CAPÍTULO II
IDENTIDAD Y MISIÓN DE
LA FAMILIA
6. LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN
LA IGLESIA
6. LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA
Ns. 192-270
“La Iglesia existe para evangelizar”.
Participación en el ser y la misión de la Iglesia
Misión de la Iglesia, misión de la familia
Misión profética de la familia
El matrimonio y su misión profética.
El Evangelio de la familia.
Misión sacerdotal de la familia
.
Los sacramentos en la misión sacerdotal de la familia.
La oración en la misión sacerdotal de la familia
.
Misión sacerdotal, misión santificadora de la familia

El reto de la santidad

El amor conyugal y familiar, camino de santidad

La vivencia de la comunión en la familia es camino de santidad
Misión al servicio del amor, de la vida y de la solidaridad.
6. LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA
Ns. 192-270
Familia evangelizada y evangelizadora.
La evangelización de los esposos
Dimensión misionera de la familia.
La familia, fuente de vocaciones en la Iglesia.
La familia, educadora en la fe y formadora de personas
Legislación canónica sobre el matrimonio y la familia.
Del matrimonio
De la atención pastoral y de lo que debe preceder a la celebración del matrimonio
De los impedimentos dirimentes en general
De los impedimentos dirimentes en particular
Del consentimiento matrimonial
De la forma de la celebración del matrimonio
De los efectos del matrimonio
Familia evangelizada y evangelizadora
Proyecto de familia: una familia
evangelizada, es decir, modelada
según el mismo Evangelio de
Jesucristo.
En efecto: En el Evangelio es donde
hemos de encontrar la raíz, los
valores y los horizontes que han
de caracterizar a la familia de
hoy, lugar de maduración en la
fe, encuentro con Cristo Vivo,
por la catequesis y la oración.
192
193195
La misión de una auténtica pastoral familiar:
lograr familias verdaderamente evangelizadas
y evangelizadoras.
La pastoral familiar ha de ayudar a las familias a
descubrir y asumir la salvación que viene del
Señor y su propia misión de anunciar,
celebrar y servir el Evangelio del matrimonio,
la familia y la vida.)
Nuestra primera tarea es ofrecer el
‘Kerigma’ a todas las familias, el
encuentro con Cristo vivo
Jesucristo nos ha dado la vida en
abundancia y nos ha dado al
Espíritu Santo que nos constituye
como Iglesia, en la gran familia de
los hijos de Dios.
En la familia cristiana, como ‘Iglesia
doméstica’, es donde se vive
inicialmente esta realidad de
salvación.
194
La familia es la primera que debe asumir esta
realidad de nuestra fe y vivirla,
194
La familia debe ser conciente de que esta
salvación que Cristo ofrece a todo hombre es
lo que da sentido a la persona y a toda
comunidad en sus aspiraciones, actitudes y
relaciones.
Jesús es el Salvador de todo hombre, de
toda familia y de todo lo que es el
hombre y la familia en sus situaciones
concretas en el mundo. La salvación
incluye la supresión total del pecado,
sus causas y consecuencias.
La familia ha de vivir esta salvación como
una experiencia vital y actual, en el
encuentro con el Señor resucitado; este
encuentro cambia totalmente el sentido
de la vida:
195
197
Así, la familia vivirá más plenamente su identidad de
‘Iglesia doméstica’ y será ejemplo y testimonio, signo
luminoso de la presencia de Cristo y de su amor, a
través de sus acciones, relaciones y actitudes vividas
en la fe.
Como familia evangelizada y evangelizadora, ha de
transformar las realidades familiares, sociales,
políticas y económicas, implantando y promoviendo
los valores del Reino en medio de sistemas y
esquemas injustos y consumistas, que amenazan la
integridad de la familia.
La familia cumple con su misión evangelizadora especialmente
por el testimonio vivido de los valores evangélicos que
configuran su propio ser, como son:
- el amor,
- la unidad,
- el respeto,
199
- la comunicación y
- la fidelidad.
Estos valores se manifiestan de manera especial en el amor
incondicional y fiel con el que los esposos llegan a la
entrega total y recíproca, en la unidad y estabilidad de la
familia misma y en el compromiso generoso de apertura y
servicio a la vida.
200. Una tarea primordial de la familia evangelizadora
es el anuncio del Evangelio de la vida.
Su razón de ser es por y para la vida, en la conciencia de
que la vida sólo puede alcanzar su plenitud humana,
su armonía, su sentido dentro de la familia. Dar la
vida no es sólo engendrar, sino proteger, educar,
guiar y trascender.
La evangelización de los esposos
201-202
Como base de la evangelización familiar está la
mutua evangelización entre los esposos. Ambos
han de reconocer que, a partir de su sacramento,
su amor en Dios hace presente a Jesucristo entre
ellos y en su familia. Juntos han de profundizar
en la conciencia del amor de Dios y en su
encuentro con Cristo Vivo, para ser así el
principio de una familia evangelizadora cuyos
primeros beneficiarios son ellos mismos y sus
hijos.
Es frecuente entre los matrimonios que uno de los
cónyuges tenga una experiencia más profunda
que el otro del mensaje del Evangelio; esto pide
una apertura en ambos…para que crezcan y
maduren en la fe juntos y así puedan ser
evangelizadores de sus hijos.
Dimensión misionera de la familia.
203-204

