, del beso, del abrazo,
vivaz melancolía, hechicero deleite
en un rincón profundo, inaccesible, abstracto,
hay gotas de rocío y temblores de fiebre,
inflama la materia el fuego originario,
afloran lirios rojos en bancales silvestres
y se abren las ventanas de un recinto sagrado.
El placer del instante acerca al infinito,
fuerte arrebatamiento que enaltece, que eleva,
un manantial ajeno a la tierra y su giro
se derrama en el aire y traspasa la esfera;
amanece la voz y salmodia el quejido
por superficies débiles saturadas de esencia;
canta la creación en el pecho cautivo
un himno de alabanza a la única belleza.
Las serpientes afilan colmillos de malicia,
agitan la estructura de mortales acordes,
espirales del sexo desatan su lascivia
y fustigan corceles con los ojos insomnes;
cascabeles del llanto, castañuelas de alquimia,
son un concierto lúbrico de apetitos salobres,
sinuosidad que asciende por curvas serpentinas
con humedad espesa de carnales fervores.
Por los poros del goce se introduce el dolor,
cae escarcha de lágrimas sobre el espejo oscuro,
las esquinas entonan una triste canción
de dioses descendidos a las tumbas del mundo;
surgen blancos destellos con prístino fulgor
del edén venturoso, del ángel incorrupto,
y brota en las entrañas el agua del perdón
como el caudal profético del bíblico diluvio.
Las túnicas tejidas con célicos dulzores
ondulan por los valles de la felicidad,
enlazan los afectos mil cintas de colores
y un amor verdadero nace a la eternidad.
Mi único paisaje: tus pupilas
Quiero asomarme
a tu inmensidad virgen,
al paisaje esencial de tus pupilas
oculto en el celaje de la tierra,
en un perfil de estatua de los pórticos.
Quiero atraer
tus pájaros inquietos
en su volar pletórico de miel
sobre gardenias del estío
polinizando rocas.
Quiero
ver solamente el fondo de tus ojos
sin otra luz de bronce.
Quiero ese ventanal de tu mirada
para admirarte en mi único paisaje.
Quiero, en mi ocaso,
la luminosidad de tu iris
de estrellas encendido.
Rito
Me conmueve la magia de tu gesto,
mi cuerpo es ceremonia de la tierra
que se renueva en Ti por tu presencia
y te transfiere a mí por sacramento;
mi atávico ritual es nacimiento
al ritmo de la vida y de la muerte,
un viaje a mi interior, en cuya fuente
descubro la razón de tu silencio.
Vuelo en la vertical de los conceptos
hacia tu irrealidad que en mí palpita,
asciendo por el monte de utopía
y me uno a tu glorioso firmamento;
brilla el sol en la noche del encuentro,
está el cielo colmado de tu ciencia,
olvido la agonía de la senda
y gozo del total conocimiento.
Apaciguo la voz del pensamiento
y percibo el arrullo de tu mar,
agua viva de excelsa caridad
con la intensa fragancia de los sueños;
mi humana arquitectura sin cimientos
tiene poros rendidos a la nieve,
que se impregnan de exaltación celeste,
fertilizada en tu inmortal aliento.
Me elevo entre las nubes y los vientos,
llego al ignoto umbral de la certeza,
sigo la ruta azul de las estrellas,
con los brazos en cruz voy a tu beso;
el vigor creativo de tu Verbo
convierte mi materia en tu edificio,
el orbe es templo abierto al infinito
en mi éxtasis cautivo, en mi embeleso.
ALBORES DE LA VIDA
Eres roble creciendo recto al cielo
con ramas orientadas al azul.
Hijo, miel y cera
Hijo, es mi carne cuna de tu suerte,
en mi entraña se engendran tus albores,
no importan sacrificios y dolores
para un alma de Dios y un cuerpo fuerte.
Sufro ansiedad, angustia, por quererte,
abeja libadora de mis flores,
pues me darás la miel de tus amores
o la cera del cirio de mi muerte.
Aclaraste de golpe mi destino,
me embriago con tu aroma de azahares
y eres la luz del sol de mi camino.
Serás mi ofrenda libre, pan y vino,
miel y cera de eternos colmenares,
el indulto de amor, el don divino.
Soy toda para tí
Se anunció tu llegada,
las rosas iniciaron tu alabanza,
cantó la madrugada
al eco en lontananza,
la tierra se llenó de tu esperanza.
Por ti fui transformada,
mi arcilla rezumaba tu evidencia,
tiernamente arrobada
con tu dulce cadencia
gustaba la verdad de tu existencia.
Al fin llegaste aquí,
brilló el día, te puse en mi regazo,
eras mi savia en ti,
eras de mí un pedazo,
gocé del paraíso en ese abrazo.
Soy toda para ti,
contigo me fundí de tal manera
que en tu ser me perdí,
volcada en tu ribera
te di mi libertad, mi primavera.
¡Vives!
Ríes,
baila en tus labios el universo.
Lloras,
mana la fuente del sentimiento.
Amas,
brota el perfume de tu alma en flor.
Odias,
grita el orgullo de la pasión.
Sangras,
fluye la vida que hay en tu centro.
Gozas,
tiemblan las llamas del carnal fuego.
Gimes,
habla tu espíritu, calla tu mente.
Oras,
encuentra el rumbo lo que no muere.
Sigues
blancas estelas de los luceros.
Tomas
frutos silvestres del mar y el cielo.
¡Vives!...
Niño de la ciudad
Niño de la ciudad
nacido prisionero,
padeces, a tu edad,
vacío, opresión, tedio.
Pesa la soledad
que el lujo justifica.
Sufres la autoridad
egoísta y mezquina.
La T.V., en sociedad
de un planeta frenético,
muestra la actualidad
de guerras, terror, miedo...
Tu original bondad
reclama la alegría;
la empapan de maldad,
de prácticas torcidas.
Y en esta realidad
doliente del destierro,
ves tu inseguridad
en un futuro incierto.
Percibes la ruindad
cercando tu sonrisa,
rechazas la heredad
del fruto que mancilla.
Hoy la Ley te hace hombre
Eres tierra preñada de simiente
con vigor abrasando en tus entrañas,
vibrante juventud que busca y siente
el sublime destino de las almas.
Eres roble creciendo recto al cielo
con ramas orientadas al azul,
tu raíz es profunda bajo el suelo
y tu savia es un río de inquietud.
Eres ola encrespada en mar incierto
con el germen intacto, fecundante,
en marea de espuma vas al puerto
de la paz y del bien, inexorable.
Eres luna de noche transparente
con tu faz alumbrada por el sol;
un faro en la negrura, refulgente,
excitado en la hoguera del amor.
Eres aire llenando los espacios,
con tu invisible fuerza sopla el viento
que arrastra a los escépticos reacios
y expresa la verdad del credo eterno.
Consagración, I y II
I - EL TRIGO DE LA CASA DEL PAN (BELÉN)
De ignorada semilla,
del primigenio origen,
brotó hacia su destino
de tormenta y bonanza.
¿En qué pan
o en qué inútil abrojo
acabará muriendo?
A Ti, amor,
a Ti, pan de la Vida,
te pido que, otra vez,
como en aquel pesebre,
germine generosa
en tierra de promesas,
y beba en la fontana
de tu costado hendido.
Que maduren al sol
las espigas humildes,
que sean el manjar
del último banquete.
Y cuando llegue el tiempo
de la trilla final,
a Ti, amor,
a Ti, pan de la Vida,
e pido que, otra vez,
como en la Santa Cena,
los granos de su trigo
sean la harina blanca
del pan que Tú conviertes
en carne salvadora.
Consagración, I y II
II - AGUA -> VINO -> SANGRE
De una ignorada fuente,
del hontanar lejano,
surgió hacia su destino
por quebradas y valles.
¿En qué mar,
en qué postrer marea
acabará fluyendo?.
A Ti, amor,
a Ti, cauce de Vida,
te pido que, otra vez,
como en aquella boda,
recojas su agua clara
en un tranquilo lago
para inundar de júbilo
terrenales viñedos.
Que maduren al sol
las uvas en las viñas,
que sean dulce vino
para días de rosas.
Y cuando llegue el tiempo
de la fermentación,
a Ti, amor,
a Ti, Verdad y Vida,
te pido que, otra vez,
como en la Santa Cena,
su rojo añejo vino
de la última hora
lo conviertas en sangre
con tu esencia divina.
La libertad
Hoy me preguntas: ¿Qué es la libertad?
No puedo definirla,
sólo sé que la siento, la poseo, la gozo.
No depende de espacio, ni de una decisión.
No depende del oro, ni de fama y poder.
Quizá es un sentimiento, una actitud del alma.
Quizá es un pensamiento, un reino de la
mente.
Crees que no soy libre
porque renuncio a mí por el amor.
Esta es mi libertad.
Vivir en libertad
es entregarse entero, sin fronteras,
sin temor, con piedad, sin miedo a perecer.
El ser más libre que habitó en el mundo
predicó la alegría y sufrió por amor;
multiplicó los panes y los peces
y abrazó la pobreza;
resucitó a los muertos y murió por la Vida.
Es el único Dios del universo
y reinó siendo esclavo.
Él es símbolo fiel de libertad.
Horas de juventud
Tu juventud es otro nacimiento;
es compartir con nuevas amistades
tus altas ilusiones, tus verdades;
es confianza en fraterno entendimiento;
es adentrarte en el conocimiento
de la ciencia real, sin vaguedades;
es calmar pesadumbres y ansiedades
de tu cuerpo y tu mente en crecimiento.
Una etapa fugaz y memorable,
rebosante de plena lozanía,
que enclaustran con rutina insoportable.
Apagan tu entusiasmo y tu alegría
rindiéndote con tedio perdurable,
¡y pretenden juzgarte todavía...!
Hace veintitrés años,
en una noche clara,
tú, sueño acariciado,
fuiste el niño del alba.
En un precioso día
colmado de esperanza
floreció tu semilla
para el fruto del alma.
Se alborozó tu barro
al soplo de la gracia
y tu conjunto extraño
llenó toda mi casa.
Te acuné con asombro,
tierna carne adorada,
y tus abiertos ojos
eran milagro y dádiva.
Tu párvula sonrisa
fue suspiro en mi estancia;
tu grata cercanía
alejó la nostalgia.
Han pasado los años
rápidos como el viento,
como el fulgor del rayo
en la noche de invierno.
Tú sigues siendo el niño
del más amado tiempo,
tienes calor bendito
de tu primer ensueño.
