El Juicio Final
Dedicado a todos los Hombres de Buena voluntad
El Agentese puso
de pie y quedó
delante de DIOS,
listo para la última
inspección,
presentándose
con sus armas, la
hebilla del cinto,
sus distintivos de
metal relucientes
y sus insignias
impecables.
-Dijo Dios:
-¡¡Guardia!!, ¡¡Un paso al frente!!
¿Cómo deberé juzgarte?
¿Fuiste fiel a la Iglesia?
¿Diste tu otra mejilla?
El Guardia, cabizbajo, responde:
- ¡NO, SEÑOR! Quienes portamos este uniforme,
no siempre podemos.
La mayoría de los domingos, cumplía alguna
obligación del servicio
y no iba a la iglesia, Señor.
He hablado de modo
impuro y muchas,
muchas veces fui
violento.
¡Entienda Señor ... mi
mundo es muy duro!
Siempre auxilié a todos los
heridos, ayudé al los que se
encontraban desprotegidos
y no permití injusticia
alguna en la calle, aunque
por ello pusiera mi vida en
peligro.
Y cuando más y mejor
cumplía con mi deber, más
me alejaba de mi familia.
Señor… lloré por muchas
cosas, por problemas que
no eran míos, por
compañeros que lo dieron
todo por mi, y que por
desgracia ahora ya no
puedo ver. También lloré
por impotencia, dolor y
rabia contenida.
Siempre quise un mundo
sin guerra, sin terrorismo,
sin injusticias, sin
delincuencia…
¡he vivido contra ello a
diario, y se lo que son!
Cometí errores y sé bien que muchos, jamás me quisieron tener
cerca… ¡salvo cuando sufrían algún problema y que yo,
incondicionalmente, me presentaba para ayudarlos!.
Para mí, era mi deber, y mi unica forma de vivir.
Si hubiera un lugar para mi, lo agradezco.
Lujo no preciso.
Y en caso que no haya … sabré entender.
¡Señor!, no le pido nada para mi.
Le pido para ellos, porque cualquiera sea su decisión, Señor, sí le
suplico que vigile con cariño y cuidado a aquellos que dejé allá, a
mis padres, a toda mi gente a la que quiero y a mis compañeros,
porque yo ya no estaré con ellos y no los podré proteger.
Un silencio absoluto se hizo alrededor del trono rodeado
por los Ángeles.
El Guardia, firme, espera la orden del SEÑOR.
Tu cuerpo me sirvió con alma y
corazón. Has cumplido con lo que Mi
Hijo dijo: “¡No hay amor más
grande que el de aquél que da la
vida por su prójimo!”
Fuiste grande y fuerte porque fuieste fiel al juramento que
empeñaste, por eso, como valiente luchaste y como héroe has
muerto. Por la patria vivir fue tu destino, querer a España tu
pasión eterna. Servir a los demas, tu vocación.
¡No pudiste servir con mas grandeza!
¡No quisiste andar otro camino!
¡No supiste morir de otra manera!
¡Ve y anda en paz
por Mi Reino!
¡El Infierno fue tu
misión ... y ya la has
cumplido!
DEDICADO A TODOS NUESTROS
COMPAÑEROS QUE YA NO ESTAN ENTRE
NOSOTROS, Y A TODOS LOS QUE VISTEN
UNIFORME, CUYA VOCACIÓN DE
SERVICIO ES EL SENTIDO DE SUS
ACCIONES Y SU UNICA FORMA DE VIVIR.
¡QUE DIOS LOS PROTEJA!
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
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Postrado ante Dios