El Cid entra en Burgos: estructura
En este episodio del Cantar de mio Cid se pueden distinguir las partes
siguientes:
- Primera parte (versos 1 a 4):
Se narra la entrada del Cid en Burgos y el apoyo que recibe por parte
de los habitantes de la ciudad.
- Segunda parte (versos 5 a 15):
Se narra la prohibición de dar cobijo al Cid y cómo éste llega ante una
posada e intenta abrir la puerta de un puntapié.
- Tercera parte (versos 16 a 24):
Interviene la niña, que ruega al Cid que siga su camino para no poner
en peligro las vidas y propiedades de los vecinos de Burgos.
El Cid entra en Burgos: resumen
Mientras el Cid entraba en Burgos con sus fieles, el
pueblo se asomaba a verle pasar, lamentando su injusta
situación.
Pero no se atrevían a acogerlo en sus casas, pues el rey
había ordenado por escrito que quien lo hiciese fuera
duramente castigado. El Cid llegó ante su posada, pero se
encontró la puerta firmemente cerrada. Intentó abrirla de
un puntapié, pero no pudo.
Abrió entonces una niña que le explicó las órdenes del
rey y le rogó que siguiese su camino, pues si lo ayudaban
lo perderían todo.
Recursos estilísticos
- Fórmulas repetitivas propias de la poesía oral:
• “En cuanto llegó a la puerta, se la encontró bien cerrada” / “No se abre la
puerta, no, pues estaba bien cerrada”.
• El castigo del rey: en voz del narrador y posteriormente lo repite la niña, con
leves variaciones (versos 10-11; 20-21).
-Epítetos épicos para identificar al héroe:
• “¡Campeador, que en buena hora ceñiste la vuestra espada!”
-Dramatización: uso del estilo directo, para dar mayor vivacidad e
inmediatez al relato.
• “- ¡Dios, qué buen vasallo el Cid ¡Así hubiese buen señor!”
• Intervención de la niña, en la tercera parte del fragmento.
- No aparecen: apelaciones al oyente. (Introducir alguna)
Continuación del episodio
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
a Santa María llega, del caballo descabalga,
las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
Cuando acabó su oración el Cid otra vez cabalga,
de las murallas salió, el río Arlanzón cruzaba.
Junto a Burgos, esa villa, en el arenal posaba,
las tiendas mandó plantar y del caballo se baja.
Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada
en un arenal posó, que nadie le abre su casa.
Pero en torno suyo hay guerreros que le acompañan.
Así acampó Mío Cid cual si anduviera en montaña.
Prohibido tiene el rey que en Burgos le vendan nada
de todas aquellas cosas que le sirvan de vianda.
No se atreven a venderle ni la ración más menguada.
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