Tu cumpleaños
Aunque ha crecido el alma
y la mente y el cuerpo,
está el niño del alba
palpitando en tu pecho.
Y sigues siendo noble,
y sigues siendo bueno,
en averno que rompe
tu cósmico universo.
Hoy celebro aquel día
feliz de tu llegada,
la noche amanecida
con tu mañana cálida.
Campanadas de gloria
conmovieron mis lágrimas,
hoy resuenan sus ondas
por ti, niño del alba.
Que sigas muchos años
siendo el niño del alba,
valiente, ilusionado,
con tu mirada franca.
Y cuando seas viejo
y tu cabeza cana,
conserva intacto el cielo
diáfano de tu infancia.
Tu savia de sueños
Eres el árbol tierno que potencia
los más jugosos frutos de la vida,
es tu savia de sueños encendida
alimento inherente a tu existencia.
Tus raíces reclaman su presencia
entre la pulpa fresca concebida,
la semilla central que, desprendida,
reverdece en tu alcor desde la
ausencia.
Crecerás vertical en la armonía
y se abrirá nimbado tu ramaje
con tallos de bondad y valentía.
Te vestirá de luz el nuevo día,
diluviará el maná en tu paisaje,
se cumplirá en azul la profecía.
Quisiera darte, hijo mío
Quisiera dar a tu vida
horizonte,
las estrellas,
horas felices y bellas,
la dote ancestral del orbe.
Quisiera dar a tu vida
toda mi alma,
gota a gota,
la fe que en la gracia brota,
el poder de la plegaria.
Quisiera dar a tu vida
paz, sosiego,
fantasía;
realidad en la utopía,
un vergel dichoso y nuevo.
Quisiera dar a tu vida
feraz sangre
de mis venas,
el cariño a manos llenas,
en cercanía ampararte.
Quisiera dar a tu vida
los colores,
la belleza,
la virgen naturaleza,
la fortaleza del roble.
Quisiera dar a tu vida
los luceros,
santa herencia,
la pureza, la inocencia,
libertad, desprendimiento.
Quisiera dar a tu vida
fértil tierra,
claro cielo,
majestad del alto vuelo,
honra de alcanzar tu meta.
Quisiera dar a tu vida
bendición,
hijo mío,
el ancho cauce del río
y al final el mar de Dios.
PASOS EN LA NIEBLA
Un viaje a contraluz del pensamiento
al lóbrego universo de la bruma.
Hijo, me dueles y te espero
A la orilla del alba, amor, te espero
como al sol redentor de las tinieblas,
crepúsculo con lluvia
en mis ojos cegados por la visión feliz
perdida en la vorágine del mundo.
Me dueles
en el hueco vacío de mi entraña.
Arrancaron tu néctar
con los fórceps brutales de una nefasta moda;
experiencia suicida que te empuja al ocaso,
al paraíso-puerta del infierno.
Abrasas
tus alas invencibles
en mortecinas perfumadas velas
que incineran laureles; pasaje a un mal futuro
por un presente absurdo y alevoso.
Me dueles
cuando veo los surcos violáceos de tus ojos
y la blanca ceniza de tu piel,
cuando vuelves ajado
de explorar los siniestros rincones de la orgía
y traes en la mirada
los negros recovecos de la noche.
Suplico
que la armonía pueble tus íntimas moradas,
que no te arrase el viento enfebrecido
y en el turbión te ahoguen cenagosas corrientes,
que el plazo no se acabe y te destruya.
Me dueles y te espero a la orilla del alba.
Veo al sol levantarse indiferente
tras los enormes bloques insensibles;
deseo
que se eleve tu sensitivo sol
y su luz permanezca en tu camino.
La ventana quieta
Lento gotea el tiempo en los cristales
de la ventana quieta,
y mi alada ansiedad traspasa el aire
hacia la luna nueva,
eleva algarabía de jazmines,
en un landó de estrellas,
redime atormentadas nubes grises
en pos de la belleza.
Y sigue goteando en los cristales
cuando el rayo sensual besa la esfera,
y el amaranto se abre
tras la ventana quieta;
al otro lado canta la alegría
aquí llora el agobio de la brega,
tediosa, repetida,
en muros de tristeza.
Lento tiempo gotea en los cristales
de la ventana quieta,
martillea apetencias sollozantes
en el recinto estrecho de la celda,
gotea en el cerebro,
el alma gime tensa, prisionera.
¡Que finalice el tiempo!,
¡el tiempo lento que el cristal golpea!.
ME GRITA TU INFANCIA
Hoy tu niñez me grita
¡y me grita! ¡y me grita en tu aislamiento!,
desde tu falso edén,
desde tu alzado vuelo,
me dice que te llevan de la mano,
te arrastran a un lugar opaco y traicionero;
¡y me grita y me grita y me pregunta
por qué!, ¡por qué te dejo!.
Yo sé que en tu sagrario aún llora el niño,
mas te hicieron adulto en mal momento;
yo no venzo en la lucha contra el mundo,
¡yo no puedo!, ¡no puedo
contra la voz que ruge demoníaca
tras muros de cemento!;
triunfa el asfalto lánguido,
y triunfa el mal, el vicio, el lujo, el sexo;
cultura del consumo que está en boga
por ruines intereses, por dinero.
La fogosa e ignorante juventud
se pierde, sin un Norte, en fatal derrotero.
Tengo miedo por ti.
Cada segundo aumenta mi tormento.
En mi brocal tapiado me grita tu niñez.
Me rodea, me llama tu recuerdo,
el juguete dormido en la vitrina,
el rosario trenzado en el colegio,
el dibujo de cálidos colores,
y tu foto sujeta en el espejo,
con aquélla sonrisa fresca y libre,
y en los ojos la majestad del cielo,
y esos ojos me miran,
me preguntan por qué, por qué te dejo...
No puedo recobrarte,
hoy no puedo, ¡no puedo!.
Yo sé que late preso tu prístino candor,
que sigue combatiendo con tu cuerpo,
y presiento que volverás un día,
al otoño del tiempo,
cuando, madura el alba, en tu cumbre florezca
la gran rosa de amor que llevas dentro.
Escucho estremecida el grito de tu infancia.
Es un grito de tu interior inquieto.
Es un grito que emana de tu espíritu
y al que tú haces callar porque es sincero.
¡Y se impone la acerba lejanía!,
¡y se impone el fantasma del secreto!,
y yo te digo ven...
ven junto a mí, tesoro. Ven junto a mí y hablemos.
Es imposible hablar en este instante,
con esta sociedad de infecto cieno.
En el ambiente actual, materialista,
hablar de amor, de paz, es cuento viejo.
La Escarcha
Nace clemente gota de rocío
destilada en bondad, lluvia temprana
para saciar la sed de flor lozana,
consumida, agostada en el estío.
Amanecer helado, cruel, sombrío,
irracional incomprensión humana,
cambia en Judas a la Samaritana,
congela al corazón sano y bravío.
Como escarcha, la esfera bienhechora
que aprisiona el cristal, con gran dolor
da el beso inevitable a quien adora.
Desvalida, turbada, sufre y llora,
porque, en la frialdad, su amada flor
muere aterida al despuntar la aurora
FUNÁMBULO DEL TIEMPO
Eres necio funámbulo del tiempo
que cabalga el encaje de la lluvia,
vas siguiendo las ráfagas de luna
en tu mar agitado por el riesgo.
Un viaje a contraluz del pensamiento
al lóbrego universo de la bruma,
un viaje al que la vida nos conjura
desde la primavera hasta el invierno.
¡Vive encendiendo estrellas en tu pecho,
convirtiendo el acíbar en azúcar,
cosechando razón en la locura
y arrancando cipreses del lamento!
¡Echa a volar los pájaros intrépidos
si se despierta el monstruo de la duda,
si vas a la deriva, el sol se anubla
y se oye el ruido trágico del miedo!
¡Destroza antiguas lápidas de acero
y tañe las campanas de las musas
si emerge la maleza en la espesura
y las sombras se extienden por tu reino!
Pero... necio funámbulo del tiempo
te tambaleas, chillas, gesticulas,
esperas una blanda, suave espuma
y tu cabeza va directa al suelo.
ME CLAVAS MIL PUÑALES CADA NOCHE
Noche larga de insomnio, de quebranto,
de rabia, de calvario y de impotencia:
el recuerdo taladra mi conciencia
asomada al abismo, al desencanto.
Te acuné con orquídeas como manto,
te vestí con las luces de la ciencia,
te crié en el candor, en la inocencia,
te enseñé de la fuente el dulce canto.
Tú elegiste tu más negro sendero,
tú escuchaste las voces infernales,
tú viraste el timón de tu velero.
Tú olvidaste lo mucho que te quiero,
cada noche me clavas mil puñales
y en continuo gemir padezco y muero.
¿DÓNDE ESTÁS. HIJO MÍO, ESTA NOCHE?
Laberinto de hierro y de cemento
circunda tu figura arrebatada,
perdida en las aristas de sus ángulos.
Una pregunta daña mi cerebro,
martillea el silencio lapidario:
¿Dónde estás? ¿Dónde estás?
La ciudad se agiganta ante mis ojos,
¡crece!, ¡crece!, se agranda con mi angustia,
me inunda, me desborda, me derrama.
Te imagino indefenso, hastiado, solo,
sumergido en la masa informe, extraña.
¿Dónde estás? ¿Cómo estás?
El teléfono yace mudo, esquivo,
falta esa voz cordial que tranquiliza.
Podría interrogar al orbe entero
dónde estás esta noche del desvío.
¡Sé la respuesta fácil desde el hielo!.
¿Cómo estás? Si es que estás...
Merodea la duda tenebrosa
y se instala en mi barro aterecido.
El temor se apodera de mi mente
sintiendo al monstruo urbano con farolas
de palidez letal, ¡que crece y crece!.
Si es que estás... ¿Dónde estás?
La ciudad alienígena te abraza,
me ahoga el desamparo de sus brazos.
El vértigo del pánico aúlla, ruge,
y una furia interior encadenada
me golpea incesante y me destruye.
¿Dónde estás? ¿Cómo estás?
Si es que estás... ¿Dónde estás?
Y yo espero, espero tu llegada,
o acaso espero el día del dolor,
y por los muros gruesos, sofocantes,
desciende irracional turbia alborada
pariendo lejanías, soledades.
¿Dónde estás? ¿Cómo estás?
