Dr. Fernando Pliego Carrasco,
Instituto de Investigaciones Sociales,
UNAM.
Para desarrollarnos como una sociedad democrática
y con mayor justicia social necesitamos:
• Participar en la elección de representantes populares.
• Diseñar, aplicar y apoyar políticas públicas orientadas a
combatir la pobreza y la desigualdad social.
• Atender con justicia los derechos laborales de los
trabajadores cuando se tiene algún cargo de
responsabilidad en empresas privadas, públicas o sociales.
• Trabajar con responsabilidad, eficacia y honradez en el
gobierno, en la iniciativa privada, en el sector social.
Para desarrollarnos como una sociedad democrática
y con mayor justicia social necesitamos:
• Pagar impuestos y contribuciones.
• Cuidar el medio ambiente.
• Ejercer la libertades con responsabilidad y respetar los
derechos de los demás al respecto.
• Participar en grupos comunitarios y de ciudadanos
interesados en atender o gestionar la solución de
necesidades colectivas…
Pero, ¿por qué debo participar activamente en el logro del
bien común; en el logro de un país con más justicia y
democracia?
• ¿Por temor a la ley, por temor al castigo?
• ¿Por un interés meramente individualista?
• ¿Por solidaridad, es decir, por una convicción moral que se
orienta a favor del bien común?
Teorema dinámico fundamental
de una sociedad democrática
Para que una sociedad se desarrolle democráticamente y
alcance un nivel importante de justicia social, se necesita
que una cantidad significativa de ciudadanos tengan una
congruencia mínima entre sus valores personales y las
responsabilidades que deben ejercer en los espacios
públicos de tal sociedad.
Teorema dinámico fundamental
de una sociedad democrática
Moral individual
(conjunto de valores
sustantivos)
Normas democráticas
(conjunto de responsabilidades
en los espacios públicos de la
sociedad)
Criterio para la congruencia:
libertad de creencias y solidaridad con los bienes públicos
Libertad de creencias
Moral individual
(conjunto de valores
sustantivos)
Normas democráticas
(conjunto de responsabilidades
en los espacios públicos de la
sociedad)
Solidaridad
con los bienes públicos
El modelo cultural de nuestros padres independentistas:
Libertad de creencias
Moral individual
(conjunto de valores
sustantivos)
Normas democráticas
(conjunto de responsabilidades
en los espacios públicos de la
sociedad)
Solidaridad
con los bienes públicos
El modelo cultural de los constitucionalistas de 1857 y de 1917
Moral individual
(conjunto de valores
motivacionales sustantivos)
Normas democráticas
(conjunto de responsabilidades
en los espacios públicos de la
sociedad)
La importancia del humanismo cristiano
para el desarrollo de la democracia y de la justicia
social
“La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho
testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y
resurrección, es la principal fuerza impulsora del
auténtico desarrollo de cada persona y de toda la
humanidad. El amor —«caritas»— es una fuerza
extraordinaria, que mueve a las personas a
comprometerse con valentía y generosidad en el campo
de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen
en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta”.
Benedicto XVI, Caritas in veritate, núm. 1
El humanismo cristiano y el desarrollo
de las sociedades democráticas
Humanismo cristiano
(Una experiencia
vital de Fe que articula
caridad y verdad)
Normas democráticas
(conjunto de responsabilidades
en los espacios públicos de la
sociedad)
En el humanismo cristiano
¿por qué es necesario articular caridad y verdad?
“La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. […]
Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El
amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena
arbitrariamente. […] La verdad libera a la caridad de la
estrechez de una emotividad que la priva de contenidos
relacionales y sociales, así como de un fideísmo que
mutila su horizonte humano y universal”.
Benedicto XVI, Caritas in veritate, núm. 3
La justicia y el bien común como criterios operativos
de la relación entre caridad y verdad
“«Caritas in veritate» es el principio sobre el que gira la
doctrina social de la Iglesia, un principio que adquiere
forma operativa en criterios orientadores de la acción
moral. Deseo volver a recordar particularmente dos de
ellos, requeridos de manera especial por el compromiso
para el desarrollo en una sociedad en vías de
globalización: la justicia y el bien común”.
Benedicto XVI, Caritas in veritate, núm. 6
El humanismo cristiano y el desarrollo de
las sociedades democráticas
Justicia
Humanismo cristiano
(Una experiencia
vital de Fe que articula
caridad y verdad)
Normas democráticas
(conjunto de responsabilidades
en los espacios públicos de la
sociedad)
Bien común
Los campos de acción del humanismo cristiano
1. Acciones testimoniales
2. Participación en políticas públicas
Acciones testimoniales
“Las organizaciones caritativas de la Iglesia […] son un opus
proprium suyo, un cometido que le es congenial, en el que ella
no coopera colateralmente, sino que actúa como sujeto
directamente responsable, haciendo algo que corresponde a su
naturaleza. La Iglesia nunca puede sentirse dispensada del
ejercicio de la caridad como actividad organizada de los
creyentes y, por otro lado, nunca habrá situaciones en las que
no haga falta la caridad de cada cristiano individualmente,
porque el hombre, más allá de la justicia, tiene y tendrá
siempre necesidad de amor”
Benedicto XVI, Deus caritas est, núm. 29
Participación en políticas públicas
“El deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es
más bien propio de los fieles laicos. Como ciudadanos del Estado,
están llamados a participar en primera persona en la vida pública. Por
tanto, no pueden eximirse de la « multiforme y variada acción
económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a
promover orgánica e institucionalmente el bien común ». La misión de
los fieles es, por tanto, configurar rectamente la vida social, respetando
su legítima autonomía y cooperando con los otros ciudadanos según
las respectivas competencias y bajo su propia responsabilidad. Aunque
las manifestaciones de la caridad eclesial nunca pueden confundirse
con la actividad del Estado, sigue siendo verdad que la caridad debe
animar toda la existencia de los fieles laicos y, por tanto, su actividad
política, vivida como «caridad social»”.
Benedicto XVI, Deus caritas est, núm. 28
Estrategias para influir y participar
en políticas públicas
(ejemplos)
1.
Articular redes de cooperación entre grupos y organizaciones de la
Iglesia que trabajan temas semejantes.
2.
Articular redes de cooperación entre grupos y organizaciones de la
Iglesia y otros grupos e instituciones que trabajan temas semejantes.
3.
Participar en los espacios públicos donde se definen las políticas
públicas (foros, organismos de consulta, organismos de evaluación…).
4.
Articular redes de opinión para influir en los debates públicos.
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La Libertad Religiosa y el Desarrollo de los Bienes