Los problemas ambientales
Presenta: José Luis Cervantes Tecpa
Y
Tonny Hernández Romero
Problemas ambientales de México
La catástrofe del medio ambiente en México rara vez es abordada por los medios de
comunicación con seriedad o consistencia, y siempre es minimizada por las
autoridades.
México es un país mega diverso, calificación que comparten sólo 11 países del mundo.
En esos países se concentra entre 60 y 70 por ciento de las especies del planeta, y 10
por ciento de ellas pueden ser encontradas en México. Todavía.
En febrero murieron 300 mil mariposas monarca en el Cerro de San Andrés, Michoacán,
por causa del frío. La atribución fue correcta, pero lo no mencionado por quienes
abordaron el problema es que una helada es más mortífera cuando un bosque se
convierte en una isla en medio de un mar de deforestación. Es decir, la falta de árboles
alrededor de ese bosque permitió la penetración del frío con toda su intensidad. Y los
árboles faltan porque han sido talados.
A esos permisos de tala legalizada en terrenos protegidos hay que sumar la tala
clandestina, ejercida todos los días en todos los rincones del país. Se estima que 50 por
ciento de la madera en el país proviene de la tala ilegal. Por el motivo que sea, se
deforestan cada año alrededor de 700 mil hectáreas, y por lo menos 367 áreas
boscosas y selváticas en 23 estados están a punto de perder sus recursos forestales.
Junto con Indonesia, México es el país que más rápidamente se está deshaciendo de su
cubierta vegetal, la cual no sólo cae por la agricultura de roza–tumba–quema y la
sobreexplotación forestal, sino últimamente para encubrir delitos forestales.
Contaminación del agua
Los ríos, lagos y mares recogen, desde
tiempos
inmemoriales,
las
basuras
producidas por la actividad humana.
El ciclo natural del agua tiene una gran
capacidad de purificación. Pero esta misma
facilidad de regeneración del agua, y su
aparente abundancia, hace que sea el
vertedero habitual en el que arrojamos los
residuos
producidos
por
nuestras
actividades. Pesticidas, desechos químicos,
metales pesados, residuos radiactivos, etc.,
se encuentran, en cantidades mayores o
menores, al analizar las aguas de los más
remotos lugares del mundo. Muchas aguas
están contaminadas hasta el punto de
hacerlas peligrosas para la salud humana, y
dañinas para la vida.
La degradación de las aguas viene de antiguo
y
en
algunos
lugares,
como
la
desembocadura del Nilo, hay niveles altos de
contaminación desde hace siglos; pero ha
sido en este siglo cuando se ha extendido
este problema a ríos y mares de todo el
mundo.
Primero fueron los ríos, las zonas portuarias
de las grandes ciudades y las zonas
industriales las que se convirtieron en sucias
cloacas, cargadas de productos químicos,
espumas y toda clase de contaminantes. Con
la industrialización y el desarrollo económico
este problema se ha ido trasladando a los
países en vías de desarrollo, a la vez que en
los países desarrollados se producían
importante mejoras.
Contaminación del aire
Es la que se produce como consecuencia de la
emisión
de
sustancias
tóxicas.
La
contaminación del aire puede causar trastornos
tales como ardor en los ojos y en la nariz,
irritación y picazón de la garganta y problemas
respiratorios.
Bajo
determinadas
circunstancias, algunas substancias químicas
que se hallan en el aire contaminado pueden
producir cáncer, malformaciones congénitas,
daños cerebrales y trastornos del sistema
nervioso, así como lesiones pulmonares y de
las vías respiratorias. A determinado nivel de
concentración y después de cierto tiempo de
exposición, ciertos contaminantes del aire son
sumamente peligrosos y pueden causar serios
trastornos e incluso la muerte.
La polución del aire también provoca daños en
el medio ambiente, habiendo afectado la flora
arbórea, la fauna y los lagos. La contaminación
también ha reducido el espesor de la capa de
ozono. Además, produce el deterioro de
edificios, monumentos, estatuas y otras
estructuras.
La contaminación del aire también es causante
de neblina, la cual reduce la visibilidad en los
parques nacionales y otros lugares y, en
ocasiones, constituye un obstáculo para la
aviación.
Contaminación del suelo
La contaminación del suelo consiste
en la introducción en el mismo de
sustancias contaminantes, ya sea el
suelo, debido al uso de pesticidas
para la agricultura; por riego con agua
contaminada; por el polvo de zonas
urbanas y las carreteras; o por los
relaves
mineros
y
desechos
industriales derramados en su
superficie, depositados en estanques
o
enterrados.
Existen una serie de productos
químicos, como los abonos sintéticos,
herbicidas e insecticidas, que son
sumamente útiles a la agricultura,
pero que cuando se usan en forma
inadecuada
(abuso)
producen
alteraciones en el suelo y bajan la
producción.
En algunos casos, el problema
aparece mucho después, cuando los
contaminantes se difundieron hasta la
superficie, a los ríos o a la napa
freática o los mantos acuíferos.
La contaminación lumínica.
La contaminación lumínica puede definirse
como la emisión de flujo luminoso de fuentes
artificiales nocturnas en intensidades,
direcciones, rangos espectrales u horarios
innecesarios para la realización de las
actividades previstas en la zona en la que se
instalan las luces.