Sigue la inmensidad incontrolable,
sigue la frialdad de la materia,
sigue este laberinto, este hormiguero
que me atrapa, hijo amado, y me atenaza
la impotencia, el martirio, el desaliento
de este vivir así, sin saber nada.
¿Cómo estás? ¿Dónde estás? Y si es que estás...
Son millones los tontos visionarios
que buscan luz de sol en las luciérnagas,
torpe fauna temblando en las esquinas,
despojos de corceles extraviados
que en ficticios parajes se extasían.
¿Cómo estás? Si es que estás...
Joven muerte avizora por las calles,
viles encrucijadas geométricas.
Oigo un fragor de coches que recorren,
con su carga de espectros sepulcrales,
los túneles a riesgos seductores.
LA CIUDAD
La ciudad nunca duerme,
resuenan sus gemidos por subterráneos negros,
circulan sus miserias sobre el asfalto gris,
hay fatigas de hambruna en fosos virulentos,
solapados recodos estremecen rechazos,
ululan las sirenas de la Ley o del médico,
y en la mente emotiva que sufre este escenario
se desvelan los miedos.
La ciudad amanece
ruidosamente triste; caravanas de sueños
clavan en sus ijares espuelas de ambición;
el sol irradia hiriente con metálico acento;
el aire bochornoso trae nostalgia de espigas;
sus cristales opacos son rostros de un reflejo,
y en torres sin almenas ofrece al ciudadano
la esclavitud de hierro.
Con el frío alumbrado de la noche
se marchita la carne juvenil,
la máscara de pálido marfil
es la caricatura del fantoche.
El desaliento estéril, en el coche
que rueda por el único carril
hacia un entorno falso, injusto, hostil,
forma la dura escarcha del reproche.
En la insomne ciudad reina el trasnoche,
el casino, el prostíbulo, el cubil
del sexo y la avaricia, la febril
espiral de los vicios y el derroche.
Al llegar es preciso que se abroche
la capa que protege al juvenil
espíritu anidado en la viril
efigie que murió la última noche.
Bajo el oscuro puente, en la pobreza,
enfermo, repudiado y oprimido,
el marginado es tétrico quejido.
Los niños, los ancianos, con tristeza
habitan telarañas sin latido,
prisioneros en redes del olvido.
Sobre las avenidas la riqueza
vende el fruto diabólico y prohibido
que hace del hombre libre un sometido.
En la ciudad de piedra, la flaqueza
que no hace de su piel cuero curtido
es huérfana de nombre y apellido.
La ciudad crece y crece,
con garras de hormigón exprime los recuerdos,
abre luctuosos túneles a horizontes sombríos,
construye soledumbre, túmulos geométricos,
acumula cenizas de estáticas crisálidas,
en sucias escombreras esconde sus deshechos
y en celdas monolíticas encarcela ilusiones
con grilletes de acero.
NO PUEDO ACOSTUMBRARME
No puedo acostumbrarme a la frágil materia.
No puedo acostumbrarme a la espesa distancia,
a mis febriles dedos
temblorosos buscándote en el aire,
heridos por el tacto de la umbría.
No puedo acostumbrarme...
No puedo acostumbrarme a este cruel penar
que así me paraliza y obsesiona
con aciagos augurios,
oleadas de estoques incansables
en el centro del barro acantilado.
No puedo acostumbrarme...
No puedo acostumbrarme a tanta incertidumbre.
¡Cuánta impaciencia inútil
atosiga al feroz destino oculto!
¡Qué funesta agonía
de ignorar el instante que cortará la flor!
No puedo acostumbrarme...
No puedo acostumbrarme al abandono.
A fronteras de incomunicación.
Al desamor helado
por una moda impuesta, avasallante.
Al rechazo sin causa por ambiciosa intriga.
No puedo acostumbrarme...
No puedo acostumbrarme
a destroncar la planta en lozanía,
a olvidar que el retoño en otra tierra
está al calor y al frío, a la intemperie,
y no me trae el viento su fragancia.
No puedo acostumbrarme...
DESVÍO
Las horas de mi vida pasan lentas,
ansío que una nueva sensación
arranque mi maldito desazón,
desate en esta calma las tormentas.
¡Quiero rayos y truenos de osadías,
centellas de pasiones en el pecho,
volcanes del averno sobre el lecho,
llamas de irracionales fantasías!.
¡Quiero holgar en las playas tropicales,
meditar en las cimas de los montes,
explorar los salvajes horizontes,
descubrir los misterios esenciales!.
¡Quiero vivir, gozar aquí y ahora,
salir de este camino polvoriento,
demoler el mortal confinamiento
y contemplar feliz la nueva aurora!.
Vuelvo la vista a aquellos que son míos,
a lo que cada día me rodea...,
me agita el alma cálida marea
y odio profundamente mis desvíos.
CUMPLES VEINTICINCO AÑOS
A las doce de la noche
de hace veinticinco años,
con dolor y amor, llegabas.
Celebro hoy tu cumpleaños:
a las doce de la noche
cumples veinticinco años.
En tus veinticinco años,
a las doce de la noche,
¡mi dolor! ¡mi amor!, no estabas.
Festejabas con extraños,
a las doce de la noche,
nuestros veinticinco años.
ANSÍO NO SER
Ansío despojarme de raíces,
convertirme en materia inanimada.
Llevo savia del sauce,
inerme en este núcleo mineral.
Ansío la sequía del desierto
en mis húmedos ojos.
Reposar bajo dunas apartadas
en el último, angosto, hogar metálico.
Ansío ser un eco sin sonidos,
desnacer en las ondas,
morir en la vigilia del origen,
ser menos que la nada.
EXTRAÑOS
Extraños en mis muros
con parajes ajenos,
lugares de otros mundos
vedados a mi vuelo;
desfallezco exiliada
en el hueco profundo
de maternal entraña;
me arrasa la querencia
a la rama engendrada,
y acallo una violenta
quimérica añoranza.
¿Qué universo secreto
irradiará mi muerte?
¿Seré agujero negro?
¿Seré astro reluciente?
¿Qué galaxia de estrellas
se alzará de mi cuerpo?
¿Habrá una noche eterna?.
Sufro la incertidumbre
del presente en la tierra,
envuelto con las nubes
de dudas y sospechas.
A través del azul,
cuando mi esencia vuele
más veloz que la luz,
cuando al final recuerde...
¿Frente a mi Redentor
entenderé la Cruz?,
¿en otra dimensión
hallaré la verdad?.
¿En el reino de Dios
será felicidad
lo que antes fue aflicción?.
MI PARAÍSO
Dejadme descansar en esta paz en paz,
comprended el suplicio de mi insondable herida,
me refugio en mi círculo de hermosa fantasía,
en un nuevo vergel allende el barrizal.
Es candidez serena dentro del corazón,
madura en los olivos la Voz con la Noticia,
es la gloria, el nirvana, la célica armonía
donde el alma refulge con majestad del Sol.
Se acabaron las guerras, se aniquiló el terror;
no se padece el hambre, la sed, la enfermedad;
salió triunfante el bien sobre el poder del mal,
y la desesperanza dio paso a la ilusión.
Yo cambio la tristeza en mística alegría;
la indiferencia ingrata, en piadoso fervor;
la torturante ausencia, en mansa aceptación,
y la lóbrega muerte, en relumbrante vida.
Yo tengo compañía, no existe soledad,
en valles y montañas siento el amor de Dios;
a aquellos que me dañan doy olvido y perdón,
y a los necesitados doy mi vino y mi pan.
Sé que este mundo es sueño, que no es la realidad,
que es locura, delirio, fuga de mi dolor,
un dulce paraíso para mi salvación...
¡Os pido me dejéis en esta paz en paz!
EL PENSAMIENTO ERRANTE
Por las calles sinuosas del cerebro,
en el sensible pálpito,
antesala del miedo,
mi pensamiento errante
recorre abandonados vericuetos,
por la sonrisa azul y el llanto gris,
al son multicolor de los recuerdos.
Descorro las cortinas,
veo la incertidumbre del mañana,
e imagino azucenas esparcidas,
la primavera mágica.
El pensamiento errante
asciende hasta las cimas del invierno
y, desde el precipicio, su paisaje
son nubarrones negros.
Si la conciencia un día se despierta
y cruza la distancia
trayendo las caricias de sus manos,
no azotará el diluvio mi ventana;
un horizonte claro, transparente,
llenará las miradas
y el pensamiento errante
descansará en su casa.
A LA RUEDA RUEDA
A la rueda rueda
jugaban los niños
lejos de la escuela.
A la rueda rueda
vamos enlazados,
a veces riendo,
a veces llorando.
A la rueda rueda
damos vueltas todos
como una veleta.
A la rueda rueda
ya llega la moda
de la primavera,
y cuando se acerque
el calor del año
surgirá otra moda
al sol del verano,
la nieve y el viento
nos traerán la moda
de otoño e invierno.
A la rueda rueda
correremos ciegos
a comprar las cosas
que obligue el momento.
A la rueda rueda
morando en el tiempo
con rancias costumbres
en un globo nuevo.
A la rueda rueda
de verdad y engaño,
de blancos y negros,
de éxito y fracaso.
A la rueda rueda
iremos girando
como marionetas.
Con el verso libre
o el verso rimado,
mansos danzaremos
rock and roll o tango.
¿Seremos culebras
o seremos pájaros?.
¿Espíritu o tierra?
A la rueda rueda
ya llega la hora
que exige la escena,
y en el ruin teatro
de costumbres vanas
impondrán la orden
de la temporada:
¡Crucifica a Dios!
¡Lánzate a la droga!.
El hombre es guiñol.
A la rueda rueda
seguimos jugando
según nos dirijan,
¿cómo, quien y cuándo?
CONOZCO UN LUGAR
Hay un lugar morada del absurdo,
un páramo insalubre
de trágicos eclipses aferrados al vértigo.
Un lugar borrascoso poblado de naufragios,
un fangal en el cosmos primitivo,
un cúmulo gigante de lágrimas estériles,
un iceberg marchando a la deriva.
Hay un ámbito inhóspito
donde habita el lamento en barreras estáticas
y el eco lo repite;
un cenagal fatídico;
un piélago de ocasos vapulea profético,
el clamor enmudece en los sarcófagos
y el abrazo fallece en las orillas.
Es el feudo de ideas alienígenas,
de experiencias insólitas, tragaluces mentales
en hórrido y apático cubículo.
