¿Pasara la iglesia la gran
tribulación?
Mateo 24: 21"Porque habrá entonces
una gran tribulación, como nunca
hubo desde el principio del mundo, ni
habrá después.
¿Pasara la iglesia la gran
tribulación?
Después de la "gran
tribulación" de los
vers. 21-22. La
advertencia de los
vers. 23-28 se aplica
especialmente a los
últimos días de la
historia del mundo, y
fue dada como "una
señal del segundo
advenimiento" .
Se había dado una
advertencia similar
en los vers. 4-5, pero
allí era
principalmente una
señal de la
destrucción de
Jerusalén y se
cumplió antes de la
caída de aquella
ciudad en el año 70
d. C.
Nuestro Salvador hace la
pregunta: "Cuando venga el
Hijo del hombre,"¿hallará la
fe en la tierra?" Las
circunstancias
inmediatamente anteriores a
la venida de Cristo serán
tales, que parecerá que el
mal ha triunfado y que Dios
ha dejado a sus escogidos
para que sufran y caigan
delante de sus enemigos .
Cuando Jesús habló
de las señales de su
venida, advirtió a sus
discípulos que
sufrirían una "gran
tribulación" (Mat. 24:
21) que los probaría
hasta el extremo
(vers. 22); pero que
los escogidos
perseverarían hasta
el fin y serían salvos
(vers. 13).
Apo 7:14Yo
respondí: "Señor,
tú lo sabes". Y él
me dijo: "Estos
son los que han
venido de la gran
tribulación. Han
lavado su ropa, y
la han
emblanquecido
en la sangre del
Cordero.*
Recordad que todo aquel que sea
hallado con el traje de bodas habrá
salido de gran tribulación.
Cada cristiano, y
particularmente el
ministro cristiano, se
encuentra en medio
de una gran batalla: la
lucha secular entre
Cristo y Satanás (Efe.
6: 10-17- Apoc. 12: 712, 17). Por lo tanto,
no puede escapar de
las pruebas y
tribulaciones (Juan
16: 33; Hech. 14: 22;
Apoc. 7: 14).
•Sin embargo, el
éxito que
acompaña los
esfuerzos del
frágil instrumento
humano en medio
de la tribulación y
la angustia
demuestra la
presencia del
poder divino
(Rom. 8: 35-39).
Por esta razón, ningún hombre debe gloriarse
"sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo"
(Gál. 6: 14).
La revelación más clara y más eficaz de Cristo
se lleva a cabo en y mediante los hombres y las
mujeres que triunfan por la gracia de Dios.
Los cristianos
macedonios
sufrían
aflicciones
superiores a las
comunes, y sin
embargo su fe y
temple cristianos
demostraron ser
genuinos.
Sufrieron grandes
persecuciones
(Hech. 17: 5-9; 1 Tes.
1: 6-8; 2: 14; 3: 3-5; 2
Tes. 1: 4-6). Una de
las grandes pruebas
de la vida cristiana
triunfante es
disfrutar de gozo,
paz y amor en medio
de las aflicciones
(Mat. 5: 11-12; Rom.
5: 3, 12: 12; 1 Ped. 2:
20-21).
Desde los días apostólicos en adelante, los
cristianos fieles se han sentido gozosos de
sufrir por causa del Maestro (Hech. 5: 41; 1
Ped. 3: 14; 4: 12-14).
Los que hacen frente a las pruebas de los
últimos días deben poseer ese mismo
verdadero sentido de los valores.
Las pruebas que
sufrieron Pedro
y aquellos a
quienes
escribió, fueron
duras; pero eran
pequeñas en
comparación
con las de los
últimos días de
gran tribulación.
Sólo el que esté
completamente
persuadido de que es
el más grande de los
honores y la mayor de
las bendiciones que
se le permita sufrir
por la causa de
Cristo, perseverará
en los días cuando se
desencadene la furia
de Satanás sin
restricción ninguna.
Pero los que
predican el "rapto",
enseñan que la
aparición visible y
audible de Cristo
con poder y gran
gloria, será
precedida algunos
años antes por su
venida secreta e
invisible a la
atmósfera de este
planeta para
arrebatar a sus
santos,
mientras que el
resto de los
habitantes de la
tierra continuará
viviendo durante
un período que
se caracterizará
por la tribulación
bajo el gobierno
del anticristo.
Tes 4:16 "Porque el
Señor mismo con
voz de mando, con
voz de arcángel, y
con trompeta de
Dios, descenderá
del cielo; y los
muertos en Cristo
resucitarán
primero."
