LA INMACULADA
CONCEPCION
8 diciembre 2010
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios
Padre todopoderoso
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que por la Concepción
Inmaculada de la Virgen María
preparaste a tu Hijo una digna
morada, y en previsión de la
muerte de tu Hijo la preservaste
de todo pecado, concédenos por
su intercesión llegar a ti limpios
de todas nuestras culpas.
Por Jesucristo Nuestro Señor
Lectura del libro del Génesis
Después que Adán comió del
árbol, el Señor llamó al hombre:
-- ¿Dónde estás?
El contestó:
-- Oí tu ruido en el jardín, me dio
miedo, porque estaba desnudo, y
me escondí.
El Señor le replicó:
--¿Quién te informó de que
estabas desnudo? ¿Es que has
comido del árbol que te
prohibí comer?
Adán respondió:
-- La mujer que me diste como
compañera me ofreció del fruto, y
comí.
El Señor dijo a la mujer:
-- ¿Qué es lo que has hecho?
Ella respondió:
-- La serpiente me engañó, y
comí.
El Señor Dios dijo a la serpiente:
-- Por haber hecho eso, serás
maldita entre todo el ganado y
todas las fieras del campo; te
arrastrarás sobre el vientre y
comerás polvo toda tu vida;
establezco hostilidades entre ti y
la mujer, entre tu estirpe y la suya;
ella te herirá en la cabeza cuando
tú la hieras en el talón.
El hombre llamó a su mujer Eva,
por ser la madre de todos los que
viven.
Palabra de Dios
Cantad al Señor un cántico
nuevo, porque ha hecho
maravillas
Cantad al Señor un cántico
nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo
Cantad al Señor un cántico
nuevo, porque ha hecho
maravillas
El Señor da a conocer su
victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su
fidelidad
en favor de la casa de Israel
Cantad al Señor un cántico
nuevo, porque ha hecho
maravillas
Los confines de la tierra han
contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad
Cantad al Señor un cántico
nuevo, porque ha hecho
maravillas
Lectura de la carta del Apóstol San
Pablo a los Romanos
Hermanos: Todas las antiguas
Escrituras se escribieron para
enseñanza nuestra, de modo que
entre nuestra paciencia y el
consuelo que dan las Escrituras
mantengamos la esperanza. Que
Dios, fuente de toda paciencia y
consuelo, os conceda estar de
acuerdo entre vosotros, según
Jesucristo, para que unánimes, a
una voz, alabéis al Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo. En una
palabra, acogeos mutuamente,
como Cristo os acogió para gloria
de Dios. Quiero decir con esto que
Cristo se hizo servidor de los
judíos para probar la fidelidad de
Dios, cumpliendo las promesas
hechas a los patriarcas; y, por otra
parte, acoge a los gentiles para
que alaben a Dios por su
misericordia. Así dice la Escritura:
«Te alabaré en medio de los
gentiles y cantaré tu nombre» .
Palabra de Dios
Lectura del Santo Evangelio según
San Lucas
En aquel tiempo, el ángel Gabriel
fue enviado por Dios a una ciudad
de galilea llamada Nazaret, a una
virgen desposada con un hombre
llamado José, de la estirpe de
David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su
presencia, dijo:
-- Alégrate, llena de gracias, el
Señor esta contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y
se preguntaba qué saludo era
aquel. El ángel le dijo:
-- No temas, María, porque has
encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a
luz un hijo, y le pondrás por
nombre Jesús. Será grande, se
llamará Hijo del Altísimo, el Señor
Dios le dará el trono de David, su
padre, reinará sobre la casa de
Jacob para siempre, y su reino no
tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
-- ¿Cómo será eso, pues no
conozco a varón?
El ángel le contestó:
-- El Espíritu Santo vendrá sobre ti,
y la fuerza del Altísimo te cubrirá
con su sombra; por eso el Santo
que va a nacer se llamará Hijo de
Dios. Ahí tienes a tu pariente
Isabel, que, a pesar de su vejez,
ha concebido un hijo, y ya está de
seis meses la que llamaban estéril,
porque para Dios nada hay
imposible.
María contestó:
-- Aquí está la esclava del Señor;
hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Hoy comienza la historia de la
Redención. El clarear del alba
aparece con la Concepción en
Gracia de una criatura como
nosotros. Dios Padre, comienza su
Nueva Alianza. A través de ella
presentamos al Padre nuestras
oraciones.
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Te pedimos Padre, por el Papa,
para que en todas sus acciones
sea asistido por el Espíritu Santo
para gloria tuya y bien de la Iglesia.
OREMOS.
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Te pedimos Padre, por los
gobernantes de todas las
naciones, para que la acción
maternal de María sea espejo de
sus actuaciones hacia sus pueblos.
OREMOS
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Te pedimos Padre, por la vida
concebida y no nacida para que
sea defendida en su dignidad de
persona y acabemos con la lacra
del aborto.
OREMOS.
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Te pedimos Padre, por todos los
matrimonios jóvenes para que,
viviendo abiertos a la vida, acojan
con alegría los hijos que tú les
envíes. OREMOS
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Te pedimos Padre, por todos los
que sufren la enfermedad, la
pobreza, la marginación para que
todos sean acogidos con el amor
de Madre que la Virgen tiene por
cada uno de ellos.
OREMOS
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Te pedimos Padre, por todos los
bautizados para que
constantemente nos empeñemos
en mantener blanca nuestra
vestidura bautismal . OREMOS
-Que la llena de gracia interceda
por nosotros.
Padre, a través de la intercesión de
tu hija predilecta, Madre de tu Hijo
y Madre Nuestra, te pedimos que
concedas a tu pueblo suplicante
las peticiones que con humildad te
ha presentado.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN. Señor, recibe
complacido el sacrificio que te
ofrecemos en la solemnidad de la
Inmaculada Concepción de la
Virgen María, y así como a ella la
preservaste limpia de toda mancha,
guárdanos también a nosotros por
su poderosa intercesión, limpios de
todo pecado. Por Jesucristo nuestro
Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todo
poderoso y eterno. Porque
preservaste a la Virgen María de
todo mancha de pecado original,
para que en la plenitud de la gracia
fuese digna madre de tu Hijo y
comienzo e imagen de la Iglesia,
esposa de Cristo, llena de
juventud y de limpia hermosura.
Purísima había de ser, Señor, la
Virgen que nos diera el Cordero
inocente que quita el pecado del
mundo. Purísima la que, entre
todos los hombres, es abogada de
gracia y ejemplo de santidad. Por
eso, unidos a los ángeles, te
aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
Aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra; y
reunida aquí en el domingo, día en
que Cristo ha vencido a la muerte y
nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal;
y con el Papa Francisco, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Señor Dios nuestro, que el
sacramento que hemos recibido
repare en nosotros los efectos de
aquel primer pecado del que fue
preservada de modo singular, en su
Concepción, la Inmaculada Virgen
María.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
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XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)