Juan 6:37 - 40
37 Todo aquel que me da el Padre viene
hacia mí; y al que viene a mí yo no lo
echare fuera,
38 porque he bajado del cielo, no para
hacer mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió.
39 Y la voluntad del que me envió es que
yo no pierda nada de lo que él me ha
dado, sino que lo resucite en el último
día.
40 La voluntad de mi Padre consiste
en que todo el que vea al Hijo y
crea en él, tenga vida eterna y yo
lo resucite en el último día”.
Palabra del Señor
John 6:37 - 40
37 Everything that the Father gives me
will come to me, and I will not reject
anyone who comes to me,
38 because I came down from heaven
not to do my own will but the will of the
one who sent me.
39 And this is the will of the one who
sent me, that I should not lose anything
of what he gave me, but that I should
raise it on the last day.
40 For this is the will of my Father,
that everyone who sees the Son and
believes in him may have eternal life,
and I shall raise him on the last day.”
Gospel of the Lord
Reflections on
Reflexiones en
by Fr. Sam Rosales, S.J.
John
6:37 - 40
Juan
6:37 - 40
Nov. 2, 2014
Today is the Feast of All Souls Day. It is a time
for a fresh reflection on death and dying. It is
important that we find meaning for our lives,
and are able to give an explanation for the
faith and the hope that lies within us (1 Peter
3:15). The readings for the Mass are a great
help. Some comments and observations are
in order. I also want to share insights from
Henri Nouwen, as found in his book
“Our Greatest Gift”.
Hoy es la fiesta del Día de los Difuntos.
Es un tiempo para hacer una nueva
reflexión sobre la muerte y el morir. Es
importante que encontremos lo que
significa para nuestras vidas, y ser
capaz de dar una explicación de la fe y
de la esperanza que está en nosotros (I
Pedro 3:15). Las lecturas de la misa son
una gran ayuda. Algunos comentarios y
observaciones están en orden. También
quiero compartir ideas de Henri Nouwen,
como se encuentra en su libro
“Nuestro Regalo Más Grande”.
Fr. Nouwen (p. 10), says it is good to
stay close to your heart, and listen
carefully to what you hear and feel.
Stay close to the hearts of those whose
joys and pains touch me at this moment
of my life. On All Souls Day they are
thinking about their loved ones, who
have passed away. Most of all, stay
close to the heart of Jesus, whose life
and death are our main source for
understanding and living my own life
and death.
El P. Nouwen (Pág. 10), dice que es
bueno quedarse cerca de su corazón, y
escuchar con atención a lo que se oye y
se siente. Hay que permanecer cerca de
los corazones de aquellos cuyas alegrías
y dolores me tocan en este momento de
mi vida. El Día de los Difuntos están
pensando en sus seres queridos, que han
fallecido. Por encima de todo, hay que
estar cerca del corazón de Jesús, cuya
vida y muerte son nuestra principal
fuente para comprender y vivir nuestra
propia vida y muerte.
In the Old Testament, Isaiah 25:6-9 comes to
mind. “On this mountain, the Lord of hosts
will provide for all peoples. On this mountain
he will destroy the veil that veils all peoples.
He will destroy death forever. The Lord God
will wipe away the tears from all their faces.”
When Jesus came he gave us an explanation
for death and dying. He died and he rose
again from the dead. Death has no more
power over him. He wants to share with us
this victory over death (Romans 6:9), and so
temper our sorrow, grief, and pain. This
removes the veil.
En el Antiguo Testamento, Isaías 25:6-9
viene a la mente. “En este monte, el Señor
de los ejércitos proveerá para todos los
pueblos. En este monte destruirá el velo que
oculta todos los pueblos. Él destruirá la
muerte para siempre. El Señor Dios enjugará
las lágrimas de todos los rostros”. Cuando
Jesús vino nos dio una explicación para la
muerte y el morir. Él murió y resucitó de
entre los muertos. La muerte ya no tiene
poder sobre él. Él quiere compartir con
nosotros esta victoria sobre la muerte
(Romanos 6: 9), y así templar nuestro llanto,
luto, y dolor. Así remueve el velo.