Pero este pasaje,
que según ellos
describe la venida
secreta, dice
claramente que
Cristo vendrá "con
voz de mando, con
voz de arcángel, y
con trompeta de
Dios", lo que hace
imposible que sea
un suceso secreto.
Además,
evidentemente
ésta es "nuestra
reunión con él",
acerca de la cual
estaban
turbados los
tesalonicenses"
pero que sucederá después de la
aparición del anticristo
(2 Tes. 2: 1-3),
y no antes, como se enseña en el llamado
"rapto secreto anterior a la tribulación" . "
trompeta también se menciona en Mat. 24:
30-31 en un contexto que describe
claramente la venida visible de Cristo:
"Todas las tribus de la tierra... verán al Hijo
del Hombre viniendo sobre las nubes del
cielo, con poder y gran gloria".
En las palabras de
estos pasajes no
hay nada que
sugiera ni
remotamente que
la venida descrita
en Mat. 24 sea
diferente de la que
se describe en
1 Tes. 4.
Por lo tanto, ambos pasajes describen un
mismo acontecimiento que sucederá en un
mismo momento. Ésta es la enseñanza
uniforme de todas las Escrituras.
El período de los mil
años, comúnmente
llamado milenio, sólo se
menciona en la Biblia
en Apoc. 20. El milenio
o milenario no es un
término de las
Escrituras, pero la
expresión "mil años"
aparece seis veces en
los vers.1-7.
Los comentadores
difieren mucho en su
manera de entender el
milenario.
La segunda venida de
Cristo precede al
milenio.- Es evidente que
el segundo advenimiento
precederá al milenio
porque la narración de
los cap. 19 y 20 del
Apocalipsis es
continuada. Se describe
simbólicamente la
segunda venida en el
cap. 19: 11-2 1, y la
narración sigue sin
interrupción en el cap.
20, que trata el período
de los mil años.
La continuidad de la
narración se demuestra
claramente por la
relación recíproca de los
sucesos. Los tres
grandes poderes que se
pondrán a la obra de
Cristo y congregarán a
los reyes de la tierra para
la batalla que se librará
inmediatamente antes
del advenimiento, se
identifican como el
dragón, la bestia y el
falso profeta
(cap. 16: 13).
Según el cap. 19:
19, cuando "la
bestia" y los
"reyes de la tierra"
y "sus ejércitos"
se congreguen
para hacer guerra
contra Cristo en
ocasión de su
segunda venida,
la bestia y el falso profeta serán
apresados y arrojados vivos dentro
de un lago de fuego que arde con
azufre (vers. 20-21).
La narración del
cap. 20 presenta
la suerte del
tercer miembro
del trío, el
dragón: será
atado y lanzado
al abismo,
donde
permanecerá
por mil años.
Cualquier definición
o descripción del
milenio debe
basarse en el
esquema de la
doctrina del
milenario que se
expone en los cap.
19 y 20, porque éste
es el único pasaje
de la Escritura que
trata directamente
esta doctrina.
Los enemigos de
Cristo son
muertos en el
segundo
advenimiento. Cuando la bestia y
el falso profeta
sean arrojados en
el lago de fuego
(Apoc. 19:20), "los
demás" (vers. 21)
de sus seguidores
serán muertos por
la espada de
Cristo.
Estos son los
"reyes",
"capitanes" y
"fuertes", y
"todos, libres
y esclavos,
pequeños y
grandes"
(vers. 18).
Se menciona a estos mismos grupos en
relación con el sexto sello, cuando
procurarán esconderse del rostro del
Cordero (cap. 6: 14- 17)
porque los cielos se apartarán como un
rollo que es envuelto y todo monte será
movido de su lugar y también las islas.
Es obvio que estos pasajes de las
Escrituras se refieren al mismo
acontecimiento que despedazará la
tierra: la segunda venida de Cristo.
¿Cuántos están comprendidos en
la muerte de “los demás”
(cap. 19: 21)?
Según el cap. 13: 8
sólo habrá dos
clases en la tierra
cuando Cristo
venga por segunda
vez: "La adoraron
[a la bestia] todos
los moradores de la
tierra cuyos
nombres no
estaban escritos en
el libro de la vida".
Por lo tanto, es
evidente que cuando
"los demás" sean
"muertos con la
espada" (cap. 19: 21),
no habrá
sobrevivientes salvo
los que han resistido
a la bestia, es decir,
aquellos cuyos
nombres están
escritos en el libro de
la vida (cap. 13: 8).
