NOVELA
HISPANOAMERICANA
Tema 25 del libro
NOVELA HISPANOAMERICANA
Principios de siglo:
Realismo tradicional
Medio siglo:
Realismo mágico
Novela experimental
1960-80
Ernesto Sábato
Realista
Miguel Ángel
Asturias
Julio Cortázar
Alejo Carpentier
Carlos Fuentes
Indigienista
Jorge Luis
Borges
Juan Rulfo
G. García Márquez
M. Vargas Llosa
• Realismo tradicional:
– Realista
– Mundo rural y sus tipos
– Problemas sociales y
humanos
– Naturaleza salvaje y
grandiosa
– Doña Bárbara, Rómulo
Gallegos
– Indigienista: explotación
del indio a manos de los
blancos
• Raza de bronce, Alcides
Arguedas
• El mundo es ancho y ajeno,
Ciro Alegría
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h?v=T1cGoEVDiaU
Realismo mágico
– Realismo+els fantásticos
– Ambientes urbanos
– Preocupaciones
existenciales
– Innovaciones formales
– Elementos que desafían la
lógica
• Autores:
– M.A. Asturias:
• El Señor Presidente
• Lenguaje barroco:
imágenes y símbolos
• Novela de dictador
• Estética expresionista
Sin dejar la carga -más le pesaba el miedo- tiró de un pie al supuesto
cadáver y cuál asombro tuvo al encontrarse con un hombre vivo, cuyas
palpitaciones formaban gráficas de angustia a través de sus gritos y los
ladridos del can, como el viento cuando entretela la lluvia. Los pasos de
alguien que andaba por allí, en un bosquecito cercano de pinos y guayabos
viejos, acabaron de turbar al leñador. Si fuera un policía... De veras, pues...
Sólo eso le faltaba...
-¡Chú-chó! -gritó al perro. Y como siguiera ladrando, le largó un puntapié-.
¡Chucho, animal, dej' estar!...
Pensó huir... Pero huir era hacerse reo de delito... Peor aún si era un
policía... Y volviéndose al herido:
-¡Preste, pues, con eso lo ayudo a pararse!... ¡Ay, Dios, si por poco lo
matan!... ¡Preste, no tenga miedo, no grite, que no le estoy haciendo nada
malo! Pasé por aquí, lo vide botado y...
-Vi que lo desenterrabas -rompió a decir una voz a sus espaldas- y regresé
porque creí que era algún conocido; saquémoslo de aquí...
El leñador volvió la cabeza para responder y por poco se cae del susto. Se le
fue el aliento y no escapó por no soltar al herido, que apenas se tenía en pie.
El que le hablaba era un ángel: tez de dorado mármol, cabellos rubios, boca
pequeña y aire de mujer en violento contraste con la negrura de sus ojos
varoniles. Vestía de gris. Su traje, a la luz del crepúsculo, se veía como una
nube. Llevaba en las manos finas una caña de bambú muy delgada y un
sombrero limeño que parecía una paloma.
¡Un ángel... -el leñador no le desclavaba los ojos-, un ángel -se repetía-, ...un
ángel!
El Señor Presidente
• Autores:
– Alejo Carpentier:
•
•
•
•
Lenguaje rico y sugerente
Creación de nuevos mundos
Personajes muy atractivos
Los pasos perdidos,
civilización-barbarie, búsqueda
de la propia esencia personal
– J. L. Borges:
• Vértigo intelectual: recrea
universos ficticios
• Estilo irónico
• Tono erudito
• Desaparece el tiempo y el
individuo
• Temas: destino personal
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera
tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego
comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos
espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres
centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.
Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo
claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi
el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña
en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi
interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi
todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, (…), vi convexos desiertos
ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer
que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de
pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol,
vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio,
la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico
yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se
mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), (…)vi la circulación de mi
propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el
Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis
vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese
objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que
ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo. "
El Aleph, Jorge Luis Borges
• Autores:
– Juan Rulfo:
• Revolución mejicana
• Ts: dolor en la infancia
• Pedro Páramo (1955):
–
–
–
–
Muerte
Ruptura de la linealidad temporal
Diferentes puntos de vista narrativos
Monólogo interior
“¡Oh!, por qué no lloré y me anegué entonces en lágrimas para enjuagar mi
angustia. ¡Señor, tú no existes! Te pedí tu protección para él. Que me lo
cuidaras. Eso te pedí. Pero tú te ocupas nada más de las almas. Y lo que yo
quiero de él es su cuerpo. Desnudo y caliente de amor; hirviendo de deseos;
estrujando el temblor de mis senos y de mis brazos. Mi cuerpo transparente
suspendido del suyo. Mi cuerpo liviano sostenido y suelto a sus fuerzas. ¿Qué
haré ahora con mis labios sin su boca para llenarlos? ¿Qué haré de mis
adoloridos labios?”
