¿Qué es la tentación?
Es posible que no todos
podamos definirla pero
es un hecho que todos la
hemos experimentado y
luchado contra ella,
habiendo caído en sus
garras no pocas veces.
El diccionario
la define como:
“Sentimiento de
atracción hacia una
cosa prohibida.”
¿Quién es el
verdadero culpable
cuando nosotros
caemos en una
tentación?
¿Dios, por
permitir que
seamos
tentados?
¿Entonces es el
diablo, porque él
nos tienta y nos
empuja a ceder
a la tentación?
Ah, ya sé, son las
circunstancias las
que nos empujan a
caer en la tentación
¿De veras?
“… no queda nadie
más a quién culpar.”
¡Nosotros somos los
verdaderos culpables!
Pero, a ver,
¿cómo maneja
el diablo este
asunto de
la tentación?
Lo primero que
Satanás hace en el
proceso de
tentarnos es
enseñar su
carnada.
El segundo paso
es la atracción.
El tercero es la lucha
dentro de nosotros.
El proceso termina
cuando decidimos.
Lucas
4:1-14
Hoy vamos a estudiar un pasaje
en el que veremos a Jesús
enfrentando y venciendo la
tentación. Veremos los tres tipos
de tentación que Satanás utilizó
contra Jesús, y que aun utiliza
contra nosotros.
Conoce a
tu enemigo,
y no caigas en
la tentación.
Cómo manejó
Jesús la tentación?
¿Cómo pudo
resistirla
y vencerla?
Responderemos a estas
preguntas conforme
vayamos avanzando en el
estudio del pasaje pero,
a manera de antecedente
general, quiero llamar
tu atención a un primer
pensamiento que
llamaremos…
Hay cuatro aspectos que
quiero que usted observe de
este pasaje.
A. La tentación se presentó a
Jesús justo después de que
hubo sido bautizado.
Las tentaciones a
menudo se presentan
justo después de uno
de esos momentos
de victoria en el terreno
espiritual.
B. La tentación se presentó
en un momento de debilidad
física.
C. La tentación se presentó a
Jesús cuando estaba solo.
D. La tentación que Jesús
experimentó era real.
A. Escuchemos hablar al
Diablo.
1. Esta frase no encierra una
suposición; es una afirmación.
Satanás no nos está tratando
de convencer de que Dios no
existe; quiere convencernos
de que Dios no es confiable. .
2. La tentación que se
presenta a Jesús parece muy
inocente ¿no es cierto?
B. Escuchemos la respuesta
de Jesús.
La frase clave aquí es “Escrito
está.” “No me voy a quejar,
ni tampoco tomaré las cosas
en mis propias manos. Yo voy
a confiar en mi Padre y en lo
que Él dice en Su Palabra.”
C. Aplicación a nuestra
vida.
Hoy, el pensamiento subyacente
es: Si “necesitas” algo y Dios no
te lo ha dado, sólo tómalo;
hazlo tú mismo, lucha por ello,
pelea por tus derechos porque a
Dios no le puedes confiar.
Muchas veces presumimos
que somos muy “bíblicos”,
pero déjame decirte una cosa:
No se trata de qué tanto
conocemos de la Palabra
sino qué tanto
de lo que conocemos estamos
aplicando en nuestra vida.
A. Escuchemos hablar
al Diablo.
1. El diablo no le estaba
mintiendo a Jesús cuando le
hizo esta oferta.
2. La pregunta subyacente es,
“¿Por qué tienes que meterte
en tantos problemas y dolor
para ganar al mundo cuando
yo te lo estoy ofreciendo en
una charola de plata? Mi
oferta no implica lucha, ni
sufrimiento, ni sacrificio.”
Sin embargo, una
corona sin el episodio
de la cruz habría
significado que no
habría perdón para
nuestros pecados.
B. Escuchemos la
respuesta de Jesús.
¿Cómo traduciríamos a
lenguaje sencillo esta
respuesta?