Antes de
mencionar que este
grupo entrará en su
reinado milenario
(cap. 20: 4), Juan
relata cómo el
tercer gran
enemigo -el
dragón- comenzará
a recibir su
retribución
(vers. 1-3).
Los muertos justos
resucitarán en la
segunda venida de
Cristo.-La Biblia
presenta dos
resurrecciones: la de
los justos y la de los
injustos, separadas
por un período de
mil años
(ver Apoc. 20: 1, 4-5).
No habrá una
resurrección
general, pues
hay otra de la
cual
aparentemente
no todos
participan (Fil. 3:
11; cf. Luc. 14:
14; 20: 35).
En otra parte se
describe a los
justos como "los
que son de
Cristo, en su
venida" (1 Cor.
15: 23). Algunos
sostienen que
Apoc. 20: 4 sólo
describe a los
mártires
cristianos;
Sin embargo, una
comparación con
otros pasajes muestra
que todos los justos,
incluso los santos del
AT y los justos vivos,
revestidos de
inmortalidad en ese
momento (1 Cor. 15:
51-54), ascienden para
estar con Cristo
cuando él venga por
segunda vez ( 1 Tes.
4: 16-17).
No hay fundamento válido en las
Escrituras para separar a los
"bienaventurados y santos" que han
resistido la persecución de la bestia,
de los santos inmortales
mencionados en 1 Tes. 4 y 1 Cor. 15.
•La unidad del segundo
advenimiento
Las diferentes
referencias bíblicas
al segundo
advenimiento se
combinan para
describir como un
solo acontecimiento
la venida de Cristo
para recoger a sus
santos, y para
destruir a los
perseguidores de
ellos.
Las referencias principales
pueden resumirse como sigue:
1. Mat. 24: 29-31.
La venida de Cristo
será visible, "sobre
las nubes del
cielo", "después de
la tribulación".
Jesús enviará a
sus ángeles "con
gran voz de
trompeta", para
juntar a "sus
escogidos".
2. 1 Cor. 15: 23, 5153. "Los que son
de Cristo, en su
venida" -tanto los
muertos
resucitados como
los vivos- recibirán
la inmortalidad
cuando "se tocará
la trompeta".
3. 1 Tes. 4: 15-17. El
Señor descenderá "con
trompeta de Dios" para
resucitar y arrebatar a
"los muertos en
Cristo", junto con los
que viven y los que
quedan hasta el día de
su venida. Serán
arrebatados "en las
nubes para recibir al
Señor en el aire", para
estar "siempre con el
Señor".
•. 2 Tes. 1: 6-8. La
iglesia recibirá
"reposo" de la
persecución cuando
Cristo sea revelado
"desde el cielo con
los ángeles de su
poder, en llama de
fuego" para castigar
a los que no
"obedecen el
Evangelio".
5. 2 Tes. 2: 1-3, 8. La
"reunión con él [Cristo]",
respecto a la cual los
tesalonicenses estaban
turbados, no vendrá
hasta después de la
"apostasía" y la
revelación de "aquel
inicuo [el anticristo]",
que será destruido "con
el espíritu de su boca [de
Cristo]" y el "resplandor
de su venida".
6. Apoc. 1:
Su venida
será "con
las nubes"
y visible
para "todo
ojo".
•7 . Apoc. 14:
14-20.
Cuando Cristo
venga,
recogerá una
doble
cosecha: los
justos y los
impíos.
•8. Apoc. 19: 11 a
20: 6. Cuando
Cristo venga, la
venida en la que
aparece
simbólicamente
como un guerrero
que es
acompañado por
las huestes del
cielo,
arrojará a la
bestia
perseguidora y
al falso profeta
al lago de
fuego, matará
al resto de sus
enemigos con
la espada que
sale "de su
boca".
Y un ángel
atará a
Satanás;
entonces los
fieles -los
muertos
resucitados y
los vivosrecibirán su
recompensa:
reinarán "con
él mil años".
Estas referencias
de las Escrituras
concuerdan en
describir el
glorioso regreso
del Señor como un
acontecimiento
único y visible.
Muestran que este
suceso producirá:
(1) la reunión de
los santos
inmortales
recogidos de la
tierra para estar
con él, como es
evidente, en las
"moradas"
celestiales, en el
lugar que Cristo
fue a preparar
para ellos (Juan
14: 2-3), y
(2) la muerte de todos los
perseguidores de la última generación,
junto con todos los impíos, por la gloria
consumidora de la venida de cristo.