The apostle St. Paul expressed complete
confidence in the Lord when he wrote: “I
am certain of this: neither death nor life,
nor angels, nor principalities, nor things
present, nor things to come, nor any
power, nor the heights or the depths, nor
any other creature will be able to separate
us from the love of Christ Jesus our Lord ”
(Romans 8:38-39). So death is not to be
feared. Rather we can look forward to it.
St. Ignatius Loyola would weep in joy when
he realized he was soon to die. He looked
forward to being with Jesus, whom he loved
and served all his life.
El apóstol San Pablo expresó plena confianza
en el Señor cuando escribió: “Estoy seguro de
esto: ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni
ningún poder, ni las alturas o la profundidad,
ni ninguna otra criatura podrá separarnos del
amor de Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos
8: 38-39). Así que no hay que temer la muerte.
Más bien podemos mirar hacia adelante a
encontrarla. San Ignacio de Loyola lloraba de
gozo cuando se daba cuenta que él estaba a
punto de morir. Esperaba estar con Jesús, a
quien amó y sirvió durante toda su vida.
I like Henri Nouwen’s insight: (p. 24), where he
says that a good death is a death in solidarity
with others. If we grow in awareness that our
mortality, more than anything else, will lead us
into solidarity with others, then death can
become a celebration of our unity.
Instead of
separating us from others, death can unite us
with others. Instead of being sorrowful, it can
give rise to new joy. Instead of simply ending
life, it can begin something new. The
relationship with our beloved deceased friends
and relatives changes. Death is not a terminal
end, but a new beginning. We continue to
relate in a new deeply spiritual way.
Me gusta la idea de Henri Nouwen: (Pág. 24),
donde dice que una buena muerte es una muerte
en la solidaridad con los demás. Si crecemos en
el conocimiento de que nuestra mortalidad, más
que cualquier otra cosa, nos llevará a la
solidaridad con los demás, entonces la muerte
puede convertirse en una celebración de nuestra
unidad. En lugar de que nos separe de los demás,
la muerte puede unirnos con los demás. En lugar
de ser dolorosa, puede dar lugar a nueva alegría.
En lugar de simplemente poner fin a la vida, se
puede comenzar algo nuevo. La relación con
nuestros amigos y parientes difuntos cambia.
La muerte no es un termino, sino un nuevo
comienzo. Seguimos relacionando de una manera
nueva profundamente espiritual.
At wakes we can share the good
memories. In prayer we can still
talk to our deceased mothers,
fathers and friends. My friend
Bishop Patricio Flores once said:
“My mother died 42 years ago, but I
still talk to her every day!” In my
case I can still remember my mother
saying to me: “Portate bien, mi hijo”
(Behave well, my son). It means so
much to me!
En los velorios podemos compartir los
buenos recuerdos. En la oración,
todavía podemos hablar con nuestras
madres, padres y amistades
fallecidos. Mi amigo el obispo Patricio
Flores dijo una vez: “Mi madre murió
hace 42 años, pero todavía hablo con
ella todos los días!” En mi caso
todavía recuerdo a mi madre que me
decía: “Pórtate bien, mi hijo”. ¡ Esto
vale mucho para mí !
This takes the sting out of dying. And it
points us far beyond our limits. This was the
message of Jesus. He promised us a new life
after death. “The one who believes in me
shall never die” (John 11:26). He came to
make us aware that, as children of God, we
are all his brothers and sisters, and
brothers and sisters of each other. “Just as
the Father loves me, so I have loved you”
(John 13:34). And, “Let us then love,
because God loved us first (1 John 4:19-21).
The joy of this brotherhood and sisterhood
allows us to die well, because we no longer
have to die alone, but can die in solidarity
with others and with Jesus.
Esto remueve el aguijón de la muerte. Y nos
apunta mucho más allá de nuestros límites.