Novela
experimental
(1960-80)
• Boom de la narrativa
hispanoamericana
• Técnicas europeas
(Joyce, Kafka,
Faulkner…)
• Técnicas nuevas:
– Tipos de texto
– Participación del lector
– Liberación expresiva
• Literatura de la
revolución-revolución de
la literatura
• Estilo: neologismos,
diversos registros del
lenguaje, anacronismos,
juegos de palabras y a
exuberancia barroca del
vocabulario culto y de la
sintaxis gongorina
Ernesto
Sábato
(1911)
• Narrativa intelectualizada, cercana al
ensayo.
• Combinación de autobiografía, ficción,
realidad y sueños, narración y ensayo.
• El túnel
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del
otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños
sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro
cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas
cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula
invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y
solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud,
toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo
había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por
otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo,
al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había
acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto
el espectáculo de mi insalvable soledad.
Julio
Cortázar
(1914-84)
• Relatos breves, cuentos
fantásticos: Las armas
secretas
• Novedades estructurales:
Rayuela
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al
cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se
acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando
confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con
los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos
donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.
Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la
profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena
de flores o de peces, de movimientos vivos, y si nos ahogamos en un breve y
terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay
una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra
mi, como una luna en el agua.
Carlos
Fuentes
(1928)
• Actitud crítica
• Renovación formal
• La muerte de
Artemio Cruz
-Depende de cómo lo mires. Tú nada más has andado en las batallas; has
obedecido órdenes y nunca has dudado de tus jefes.
-Seguro. Se trata de ganar la guerra. Qué, ¿tú no estás con Obregón y
Carranza?
-Como podría estar con Zapata o Villa. No creo en ninguno.
-¿Y entonces?
-Ése es el drama. No hay más que ellos. No sé si te acuerdas del principio.
Fue hace tan poco, pero parece tan lejano… cuando no importaban los jefes.
Cuando esto se hacía no para elevar a un hombre, sino a todos-¿Quieres decir que hable mal de la lealtad de nuestros hombres? Si eso es
la revolución, no más: lealtad a los jefes.
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano
Buendía había de recordar (…). Macondo era entonces una aldea de veinte
casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas
diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y
enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas
cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el
dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos
desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y con un grande alboroto
de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el
imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se
presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración
pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios
alquimistas de Macedonia. (…), y todo el mundo se espantó al ver que los
calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las
maderas crujían por la desesperación de los clavos y tornillos tratando de
desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo
aparecían por donde más se les había buscado y se arrastraban en
desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. “Las
cosas tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es
cuestión de despertarles el ánima.”
• Cien años de soledad
G. García
Márquez
(1928)
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Novelas de conquista
Realismo mágico
Riqueza estilística
Estructuras circulares
Humor
Tragedia
Crítica social
Costumbrismo e Hª
Cien años de soledad
(1967)
• Del amor y otros
demonios
http://www.youtube.com/watch?v=ut49aOMAMVo El amor en los tiempos del cólera
M. Vargas
Llosa (1936)
• Experimentación
lingüística y estructural
• Visión irónica de la vida
• Parodia de textos
legislativos: Pantaleón
y las visitadoras
• Autobiografía: La tía
Julia y el escribidor
• Crítica social: La
ciudad y los perros
• El misterio de la sierra:
Lituma en los Andes
http://www.youtube.com/watch?v=nKtdkXDLJa0
http://www.youtube.com/watch?v=eUbZLU0xCNs Pantaleón y las visiadoras
" Había mucho tráfico. El chofer, maniobrando, consiguió
abrirse paso(…). En eso, estalló la balacera a sus espaldas.
Una gritería ensordecedora se levantó alrededor; la gente
corría entre los autos, los carros se trepaban a las veredas.
Antonio oyó voces histéricas: «¡Ríndanse, carajo!». «¡Están
rodeados, pendejos!» Al ver que Juan Tomás, exhausto, se
paraba, se paró también a su lado y comenzó a disparar. Lo
hacía a ciegas, porque caliés y guardias se escudaban
detrás de los Volkswagen, atravesados como parapetos en
la pista, interrumpiendo el tráfico. Vio caer a Juan Tomás de
rodillas, y lo vio llevarse la pistola a la boca, pero no alcanzó
a dispararse porque varios impactos lo tumbaron. A él le
habían caído muchas balas ya, pero no estaba muerto. «No
estoy muerto, coño, no estoy.» Había disparado todos los
tiros de su cargador y, en el suelo, trataba de deslizar la
mano al bolsillo para tragarse la estricnina. La maldita mano
pendeja no le obedeció. No hacía falta, Antonio. Veía las
estrellas brillantes de la noche que empezaba, veía la
risueña cara de Tavito y se sentía joven otra vez. "
La fiesta del chivo.
http://www.youtube.com/watch?v=yYF_2Icsk2w
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