DIARIO DE MARÍA
Voz: Mónica Arroyo
Desde toda la eternidad, Dios
eligió a María como Madre
para que su Unigénito Hijo
tomase carne y naciese de Ella
en la plenitud dichosa de los
tiempos; y en tal grado la amó
por encima de todas las
criaturas, que sólo en Ella se
complació con señaladísima
complacencia. (Isaías 7,14)
María, obediente y sumisa a
Dios le responde: “He aquí la
esclava del Señor, hágase en
mí, según tu palabra” (Lucas 1,
38).
Te miro a los ojos
y entre tanto llanto
parece mentira
que te hayan clavado.
Que seas el pequeño
al que he acunado
y que se dormía
tan pronto en mis brazos.
El que se reía
al mirar el cielo
y cuando rezaba
se ponía serio.
Sobre ese madero
“Al tercer día lo hallaron en el Templo,
sentado en medio de los maestros de la Ley,
escuchándolos y haciéndoles preguntas”
(Lucas 2, 46)
veo a aquel pequeño
que entre los doctores
hablaba en el templo.
que cuando pregunté
respondió con calma
que de los asuntos de Dios se
encargaba.
“Él les contestó: ¿Y por qué me buscaban? ¿No saben
que yo debo estar donde mi Padre?” (Lucas 2, 49)
Ese mismo niño
el que está en la cruz
el Rey de los hombres
le llaman Jesús.
“Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo sobre la
cruz. Estaba escrito: “Jesús el Nazareno, Rey de los
judíos” (Juan 19, 19)
Ese mismo hombre
ya no era un niño
cuando en esa boda
le pedí más vino.
“Sucedió que se terminó el vino preparado para la
boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de
Jesús le dijo: “No tienen vino” (Juan 2, 3)
que dio de comer
a un millar de gente
y a pobres y a enfermos
los miró de frente.
“Entonces Jesús tomó los panes, dio las gracias y los
repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo
hizo con los pescados y todos recibieron cuanto
quisieron.” (Juan 6, 11)
rió con aquellos
a quienes más quiso
y lloró en silencio
al morir su amigo.
Al ver Jesús el llanto de María y de todos los judíos
que estaban con ella, su espíritu se conmovió
profundamente y se turbó. Y preguntó: ¿Dónde lo han
puesto? Le contestaron: Señor, vena ver. Y Jesús
lloró. (Juan 11, 33-35)
Ya cae la tarde,
se nublan los cielos
pronto volverás
a tu Padre eterno.
“Jesús probó el vino y dijo: “Todo está cumplido.”
Después inclinó la cabeza y entregó el espíritu”
(Juan 19, 30)
duérmete pequeño,
duérmete mi niño
que yo te entregado
todo mi cariño.
como en Nazareth
aquella mañana
"He aquí tu sierva,
he aquí tu esclava"
“Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal
como has dicho” (Lucas 1-38)
Madre mía: Gracias por tu entrega amorosa y absoluta, ella me lleva a tratar de
conocerte cada día más, pedirte que no te separes de mí y me cubras con tu
manto de madre amorosa. Me lleva también a entregarme a Dios y decirle, al
igual que tú: “He aquí tu sierva, he aquí tu esclava”
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