Es el hogar del miedo,
revientan las semillas en la tierra,
los lirios se deshojan,
sus pétalos sepultan cadáveres de pájaros.
Conozco ese lugar...
ANGUSTIA EN EL UMBRAL DE LA LOCURA
Late la angustia
por pasillos angostos
entrelazados,
urdimbre de creencias abortadas
en telares telúricos;
expectación de chispa, brasa, fuego,
en un glacial impío.
Angustia, angustia
fustiga espectros
nómadas en sonámbulo letargo.
Angustia, angustia
cabalga sollozante
sobre los arcoiris sometidos
bajo la bruma.
Late la angustia
percutiendo al compás de los sudarios,
rumiando verdor acre
de grietas cavernarias,
donde es posible
gritar sin voz,
gemir ahogando el llanto.
Angustia en el umbral de la locura.
El misterio gotea por la frente
su humedad milenaria,
plañe por extinguidos dinosaurios,
yacentes fósiles
como yacen los puros pensamientos
que fueron soberanos de la estepa.
Angustia, angustia
de galopar guiados por los cíclopes,
sin rumbo, al caos,
a la sucia escombrera sideral,
ansiando plenilunios
con las espinas
taladrando las sienes.
Angustia en el umbral de la locura.
Ser o no ser
una figura estática,
estalagmita alzándose hasta el cielo,
cráter mental
sobre una esfera agónica
que ha olvidado el final de los destinos.
LA CAUSA DEL FRACASO
En los desanimados momentos de la duda
me pregunto si fui la causa del fracaso,
inculpo a mis errores, a mi edad inmadura,
y quisiera iniciar lo que ya se ha acabado.
Repaso lentamente las horas de mi vida,
rebusco en los archivos viejos de la memoria,
los sucesos se agolpan, el corazón se agita,
y no hallo en mí el origen de la fatal derrota.
Examino el entorno, el ambiente mutable
que define las épocas por costumbres marcadas,
observo las tendencias, la práctica imperante,
y encuentro ahí la clave de la conducta humana.
Han sido esas tendencias más fuertes que mi lucha,
más potentes sus medios que mi voz, silenciada
por las ruidosas masas que, ebrias de mal, buscan
deleitarse, inconscientes, en materia sin alma.
Ciudades engañosas con mundano artificio
separan al espíritu de la naturaleza,
lo recubren de asfalto, de cemento y granito,
y disfrazan la auténtica razón de la existencia.
Cerebros embotados por conceptos estériles,
carentes de ideales, en la pasividad,
bucaneros del barro, cautivos de placeres,
con música que es vértigo de un deseo carnal.
¡Da pena ver los jóvenes muertos, sin gallardía!
¡Da pena ver sus ojos ciegos a la ilusión!
Es preciso sembrar milagrosas semillas
del paraíso eterno, vivero del amor.
Mas yo abrigo un rescoldo de emoción y confianza
porque sigue brotando la fe y la caridad,
hay jóvenes que rezan, que asumen la palabra
de unos labios sublimes mensajeros de paz.
NACISTE LIBRE
Naciste luz y sombra, tierra y cielo,
más libre que los astros, que la flor,
manantial de las cumbres y arroyuelo.
Puedes sentir el odio y el amor,
crear tormenta y calma, guerra y paz,
acoger la delicia y el dolor.
Te hostigan la maldad y la bondad
en veredas al sol o a noche oscura,
con destino al error o a la verdad.
¡Escapa del aplauso y la censura,
no pidas opiniones a la gente,
en tu conciencia basa tu ventura!.
Te construí castillos en mi mente,
Dios te creó señor del universo,
mas hoy la norma rige diferente.
Siempre serás mi más hermoso verso,
relámpago de mística armonía,
aunque tienes tu anverso y tu reverso.
Hubo un tiempo de mágica alegría,
la etapa de tu infancia que bendigo...
¡Tu edad adulta abrió la lejanía!.
Fuiste en tu juventud filial amigo,
creciendo en gracia y ciencia en este mundo
que un canto de sirena hizo enemigo.
Yo pido al bien que mora en ti, fecundo,
te emancipe, te dé la valentía
de escoger el lugar del que es oriundo,
y el gozo de divina cercanía.
EL PARQUE DE TUS JUEGOS
Lucía el sol, brillaban las estrellas,
salía el amaranto en el parterre,
en el césped moraban esmeraldas, rubíes,
y tú, mi luna llena, envaronabas
sin darte apenas cuenta, sin conocer la historia.
Evoco nuestro parque,
tú retozabas libre y a mi me complacían
tus juegos rebosantes de vigor,
tu sonriente encanto,
los años sin inviernos de tu niñez perfecta,
las fuentes cristalinas, las gráciles alondras,
los sauces extendían sus ramas hacia el cielo,
el día era apacible.
Tú, inexperto, dejabas al tiempo hacer su viaje,
sin darte apenas cuenta,
sin saber que el instante vivido ya es pretérito,
que el futuro es presente
y quedarán sin pétalos las flores.
Cayó la noche en el jardín dormido,
y tú, mi luna nueva, confuso te extraviabas
con los ojos cegados por farolas y anuncios.
Ya no lucía el sol, ni las estrellas,
moría el amaranto en el parterre,
las ramas del los sauces colgaban sobre el suelo,
sucumbían las hojas de tu laurel ajado
y arraigaba el ciprés.
Gemía la añoranza
por el parque de escarchas matutinas,
no adornaban el césped esmeraldas, rubíes,
ni tú, mi luna, estabas en la altura;
jugabas con tinieblas
eclipsando tu limpia pubertad,
sin darte apenas cuenta, sin conocer la historia,
derrochando el momento.
Hoy aroma el sosiego a tu primer jardín.
Renace bajo tu íntimo hechizo de azahares.
Volverás luna llena, espejeando,
con primigenio sol,
a tu parque encantado florecido.
SOMOS LIBRES
Yo sé, mi Creador, mi Rey piadoso,
que nos hiciste libres por amor;
yo ya lo sé, por eso humilde pido
nos satures de Ti el corazón.
No habrá nada en el orbe que esclavice,
no habrá miedo ni angustia ni dolor;
sólo Tú, mi Señor, serás ejemplo,
verdad, camino, vida y salvación.
Nuestro curso es fugaz, breve jornada
que lleva a disfrutar de tu esplendor.
Unidos por la fe, y de tu mano,
te hallaremos, cumplida la misión.
Pero sabes, ¡oh Dios!, que siendo libres
a veces no elegimos lo mejor,
¡ilumínanos!, ¡bríndanos tu Reino!
y al final el abrazo del perdón.
NACIENDO AL MORIR
Sería quizá grato ir para atrás viviendo,
como alma que navega en proceloso mar
y arriba a edén eterno. Así, al nacer muriendo,
la travesía humana suavemente acabar.
Vejez, promesa firme de cuerpo floreciendo,
exaltada emoción por quien hemos de amar;
amor, ascua de esencia, que rejuveneciendo,
será pasión ardiente, ¡no puede fracasar!.
Encuentro con los padres, dulce surco marcado,
gozosa adolescencia, periodo idolatrado,
y jugando llegar al final del camino.
Anidarse en el seno de la madre, arropado
con calor de su carne y, en largo viaje alado,
incorporarse a Dios en el soplo divino.
HOY TE VAS, HIJO MÍO,
QUIZÁ UNA AURORA...
Hoy me pides perdón por tu mudanza,
perdón por tu rencor, por tus anhelos,
perdón por mi temor, por mis desvelos,
hoy me dices adiós, y el tiempo avanza.
Amanecer novicio, en la confianza
de placentera aurora, y sin recelos
compartir despejados nuevos cielos
en la Unidad que alberga la bonanza.
Hoy te vas, vida mía, hacia otros mundos;
yo también, hoy, te ruego me perdones,
volqué en ti mis deseos más profundos,
fuiste remanso de mis decepciones,
y pido que en tus sueños vagabundos
consigas realizar tus ilusiones.
VUELVE, HIJO
Eres rama arrancada de mi tronco
por brujo vendaval de un arvo ajeno,
llevas las hojas verdes y un deseo
en tu tallo temprano, ahora roto.
Me duele la corteza abierta al fin,
fluye densa mi savia por tu hueco,
no sanará mi herida sin tu aliento
y moriré de amor si te perdí.
Vuelas con brotes tiernos, castos, nuevos,
vas a explorar la línea del ocaso,
quiero alcanzarte con mi amante abrazo
y traerte a arraigar en tu terreno.
Descubrirás el fuego en tu periplo
y te consumirán lascivas llamas,
añorarás el agua fresca y diáfana
que te ofreció el caudal del viejo río.
Te helarás abatido por la pena
en pedregal sediento de tu nombre,
y buscarás jardines, recios robles,
rocío de ancestrales primaveras.
Escucharás el trino de los pájaros,
recordarás embelesantes nanas
que mecían quimeras alumbradas
en el árbol frondoso y centenario.
Es tu paisaje el bosque de tu estirpe,
con surtidor de vocación celeste,
aléjate de un mundo diferente
que te iguala a un madero seco y triste.
Tu flor propicia el fruto verdadero
por el código impreso en tu semilla,
consérvala inocente, recta, limpia,
no marchites la gracia de sus pétalos.
Y si algún día quieres regresar
al predio original de la floresta,
encontrarás tu huella en mi corteza
y mi madero en cruz y tu heredad.
En nuestra copa el viento aúlla, gime,
evoca tu perfil en lo más alto,
te mecerá si vuelves a tus campos,
están vacíos desde que te fuiste.
Ven a ocupar tu sitio bajo el sol,
serás germen futuro de la vida,
y al compás de tu acorde melodía
surgirán los manjares del amor.
PARTO DE LÁGRIMA Y ESPERANZA
Mi cálida nostalgia se hace llanto;
la dura y fría escarcha de mis ojos
resbala hasta mis pechos, y amamanto
los míseros despojos
de tu pueril encanto,
y se sublima en mis carbones rojos.
Hijo, desgarro del latido hiriente,
tu carne de mi carne, en lejanía,
martiriza los surcos de mi mente,
me anega de mortal melancolía,
voz de la sangre ardiente,
triste canto de cisne en agonía.
Soy un grito animal de arteria rota,
matriz de la orfandad,
tu fontana esencial de la que brota
un cieno condenado a sequedad.
¿Te harás risueña espuma en la remota
playa de la verdad?
Te asola, te enloquece
la fuerte tramontana
y tu blanca paloma desfallece
en la afásica torre sin campana,
mientras en mi anochece
tras el roto cristal de tu ventana.
