DOMINGO 20
DEL TIEMPO
ORDINARIO
La Liturgia de este domingo
nos ofrece la oportunidad de reflexionar
sobre el tema de la SALVACIÓN.
¿Quién se salva?
Las lecturas muestran
el UNIVERSALISMO de la Salvación.
En la 1ª Lectura,
vemos que Dios
no excluye a nadie
de la Salvación.
“Mi casa es casa
de oración
y así la llamarán
todos los pueblos".
Para los judíos,
que se creían los
únicos destinatarios
de la salvación,
fue una tremenda
novedad.
En la 2ª Lectura, Pablo
recuerda
con tristeza
que Israel,
a pesar de ser
el Pueblo elegido
de Dios,
rechazó
la Salvación
que Jesús
vino a ofrecer.
Mas la misericordia de Dios
no abandona a ninguno de sus hijos.
En el Evangelio, Jesús exalta la fe
de una mujer Cananea,
considerada pagana por los judíos.
La fe no tiene fronteras.
- La mujer busca a Cristo e inicia con Él
un DIÁLOGO comovedor : le presenta la mayor
preocupación de su vida: la salud de su hija.
- Jesús permanece en silencio,
aparentemente insensible a sus gritos...
- Los apóstoles, impacientes,
insisten para que resuelva el problema:
o que la cure de una vez, o que la despache ya...
- Cristo declara con sinceridad y firmeza su posición:
“Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel..."
- Mas ella insiste en un diálogo que parece IMPOSIBLE...
"Señor, socórreme..."
- Y Cristo le dirige una frase dura:
"No está bien echar a los perros el pan de los hijos..."
- Ella no se ofende
y, con HUMILDAD,
prosigue:
“Tienes razón, Señor;
pero también
los perros se comen
las migajas que caen
de la mesa
de los amos..."
- Al final, Jesús concluye:
"Mujer,
qué grande es tu FE;
que se cumpla lo que deseas".
Y desde
ese momento
su hija
quedó curada...
Es uno
de los pasajes
más conmovedores del evangelio.
Nos impresiona la gran fe
y la humildad de esa mujer.
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