Yo diría, “¿Sabes una cosa,
Satanás? Mi Padre ha
señalado la ruta, y yo no me
voy a desviar de ella para
lograr el objetivo,
simplemente porque no
quiero pagar el precio.”
C. Aplicación…
A. Escuchemos hablar
al Diablo.
Obsérvese la estrategia del
diablo. Habiendo sido
‘parado en seco’ en las dos
ocasiones anteriores con
pasajes de la Escritura, ahora
es él quien cita la Escritura
Pero supongamos que Jesús
hubiese cedido a la
tentación y se hubiese
arrojado desde la altura
hasta el fondo del valle.
¿Qué habría pasado?
Esto habría equivalido a
decir a Dios, “Me voy a
lanzar al vacío y voy a
esperar que no me pase
nada. Si tú me concedes
esto, entonces sabré que tú
me amas. Estas son mis
condiciones.”
B. Escuchemos la
respuesta de Jesús.
“Respondiendo Jesús, le dijo:
No tentarás al Señor tu Dios.”
Habría sido como ‘poner a
prueba a Dios’. Por tanto,
Jesús se rehusó a tomar ese
camino.
C. Aplicación a Nuestra
Vida.
Hay muchas formas en las
que nosotros, como que
‘ponemos pruebas’ a Dios.
1. Lo hacemos, por ejemplo,
cuando nosotros no ponemos
en primer lugar nuestra
relación con Dios y, sin
embargo, esperamos que
Dios mantenga a nuestros
hijos en la ruta correcta. Eso
es ‘poner a prueba a Dios’.
2. Lo hacemos cuando
abandonamos los caminos de
Dios y decidimos tomar
nuestra propia ruta; pero
luego, cuando nos vemos en
problemas, clamamos a Dios
para que nos libre de
problemas.
“Después de todo, tú
eres Dios y tú puedes
hacer cualquier cosa
que desees.”
3. Lo hacemos cuando
ponemos aprueba los límites
del pecado. Es como si Dios
dijera, “Hasta aquí quiero
que llegues; no te pases de
este límite”.
Luego, nosotros pasamos el
límite simplemente para ver
qué puede pasar, y caemos.
Luego culpamos a Dios,
olvidando que todo ha sido
porque decidimos poner a
prueba a Dios.
No perdamos de vista la
verdad que enseña el
versículo 13, que dice “Y
cuando el Diablo hubo
acabado toda tentación, se
apartó de él por un tiempo.”
La primera, es que una
tentación no termina
sino hasta que Satanás
ha agotado todas las
posibles formas de
atacar al creyente.
La segunda es que
Satanás no se da por
vencido, simplemente se
retira por el momento.
La tercera es
que la tregua es
momentánea.
Satanás siempre estará
por ahí, merodeando en
los alrededores, buscando
otra oportunidad para
atacarnos, esperando que
llegue un momento en el
que seamos vulnerables.
1. Cuando estés debilitado
-- espera un asalto mayor.
2. Cuando hayas resistido
la tentación – está listo
para un nuevo y diferente
ataque.
3. Cuando Satanás te
deje tranquilo – recuerda
que sólo lo hará “por un
tiempo”.
B. Cristo Jesús nos ha
demostrado cómo se puede
resistir, ¡y vencer!
La tentación: Estableciendo
la Palabra de Dios como el
fundamento único de
nuestra vida total.
Tú necesitas conocer
a tu enemigo, sí, pero
más necesitas conocer
la Palabra de Dios.
Hay dos mentiras que
Satanás quiere que tú
creas:
1. “Ceder a la tentación
sólo esta vez no te
dañará.”
2. Y cuando por haber cedido
a la tentación hayas
complicado, o inclusive
arruinado tu vida, él querrá
que tú creas que “Ya Dios no
puede usarte. Lo mejor que
puedes hacer es disfrutar el
pecado.”
No le creas.
Recházalo con
la Palabra de Dios
en tu mano.
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