La Doctrina Social de la Iglesia y su
importancia en la Eclesiología y la
pastoral
Por: Armando Flores Navarro pbro.
VI Curso y IX reunión de Coordinadores de Pastoral de la
Salud
Guadalajara, Jal., 22 de septiembre de 2009
El Concilio profundizó en lo que pertenece desde
siempre a la verdad de la fe, es decir, que la Iglesia,
estando al servicio de Dios, está al servicio del mundo
en términos de amor y verdad. (CV 11)
Toda la Iglesia, en todo su
ser y obrar, cuando
anuncia, celebra y actúa
en la caridad, tiende a
promover el desarrollo
integral del hombre.
El auténtico desarrollo del
hombre concierne de
manera unitaria a la
totalidad de la persona en
todas sus dimensiones
El servicio que hoy la Iglesia puede prestar al
mundo, está en relación con su naturaleza:
• “No hay nada verdaderamente humano que no encuentre eco
en su corazón” (GS 1).
La Iglesia, que es sacramento de salvación y signo de
la unión íntima de la humanidad con Dios y de la
unidad de todo el género humano (LG 1)
• Fortalece su identidad en la diakonía.
Es la persona del
hombre la que
hay que salvar, la
sociedad
humana la que
hay que renovar.
En el centro de la
preocupación de
la Iglesia está el
hombre; pero el
hombre todo
entero, cuerpo y
alma, corazón y
conciencia,
inteligencia y
voluntad (GS 3).
En una palabra
“el hombre es el
camino de la
Iglesia” (RH 14).
La misión esencial de la Iglesia
es evangelizar. “Evangelizar
constituye la dicha y vocación
propia de la Iglesia, su identidad
más profunda” (EN 14)
«La evangelización no sería
completa si no tuviera en cuenta
la interpelación recíproca que
en el curso de los tiempos se
establece entre el Evangelio y la
vida concreta, personal y social
del hombre» (EN 29).
“Entre evangelización y promoción humana
(desarrollo, liberación) existen efectivamente lazos
muy fuertes. (EN 31)
Vínculos de orden
antropológico, porque el
hombre que hay que
evangelizar no es un ser
abstracto, sino un ser
sujeto a los problemas
sociales y económicos.
Vínculos de orden
Lazos de orden teológico,
eminentemente
ya que no se puede
evangélico como es el de
disociar el plan de la
la caridad: en efecto,
creación del plan de la
¿cómo proclamar el
redención que llega hasta
mandamiento nuevo sin
situaciones muy concretas
promover, mediante la
de injusticia, a la que hay
justicia y la paz, el
que combatir y de justicia
verdadero, el auténtico
que hay que restaurar.
crecimiento del hombre?”
La misión de la Iglesia debe ser por tanto humanizadora, no
por razones políticas, económicas o sociales, sino religiosas,
porque así es la misión que Cristo le confió (GS 42).
No hay misión sin servicio, y hoy, si queremos mejorar la condición
humana, en sus aspectos materiales y espirituales, tenemos el
imperativo de asumir nuestras obligaciones hacia los demás con
caridad y justicia.
Amar es dar, ofrecer de
lo «mío» al otro.
Justicia es dar al otro lo
que es «suyo».
No puedo «dar» al otro
de lo mío sin haberle
dado en primer lugar lo
que en justicia le
corresponde.
La fuerza
humanizadora del
ministerio de la
Iglesia deriva de su
misión religiosa de
anunciar a
Jesucristo, muerto y
resucitado, porque
“en realidad, el
misterio del
hombre sólo se
esclarece en el
misterio del Verbo
encarnado” (GS 22).
Para nosotros no es cuestión de
altruismo, es un deber de justicia.
Necesitamos, por tanto, fortalecer
la mística y la capacidad de
servicio y abrir nuevos campos de
participación en la construcción de
una sociedad más justa y fraterna.
Evangelización y
Doctrina Social de la Iglesia
• «La enseñanza y la difusión de [la Doctrina
Social de la Iglesia] forma parte de la misión
evangelizadora de la Iglesia.
• Y como se trata de una doctrina que debe
orientar la conducta de las personas, tiene
como consecuencia “el compromiso por la
justicia” según la función, vocación y
circunstancias de cada uno» (SRS 41).
El servicio de la Doctrina Social es ser
instrumento de la evangelización de
las situaciones y estructuras sociales.
A través de esta tarea, la Iglesia
“avanza con toda la humanidad,
experimenta la suerte terrena del
mundo y su razón de ser es actuar
como fermento y como alma de la
sociedad, que debe renovarse en
Cristo y transformarse en familia de
Dios” (GS 40).
Es en la misma Doctrina Social de la Iglesia donde encontramos
el fundamento de la evangelización de lo social.
Éste lo podemos formular en las siguientes afirmaciones:
• . Dios ha creado todo el mundo
visible para el hombre (Cf. Gn
1,26-30). Con el pecado del
hombre el mundo ha sido
condenado al fracaso (Cf. Rom
8,20). En Jesucristo el hombre
adquiere nuevamente el vínculo
original con la misma fuente de la
Sabiduría y del Amor (CDSI 64)
• “Todo el hombre –no un alma
separada o un ser cerrado en su
individualidad, sino la persona y la
sociedad de las personas- está
implicado en la economía salvífica
del Evangelio” (CDSI 65).
• . “La Iglesia, anunciando el
Evangelio enseña al hombre, en
nombre de Cristo, su dignidad
propia y su vocación a la
comunión de las personas; y le
descubre las exigencias de la
justicia y de la paz, conformes a la
sabiduría divina” (CDSI 63).
El orden sobrenatural
de la salvación alcanza
todo lo creado.