Del mismo modo que la Iglesia, también la familia
ha de ser comunidad misionera y evangelizadora.

Ser misionera es nota esencial a la Iglesia; el
anuncio del Evangelio no sólo es su tarea
primordial, sino su misma identidad. La familia,
comunidad de bautizados, tiene por eso la
característica de ser misionera y evangelizadora.

El ambiente original de esta vocación para los
cónyuges es, en primer lugar, la propia familia;
después, y a partir de su propia vida cristiana, se
proyectará a las demás familias, en la parroquia, la
comunidad diocesana, la pastoral familiar misma
y, en su caso, hasta a lugares de misión.
Sólo así podremos contar con familias evangelizadas y
evangelizadoras en el ámbito más amplio del proyecto pastoral en
la Diócesis, con apertura a pueblos de misión y orientadas a una
evangelización integral y misionera.

La familia, fuente de vocaciones en la
Iglesia. 208-211

La familia, al cumplir su misión evangelizadora en sus tres dimensiones
va creando un ambiente y un estilo de vida de auténtica espiritualidad
cristiana, centrada en el amor de caridad, el amor en Dios, expresada
como ‘luz y sal de la tierra’ desde la vida familiar, proyectada a todos los
ambientes.

Al vivir la vida nueva que viene de Cristo (cf Rom 6,4) la gracia que
regenera y hace vivir en Él, los padres se hacen capaces de responder a su
llamado para ofrecer la persona y la vida como "sacrificio vivo, santo y
agradable a Dios" (cf Rom 12,1) y así van formando a los hijos para la
donación plena.

“…los padres evangelizan a sus hijos y son evangelizados por ellos. El
reconocimiento de las faltas y la sincera manifestación de perdón, son
elementos de conversión permanente y de permanente resurrección.
(Documento de Puebla, n. 585.)
La familia, fuente de vocaciones en
la Iglesia. 212-215



Esta experiencia de la familia creyente, da
oportunidad de ver y de apoyar las vocaciones,
especialmente al sacerdocio y a la vida consagrada.
“La familia debe formar a los hijos para la vida, de
modo que cada uno cumpla en plenitud su cometido
de acuerdo con la vocación recibida de Dios.
La familia es el primero y mejor seminario de
vocaciones a la vida consagrada al Reino de Dios."
(Familiaris consortio, n. 53.)
La familia, educadora en la fe y
formadora de personas. 216-217
Corresponde a la identidad más profunda de
la familia la armonización y el equilibrio
de los deberes que tenemos para con Dios
y para con los hermanos; en la familia, el
ser humano aprende y vive la experiencia
de amar a Dios y amar al prójimo.
Por lo mismo la familia, en este sentido, es
educadora en la fe.
Medillín: la misión principal de educar y alimentar la fe
está encomendada a los mismos esposos y padres a
quienes se llama “cooperadores de la gracia y
testigos de la fe”.
Son ellos los “primeros predicadores de la fe y los
primeros educadores”, a ellos les corresponde
inculcar la doctrina y las virtudes cristianas a los hijos
mediante la palabra y el ejemplo.
Se reconoce el vacío de la educación en la fe desde el
hogar: “sabemos que muchas familias en América
Latina han sido incapaces de ser educadoras en la fe,
o por no estar bien constituidas o por estar
desintegradas; otras porque han dado esta educación
en términos de mero tradicionalismo...”.
Puebla 586
Afirma que la tarea de evangelizar a los hijos es parte vital de la
paternidad responsable.
No es suficiente engendrar carnalmente; es más delicada y
urgente la paternidad espiritual que da los perfiles definitivos
al hombre y al hijo de Dios.
En el hogar se vive la cruz redentora y la pascua gozosa, el
perdón y la resurrección, se da el alimento de la Palabra y la
maduración en la fe.
“Los padres son allí maestros, catequistas y los primeros
ministros de la oración y del culto a Dios. Se renueva la figura
de Nazareth: Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en
gracia ante Dios y ante los hombres” (cf Lc 2,52).