Por lo tanto, es
evidente que cuando
comiencen los mil
años sólo habrá dos
grupos de seres
humanos: los que
han sido llevados al
cielo revestidos de
inmortalidad, y los
que quedaron
muertos en la tierra
desolada y oscura.
Este
despoblamiento de
la tierra es lo que
atará a Satanás
(ver Apoc. 20: 1-2
La atadura del
dragón simboliza
las restricciones
que se le
impondrán a las
actividades de
Satanás.
Los impíos
morirán por la
gloria de la
segunda
venida de
Cristo y los
justos serán
trasladados al
cielo.
Satanás y sus
malignos ángeles
serán recluidos en
estas
circunstancias en
la tierra desolada,
en donde no habrá
ni una sola
persona viva sobre
la cual Satanás
pueda ejercer sus
poderes
engañosos.
En esto consistirá su atamiento, pues no
puede llegar hasta los redimidos ni tiene
poder para engañar a sus súbditos muertos.
Los engañará de nuevo cuando sean
resucitados al terminar los "mil años”
(vers. 5)
Base equivocada de la
creencia en un milenio
terrenal.- Algunos
sostienen que el milenio
será un período de
justicia, paz y
prosperidad en la tierra.
Llegan a esta conclusión
mayormente por aplicar
a los mil años, ya sea
literal o figuradamente,
las profecías de
restauración del reino
que fueron dadas al
antiguo Israel en el AT.
Los premilenaristas
que pertenecen a
este grupo aplican
estas profecías
literalmente, o a un
reino mundial de la
iglesia o de los
judíos, en un
milenio futuro
después de la
segunda venida.
Los
postmilenaristas
aplican estas
mismas
predicciones a
una era áurea
futura que
disfrutará la
iglesia antes de la
segunda venida.
Un tercer grupo,
los amilenaristas,
reduce las
descripciones del
AT relativas al
reinado ofrecido al
antiguo Israel, a
simples alegorías
de las victorias de
la iglesia en la
dispensación
evangélica.
La falsedad
de estas tres
posiciones es
doble
•(1) Ninguna de ellas armoniza con las
especificaciones que presenta Apoc. 19:
11 a 20: 15, el pasaje más importante de
las Escrituras que trata del milenio.
Este pasaje muestra claramente que no
habrá ser humano vivo en la tierra durante
este. Por lo tanto, el milenio no puede ser
un período de justicia, paz y prosperidad en
la tierra.
(2) Estas
posiciones se
fundan en un
concepto
falso de la
naturaleza de
las profecías
del AT.
•Por ejemplo, muchos
premilenaristas
sostienen que estas
profecías del reino
son decretos literales
e inalterables que aún
deben cumplirse para
el Israel literal, es
decir para los judíos
(en cuanto al término
"Israel", que se aplica
a los judíos de
cualquier tribu.
Esta creencia equivocada ha
producido un sistema conocido
como futurismo que, en vez de
considerar a la iglesia cristiana
como heredera de las promesas que
se hicieron a Israel, considera la era
cristiana como un "paréntesis" en la
profecía, es decir, que llena la
brecha hasta que se cumplan
literalmente en el futuro las antiguas
profecías respecto a Israel .
Los intérpretes de
esta escuela
aplican la mayor
parte de las
predicciones del
Apocalipsis
principalmente a
los judíos, y creen
que estas
predicciones se
cumplirán en lo
que llaman "el
tiempo del fin".
Esperan que
las profecías
del AT
respecto del
reino que le
fueron dadas
a Israel, se
cumplan
durante el
milenio.
Dividen la historia sagrada en
dispensaciones o períodos (por lo cual se
los denomina "dispensacionalistas"), en los
cuales la "edad de la iglesia" se considera
como una dispensación intermedia de
gracia entre las edades judías de la ley
pasada y la futura.
Esta división en
dispersiones
lógicamente
requiere un "rapto
anterior a la
tribulación" a fin
de sacar a los
santos cristianos
de la tierra antes
del "período de
tribulación" judío.
Estos intérpretes
sostienen
además que los
judíos
sobrevivientes
aceptarán a
Cristo cuando
aparezca en las
nubes después
de la tribulación.
Entonces con las
"naciones"
sobrevivientes
entrarán en el
milenio; y si bien
es cierto que
seguirán siendo
mortales, vivirán
en una tierra
parcialmente
renovada.
Según esta teoría, en
ese tiempo los judíos
gozarán no sólo de
prosperidad material
y de longevidad, sino
también del reino
davídico restaurado,
de un templo
restaurado y de un
sistema de
sacrificios
"conmemorativos";
de la ley, el sábado,
el dominio político del mundo, la
aplicación por la fuerza del
reinado "con vara de hierro" de
Cristo sobre naciones sumisas,
que finalmente se harán rebeldes.
