UNIDAD III
LA AMALGAMA HISPANO - GUARANI
La Política de la Corona ante los
Indígenas
Cuando comenzó la Conquista del Paraguay, se
hallaba en su apogeo “una controversia sobre
los procedimientos que España debía seguir
para la cristianización de la América a que la
Corona”, se había obligado por las bulas
papales de Alejandro VI y Julio II.
La opinión se dividió acerca de la naturaleza de los
indios, especialmente su capacidad para vivir como
los españoles y recibir la fe cristiana:
a)el “PADRE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS”
consideraba a los indios sin maldades ni dobleces,
sumisos, pacientes, pacíficos y virtuosos. Solamente
necesitaban conocer al verdadero Dios para convertirse
en los hombres más felices del mundo. No por las
armas, ni por tipo alguno de coerción, sino por la palabra
y el ejemplo, los indios debían ser atraídos a la religión y
a la civilización.
La opinión se dividió acerca de la naturaleza de los
indios, especialmente su capacidad para vivir como
los españoles y recibir la fe cristiana:
b) El historiador GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO;
juzgaba a los indios, vagos y viciosos, embusteros y
holgazanes, idólatras y sensuales. Se preguntaba:
«¿Qué puede esperarse de una gente cuyos cráneos son
tan grosos y duros que los españoles tienen que tener
cuidado en la lucha de golpearlos en la cabeza para que
sus espadas no se emboten?» Si no bestias carentes de
alma y sin posibilidades de redención, eran pueblos
inferiores naturalmente destinados por Dios a ser
esclavos de los pueblos superiores, según la doctrina de
Aristóteles.
.
Como una transacción entre ambas tendencias
extremas surgió la institución de la:
ENCOMIENDA: que regularizó la relación entre
conquistadores e indios y al mismo tiempo reflejó el
deseo de cumplir la obligación de la Corona de convertir
los indígenas. Se «encomendaba» indios a los
españoles con el derecho de exigir tributo o trabajo
personal. En compensación, los encomenderos estaban
obligados a proporcionar instrucción religiosa a los
indios que estaban a su servicio
Al dictarse en 1512 las Leyes de Burgos,
el primer código de legislación indiana, quedó
consagrada la institución de la encomienda en la
forma estatuida por los conquistadores, aunque
con
estrictas
obligaciones
para
los
encomenderos, no sólo sobre la instrucción
religiosa, sino también para la elevación del nivel
de vida de los indios, y su amparo contra
cualquier clase de explotación.
Continuaron los abusos de los encomenderos.
El dominico Matías de Paz, a pedido de la Corona
escribió un tratado impugnando el modo despótico con
que eran tratados los indios y probando que debían ser
gobernados «como personas y gentes libres». Llegó a
discutirse el derecho que España tenía para la conquista
de América y a afirmarse que sólo era justo ese título
si los indios se negaban a abrazar la fe católica.
Surgió
entonces
el
extraordinario
documento conocido con el nombre de
«REQUERIMIENTO», que debía ser leído
ante los indios antes de emprender
cualquier empresa de sojuzgamiento. Si
los indios no aceptaban la invitación para
someterse pacíficamente a la religión
debían ser atacados a sangre y fuego, y
esclavizados los sobrevivientes.
Fray Bartolomé de las Casas: Clamó contra la
institución de las encomiendas, que, a su juicio,
invalidaba el justo título del rey de España en las Indias,
y lo estigmatizaba como tirano en vez de convertirlo en
un verdadero señor, pues el señorío verdadero requiere
que los indios se sometan espontáneamente al
dominio de España, y que el rey emplee la jurisdicción
que sobre ellos le confirió el Papa, con el exclusivo
objeto de beneficiarlos.
Carlos V escuchó la opinión y en 1542 promulgó las
Leyes Nuevas que revocaron o limitaron los derechos
de los españoles a obtener servicio y tributo de los
indios, a quienes se puso bajo amparo de la Corona,
representada por funcionarios reales a sueldo, en
compañía de otros indígenas, conocidos como “los
indios de la Corona”.
CONQUISTADORES E INDIGENAS EN EL PARAGUAY
Cuando los españoles aparecieron en el Paraguay
advirtieron que no era necesaria la imposición de la
encomienda para regular sus relaciones con los guaraníes.
Los guaraníes se enorgullecían de su parentesco con los
españoles, que les confería superioridad sobre sus
enemigos del Chaco, y venían a servir a sus «tovayás»
(cuñados) en las chacras y en todos los menesteres sin
necesidad de ser encomendados.
Cuando llegó Alvar Núñez trayendo consigo las Leyes
Nuevas de 1542 no tuvo cómo aplicarlas pues no existían
encomiendas, pero persiguió por todos los medios la
costumbre de la poligamia, lo cual fue uno de los motivos
principales de su violenta deposición en 1544.