Parto de beso, lágrima y quejido,
parto de beatífica esperanza,
parto de tu mirar amanecido,
imagen, semejanza,
de un Dios enamorado y conmovido
que, por su noble alianza,
dará a tu rumbo idílico sentido.
Duelo de amor y muerte,
entraña maternal que te reclama,
cascada carmesí que mana inerte,
pulso vital que en río se derrama,
líquida cuna que en el mar se vierte,
sangre fogosa que tu ausencia inflama.
¿Por qué este miedo?
¿Por qué temo hospedarme en soledad,
en la lenta tortura de las horas
sin ruidos, sin agobios?.
¿Por qué me desconcierta el desamparo
recorriendo mi piel,
y la fiera insufrible mordedura
de la monotonía?.
Algunas veces
saboreo mi plena soledad,
logro integrarme
con el cosmos pletórico de símbolos,
puedo entender
los pasos vagabundos,
la música furtiva en la espesura.
Puedo crear mi escena,
gozar en paz, en plácido alborozo.
¿Por qué otras veces me encarcela el pánico
esposando memoria y soledumbre?
¿Por qué temo a mi libre soledad?
Sólo culpo al amor.
LA SOLEDAD
Te exilias en el mar
cuando aún no ha llegado la hora de tu río.
Escuchas caracolas,
voces confusas que hablan de paisajes
extraños a tu fuente.
Confías descubrir
mágicas aventuras, los cuentos infantiles
entre el fragor inútil de mil olas sin puerto.
Tu horizonte refulge
tras el perfil granate del crepúsculo
cuando está alboreando más allá de tu cenit.
¡Vuelve al torrente azul!,
al hontanar primero, que suave y susurrante,
transitará por la última llanura
hacia un destino hermoso y definido.
Hoy, las mareas ácidas de abisales corrientes
no saben que eres alfaguara dulce,
transparente arroyuelo
para tierra sedienta de cosecha.
Presiento el remolino
que retiene tu voz en la galerna,
y en mi centro confluyen
todas las marejadas que te arrastran.
¿Qué invulnerables diques
frenarán el embate de ese mar?
TE EXILIAS EN EL MAR
¿DÓNDE ESTÁ LA ILUSIÓN DE TU MIRADA?
Odio el ruido infernal que te ensordece.
Odio el riesgo que acecha en cada noche.
Odio el paraje lúgubre
disfrazado con música y colores.
Odio la masa inculta, ese conjunto
sin libertad, sin alma, sin cerebro.
Odio la moda impuesta, ese mercado
que hace de ti un muñeco.
¿Dónde está tu intocable independencia?
¿Dónde está la ilusión de tu mirada?
¿Dónde está tu nidal?
¿Dónde está la inquietud que te excitaba?
Eres barro amasable,
pequeña marioneta, un monigote,
un loco o un autómata
perdido en un ambiente sin valores;
un vasallo
de la farsa social, de la mentira;
un guarismo
de un catálogo déspota y suicida.
Me siento fallecer
al borde de la fosa que te aguarda.
Tengo fiebre en la sangre,
me abraso de impotencia, odio y rabia.
Hiere
tu raíz aferrada a mi vigilia.
Grita
un presagio maduro de agonía.
¡Libérate, hijo amado!.
¡Libérate del mal, de ese afluente
que te corrompe el cuerpo y el espíritu
y te empuja a la muerte!.
NUBE NEGRA
Tenía su hoguera de amor encendido sobre el mar.
Volaba en espacio dichoso, infinito, de virtud.
Armónico ritmo llenaba el silencio estelar.
Inmenso arco iris sus brazos abiertos sin la cruz.
Una nube negra oscureció el ocio varonil.
Deslumbró sus ojos relámpago rojo de pasión.
Dejó el universo de sol y de estrellas, juvenil.
Siguió el rumbo necio de la nube negra de ambición.
Perdió su tesoro en un yerto adiós de cristal.
La voz de la noche lunática aulló su dolor.
Quebró su firmeza un brusco, inhumano vendaval.
Se murió su sueño, navío extraviado del amor.
La nube en su rumbo remolca su estela blanca luz.
Vaga solitaria y surca la niebla sideral.
Clava la conciencia sus brazos abiertos en la cruz.
Cubre el firmamento luctuoso silencio sepulcral.
TU MENSAJE
Acaban de contarme tu mensaje
y escucho el más allá de tus palabras.
Una sombra escondida en tu ramaje
se ha adueñado de tu interior morada.
¿Cómo podré salvarte de sus garras?
¿Cómo te sacaré de su blindaje?
Ellos han invadido tus entrañas,
haciéndote vasallo, bufón, paje.
¿Por qué has caído, ingenuo, en su engranaje?.
No atiendes a razones, en sus mallas
desdeñas el original bagaje
del cariño y la fe que atesorabas.
Evoco la belleza de tu aura.
¡Qué pena verte preso en su cordaje!.
Han cortado las plumas de tus alas
y te embarcan en un negrero viaje.
¡Quita, quema el satánico equipaje
del mal, de la mentira, de esas mañas
que infiltraron su pútrido tatuaje
en tu pecho virtuoso, en tus miradas!.
Quiero pensar que aún hay esperanza,
que no te ahogarán con su oleaje,
que volverás triunfante hasta tu playa
y esplenderá tu celestial celaje.
TUS PIEDRAS DE MOLINO
Si tus ojos son sucia opacidad
y en sus cuencas anidan las luciérnagas;
si en tus ojos fulgura la maldad
asesina del bien y la belleza;
si tus ojos simulan la verdad
y no miran de frente a las estrellas,
¡arráncatelos!,
porque verás la luz de eternidad
tras la cortina múltiple de tierra.
Si tus manos, al tacto de azucena,
acarician escamas de serpiente;
si en tus manos se enturbia la patena
con tus dedos vacíos de laureles;
si tus manos encubren la cadena
y no entregan su pan a los más débiles,
¡arráncatelas!,
porque el muñón, en su íntima condena,
repetirá el latido de tus sienes.
Si tus pies no recorren el camino
que conduce a la casa de tu Padre;
si en tus pies no se apoya el peregrino
al sentir su final inaplazable;
si tus pies no conocen el destino
que existe a la caída de la tarde,
¡arráncatelos!,
porque, abrazado al tronco del espino,
alcanzarás los frutos inmortales.
VUELVE A SER TÚ
Estaba oculto el sol en tu mirada
cuando por mero azar nos encontramos,
la penumbra de errores habitaba
tu genio de poeta arrebatado.
Vi en tus ojos un pálido destello
del impulso inicial de tu carrera,
y supe, al tierno golpe del encuentro,
que añorabas a tu perdida estrella.
Eres un extranjero en tierra yerma,
eres reo de viles ambiciones,
eres prófugo en voz de la conciencia,
eres lo que no eres y te rompe.
Ya no puedes seguir, te asfixia el aire
enrarecido, falso y despiadado,
de ese mundo en la nada y para nadie,
reino del "yo", egoísta, indigno, impávido.
¡Lucha!. ¡Lucha!, no dejes que te arrastre
el absurdo tinglado de la vida.
¡Vuelve a ser tú!, ¡tú mismo!, ¡nada y nadie
oscurezca tu nítida pupila!.
¡Qué lejos del amor esos amores!
¡QUÉ LEJOS DEL AMOR ESOS AMORES!
Se figuran que son abrasadores
los hielos transformados en costumbre,
confunden con inextinguible lumbre
cenizas de soberbia o sinsabores.
¡Qué triste primavera sin las flores!
¡Qué triste primavera sin las flores!
Así son, sin amor, esos amores
cuerpo a cuerpo, turbado el corazón,
no se ahonda en la máxima emoción,
se cercenan deleites y amargores.
Son diminutas chispas, los ardores
de la rutina, la necesidad,
o la exigencia de una sociedad
carente de sus máximos valores.
¡Qué lejos del amor esos amores!
¡Qué lejos del amor esos amores!
Es hacer el amor entre estertores
de muerte, con el alma ausente, fría,
la materia en vulgar monotonía
reflejada en los ojos heladores
¡Qué lejos del amor!, esos amores
son como hospedería al emigrante,
como ánima que en pena vaga errante.
¡Son la ruindad de lúbricos favores!
¡Qué triste primavera sin las flores!.
¡Qué triste primavera sin las flores!
Se priva a ese placer de los mejores
goces que el hombre tiene en este mundo,
el embeleso mágico y profundo
del amor, atavío de esplendores.
Amor-sol, abrasándose ilumina,
dócil volcán de luz y de calor,
en cotidiana entrega se extermina:
Eso es amor.
Amor-agua, fluyendo hora tras hora
para dar a los seres el vigor,
sin cesar se condensa y se evapora:
Eso es amor.
Amor-estrella, guía, luminaria,
consumida regala el resplandor
de su belleza muda y milenaria:
Eso es amor.
Amor-tierra, matriz del fruto, esposa,
aporta su alimento bienhechor
abriéndose en mil surcos, generosa:
Eso es amor.
ES AMOR
Amor-lumbre, apacible llama pálida,
a los hogares brinda su fulgor
y temblorosa yace en brasa cálida:
Eso es amor.
Amor-fuerza, que eleva hasta la altura,
de la esencia divino soplo, ardor
que en pasión a la arcilla transfigura:
Eso es amor.
Amor-aire, que inunda los espacios
y mantiene el latido inspirador,
agotándose en chozas y palacios:
Eso es amor.
Compartir flor y espina del camino,
vivir para otra vida sin dolor,
hacer de dos futuros un destino:
¡Eso es amor!.
Dos rosas blancas me esperaban
entre las negras sombras ambientales.
Vital resurrección, caricia,
palabra en el silencio,
visita en familiar vacío.
Mi soledad rondaba por sus hojas
y sus pétalos tersos, suaves.
Una lágrima,
zumo virgen del corazón,
humedeció su tallo.
En la noche de insomnios conocidos
evoqué
madrugadas con otras rosas.
¡Blanca ansiedad perdida!
En mi estancia su aroma me rodea
y te veo a mi lado como entonces.
Las miro hambrienta de tu imagen.
Hay en ellas
una pizca de ti,
un aliento inocente, un beso,
cercanía de tu niñez.
El tiempo pasará,
roerá la hermosura con sus horas.
Yo seguiré aguardando
un nuevo florecer de rosas blancas
en mi vergel de fantasía.