Todo esto en un reino terrenal
milenario, mientras que los santos
cristianos reinarán con Cristo
revestidos de inmortalidad.
A continuación se detallan algunos de los
principios de la interpretación profética del
AT que pasan por alto los que aplican las
profecías del reino del AT a los judíos en
una era futura (Ver Deut. 18: 15).
•1. Las promesas hechas al antiguo Israel
eran condicionales.
Dios dijo: "Si diereis oído a mi voz. . .
vosotros seréis mi especial tesoro sobre
todos los pueblos" (Exo. 19: 5; cf. Deut. 7: 8;
27-30; Jer. 18: 6-10).
2. Israel como nación no cumplió las
condiciones; por lo tanto, perdió el reino y
las promesas.
Cuando Cristo, el hijo de David, vino y la
nación judía rechazó a su Rey, ella perdió
el reino (ver Mat. 21: 43).
•3. La iglesia cristiana, el "Israel espiritual",
es ahora la heredera de las promesas.
El fracaso del Israel literal no significa que
"la palabra de Dios haya fallado"
(Rom. 9: 6).
Cuando la nación de
Israel fue cortada
como ramas
muertas de la
verdadera raíz de
Abrahán, el Israel
verdadero era
entonces el fiel
remanente judío que
había aceptado al
Mesías
(ver Rom. 11: 5);
y a esos judíos
cristianos fueron
agregados los
cristianos gentiles
injertados en el
tronco original; por
lo tanto, el árbol
incluye ahora a los
hijos espirituales
de Abraham (Gál. 3:
16, 26-29), es decir,
la iglesia cristiana.
Pablo dice que "todo
Israel será salvo"
(Rom. 11: 26), pero
establece claramente
que "todo Israel" no
significa todos los
judíos . Excluye a los
que son sólo "hijos
según la carne" e
incluye únicamente a
los "hijos según la
promesa"
•(Rom. 9: 6-8).
A éstos les añade
los gentiles que
tienen la
circuncisión
verdadera,
espiritual, que
proviene de
Cristo
(Rom. 2: 26,
28-29; Col. 2: 11;
Rom. 11: 25-26;
Fil. 3: 3).
Pablo dice
específicamente que
los que no son judíos
pero son salvos por la
gracia de Cristo, no son
ya extranjeros de la
"ciudadanía de Israel"
y "los pactos de la
promesa", sino que son
"conciudadanos de los
santos" (Efe. 2: 8-22).
En el Israel
espiritual "no
hay judío ni
griego", sino
que todos son
uno en Cristo
Jesús
(Gal.. 3: 28).
Pablo aplica a
"toda su
descendencia
" -cristianos
judíos y
gentiles- la
promesa del
reino
(ver Rom. 4:
13, 16)..
Pedro cita casi
textualmente un
pasaje clave (Exo.
19: 5- 6) que le
prometía a Israel la
condición de un
pueblo escogido,
una nación santa,
un "real
sacerdocio", y lo
aplica a los
cristianos que no
son judíos
Esto muestra
que él
consideraba a la
iglesia cristiana
como heredera
de la condición
especial que
poseyó
anteriormente el
Israel
desobediente
ver
1 Ped. 2: 5-10.
Juan usa dos
veces una
expresión que
parece aludir
a este mismo
pasaje de
Exodo: "reyes
y sacerdotes"
–ver
(Apoc. 1: 6; 5: 10),
demostrando así que hace una aplicación
similar de aquella promesa del reino a la
iglesia: no sólo a la futura iglesia triunfante
sino también a los cristianos del Asia
Menor.
Hay otros ejemplos en el NT de pasajes
inspirados que se aplican a la iglesia de los
tiempos apostólicos en Hech. 2: 16-21; 13:
47; 15: 13-17 . Esas promesas y profecías
fueron hechas, por supuesto, a Israel.
4. Profecías que
fueron
originalmente
literales pueden
tener un
cumplimiento
espiritual para el
"Israel espiritual" en
esta época, y
trascendentalmente
en el mundo
venidero.
Las aplicaciones del NT
muestran que las
profecías dadas
literalmente al antiguo
Israel pueden tener un
cumplimiento no literal
en la iglesia en las
nuevas condiciones de
la era cristiana, y un
cumplimiento final, sin
los factores propios de
la mortalidad, en el reino
eterno.
Dios te bendiga;
Lic. Lorenzo ch.m.
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