El derecho-deber educativo de los padres se
califica como esencial, relacionado con la
transmisión de la vida humana; como original
y primario, respecto al deber educativo de los
demás, por la unicidad de la relación de amor
que subsiste entre padres e hijos; como
insustituible e inalienable y que, por
consiguiente, no puede ser totalmente delegado
o usurpado por otros.
La familia, educadora en la fe y
formadora de personas. 219-220

El elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el
amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al
hacer pleno y perfecto el servicio a la vida.

El amor de los padres se transforma de fuente en alma y, por consiguiente, en
norma que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con
los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de
sacrificio, que son el fruto más precioso del amor.

En la familia se armonizan los deberes que tenemos para con Dios y con los
hermanos.

La familia como Iglesia doméstica:


debe asumir, según su propia identidad, la tarea evangelizadora de la Iglesia.
introduce a sus miembros en la dinámica de toda la vida eclesial.
La familia, educadora en la fe y formadora de personas.
221-222

La familia es el semillero en donde se cultivan las virtudes
humanas y cristianas.
Formar personas y formar sociedad es tarea de la familia,
recibida directamente de Dios.
La familia es “célula primera y vital de la sociedad”.
Allí donde se desintegra la familia, se desintegra en
consecuencia la sociedad.

Las personas se forman con armonía cuando su familia es
escuela de humanismo en donde se enseña y aprende el
amor, la piedad hacia Dios y hacia los hombres, en donde
el afán principal consiste en la “educación integral,
personal y social de los hijos”.

La familia por sus condiciones naturales de afecto mutuo,
de confianza, intimidad, respeto y libertad es “capaz de
plasmar personalidades fuertes y equilibradas para la
sociedad”.
La familia, educadora en la fe y
formadora de personas. 223-224




Cada miembro de familia tiene derecho y obligación al desarrollo de lo
esencial de toda persona humana: la inteligencia, la voluntad, la conciencia,
la fraternidad; y esto se asegura desde la experiencia familiar.
“La familia es en primer lugar como la madre y nodriza de esta
educación”.
La familia “es escuela del más rico humanismo”
Aun en medio de las dificultades, hoy a menudo agravadas, de la acción
educativa, los padres deben formar a los hijos con confianza y valentía en
los valores esenciales de la vida humana. Los hijos deben crecer en una
justa libertad ante los bienes materiales, adoptando un estilo de vida
sencillo y austero, convencidos de que el hombre vale más por lo que es
que por lo que tiene.
La familia, educadora en la fe y
formadora de personas. 225

En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones y
conflictos a causa del choque entre los diversos individualismos
y egoísmos, los hijos deben enriquecerse no sólo con el sentido
de la verdadera justicia, que lleva al respeto de la dignidad
personal de cada uno, sino también y más aún del sentido del
verdadero amor, como solicitud sincera y servicio desinteresado
hacia los demás, especialmente a los más pobres y necesitados.

La familia es la primera y fundamental escuela de sociedad;
como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la
ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor
mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma del don de
sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas,
y entre las diversas generaciones que conviven en la familia.
Legislación canónica sobre el
matrimonio y la familia.







Del matrimonio.
De la atención pastoral y de lo que debe preceder a
la celebración del matrimonio.
De los impedimentos dirimentes en general.
De los impedimentos dirimentes en particular.
Del consentimiento matrimonial.
De la forma de la celebración del matrimonio.
De los efectos del matrimonio.
Descargar

Familia evangelizada y evangelizadora