TUS ROSAS
SENTIMIENTO
Noche, lamento,
escalofrío y llanto,
temor y angustia,
desencanto.
Por la mañana
el sol seca el rocío
de mi ventana.
Mi día es negro y frío
y sólo siento
el dolor, el vacío
y mi tormento.
Temor y angustia,
pena, lamento,
escalofrío y llanto,
desaliento.
Y ME QUEDARÉ SOLA...
Y me quedaré sola...
como la cima helada de los montes
como el abismo negro de las minas
como elefante herido ante la muerte
Y me quedaré sola...
se irá la luz de mi horizonte rosa
se irá el rumor azul del mar y el cielo
se irá lenta la vida en el ocaso
Y me quedaré sola...
con el recuerdo gris enardecido
con púrpura extravío embriagador
con tristeza amarilla en mi hondonada
Y me quedaré sola...
entre viejos papeles inservibles
entre ruinosos fúnebres retratos
entre añejas reliquias de la nada
Y me quedaré sola...
sintiendo la crudeza del invierno
sintiendo el corazón a fuego vivo
sintiendo agonizar las esperanzas
Y me quedaré sola...
sin días en mi insulso calendario
sin martirio y placer en el futuro
sin savia circulando en las arterias
Y me quedaré sola...
con la mirada huyendo del paisaje
con el peso excesivo del pasado
con tantos sueños rotos sin destino
Y me quedare sola...
DESAMOR DE ESPIGA
Ciegan maduras lápidas en los surcos desiertos
y a tientas se acarician los perfiles ausentes
de la espiga granada, emotiva y rebelde,
que lejos de su valle enraíza el reflejo.
Están rotas las venas, suspiran los latidos,
se derrocha la esencia por lóbregos trayectos
tras las huellas perdidas del corazón, abierto
escarbando una tierra ávida de cariño.
Un vértigo suicida apaga las luciérnagas
que tímidas se arrastran por tétricos pasajes,
el cerebro es un foso de ideas delirantes
y evoca la caída de mágicas estrellas.
No aterra el egoísmo, ni el orgullo, ni el celo,
es sólo el desamor lo que congela el alma,
aislamiento constante, como funesta ráfaga
en la muralla estática a pecho descubierto.
Cuando se tronche el tallo y las fuentes extrañen
lágrimas que jamás anunciaron los párpados,
regresará del aire a lugares cercanos,
al calor primitivo, desamparo culpable.
Cuando la fronda crezca en las ruinas del feudo
y avive el ser consciente de eternas mariposas,
cruzará la distancia, clamará su memoria
pues a su verde valle ya lo ha segado el tiempo.
EL PASO DEL TIEMPO
Cómo el tiempo cabalga los segundos,
las horas y los días.
Cómo galopa raudo, a horcajadas
sobre el último azote
de un crudo vendaval.
Cómo deshoja pétalos tardíos.
Era un chiquillo ayer
y hoy tiene arrinconados sus juguetes
en el senil desván de la memoria;
carcajadas y llantos
transitan por los ecos del crepúsculo.
Cómo las emociones se entrelazan
en su letal goteo.
Unas veces
un exilio interior lacera y gime
por dejar suspendido en el espacio
el instante del éxtasis.
Otras veces
las hirientes agujas, flechas ciegas,
demoran el olvido
con lentitud monótona, asfixiante.
Cómo su paso encierra el firmamento
en nubes de abandono.
Espesura de ocasos
ensombrecen efigies habituales.
Cómo el tiempo seduce
a las pupilas llenas de mañanas,
y es brutal agonía que se acerca
con la muerte en sus ondas.
Doliente arena cruza los umbrales
del presente-pretérito.
Cómo caen palpitantes los minutos
sobre manos crispadas
que se aferran al filo del destierro.
Cómo sufre la carne envejecida
por rastros de quimeras.
Sólo el fin
dulcifica temores ancestrales,
el misterio es caudal de expectación,
atempera el bostezo del espíritu.
Cómo en el carromato de las horas
se alcanza el aislamiento.
Cómo el grito invernal
es látigo sonoro que desgarra
la vulnerable, efímera, materia.
Los años viajan hacia su destino
por silentes senderos siderales
y el giro de sus rayos
se lleva a las personas más queridas.
¿Cómo en el aire hay nombres sin imagen
y la aflicción renueva su figura?.
¿Dónde está la sonrisa de aquel niño
hoy adulto?.
¿Por qué no se ha llorado
su inevitable encierro
en su crecer tenaz?
En una dimensión desconocida
se albergan las respuestas.
Y el tiempo pasa y pasa y pasa y pasa...
UNA VISITA AL PUEBLO
DE LA INFANCIA
Espejismo interno
en el horizonte
de un viejo recuerdo:
Es un campo verde
bajo un claro cielo,
vuelan las palomas,
trinan los jilgueros
en el parque mágico
del pequeño pueblo.
Reviven imágenes
de añorados tiempos
y en el hombre juegan
realidad y ensueño.
Espejismo interno
con actual nostalgia
de antiguos momentos:
Las horas de escuela,
alegres recreos,
amigos que ríen
con sus años tiernos,
poemas que cantan
un amor eterno
a la niña hermosa
del más casto beso
y la plaza estática
de charla y paseo.
Espejismo interno
que desaparece
como el tiempo viejo:
Hoy la calle es parda
bajo un cielo negro,
no vuelan palomas,
no trinan jilgueros
en el mundo trágico
de los rascacielos.
Del pueblo ha quedado
un mortal desierto,
y en el hombre juegan
ansiedad y miedo.
FANTASMAS
Fantasmas de ilusiones que despertáis la angustia,
febriles fuegos fatuos entre la oscuridad,
dejad dormir la idea en un rincón del cuerpo,
no arrastréis por la mente las cadenas del mal,
no vaguéis por las cámaras de las tribulaciones,
amordazad suspiros y reposad en paz.
Fantasmas de proyectos, de añosas certidumbres,
hoy removéis la tierra que cubre la pasión,
cavad fosas profundas, enterrad los fracasos,
no marchitéis los lirios con un viejo dolor,
no iluminéis la noche con centellas furtivas,
alejad la penumbra para que brille el sol.
Fantasmas de la carne que anunciáis nuestra muerte
en el aire, en el agua, en el fuego, en la tierra,
apartad al destino vencido en libertad,
no desertéis del féretro que encierra la materia,
no arranquéis las raíces de cerrados sepulcros,
velad los elementos de divina existencia.
Fantasmas de la duda, niebla espesa del alma,
visiones de ultratumba en párpados de acero,
cuidad piras sagradas, encended las antorchas,
no apaguéis almenaras con sofismas siniestros,
no profanéis las criptas con ídolos de barro,
respetad la oración del humo del incienso.
Fantasmas de los ecos que gritan nuestros nombres
por las cuevas umbrías del vacío interior,
entonad las palabras de inviolable salmodia,
no olvidéis la cadencia de la última canción,
no pronunciéis las letras del principio y del fin,
recordad la plegaria de la primera voz.
TESOROS DEL PASADO
Tengo en mis pensamientos un enclave
sembrado de ternura que he vivido;
es feraz su cosecha, grata y suave,
mies del pasado que hoy ha florecido.
Mies del hogar, velada por el ave
que anidó nuestro unísono latido
en la maravillosa extraña clave
de armonía. ¡Qué tiempo tan querido!.
Años de mi niñez, fundamentales,
fueron savia vital de mi raíz
y fruto de semillas celestiales.
Retazos de emoción, inmateriales,
son mis recuerdos de un hogar feliz,
joyas, tesoros, goces esenciales.
UN LUGAR CERCANO
Referencias atávicas
de credos juveniles
navegan los instintos
y golpean el pecho
de adulto.
Hay caminos directos
a finales contrarios,
al salmo de los ángeles
o al silbo de serpientes,
y elige.
Sobre el altar oculto
del templo espiritual,
el alma adormecida
se despierta al reclamo
del éxtasis.
Pero una lava ardiente
de sensuales efluvios
excita los deseos
con hambre de
experiencias
mundanas.
La brújula del ego
gira y gira sin norte
por loco magnetismo
de la contradicción
mental.
Y, en un lugar cercano,
un sublime paraje
espera su llegada
para al final hacerle
feliz.
Hombre nacido en campo unido al Uno,
emanado de mística conciencia,
del labio creativo de la tierra,
tú eres, en ti, el mundo.
Quieres limpiar la herrumbre que te
arruina,
el óxido mortal de tu andadura,
esa costra exterior, cendal de bruma,
enmarañado velo de la vida.
No mires el reflejo
del azogue de negra oscuridad,
contempla el alba pura, original,
y elévate en las alas de tu aliento.
Te atormenta el deseo abrasador
de alcanzar la verdad, de abrir los
sellos,
meditas sin sosiego
buscando la total reintegración.
La mente es caprichosa,
evasiva, febril y turbulenta,
tenaz en sus esquemas
y en vanas apetencias se desboca.
Acalla el torbellino de tu mente
y trasciende el umbral de los sentidos,
disfruta el equilibrio
de eterna inteligencia subyacente.
Vence en la lucha interna
del campo de batalla de tus sueños,
pues eres tú el guerrero
que compite contigo en la contienda.
A
L
I
A
N
Z
A
D
E
L
S
I
L
E
N
C
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O
Desvanece las sombras de la duda,
lastra la queja del fugaz cautivo
con la elocuencia viva del sonido
escondido en tu estática envoltura.
Escucha al mensajero del espacio
que anida en tu interior
y genera moléculas de Sol
en el limo que pisa el pie descalzo.
Tienes que organizar el orden cósmico
desde un humilde estado de vacío,
dinamismo infinito
estructura inicial del fin sonoro.
Tu silencio se hará nueva palabra
creadora del canto universal
compuesto con las letras de la paz
que vibran alborada.
FLORES DE ESPERANZA
Reverdece el jardín de un loco sueño
bajo el sol que evapora tu neblina.
TÚ, GAVIOTA BLANCA,
BATE TUS ALAS
Los grotescos noctámbulos mediocres
se ríen sin motivo
y carentes de grandes ilusiones
alucinan con falsos paraísos,
son pájaros cercados por barrotes
en su cárcel de arcilla, en su presidio
de luctuosos colores,
cohetes de artificio.
Y tú, gaviota blanca de luceros,
tú que volabas sobre la penumbra,
que en la excelsa bonanza del océano
navegabas la bruma,
hoy, en tu atardecer, en los senderos
de la pálida luna,
llevas turbado el sol de tu cerebro
con extraña locura.
