“Hay demasiada gente que llega al fin de semana
cansada, con cierta amargura y desazón.
No cansados y contentos,
sino agotados y hartos.
Y no parece que sea tanto por el exceso de tarea
cuanto por el déficit de sentido en lo que hacen.”
“No nos damos cuenta de que solo Dios es Dios
y que nosotros no somos Dios.
Es agotador ser Dios”.
Felices los que saben reírse
de sí mismos,
porque nunca terminarán de divertirse.
Felices los que saben distinguir una
montaña de una piedrecita,
porque evitarán muchos inconvenientes.
Felices los que saben escuchar y callar,
porque aprenderán cosas nuevas.
Felices los que son
suficientemente inteligentes
como para no tomarse en serio,
porque serán apreciados
por quienes los rodean.
Felices los que están atentos
a las necesidades de los demás
sin sentirse indispensables,
porque serán distribuidores de alegría.
Felices los que saben mirar con seriedad
las cosas pequeñas
y con tranquilidad las cosas grandes
porque irán lejos en la vida.
Felices los que saben apreciar una sonrisa
y olvidar un desprecio,
porque su camino será pleno de sol.
Felices
los que piensan
antes de actuar
y rezan
antes de pensar,
porque no se turbarán por lo imprevisible.
Felices si saben callar
y ojalá sonreír
cuando se les quita la
palabra,
se los contradice o
cuando les pisan los
pies,
porque el Evangelio
comienza a penetrar en su corazón.
Felices si son capaces de interpretar
siempre con benevolencia
las actitudes de los demás,
aún cuando las apariencias sean contrarias.
Pasarán por ingenuos,
es el precio de la caridad.
Texto: Santo Tomás Moro
Felices,
sobre todo,
si saben
reconocer
al Señor
en todo
lo que
encuentren,
entonces
habrán hallado
la paz,
la verdadera
sabiduría.
El endiosamiento y la falta de adoración
es una de las fuentes de agotamiento en la misión.
En lugar de colaborar con Dios
en la misión que él nos da,
tratamos pretenciosamente de “sustituirle”.
Juan Antonio Guerrero SJ
“De una manera misteriosa,
Dios actúa a través de nosotros y en nosotros.
A pesar de nuestras limitaciones,
de las que somos conscientes,
la bondad que hay en nosotros se abre paso.
Al estar con Él aprendemos a asemejarnos a Él,
pastor, amigo, compañero fiel.” (Agua de la Roca 137)
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El gusto de vivir - FUNDACION CRUZBLANCA