Problemas
para
Dormir y
Despertares
Nocturnos
Por Jaime Ernesto
Vargas-Mendoza
Asociación Oaxaqueña de
Psicología A.C.
2009
Significancia
Actualmente existe un cuerpo sólido de literatura basado en el tratamiento no
farmacológico y basado empíricamente, que permite enfrentar los problemas
para dormir y los despertares nocturnos de los niños, desde bebés hasta preescolares.
Los problemas para dormir y los despertares nocturnos son frecuentes.
La prevalencia que reportan múltiples estudios con este grupo de edad se
aproxima de un 25 a 30%. Además, diversos estudios longitudinales ya han
demostrado que estos problemas para dormir, que se presentan inicialmente
en la infancia, pueden persistir en los años pre-escolares y durante la primaria,
volviéndose crónicos.
Más aún, el daño que produce un sueño perturbado e inadecuado en los niños,
es significativo y extenso. Algunas áreas de la vida que se afectan en relación
directa incluyen : el desarrollo (el aprendizaje, la consolidación de la memoria),
el estado de ánimo y la conducta (irritabilidad crónica, modulación inapropiada
del afecto, agresividad), la salud (la función metabólica e inmune), la calidad de
la vida (como son las interacciones sociales).
Además, los estudio han reportado efectos secundarios sobre los cuidadores
de estos niños (depresión maternal), así como en el funcionamiento familiar.
La derrama económica relacionada con los costos del cuidado médico de los
problemas para dormir en los niños, también es considerable.
Como los problemas para dormir y los despertares nocturnos son por
naturaleza definidos por los padres, como sucede virtualmente en todos
los problemas conductuales de los niños más pequeños, y la definición de
estos problemas para dormir está basada en el desarrollo de los niños, la
definición de lo que constituye un desorden del sueño es siempre un
proceso más complejo en los niños que en los adultos.
Reconociendo la necesidad de estandarizar estas definiciones, la Clasificación
Internacional de los Desordenes del Sueño ha operacionalizado la
resistencia a irse a la cama clínicamente significativa, la demora en caer
dormido y los despertares nocturnos de los niños pequeños y ha
establecido criterios específicos para diversos desordenes del sueño,
estos incluyen:
1. El Desorden Asociado de Inicio del Sueño (SOAD).
2. El Desorden del Sueño por Disposiciones Limitadas (LSSD).
3. El Síndrome de Bebida Nocturna (NDS).
Todos estos desordenes tienen características diagnósticas específicas.
La presencia de un inicio del sueño inapropiado a la hora de ir a la cama
para el SOAD, el planteamiento inadecuado de límites para ir a dormir por
parte de los cuidadores de los niños en el LSSD, y los despertares
nocturnos condicionados para el NDS. Además de requerir de cronicidad
para ser apropiadamente diagnosticados.
No solo existe una evidencia convincente que fundamenta la eficacia de
diversos tratamientos no farmacológicos para los problemas a la hora de
dormir y los despertares nocturnos, pues los estudios también han
demostrado que estas estrategias frecuentemente son superiores y más
aceptables para los padres, que los tratamientos farmacológicos.
Las estrategias de manejo conductual del sueño tienen la ventaja adicional
de poder generalizarse potencialmente para el manejo de otros problemas
conductuales que pudieran existir en los niños.
Contexto
Los tratamientos conductuales empíricamente basados, de los problemas
para dormir y los despertares nocturnos, se apoyan en principios conductuales
básicos que reducen o eliminan algunos comportamientos (como el llanto)
y refuerzan otros (como las conductas apropiadas para ir a la cama).
Estas estrategias incluyen el ignorar la conducta inapropiada (extinción), reforzar
diferencialmente la conducta apropiada, moldear la conducta apropiada
reforzando sus aproximaciones sucesivas y el encadenamiento de respuestas
(para generar rutinas estables de conductas apropiadas).
Aunque la aplicación de estos principios conductuales básicos es
fundamentalmente diferente en los niños, tienen semejanza con los tratamientos
empíricamente basados ante el insomnio de los adultos, como son la restricción
del sueño y el control de estímulos.
Los tratamientos conductuales específicos ante los problemas para dormir y los
despertares nocturnos de los niños, que cuentan con un soporte empírico,
incluyen los siguientes:
1. La Extinción (estándar, graduada o en presencia de los padres).
2. Los despertares programados.
3. Rutinas positivas para ir a dormir, con o sin costo de respuesta.
4. Desvanecimientos del momento para ir a dormir.
5. Reforzamiento positivo.
6. Educación parental.
Se han utilizado diversas metodologías en los estudios que han examinado la
eficacia de estos tratamientos conductuales, incluyendo las líneas base
múltiples, los diseños intra-sujeto, entre-grupos, y los diseños ABAB.
También, se han utilizado diversas mediciones para supervisar objetiva y
subjetivamente lo que sucede en estos estudios (variables dependientes), que
incluyen los reportes de los padres, el uso de un diario del sueño, grabaciones
de audio y grabaciones de video, así como registros electrónicos
automatizados de la actividad motriz del niño en la cama.
REFERENCIA.
Owens JL, France KG, Wiggs L
Behavioral and cognitive-behavioral interventions for
sleep disorders in infants and children: A review.
Sleep Med Rev 1999; 3: 281-302
En caso de citar este documento por
favor utiliza la siguiente referencia:
Vargas-Mendoza, J. E. (2009) Problemas
para dormir y despertares nocturnos.
México: Asociación Oaxaqueña de
Psicología A.C. En
http://www.conductitlan.net/problemas_para_dormir.ppt
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