Un ineficiente y mal diseñado alumbrado
exterior, la utilización de proyectores y
cañones láser, la inexistente regulación del
horario de apagado de iluminaciones
publicitarias, monumentales u ornamentales,
etc., generan este problema cada vez más
extendido.
La contaminación lumínica tiene como
manifestación más evidente el aumento del
brillo del cielo nocturno, por reflexión y
difusión de la luz artificial en los gases y en
las partículas del aire, de forma que se
disminuye la visibilidad de las estrellas y
demás objetos celestes.
La contaminación atmosférica.
Se entiende por contaminación atmosférica a la
presencia en la atmósfera de sustancias en una
cantidad que implique molestias o riesgo para la salud
de las personas y de los demás seres vivos, bienes de
cualquier naturaleza, así como que puedan atacar a
distintos materiales, reducir la visibilidad o producir
olores desagradables. El nombre de la contaminación
atmosférica se aplica por lo general a las alteraciones
que tienen efectos perniciosos en los seres vivos y los
elementos materiales, y no a otras alteraciones
inocuas.
Los
principales
mecanismos
de
contaminación atmosférica son los procesos
industriales que implican combustión, tanto en
industrias como en automóviles y calefacciones
residenciales, que generan dióxido y monóxido de
carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, entre otros
contaminantes. Igualmente, algunas industrias emiten
gases nocivos en sus procesos productivos, como
cloro o hidrocarburos que no han realizado
combustión completa.
La contaminación atmosférica puede tener carácter
local, cuando los efectos ligados al foco se sufren en
las inmediaciones del mismo, o planetario, cuando
por las características del contaminante, se ve
afectado el equilibrio del planeta y zonas alejadas a
las que contienen los focos emisores.
La contaminación acústica.
Se llama contaminación acústica
(o contaminación auditiva) al
exceso de sonido que altera las
condiciones
normales
del
ambiente en una determinada
zona. Si bien el ruido no se
acumula, traslada o mantiene en
el tiempo como las otras
contaminaciones, también puede
causar grandes daños en la
calidad de vida de las personas si
no se controla adecuadamente.
El término contaminación acústica
hace
referencia
al
ruido
(entendido como sonido excesivo
y molesto), provocado por las
actividades humanas (tráfico,
industrias, locales de ocio,
aviones, etc.), que produce
efectos negativos sobre la salud
auditiva, física y mental de las
personas.
La contaminación radiactiva.
Se denomina contaminación radiactiva
o contaminación radioactiva a la
presencia no deseada de sustancias
radiactivas en el entorno. Esta
contaminación puede proceder de
radioisótopos naturales o artificiales.
La primera de ellas se da cuando se
trata de aquellos isótopos radiactivos
que existen en la corteza terrestre
desde la formación de la Tierra o de los
que se generan continuamente en la
atmósfera por la acción de los rayos
cósmicos. Cuando, debido a la acción
humana, estos radioisótopos naturales
se encuentran en concentraciones más
elevadas que las que pueden
encontrarse en la naturaleza (dentro de
la variabilidad existente), se puede
hablar de contaminación radiactiva.
Ejemplos de estos radioisótopos
pueden ser el 235U, el 210Po, el radón,
el 40K o el 7Be.
La contaminación térmica.
La contaminación térmica se produce cuando un
proceso altera la temperatura del medio de
forma indeseada o perjudicial. El medio más
habitual donde se produce es en el agua, ya que
el aire se disipa más fácilmente. Pero también es
posible, por ejemplo, cuando se concentra una
gran cantidad de aparatos de aire acondicionado
y estos expulsan el calor hacia la calle.
La centrales térmicas necesitan refrigeración ya
que no convierten toda la energía química en
electricidad (solo entre un 20-60%) y el resto en
calor. El agua es un buen medio para disipar el
calor, es accesible y tiene una gran inercia
térmica. Por eso estas centrales se sitúan cerca
de un río o el mar. Para disminuir el impacto
antes de verter el agua caliente en el río o el mar,
se suele pasar por una torre de evaporación que
disminuye en parte la temperatura. Sin embargo,
concentra las sales del río o el mar alterando las
propiedades físico-químicas del agua. La
temperatura de salida está regulada y se han
llegado a parar temporalmente centrales
nucleares porque en algunos días de verano el
caudal del río era escaso y la temperatura subía
demasiado.
Otro proceso que necesita eliminar calor es el
licuado de gases. En el otro extremo está la
devolución de agua excesivamente fría. En
algunas plantas de regasificación de gas natural,
se utiliza un gran volumen de agua de mar y se
devuelve más fría.
La contaminación genética.
La contaminación genética es un
efecto incontrolado y no deseado,
de flujo genético hacia una
población salvaje. El término se
asocia usualmente a la ingeniería
genética, como la transmisión de
genes, desde un organismo
genéticamente modificado (OGM)
a uno no modificado.
El término también es usado por
biólogos de la conservación y
conservacionistas, para describir
esta misma interacción, pero
desde
especies
domésticas,
invasivas o no nativas, hacia
poblaciones nativas.
La tala inmoderada
Las
actividades
humanas, como la
agropecuaria,
la
industrialización o la
urbanización se ven
como
un
peligro
contra la preservación
de los ecosistemas,
plantas silvestres y
animales. Los recursos
naturales sobre los
que
el
hombre
formaba su base de
sobre
vivencia,
tienden a desaparecer.
Y con ello la calidad de
vida a deteriorarse.
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