El autor del fragmento que comentamos es Rafael Alberti, uno de los
escritores más importantes de la generación del 27. Nació en el Puerto
de Santa María ( Cádiz) en 1902. Se exilió debido a que formaba parte
del Partido Comunista de España y murió a las puertas de siglo XXI,
con 97 años de edad, tras recibir múltiples reconocimientos, como el
Premio Nacional de Teatro (1981), y el Premio Cervantes (1983).
Su obra está caracterizada por los lazos que establece entre la pintura y
la poesía. En los poemas que reúne “A la pintura”, a la cual pertenece
este fragmento, se aprecia claramente esta característica.
El tema central de este texto está basado en las sensaciones de Alberti
ante el redescubrimiento de la pintura, cuando visitó por primera vez el
Museo del Prado. Este poema se puede dividir en tres partes:
– En la primera, el autor nos demuestra su admiración al llegar a un
nuevo mundo que él creía conocer, la pintura.(¡Oh asombro! ¡Quién
pensara que los viejos pintores pintaron la Pintura con tan claros
colores!)
– En la segunda parte, Alberti describe el estilo de todos aquellos
pintores que tienen sus obras en el museo del Prado y a los cuales
admira. ( La miseria, el desgarro, la preñez, la fatiga, el tracoma
harapiento de la España mendiga, el pincel como escoba, la luz
como cuchillo me azucaró la grácil abeja de Murillo)
– Y por último, en la tercera, nos describe cómo buscando la pintura
halló la poesía. ( Alberti en los rincones del Prado; la sorprendente,
agónica, desvelada alegría de buscar la Pintura y hallar la Poesía)
El texto pertenece al género lírico, ya que el autor describe una
realidad cercana a él manifestando sus sentimientos y sus emociones.
La forma de expresión utilizada es la descripción, tanto de personas,
como de objetos, situaciones o lugares. El escritor trata de encontrar
la belleza a través de la imagen, por eso sus descripciones son muy
detalladas.
Rafael Alberti se apoya en múltiples recursos estilísticos para dar más
soltura, fluidez e intensidad al texto. Un claro ejemplo es la
utilización en varias ocasiones de oraciones exclamativas (¡Oh
asombro!¡Quién creyera que hasta los españoles pintaron en la
sombra tan claros arreboles!) .Mediante este recurso refuerza e
intensifica el sentimiento que nos quiere transmitir, en este caso: el
asombro.
El escritor utiliza mucho la adjetivación, casi todos los sustantivos del
poema van acompañados de uno o varios (Las cortinas del alba, los
pliegues del celaje colgaban sus clarísimos duros blancos al traje del
llanamente monje) reforzándose en este caso la pureza y suavidad de
los vestidos del monje.
Por medio de la introducción de metáforas se embellece el
texto (Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas no eran
las ruborosas deidades gaditanas …)
Alberti utiliza el verso libre y busca el ritmo en la repetición
de las palabras.
Su objetivo no es marear al lector sino hacerle ver de forma
clara, la belleza de lo descrito.
Nos hace ver sus sentimientos, sus emociones (con la pena
enterrada de enterrar el dolor de nacer un poeta por
morirse un pintor) y la utilización de la primera persona
junto con las preguntas retóricas(¿Por qué a mi
adolescencia las antiguas figuras le movieron el sueño
misteriosas y curiosas?)le ayuda a lograr este objetivo y
sobre todo acercarse al lector.
Alberti no quiere ser para el lector algo lejano y ajeno, sino
hacerle sentir sus sentimientos y sus emociones con un
estilo elegante.
FIN
Ana Sánchez Azofra
4º ESO C
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