Autor del libro: Bob Reccord
Cómo advertir los peligros que
pueden destruir el matrimonio
Bosquejo comprensivo para
estudio individual o en grupo.
Por, David Fajardo
¿Quién necesita estudiar
este tema?
Dice John C. Maxwell
Fundador de The INJOY Group:
“Las personas que realmente
necesitan estudiar este tema son las
que menos esperan que la tentación
aparezca debajo de las aguas mansas
que las puede atrapar, amarrar y
hundir. Porque, los peligros que
acechan debajo de la superficie son
invisibles, inesperados y traicioneros”.
Mantenernos firmes o caer
rotundamente…
Excusas más comunes de los
que caen en la trampa de la
infidelidad:
“Yo puedo manejar esto; no dejaré que se salga de mi
control”.
“Dios quiere que yo sea feliz”.
“No quiero que nadie salga lastimado”.
“Lo que pasa es que usted no comprende mi situación”.
Los que están cayendo…
• 50% de los líderes evangélicos juegan con la pornografía de Internet.
• Algunos dicen que mirar pornografía en Internet es un asunto privado
y que no le hace mal a nadie.
• Un sondeo entre 350 hombres cristianos dice que el 64% lucha con
alguna adicción sexual; el 25% admite haber tenido relaciones sexuales
fuera del matrimonio.
• Un ejecutivo de un monopolio de comunicaciones por cable reportó
que cuando había convenciones de evangélicos las solicitudes de
programas pornográficos aumentaban en los hoteles de la ciudad.
(Estos datos los menciona el autor del libro en la página 28).
Honrar la fidelidad sexual o
reírnos de ella.
Lo que todos anhelamos antes del matrimonio…
• “Alguien que me ame”. La Biblia describe una clase
de amor que todos los matrimonios necesitan: Es el
amor “agape” que viene de Dios y nunca se acaba.
• “Alguien que me valore, que me respete”. Cuando la
infidelidad quebranta los votos matrimoniales, corta
también las cuerdas emocionales.
• “Alguien que me ayude a hacer realidad todos mis
sueños”. Es el anhelo de encontrar a alguien que
nos ayude a llegar a ser todo lo que podamos ser.
Honrar los propósitos de Dios o
hacer lo que se antoje…
Dos propósitos:
 Que cada uno tenga una relación vertical con
Dios que sea personal y estrecha.
 Que la relación horizontal más personal y
estrecha en todo el mundo sea entre esposo y
esposa.
Por eso, la calidad de la relación horizontal
siempre depende de la calidad de la vertical.
Debemos entender el anhelo de
Dios para el matrimonio
La Biblia describe una clase de amor que
debería encontrarse en todos los matrimonios
para mantener la relación sana, segura y en
constante desarrollo.
El pasaje bíblico central para esta clase de amor
se encuentra en 1 Corintios 13. Aquí se
encuentra la palabra “agape” que describe el
amor de Dios por nosotros. Es el mismo amor
que él espera que los matrimonios desarrollen y
vivan.
Debemos entender las
diferencias…
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Las mujeres por lo general se comunican por medio
del compartir y el sentir.
Los hombres interaccionan en los niveles de pensar y
actuar.
Las mujeres son más relacionales.
Los hombres son más predispuestos a la acción.
Para la mujer ser valorada significa que la
comprendan y la acepten por lo que ella es.
Todo hombre quiere ser respetado, admirado y ser
considerado adecuado. Necesita que ella lo haga
sentir importante.
¿Dónde está enfocado
nuestro corazón?
La Biblia habla repetidamente de la importancia del
corazón como el centro de todo lo que somos.
En 1 Samuel 16:7 Dios le dijo a Samuel que mientras el
hombre mira la apariencia externa de las cosas, Dios
mira el corazón.
Esta verdad se reafirma en Deuteronomio 6:4-9
donde se nos anima a amar a Dios y vivir de acuerdo
con su voluntad con todo el corazón.
¿Corazón enfocado o
desenfocado?
