Las charlas del Dulce. CEIP Dulce Chacón.
EOEP Rivas-Arganda.
La primera infancia es el periodo más idóneo para la
socialización. El niño adquiere su primera identidad personal y social.
Para los niños es importante sentir que los adultos que les rodean
mantienen posiciones coherentes en lo educativo y contactos positivos
en la relación personal.
La familia y la escuela constituyen pilares fundamentales para el niño.
Sin embargo, cuando los niños comienzan a ir al colegio no debe
producirse una ruptura ni una delegación de funciones en la
institución educativa.
Las normas: son órdenes que regulan la vida cotidiana y evitan conflictos en las
relaciones sociales.
A través de las normas:
Los padres transmitimos a nuestros hijos lo que es valioso e importante en
la vida.
El niño construye la propia identidad: el niño aprende dónde acaban sus
sentimientos, deseos y voluntad… así como dónde empiezan los de los demás.
 En los momentos clave del desarrollo de la identidad (adolescencia) se
agudiza el cuestionamiento, el enfrentamiento y la necesidad de normas.
 Es importante que los padres se sitúen como pareja y padres del niño.
Se favorece la socialización: las normas familiares se aplican a
otros contextos (escuela, amigos, …).
El niño aprende a superar la frustración, a que no puede conseguir
todo lo que desea y en el momento en el que lo desea.
El niño adquiere seguridad: sabe a qué atenerse, a dónde puede llegar
y a dónde no.
• Cuando un niño “puede” al adulto por sistema puede pensar que los
mayores que deben velar por él son tan débiles que hasta un niño les
puede, lo que le deja en una situación de indefensión.
Hay dos momentos evolutivos especialmente importantes en torno
a las normas:
0-5 años:
• Los niños tienen poco autocontrol (los adultos sienten que tienen que intervenir
continuamente).
• Destacar la etapa de la autoafirmación (2-3 años): el niño se mide
sistemáticamente con los otros a base de oponerse por sistema a sus requerimientos.
• Al finalizar la etapa el niño aprende que hay personas, tiempos y espacios que hay que
respetar.
Adolescencia: la toma de conciencia de la propia identidad pasa por la necesidad de
diferenciarse de los otros.
Los padres deben graduar la importancia de las normas:
Fundamentales: tienen que ser pocas y extremadamente claras, poco matizables y
de cumplimiento obligado.
Importantes: tienen que ser poco numerosas y muy claras, pero más matizables en
función de las circunstancias.
Accesorias: regulan aspectos más circunstanciales de la vida cotidiana. Pueden
negociarse sin afectar gravemente al funcionamiento familiar.
Deben ser acordadas por ambos padres, especialmente las fundamentales. Rebajar
exigencias de coordinación con la familia extensa (abuelos, tíos, …).
Deben ser realistas (ajustadas a la edad, la personalidad, las habilidades… del niño).
Deben ser claras, redactadas en términos positivos.
•
Deben ser consistentes: su aplicación debe ser la misma independientemente del
estado de ánimo, de la presencia de otras personas, de nuestras ocupaciones, …
Tener clara la importancia que damos a cada norma favorece que seamos consistentes.
Deben ser coherentes entre sí: los distintos miembros de la familia tienen
distintas normas, pero tienen que ser coherentes en la medida que sea posible.
Es bueno entender los sentimientos de nuestros hijos (celos, rabia, …), pero se deben
censurar acciones como pegar, molestar, …
Los padres deben practicar con el ejemplo.
Crear un clima familiar cálido, abierto y cariñoso. Cuando los niños se sienten
reconocidos y queridos están más dispuestos a aceptar las normas.
Definir la norma que se quiere instaurar:
Los padres deben estar convencidos de las normas fundamentales, mantenerlas y
hacerlas cumplir. Sin embargo, hay que ser flexibles y revisarlas.
Ante conductas inadecuadas: se debe observar al niño y buscar el motivo por el cual
el niño se comporta así. Ejemplo: llamada de atención, …
Comunicar la norma:
Buscar el momento adecuado (momento de calma, mirarle a los ojos, …).
Decir qué hacer, cómo y cuándo.
Explicar el porqué de la norma y las consecuencias.
Escribir las normas fundamentales en un corcho (podemos acompañarlas de dibujos).
Puesta en marcha:
Exige un esfuerzo para el niño y para los padres.
Requiere de seguimientos periódicos.
Para establecer nuevas conductas:
• Si el niño realiza la conducta, felicitémosle por ello. Ello favorece un clima
positivo, fomenta una buena autoimagen y mejora la autoestima.
• Si el niño no realiza la conducta podemos:
Ignorar las conductas inadecuadas.
Reforzar conductas incompatibles con la que queremos eliminar.
Para eliminar conductas negativas, cuando el niño ya conoce la conducta
adecuada, se puede castigar al niño.
Con respecto al castigo…
• Tiene que tener un carácter educativo y reparador.
• Deber variar en función de la edad del niño.
• Estar relacionado con el problema que ha originado el castigo.
• Debe aplicar lo más inmediatamente posible.
• Proporcional a la magnitud del comportamiento.
• No mezclar el castigo con el enfado. El afecto va más allá del desacuerdo y del
enfado.
• Evitar la carga emocional y el sentimiento de sentirse malos. Se castiga la
conducta, no al niño.
• Una vez cumplido el castigo, asunto zanjado.
La autoridad del adulto reside en la coherencia, en su capacidad de decir que no
y en exigir calma. Nunca ser violentos.
“ Educar a un niño es como sostener en la mano una
pastilla de jabón. Si aprietas mucho sale disparada, si
la sujetas con indecisión se te escurre entre los dedos.
Una presión suave, pero firme, la mantiene sujeta”.
Isabel Orjales.
Descargar

PLAN DE ACTIVIDADES DEL DEPARTAMENTO DE …