Espectros emisarios de la muerte
amputaron tus alas del bautismo
en el angosto surco de la nieve
por el que vas perdido,
no viras hacia el puerto azul celeste
que te espera al final del maleficio,
estás lejos del muelle,
de tu mejor cobijo.
¿Cuándo podrás romper esas cadenas
de fríos eslabones de hojalata
que piensas son panal de miel y cera?.
Extiende tu mirada
por los lirios de nuevas primaveras,
y esas horas heladas
se abrasen con tu hirviente adolescencia
caldeada en benditas luminarias.
¡Que ya está amaneciendo en tu horizonte!
¡Que ya el rayo inmortal quema tus zarzas!
Escala hasta la cima de tu Norte,
bate tus tiernas alas
y avanza a contraviento de la noche.
Llega la madrugada
pletórica de amor, de pleno goce,
si tienes libre el alma.
TU CAMINO
Perdóname, amor mío,
los arranques de furia, de pasión,
las voces, los quejidos...
son espinas del maternal temor.
Naciste como un río
de abundante caudal, fresco y veloz.
¡No sigas el desvío
que te introduce en la condenación!.
Eres un pajarillo
inexperto que va de flor en flor,
no miras si el destino
te guía hacia la noche o hacia el sol.
Tú sabes, cielo mío,
que el paso de los años es feroz
y ahora vas perdido
por un mundo que parte el corazón.
Y lloro y lucho y grito
en la distancia el rumbo recto a Dios,
anhelo en tu camino
la delicia del bien y del amor.
ESTOY CALLADA
¡Estoy callada!
En mi puerto confluyen
las fuertes marejadas
del universo...
¡y estoy callada!
Un aciago temblor
agita la garganta
con el consejo...
¡y estoy callada!
Borbotea incesante
una infernal borrasca
dentro del cuerpo...
¡y estoy callada!
Un torrente de sangre
con trágica oleada
sube al cerebro...
¡y estoy callada!
En maternal diluvio,
en aparente calma,
preso el aliento,
¡estoy callada!
Estoy callada.
DÉJAME SER TU MADRE
No desertes del valle de tu origen,
no me apartes del cauce de tu río,
yo soy el lecho fiel para tu curso
desde la fuente al mar de tu destino.
La primavera tuya, que me hiberna
en el rincón helado del olvido,
tiene flores lozanas que son frágiles
y suelen deshojarse al primer frío.
Continúo aguardando por la aurora
el calor que evapore tu neblina,
almaceno la miel de mis panales
instalados en campos de tu herida.
No me marchitaré en el crudo invierno
porque mis viejas hojas son espinas
hechas perennidad por tanta espera
de tu amor congelado en las orillas.
En la sabiduría de tu otoño,
con tu buen corazón de oro macizo,
volverás a buscar en tus raíces
la dirección exacta del camino.
Por eso abrigo quieta, sosegada,
la fe en tu despertar del cuento efímero,
el final de tus cándidas quimeras,
el cese de volcánicos delirios.
Intuyo tus cascadas, tus corrientes,
el discurrir del agua en tu crecida,
déjame ser tu madre y compartir
con cariño tus penas y alegrías.
En la festividad de tu mirada,
calmada la tormenta del estío,
gozaremos, al sol de eternidad,
la dicha de sentirnos madre e hijo.
El brillo del dinero,
impuesto como dios de este planeta,
te ciega, te esclaviza
con ansias de poder y de riqueza.
ME CRECE LA ESPERANZA
Soy grito en tu conciencia,
melodía del celestial preludio.
Soy tu infancia escondida
en la buhardilla inánime del mundo.
Cuando hay luz en tu historia
me enseñas el fulgor de tus estelas,
y si reina la noche
me ocultas el destino de tus sendas.
Hoy no está tu alfaguara
en la serenidad de la belleza,
es el pozo del miedo
espiral que te ahoga y te condena.
Buscas felicidad
en mujeres de carne embaucadora,
y es su risa de fiesta
cascabel de serpiente venenosa.
Desechaste los libros,
eran lastre caduco en tu carrera,
descubriste de pronto
la ciencia de vivir a rienda suelta.
Mas sigue en tu interior
la llama del ignífero divino,
hay lumbre en tus pupilas
que no apaga ese entorno tan mezquino.
Te arrastra la corriente
del río que transforma al hombre en masa
y, aislado de su espíritu,
disfrute con placeres de comparsa.
Te dan la libertad
de negar tu raíz, de ser rebelde,
eres sólo uno más,
no creas que eres libre y diferente.
Rompes añejos moldes,
templos de realidad y de experiencia,
y encierran tu albedrío
barrotes que parecen amplias puertas.
He sentido en tu frente
la escarcha de los sueños abortados
por la brega infructuosa
tras el éxito rápido y mundano.
Me crece la esperanza
cuando al verme rehuyes mi presencia,
estás insatisfecho,
sigue la voz del niño en tu conciencia.
Soy la imagen actual
de bellos ideales de tu infancia,
cuando estoy a tu lado
se alborotan las plumas de tus alas.
Yo sé que has de volver
a la única verdad, al bien supremo,
a tu canción de cuna,
al sagrado rumor del universo.
EL VALLE PERDIDO
El recuerdo rezonga por la oscura azotea,
va errante por la bruma con pasos de charol,
gris plumón en el viento, juguete de marea,
cometa vagabundo, cansado caracol.
El recuerdo descansa, dormita, cabecea,
habita el pensamiento al límite del sol,
glacial testigo mudo, eficiente albacea
del alambique interno, del humano crisol.
Cuando emite su voz desvaría el quejido,
estallan los acordes de añorada canción
y sus ecos de piedra son amargo latido.
Cuando atiza su fuego centellea el olvido,
se funden los metales con nardos de pasión
y las cenizas velan todo el valle perdido.
EL TIEMPO VA AÚN POR EL CAMINO
Ha sido inútil rey tu joven vida,
fue tu aspecto exterior valiosa alhaja,
desde ahora es tu tiempo el que trabaja
y el futuro prepara su embestida.
Has jugado el primero la partida,
la fortuna da siempre esa ventaja,
has tenido en tu mano la baraja,
la juvenil jugada está perdida.
Pero el tiempo va aún por el camino,
puedes ganar trofeos de ambrosía
y renacer del barro mortecino.
Inicia tu vagar de peregrino
sembrando margaritas en tu umbría.
Se aromará de gloria tu destino.
EL BOSQUE DE MI MENTE
La densa arboleda de mis sentimientos
oculta gardenias de un feliz vergel
y en las altas copas que agitan los vientos
se escuchan suspiros de azahar y miel.
El pasado errante recorre el ramaje
resonando arpegios de sudario y tul,
pájaros oníricos que anida el boscaje
a la desbandada huyen al azul.
A veces las nubes, cúmulo de olvido,
cubren el paisaje con turbio dolor;
una lluvia triste de un medio aterido
cae lenta, pesada, húmeda de amor.
A veces se entreabren las puertas del cielo
brillando a lo lejos frutal ilusión,
y asoman jazmines en árido suelo
con jugosos pétalos de fe y de emoción.
Rastreo despacio la antigua cañada,
contemplo los vástagos de mi atardecer
que rotos, cubiertos de espesa enramada
conservan intacto otro amanecer.
Regreso cansada al caer la noche
a mi bosque umbrío de sauce y ciprés,
y traigo en el pecho un agrio reproche
de un bosque encantado vuelto del revés.
Voy a plantar lirios dentro de mi mente,
en jardín con fuente de agua cantarina,
con estrella blanca, alta, reluciente,
y con sol que emane suave luz divina.
ESPERANZA INGRÁVIDA
Con dedos fugitivos
las sensaciones trenzan claveles y cristales;
lágrimas de alegría y risas de dolor;
amor y desamor; ilusión, desengaño.
Es un ritmo vital de luces y de sombras
que incesante atropella.
¡Que nunca se desate la trenza sensitiva!
¡Que las rosas mantengan espinas y hermosura!
¡Que al final de un sendero comience otro camino!
¡Que la innata esperanza jamás se aleje ingrávida
por un lugar hostil!, porque en ese momento
el giro cesara
CUANDO LLEGUE TU AVIÓN
Espero tu llegada
y te imagino allá, allá en el firmamento,
sobre esponjosas nubes, un astro seductor
en la noche azabache, hermética y profunda.
En las ciegas pupilas
veo tu hermoso rostro, espejismo de auroras
en mi pulso desierto; habitas mis sentidos,
porque te llevo dentro, rey de mi corazón.
En mi loca impaciencia
peno tu lejanía, eres hoja en el viento,
eres mi savia viva, fragmento de mi ser
que destroncó de golpe un vendaval exótico.
¡Resurge de la bruma!.
¡Que se pose en la tierra tu pájaro de plata!.
Arroparé tus alas de plumas melancólicas
con un abrazo eterno de raíces y frutos.
AGUARDO TU LLEGADA
A LA ORILLA DEL TIEMPO
En ocultas imágenes
de mi febril cerebro
he buscado tu infancia,
tus sublimes deseos,
tus cándidas sonrisas,
tus dorados cabellos,
tu sonrosada piel
y tu cuerpo pequeño.
He recordado el tacto
de tus afables dedos,
de tus dulces caricias,
de tus filiales besos,
de tus brazos redondos
rodeando mi cuello
con el calor pacífico
del cariño sincero.
Es una tierna imagen
que al mirarte no encuentro
y he tenido que hacer
un lacerante esfuerzo
para ver tu interior
perdido entre tu invierno,
alcanzado tan solo
en fugaces reflejos.
¿Qué borrasca perversa
ensombreció tu cielo?
¿Qué embate de tu historia
segó tus grandes sueños?
¿Quién apagó la dicha
del inicial destello?
¡Por qué será este mundo
tan duro y traicionero!.
Pensando en tu niñez
de júbilo y de juegos
en el jardín florido
de los pasos primeros,
ha anidado en mi almena
confianza en tu regreso,
habrá un día de sol
y orientarás el vuelo.
Al observar tus ojos
y tu mirar inquieto,
tu expresión anhelante
ante el futuro incierto,
he visto que esplendía
tu intangible lucero
con nervio y poderío
de pasados momentos.
Por esa luz pequeña,
por ese parpadeo,
por la vivacidad
que presiona tu pecho,
por la inmortal semilla
que Dios puso en tu centro,
aguardo tu llegada
a la orilla del tiempo.