La historia de José (Génesis 39) y la del rey David
(2 Samuel 11), nos presentan el contraste de dos
hombres de Dios que lucharon con una de las
tentaciones más grandes de la vida: la tentación
sexual.
Mientras uno matuvo su corazón enfocado y
centrado en Dios, el otro dejó que su corazón
desenfocado lo arrastrara hacia el mal. Uno se
mantuvo firme, el otro cayó rotundamente.
Reconocer nuestras
debilidades o sobreestimar
nuestras fuerzas
Cada uno de nosotros es el producto de sus propias
decisiones. No sólo las tomamos, sino que también
tenemos que responder por ellas. Las que tomamos
determinan lo que somos y quiénes somos
(¿Recuerda a José?).
Cuando decidimos mal, las consecuencias continúan
por mucho tiempo, y a veces para toda la vida
(¿Recuerda la historia del rey David?).
Necesitamos desesperadamente
una transformación
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El pecado no es tanto lo que hacemos sino
quiénes somos.
Necesitamos relacionarnos personalmente con
Dios por medio de Cristo.
Nuestra naturaleza pecaminosa está dispuesta
y lista cuando aparece la tentación si no hemos
experimentado la gracia de Dios por medio de
Cristo.
El método no ha cambiado…
Satanás nunca ha cambiado su método de tres pasos
en el proceso de la tentación. Lo aplicó cuando tentó
a Adán y a Eva:
1. Cuestionó a Dios diciendo: “¿De veras Dios ha dicho…?”.
2. Contradijo a Dios diciendo que Dios en realidad no quiso
decir lo que dijo.
3. Reemplazó a Dios. Satanás le hizo creer a Eva que ella podía
depender de sí misma en lugar de depender de Dios.
La verdad absoluta o la
verdad relativa
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Cuando Satanás gana la batalla, las cosas pasan a ser
relativas en nuestra vida porque adoptamos
pensamientos equivocados como:
“Dios no se preocupa por lo que yo realmente siento”.
“Dios no se preocupa más que por las reglas; en
cambio, lo que yo quiero es entablar relaciones que
me satisfagan”.
“Nadie sabe mejor que yo lo que necesito”.
¿Conoce sus debilidades?
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¿Recuerda a José? Era realista y comprendía sus
propias debilidades. Es la primera línea de defensa
contra las tentaciones. Hoy no es fácil (pero no es
imposible) por las siguientes razones:
Familias desintegradas y maltratadas.
Baja moralidad en la televisión, el cine y la Internet.
Puntos de vista seculares y humanistas que colocan
al hombre como el centro de todo, en lugar de Dios.
Enfoque autosuficiente de la vida.
Actitudes y decisiones superficiales.
Máscara de poder y arrogancia.
¡Requiere valentía!
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Para conocernos mejor a nosotros mismos se requiere la
valentía de formularnos las preguntas correctas. Por ejemplo:
¿Qué cosas haría si creyera que nadie me descubriría?
No importa lo importante que digo que es Dios, ¿cuánto tiempo
dedico a aprender cómo es él?
¿Cuántas veces parezco muy manso mientras que por dentro hiervo
de rabia?
¿A qué pariente, amigo o familiar he optado por no perdonar por un
mal que me hizo?
¿Cuáles son las tres prioridades de mi vida?
¿Cuántas veces me pongo a hablar antes de que empiece a funcionar
mi mente?
¡Vencedores vencidos!
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Funcionamos en un mundo ajetreado en medio de
teléfonos celulares, computadoras y correo electrónico
donde no alcanzamos a ponernos al día y aparatos
electrónicos de alta tecnología.
Las exigencias del ministerio parecen matar la obra de
Dios dentro de nosotros. Nos esmeramos por ser los
mejores y más exitosos líderes; si nos descuidamos,
podemos comenzar a confiar más en nuestros propios
talentos y habilidades que en el Dios que nos los dio.
Aprovecharnos
de nuestra autoridad
o ejercerla bien
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¿Cómo usamos nuestros puestos de
liderazgo?
Cuando uno no tiene mucha responsabilidad,
tiene mucha libertad.
Cuando aumenta la responsabilidad, disminuye
la libertad.
