Reflexiones
del
Atardecer
llegando a cierta edad,
se pone uno a pensar
que…
“Contemplando las
atrocidades de la
historia, nos veríamos
tentados a afirmar que
el depredador más
temible, de hoy y de
siempre, es el hombre,
cuando olvida su
propia dignidad y el
valor de las demás
criaturas».”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
“El cielo no es
un premio que
nos da el Amor,
sino la
participación
plena en ese
Amor.”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
“Si Dios quiere invadir
el mundo con el amor,
es necesario empiece
por lugares
insignificantes: playas
solitarias y pequeñas.
¡Quién me diera ser
una de esas playas de
desembarco del
Espíritu!”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
“Mi persona es
como una casa en
donde se vive de
prestado. Nada es
mío. Todo me ha
sido dado. Así
pues, ¿de qué
presumo?”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
“¿Puede uno
sacrificar su vida
cuando no hay
certezas? Para
quien no hay un
absoluto (Dios) le
resulta imposible
relativizar.”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
“Todo aviso
fraterno, para
serlo, ha de nacer
y darse en los
ámbitos del
amor: tacto,
mansedumbre,
humildad...”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
“La gran
tentación para la
eclesiología es la
clericalización de
la Iglesia; y para
la soteriología, la
espiritualización
de la salvación”
(por Aureliano Brambila de la Mora, Hermano Marista)
El correr de los años me da vejez, pero el
reflexionar sobre ese paso me da sabiduría
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