“El Alma del Extranjero”
Exodo 23:9, “Y no angustiarás al extranjero;
porque vosotros sabéis cómo es el alma (los
sentimientos) del extranjero, ya que extranjeros
fuisteis en la tierra de Egipto.”
Así debe ser el alma (corazón) del cristiano.
1 Ped. 1:17, “conducíos en temor todo el
tiempo de vuestra peregrinación”.
1 Ped. 2:11, “Amados, yo os ruego como a
extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de
los deseos carnales que batallan contra el alma”
Nuestra Ciudadanía está en los Cielos
Filip. 3:20, “Mas nuestra ciudadanía está en
los cielos, de donde también esperamos al
Salvador, al Señor Jesucristo”.
2 Cor. 5:6,
“Así que vivimos confiados
siempre, y sabiendo que entre tanto que
estamos en el cuerpo, estamos ausentes del
Señor”.
¿Qué Significa “Peregrino”?
El que no tiene residencia permanente …
extranjero … forastero … viaja por tierras
extrañas … mora en un lugar extraño … alejado
del propio pueblo de uno … no está en casa.
El peregrino a veces vive en territorio
controlado por el enemigo.
Como Israel en Egipto .. Y en Babilonia.
“No Puede El Mundo Ser Mi Hogar”
Peligro más grande -- acomodarse o
ajustarse al mundo.
Rom. 12:2, “No os conforméis a este siglo,
sino transformaos por medio de la renovación
de vuestro entendimiento”.
No seamos camaleones cuyo color cambia
bajo la influencia de diversas causas … se
entremezclan, armonizan con su ambiente.
El cristiano debe tener convicciones firmes
(no diciendo “usted, diga primero”).
Amistad Con El Mundo Es Enemistad Con Dios
1 Juan 2:15, “No améis al mundo, ni las
cosas que están en el mundo. Si alguno ama al
mundo, el amor del Padre no está en él”.
Santiago 4:4, “¡Oh almas adúlteras! ¿No
sabéis que la amistad del mundo es enemistad
contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios”.
Nunca Estemos “Acostumbrados” Al Mundo
Nunca dejemos de ser provocados por el
pecado. Debe molestarnos, irritarnos.
Hech. 17:16, “Mientras Pablo los esperaba
en Atenas, su espíritu se enardecía (indignaba)
viendo la ciudad entregada a la idolatría”.
2 Ped. 2:7, “y libró al justo Lot, abrumado
por la nefanda conducta de los malvados 8
(porque este justo, que moraba entre ellos,
afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo
los hechos inicuos de ellos”.
¿Qué Hacer Pues?
Col. 3:1, “Si, pues, habéis resucitado con
Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está
Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la
mira en las cosas de arriba, no en las de la
tierra”.
Mateo 6:19, “No os hagáis tesoros en la
tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y
donde ladrones minan y hurtan; 20 sino
haceos tesoros en el cielo... 21 Porque donde
esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón”.
¿Como Mantener El Alma del Extranjero?
Leer, oír y estudiar los muchos textos
acerca nuestro hogar en el cielo.
“Meditad en que hay un hogar …”
Conversar acerca del cielo. ¿De qué
platicamos?
Cantar himnos acerca del cielo.
No pasar todo el tiempo libre viendo TV,
oyendo música secular, buscando diversiones.
Juntarse mucho con otros “peregrinos”.
“Hogar Es Donde Se Encuentre el Corazón”
El hogar del cristiano está en el cielo
porque su corazón está en el cielo -- con su
tesoro. No está “en casa” aquí en el mundo.
Mat. 6:21, “Porque donde esté vuestro
tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
Hebreos 13:14, “porque no tenemos aquí
ciudad permanente, sino que buscamos la por
venir”.
Fil. 1:23, “teniendo deseo de partir y estar
con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”.
El Ejemplo de Abraham
Hebreos 11:10, “Por la fe habitó como
extranjero en la tierra prometida como en tierra
ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob,
coherederos de la misma promesa; 10 porque
esperaba la ciudad que tiene fundamentos,
cuyo arquitecto y constructor es Dios”.
Muchos fieles. Hebreos 11:16, “Pero
anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo
cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de
ellos; porque les ha preparado una ciudad”.
El Corazón Anhela Estar “En Casa”
Hay mexicanos que viven en Estados
Unidos que quieren volver a México para
jubilarse. Aquí no se sienten “en casa”.
Juan 17:14, “Yo les he dado tu palabra; y el
mundo los aborreció, porque no son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego
que los quites del mundo, sino que los guardes
del mal”.
“No puede el mundo ser mi
hogar”.
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