Esto significa que: Cuanto más alto llega uno
como líder, tanto más tiene que cuidar sus
acciones y actitudes por el efecto que tiene en
todo y en todos a su alrededor.
La clave de un liderazgo es
saber rendir cuentas
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En Génesis 39:9 José reconoció que debía
darle cuentas a Dios y a su jefe Potifar.
Tenemos que otorgar a alguien el derecho
de hacernos cumplir las promesas.
¡Tenga cuidado! La mayoría de líderes
cristianos que han caído moralmente “no
le rendían cuentas a nadie”.
Preguntas para dar cuenta…
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¿Ha mirado alguna cosa en Internet que usted sabe
que no miraría si Cristo estuviera a su lado?
¿Ha deseado a alguien que no es su cónyuge?
¿Qué está haciendo para mantener su cuerpo en forma
y sentirse descansado?
¿Está dedicando el tiempo que debe a su cónyuge (y a
sus hijos si todavía están en casa)?
¿Está dando el diezmo de sus entradas al Señor?
¿Ha mentido al contestar las preguntas anteriores?
Llenos de nosotros mismos,
vacíos de Dios…
El mal ejemplo del rey Uzías:
 En 2 Crónicas 26 aparece su historia. Los primeros años
de su reinado buscaba a Dios con temor. “Mientras
buscaba a Jehová, Dios lo prosperó” (v.5).
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El éxito y la posición van acompañados de cierto orgullo
que insensibiliza. Cuando Uzías se hizo fuerte y famoso
“su corazón se enalteció hasta corromperse” (2 Crónicas
26:15, 16). Finalmente, cuando los sacerdotes le
pidieron cuentas, se rebeló diciendo que ellos no tenían
derecho de pedirle cuentas. Después de todo, ¡él era el
Rey!
Decisiones firmes antes de
que suceda…
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En el caso de José (Génesis 39:7-9), él había
decidido lo que haría (huir) antes de que se
presentara la tentación.
Desafortunadamente David optó por una
decisión desastrosa. Cuando se le presentó la
oportunidad, estaba dispuesto y cayó. ¿Por qué?
Probablemente estaba bajo mucho estrés. O
quizá había cambiado las prioridades de su vida
(2 Samuel 11). Lo más seguro es que no estaba
preparado con la decisión correcta.
Optar por decisiones
desastrosas o por
decisiones correctas
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Los que se enfrentan con la tentación sexual y
optan por no evitarla es como jugar con una
cobra. Aunque es fascinante mirarla, es mortal
jugar con ella.
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Es posible que aparezcan muchas buenas
excusas y disculpas. Pero el consejo bíblico nos
dice que la única opción correcta es ¡salir
corriendo! (1 Corintios 6:18). Fue lo que hizo
José.
Justificar nuestras
acciones o hacerle
frente a la realidad
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Cuatro justificaciones o falsos
razonamientos frecuentes de quienes
juegan con la tentación o han caído:
1. “Yo puedo manejar esto, no dejaré que la
situación se salga de mi control”.
2. “Dios quiere que yo sea feliz”.
3. “No quiero lastimar a nadie”.
4. “¡Usted no comprende mi situación!”
Respuesta a los razonamientos
equivocados
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1. Decídase a ser sincero. Es mejor confesar y
confrontar el pecado.
2. Admita que necesita ayuda.
3. Hágase responsable. Rinda cuentas a un
grupo de amigos sinceros. Siempre los hay.
4. Mire más allá del presente. Aunque con la
caída se ha pagado un precio muy alto es mejor
tomar tiempo para volver a poner las cosas en
orden y comenzar una nueva vida.
¡Quedarnos o huir!
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Frente a la intensa y sistemática fuerza con que
las tentaciones de tipo sexual son promovidas por
los medios y el sistema cultural de valores
alejados de Dios, ¿qué medidas debemos tomar?
1. Tenga cuidado con lo que mira.
2. Tenga cuidado con lo que piensa.
3. Tenga cuidado con lo que siente.
4. Tenga cuidado a dónde va
Proceso inevitable hacia el
fracaso moral…
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Descontento o resentimiento que conduce a una
vulnerabilidad emocional.