Jesucristo comparte en
todo la condición
humana menos en el
pecado.
Con su Doctrina Social,
la Iglesia realiza el
anuncio que el Señor le
ha confiado
• El Evangelio, no es sólo para
escucharlo, sino también
para vivirlo. Por ello su
Palabra liberadora debe
resonar en el complejo
mundo de la economía, de
la política, de la cultura,
etc. (CDSI 70).
• Hoy la caridad no consiste
únicamente en las obras de
misericordia corporal. Se
extiende a las condiciones
que hacen posible una
existencia humana en la
justicia, en la libertad, el
amor y la paz.
La Iglesia al
evangelizar enseña no
sólo una doctrina sino
un estilo de vida
La preocupación por lo
social es una exigencia
de la caridad cristiana.
• De orden antropológico,
teológico y evangélico (EN
31).
Entre evangelización y
promoción humana
hay una relación
estrecha
En una sociedad
plural como la
nuestra, la
evangelización
de lo social
debe realizarse
con una actitud
de apertura y
diálogo
y si bien el
compromiso
social de los
creyentes se
fundamenta en
la comprensión
de la fe,
se necesitan
argumentos
sólidos que
permitan el
diálogo de la
Iglesia con la
sociedad plural.
Entre estos argumentos podríamos tener en
cuenta los siguientes:
• Ha tenido cercanía y
compromiso activo en su
milenaria experiencia con
quienes han sido víctimas de la
injusticia social, sin embargo no
siempre los cristianos han
sabido ser sal y levadura en las
nuevas realidades sociales.
La Iglesia es experta en
humanidad (PP 13).
• A este hombre, inmerso en la
compleja trama de relaciones
sociales, la Iglesia se dirige con
su Doctrina Social (CDSI 61).
Todo hombre es un ser
abierto a la relación
con los demás en la
sociedad.
• la Iglesia no es indiferente a
todo lo que en la sociedad se
decide, se produce y se vive, a
la calidad moral, es decir,
auténticamente humana y
humanizadora, de la vida
social” (CDSI 62).
Las realidades sociales
tienen una dimensión
ética.
La Doctrina Social es parte esencial del mensaje
cristiano.
Como se ha dicho, la redención tiene que ver con
todos los aspectos de la creación y de la realidad
humana,
por tanto, la Enseñanza Social de la Iglesia forma
parte de la misión de la Iglesia, que es la de
continuar la obra de Cristo y hacer presente su
solidaridad salvífica con toda la humanidad.
La Doctrina Social expone las consecuencias del
mensaje cristiano en la vida de la sociedad y
encuadra el trabajo cotidiano y las luchas por la
justicia en el testimonio de Cristo Salvador (CA 5).
En el servicio que presta al mundo, la Iglesia no busca
interferir en lo social para imponer un modelo propio
de sociedad.
Ya hemos recordado la enseñanza del Concilio Vaticano II
que nos dice que: “La misión propia que Cristo confió a su
Iglesia no es de orden político, económico o social. El fin
que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de
esta misma misión religiosa derivan funciones, luces y
energías que pueden servir para establecer y consolidar la
comunidad humana según la ley divina” (GS 42).
Por ello, la Doctrina Social no entra en cuestiones técnicas y
no instituye, ni propone sistemas o modelos de
organización social (SRS 41).
La Iglesia tiene la tarea de evangelizar las
realidades sociales.
Por un lado es un derecho, porque tiene que asistir al hombre en el
camino de la salvación.
• Por ello, elabora su Doctrina Social para incidir en la sociedad y en sus estructuras, mediante
la responsabilidad y las tareas que esta doctrina suscita.
Por otro lado es un deber, está llamada a recorrer todos los caminos de
la evangelización, no sólo los que tienen que ver con las conciencias
individuales, sino también los que se refieren a las instituciones públicas,
• Porque no debe reducir el hecho religioso a la mera esfera privada y porque no se puede
orientar el mensaje cristiano a una salvación puramente ultraterrena, incapaz de iluminar su
presencia en la tierra (CA 5, CDSI 71).
El aporte de la Doctrina
Social de la Iglesia
1. La Iglesia hace un esfuerzo para alentar la esperanza de la
humanidad. Con su enseñanza social, la Iglesia acompaña en la
búsqueda de soluciones.
2. La DSI, propone un método para ayudar a los cristianos a tomar
conciencia de su derecho y deber de entrar en las problemáticas
de la sociedad y del territorio del que forman parte.
3. Esta enseñanza se desarrolla «con la sensibilidad propia de la
Iglesia, marcada por la voluntad desinteresada de servicio y la
atención a los más pobres.» (OA 42)
4. La Doctrina Social de la Iglesia se orienta al discernimiento
cristiano y comunitario que ayuda al cristiano a tomar conciencia
de las opciones para alcanzar condiciones de vida digna
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El discernimiento
evangélico de la realidad
5. La presencia de Dios en la historia y la acción de su Espíritu es
fundamento del discernimiento de los signos de los tiempos.
Este es el sentido del «análisis objetivo de la realidad» (OA 4)
que nos ayuda a ver la realidad social e histórica con los ojos de
la fe.
6. La perspectiva de fe nos lleva a «conocer y comprender el
mundo en que vivimos» (GS 4), respetando la legítima
autonomía y consistencia de las realidades temporales (GS 36)
e interpelando la realidad como la vivencia y comunicación del
evangelio.
7. La finalidad del discernimiento es «llegar, a la luz de los
principios permanentes, a un juicio objetivo sobre la realidad
social y a concretar las opciones que eliminen las injusticias y
favorezcan las transformaciones políticas, económicas y
culturales» (Orient 8).
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MUCHAS GRACIAS
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