Este fue el mensaje de Jesús. Él nos prometió
una nueva vida después de la muerte. “El que
cree en mí, no morirá eternamente” (Juan
11:26). Él vino para hacernos conscientes de
que, como hijos de Dios, somos todos sus
hermanos y hermanas, y hermanos y
hermanas unos de otros. “Así como el Padre
me amó, yo también os he amado” (Juan
13:34). Y, “Amémonos unos a los otros, porque
Dios nos amó primero (1 Juan 4: 19-21). La
alegría de esta hermandad nos permite morir
bien, porque nosotros ya no tenemos que morir
solos, pero podemos morir en la solidaridad
con los demás y con Jesús.
Henri Nouwen (p. 58) has a beautiful
reflection. “I trust that the Mother of Jesus
will bring my prayer to her Son. To see Mary
standing at the foot of the cross is most
moving. Her Son died in agony. She was
there, not speaking, not pleading, and not
crying. She was there, reminding her Son
by her silent presence, that while she could
not keep him for herself, his true sonship
belongs to the Father, who will never leave
him alone. She helped him recall his own
words “The time will come… when you will
leave me alone. And yet I am not alone,
because the Father is with me “ (John
16:32).
Henri Nouwen (pág. 58) tiene una hermosa
reflexión. “Confío en que la Madre de Jesús
traerá mi oración a su Hijo. Ver a María al pie
de la cruz es una experiencia conmovedora. Su
hijo murió en agonía. Ella estaba allí, no
hablando, no pidiendo, y no llorando. Ella
estaba allí, recordando a su Hijo por su
presencia silenciosa, que aunque ella no lo
podía tener solo para sí misma, su verdadera
filiación pertenecía al Padre, que nunca lo
dejaría solo. Ella le ayudó a recordar sus
propias palabras “llegará el momento ... en
que me dejen solo. Y sin embargo, yo no
estoy solo, porque el Padre está conmigo”
(Juan 16:32).
“Our Lady encouraged Jesus to move beyond
his experience of abandonment and
surrender himself to the embrace of his
Father. She was there to strengthen his faith,
that even in the midst of darkness, where he
could feel nothing but loss and rejection,
he remains the beloved Son of God. It was
this motherly care that finally allowed Jesus
to win the battle over the demonic powers of
rejection, to ward off the temptation of
abandonment, to surrender his whole being
to God, with the words, “Father, into your
hands, I commend my Spirit” (Luke 23:46).
“Nuestra Señora animó a Jesús ir más allá
de su experiencia de abandono y entregarse
a los brazos de su Padre. Ella estaba allí
para fortalecer su fe, que incluso en medio
de la oscuridad, donde podía sentir nada
más que la pérdida y el rechazo, él sigue
siendo el Hijo amado de Dios. Fue este
cuidado maternal que finalmente permitió a
Jesús ganar la batalla sobre los poderes
demoníacos de rechazo, para protegerse de
la tentación del abandono, a entregar todo
su ser a Dios, con las palabras: “Padre, en
tus manos, encomiendo mi Espíritu” (Lucas
23:46).
At wake services, and at cemeteries and
at the Holy Sacrifice of the Mass on All Souls
Day, I like to do the same as Mary did.
Encourage those who are grieving over the
death of their loved ones to move beyond the
present moment into a joyful new
experience. It need not be a somber and
gray experience. The Holy Rosary is a great
moment of grace every day. The Prayer
entitled “Hail Holy Queen” is a beautiful
way to be in solidarity with the human race,
sinful and sorrowful. In the Litanies of Our
Lady I like to think we are presenting our
Mother a bouquet of roses. She indeed is
the Gate of Heaven and the Consoler of the
Afflicted!
En los servicios de vigilia, y en los
cementerios y en el Santo Sacrificio de la Misa
del Día de los Difuntos, me gusta hacer lo
mismo que hizo la Virgen María. Animo a los
que están de duelo por la muerte de sus seres
queridos ir más allá que el momento presente
en una nueva experiencia gozosa. No tiene que
ser una experiencia sombría y gris. El Santo
Rosario es un gran momento de gracia todos los
días. La oración titulada “Dios Te Salve Reina
y Madre” es una hermosa manera de estar en
solidaridad con la raza humana, pecadora y
triste. En las letanías de la Virgen me gusta
pensar que estamos presentando nuestra madre
un ramo de rosas. Ella en verdad es la Puerta
del Cielo y la Consoladora de los Afligidos!
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