Ojos que se desvían hacia “alguien” que no es el
cónyuge.
Pensamientos que se desvían hacia fantasías.
Situaciones no intencionales que llevan a “encontrar a
alguien que sí nos entiende”.
Situaciones intencionales que lo llevan a buscar o
procurar estar cerca de esa persona.
Encuentros íntimos. Comienzan con palabras, abrazos
afectuosos prolongados, besos y… ¡el desastre!
Justificación y encubrimiento (penas y dolor).
Cuatro pasos en la degeneración
de las relaciones amorosas
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Devoción y entrega total al amor entre la pareja dentro
del matrimonio.
Distracción de la relación (generalmente las actividades
de la iglesia, exceso de trabajo, otros familiares, etc).
Distanciamiento o la pérdida gradual de la sensibilidad
y el amor con que empezó la relación.
Separación emocional y espiritual al comienzo, y con el
tiempo la inevitable separación física.
Al estudiar Deuteronomio 30:15-18 nos daremos
cuenta de que este proceso degenerativo
comienza en la vida espiritual.
Dejar un legado de
tragedias o un legado
de triunfos
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No podemos ignorar lo que está pasando
hoy con la familia:
George Barna dice en uno de sus libros que el
índice de divorcios es más elevado entre
creyentes que entre los de fuera de la iglesia.
Uno de cada tres hijos menores de 18 años
vive con uno solo de sus padres.
La familia con ambos padres presentes
constituye menos del 25% de la población.
El legado de José
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Brindó esperanza a un compañero de prisión.
Ayudó al faraón a comprender un sueño enviado por Dios
que más adelante salvó a todo Egipto.
Fue nombrado primer ministro de Egipto.
Estableció un sistema nacional de distribución de
alimentos.
Perdonó a sus hermanos que le hicieron mal.
Salvó del hambre a su familia.
Fue parte de la naciente nación de Israel.
No se dice nada negativo de él en la Biblia.
Es un ejemplo permanente de cómo vivir bajo las pautas
de Dios.
El legado de David
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El niño concebido ilegítimamente con Betsabé murió al
nacer.
Para encubrir su pecado, hizo matar al esposo de Betsabé.
Su hija Tamar fue violada por Amnón, su medio hermano,
hijo de David y de otra mujer.
Absalón asesinó a Amnón. Luego se rebeló contra su padre
David, se apoderó del trono y se acostó con algunas de las
esposas de su padre.
La violencia y la sangre nunca desaparecieron de su casa.
Salomón, su hijo y sucesor, fue un adicto sexual.
Más tarde la nación de Israel se dividió.
Mantenernos firmes
como José o caer
rotundamente como David
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Dos hombres de Dios distintos determinaron lo
que harían al encontrarse con la tentación. Esa
decisión marcaría el rumbo de sus vidas, sus
familias y su nación.
Uno reconoció sus debilidades, el otro sobreestimó sus
fuerzas.
Uno usó su posición responsablemente, el otro se
aprovechó de ella irresponsablemente.
Uno guardó su corazón, el otro fue vulnerable.
Uno decidió huir, el otro decidió quedarse.
Uno se mantuvo firme, el otro cayó rotundamente.
¿Cuál camino seguirá usted?
Los tres grandes pasos que siguió José y
que guiaron su vida de integridad están
descritos en Santiago 4:7-10:
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José se sometió totalmente a Dios y pudo
reconocer la voluntad de Dios para su vida.
José resistió al diablo (Salmo 119:11, 30).
José se acercó a Dios para conocerlo más.
Otros libros que contienen
temas de estudio para la familia
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La generación desconectada, Josh McDowell.
Es bueno o es malo, Josh McDowell.
Un hogar sano en medio del ajetreo del
ministerio cristiano, Marshall Shelley.
Aventura conyugal, Ed Young.
El padre que yo quiero ser, Josh McDowell.
Caminemos juntos, Jack y Cynthia Heald.
Libres de la violencia familiar, Amparo de Medina.
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