¡EVOLUCIONA!
Desnúdate del viento y cúbrete de luz,
engendra entre tu carne la semilla de amor,
trasciende tu elemento,
comulga, en equilibrio, con seres sin fronteras,
cabalga por el tiempo.
Arranca de tu oriente las sandalias de tierra,
camina sobre el mar escalando las olas,
elévate y libérate,
abrázate en el rayo, sublímate en un hálito
de espíritu inmanente.
Báñate en la cascada del astro majestuoso,
despójate del limo adherido a tu cuerpo,
enciende en tu morada
la hoguera existencial con la llama perenne
de la experiencia sacra.
Vacíate y adéntrate por mental laberinto
hasta encontrar el valle de las viñas doradas,
sacia tu sed rebelde
con el néctar espeso de consciencia divina
que traspasa la muerte.
Iníciate e intégrate, siente la unicidad
del orden impalpable que nos baña y nos forma,
sinfonía silente,
armónicos arpegios de múltiples partículas
de materia celeste.
Transmuta desde el fondo tu envoltura exterior
con energía cósmica, con regia inmensidad,
que florezca en sus poros
el candor, la humildad, la prístina pureza,
en amante abandono.
Tensa el arco mirífico y dispara sus flechas,
atraviesa corazas de humana egolatría,
lanza ardientes palabras,
ilumina las densas tinieblas de la noche,
alumbra la plegaria.
Rompe vértigos férvidos, desgarra viejas túnicas,
remonta el horizonte con un salto gigante,
desvela los misterios,
altera las conciencias esclavas del dolor,
redime al universo.
Pulsa ritmo de estrellas en caos y algarabía,
interludio expectante del éxtasis final,
danza entre los planetas,
ondea con el eco del cántico sagrado,
crea una nueva esfera.
Forma un mundo de paz, será un mundo de amor
después del vuelo místico sobre el mar del origen,
en la unanimidad
se alcanzará la ciencia, el principio, la fuente
de la savia estelar.
EN TUS VEINTISIETE AÑOS
Sube, hijo, a Guadalupe
en la conmemoración
de tus veintisiete años:
¡que se cumpla la ilusión!.
Eres un trozo de cielo,
encarnada poesía,
saeta de mi alegría,
mi esperanza y mi desvelo,
eres el limpio arroyuelo
que brotó en mi corazón.
En tus veintisiete años
¡que se cumpla la ilusión!.
Naciste fruto de amor
abonado con promesa,
en un valle que atraviesa
agua de gentil frescor
que en ti se convierte en flor
y en bautismal bendición.
En tus veintisiete años
¡que se cumpla la ilusión!.
Fue tu reino claridad,
derribó tu celosía
un vergel de fantasía
que se hizo en ti realidad
por tu impetuosa bondad,
brisa de arcana emoción.
En tus veintisiete años
¡que se cumpla la ilusión!.
En ti estaba la inocencia,
la devoción, la dulzura,
era tu alma afable y pura,
y tu infantil impaciencia
se adentraba por la ciencia
con diligente atención.
En tus veintisiete años
¡que se cumpla la ilusión!.
Persigues hoy los anhelos
de impulsiva juventud,
cuando estás en plenitud
para los más altos vuelos,
para alcanzar en los cielos
la gloria, la salvación.
En tus veintisiete años
¡que se cumpla la ilusión!.
En este día, hijo amado,
de tu nuevo cumpleaños,
pido a Dios felices años,
magníficos, sosegados,
de excelsos significados,
y paternal protección.
En tus veintisiete años
¡que se cumpla la ilusión!.
¡Oh, Virgen de Guadalupe!
confío en tu intercesión.
FRUTO EN SAZÓN
Un abrazo de pétalos heridos
engendra la palabra en el silencio.
ALBOREAR DE MIEL Y TUL
Amanece el abrazo en los alféizares
con fulgores de átomos tardíos,
y un espléndido instante
de universos antiguos
recrea el paraíso en el presente.
El salón está ornado con visillos
y búcaros y flores del recuerdo,
los vetustos retratos
son rostros del espejo,
el tiempo está varado en el olvido.
La fragancia de hierba fresca y verde
impregna las paredes encaladas,
atraviesa los muros,
las puertas, las ventanas,
embriaga con oníricos vergeles.
El fuego de las ascuas consumidas
revive con el soplo de la esencia,
quema añejos rencores,
abrasa las afrentas
en llamas de perdón y cercanía.
Las palomas agitan en el viento
sus alas soñadoras de infinito,
anidan los gorriones,
rondan nupcias los grillos,
despiertan las palabras del encuentro.
Un manojo de estrellas vespertinas
acalora la noche del invierno,
regresa la hermosura
vestida de luceros
a canosos tejados de la vida.
Los gastados peldaños del amor
se alfombran con pasiones renacidas,
hay leña en el hogar,
hay sal, vino y harina,
y brilla en los cristales la emoción.
Y alumbra la mirada aquella luz
original del arco de la alianza,
se desnudan los cuerpos,
se entrelazan las almas
en claro alborear de miel y tul.
TU HOMBRÍA
Han triunfado tus altos sentimientos,
tu arcilla es un dechado de belleza,
en tu hombría hay valor, bondad, pureza,
albergas los más limpios pensamientos.
No pudieron violar tus mandamientos,
ascendiste con toda tu grandeza,
arrancaste el injerto de maleza
que quiso enraizarse en tus cimientos.
Estás hecho de amor y de alegría,
eres fiel, eres noble, eres sincero,
valioso idealista aventurero.
Con paz y fe despunta el nuevo día
en tu horizonte de hombre verdadero,
y no se oculta el sol en tu sendero.
TE VEO EN MI RECUERDO
Te veo en mi recuerdo
como un eco profundo de mis ojos,
como una obcecación en el cerebro;
te veo como entonces,
en el carro triunfal de tus anhelos,
como un guerrero heroico en la lucha,
conquistador del orbe y del misterio.
Destellan las imágenes
en mi atalaya gris, y es el encuentro
una lluvia de orquídeas, una ofrenda
del humo embelesado de mi incienso.
Hay gracia en tu sonrisa,
caricias de mis manos en el viento,
hechizo de oración en las miradas,
miel del panal azul del firmamento.
Hoy regresa a mis límites
la tranquila ternura de aquel tiempo,
las horas de tu infancia
suavizan el ardor de mis desiertos.
Tú eres lirio, azahar,
eres pulpa de un fruto suculento,
y yo estreno mi abrazo de raíces
con savia resarcida del invierno.
Hoy palpita tu sol en mis pupilas,
te dibuja pequeña flor de un sueño,
huella viva, quejido,
del niño que transita por tu cuerpo.
¡VÍSTELE, SEÑOR, PARA LAS BODAS!
Venciste su tormenta
con relámpagos de aguas luminosas
y le hiciste heredero de tu reino.
Testamento de espigas
en sus áridas tierras despobladas.
La voz del infinito,
oculta en las estelas del secreto,
le reveló el futuro que mana de la roca:
cantará amaneceres en los pinos,
tendrá enjambres de miel con aroma de albahaca
y adornarán su pecho
ramilletes de soles verticales.
Las ráfagas de umbría
en su éxodo febril hacia la noche,
le izaron sobre efímeras espumas,
amargos barrizales secaron su corriente.
Fue visión de ciprés en la aurora fugaz.
Y rompió el plan sagrado
por viejas cicatrices de su arcilla.
Pero hoy brilla tu alcorce en las cañadas
llamándole a esponsales.
¡Vístele de inocencia
para el blanco banquete de tus bodas!.
Se acercará a tu pórtico e invocará tu nombre;
su humilde golondrina perdida en el paisaje
volará con tus alas de paloma;
recordará tu tiempo sobre el altar del mundo,
se enlazará en tus brazos extendidos;
crecerá espiga fértil de tu siembra;
a la tercera copa brindará
con el mágico zumo de tu vid;
proclamará la gloria de tu eterno banquete.
Maduran las semillas
con el agua cautiva de tu amor,
líquida arquitectura de templos sumergidos
desde el día angular de barro y piedra.
Esplenden las fontanas
que confirman tus dones inmutables,
y un éxtasis que fluye hacia el mar vespertino
le anuncia un despertar de ríos vagabundos.
Si le invitas, Rey mío,
y revistes de blancas azucenas
su tallo descarnado,
cantará amaneceres en los pinos,
tendrá enjambres de miel con aroma de albahaca
y adornarán su pecho
ramilletes de soles verticales.
AL FIN LA PAZ
¡Qué alegría sentir la primavera!,
tierno brote inicial,
bella rosa primera,
retoño original de savia virgen,
aurora del resol en la ribera.
¡Está radiante la naturaleza!.
Tiene luz celestial,
majestad y belleza,
un manantial de amor, de eucaristía,
un íntimo esplendor de la pureza.
La bendición derriba la frontera,
el mundo es claro umbral,
la piedad es sincera,
el corazón escala hasta la altura,
la verdad fija el rumbo a la quimera.
Es música el latido de la esencia,
crece el ritmo espacial,
la divina presencia.
¡Se ha vencido a la muerte con la Vida!.
¡Se ha desterrado la infernal demencia!.
Hay armonía lúcida en la tierra,
concierto angelical,
la caridad se aferra
al sueño, libre y pleno en la cordura,
¡ha imperado la paz sobre la guerra!.
FUTURAS MARIPOSAS
Una vez, no se dónde, me contaron
un sabio pensamiento,
sus palabras sencillas desvelaron
el pasado, el futuro y el momento.
Un infantil, genial, profundo cuento
de bellas mariposas
que, de horribles orugas del lamento,
nacieron a reír entre las rosas.
Este es mundo de orugas quejumbrosas,
de larvas del dolor,
que ignoran la existencia de las rosas
y del místico vuelo en el amor.
La vida es el instante del temor
a no salir un día
del claustro del capullo al resplandor,
de la agonía actual a la alegría.
TU FIGURA HUMANA
Es tu figura humana
estalagmita que se eleva al cielo,
su base una peana sobre el suelo,
y alegoría espiritual, no un mito,
su vértice apuntando al infinito,
a una región lejana...
FINAL
Todos los derechos reservados © - 2001 Emma-Margarita R. A.-Valdés
Fotografía es Hipervínculo
Autor de las poesías: Emma Margarita R. A.-Valdés
Diapositivas y música: universolitario,net
Autor de la presentación: Pino
Fecha: 16 de Junio de 2007