No fue sino en las postrimerías de su gobierno que bala,
por la presión de nuevos conquistadores, implantó el
sistema de las encomiendas, pero mucho se cuidó de
incluir en los repartos a los antiguos aliados canos. Estos
conservaron su igualdad y cada día se allegaron más
estrechamente a la obra de la Conquista, participando
como soldados en las expediciones en busca de la Sierra
de la Plata.
La relación entre los españoles y sus indios no era
puramente “carnal o por interés económico” de la ayuda
de los parientes varones en los trabajos agrícolas. Hay
muchas constancias de que hogar del conquistador,
aunque casi nunca sellado por la Iglesia, se basaba en
sólidos fundamentos de amor.
La hábil política indígena, aseguró la estabilidad de la
colonia española en el Paraguay y al mismo tiempo sirvió
para una íntima compenetración de ambas culturas, cuyo
primer encuentro fue así en el lecho nupcial.
El guaraní adquirió, además de la Religión, muchos de los
hábitos y formas culturales del español, el uso de los
metales, los utensilios, las armas de fuego, la
organización política, la vestimenta. También el español
adoptó costumbres, modalidades indígenas, como la
vivienda, la hamaca, alimentos, bebidas, y lo que fue
principal, su lengua, que pronto se convirtió en el único
modo de comunicación verbal, y el rasgo cultural
característico de la amalgama hispano-guaraní
ALTERNATIVAS DE ALIANZA DE LA ALIANZA
HISPANO-GUARANÍ

La alianza de los guaraníes no era desinteresada. A
cambio de su amistad, mujeres y víveres exigían la ayuda
española para sus guerras contra los indios del Chaco.

La verdad es que mediaron también diversos otros motivos
para impulsar a los belicosos guaraníes a tomar las armas
contra sus aliados y que abundaron las sublevaciones.
CONATOS IMPORTANTES.
- En 1539 cuando ocho mil guaraníes se introdujeron en
Asunción con designios de exterminio, so pretexto de
presenciar la procesión del jueves santo.
- En posteriores levantamientos, pudieron vencer a los
sublevados gracias a la cooperación de los guaycurúes
del Chaco o de otras tribus guaraníes.
- Así fue en 1543 cuando los caciques Guarambaré y
Tabaré se sublevaron para vengar muerte del gran cacique
Aracaré ordenada por Alvar Núñez.
- En 1545, aprovechándose de las disidencias intestinas
entre los españoles, una coalición de agaces y guaraníes
bpuso en serio peligro a la ciudad de Asunción se venció a
los sublevados en Areguá y en Tobatí también con la
colaboración de los nativos.
CONATOS IMPORTANTES.
- En 1560 el más serio levantamiento de los guaraníes que
abarcó casi todo el interior y duró varios meses. Se libraron
batallas en Ybycuí, Carapeguá y Acahay y los guaraníes
demostraron conocimientos militares que asombraron a los
españoles. Sin armas de fuego idearon una táctica que casi
les llevó a la victoria. Finalmente se impusieron los
arcabuces españoles contra los cuales nada podían las
flechas indígenas.
Hubo aún algunas sublevaciones, cada vez más
espaciadas y menos peligrosas, hasta que finalmente se
restableció sólidamente la paz hispano-guaraní con la
irrupción en escena de los «MANCEBOS DE LA TIERRA»
producto de las uniones de la primera época de la
conquista.
LOS MANCEBOS DE LA TIERRA:
Como resultado del cruce hispano-guaraní,
practicado, pronto hubo en el Paraguay una
numerosa prole mestiza. Fueron los famosos
«mancebos de la tierra».
Según el clérigo Francisco de Andrada en 1545
ya había 500 o más hijos de cristianos e indias.
En 1556 su número se elevó a 3.000.
Hacia 1575 ya eran 10.000 y no restaban sino 280
conquistadores españoles.
SIGNIFICACION CULTURAL DEL
MESTIZAJE:
Las especiales características del mestizaje en el
Paraguay dieron su fruto, los «mancebos de la tierra»,
peculiaridades sociales que no se presentaron en otras
partes del continente indiano.
Poco a poco, los mestizos fueron dominando la vida de la
provincia.
Se comprobó que estaban dotados para la vida civil y
política. Participaron activamente en la vida política y
se convirtieron en factores decisivos en las luchas de
facciones.
La gran empresa de las fundaciones se debió, en buena
parte, a los mancebos de la tierra que constituyeron la
fuerza principal de las expediciones que fundaron Santa
Fe, Buenos Aires, Corrientes, Concepción del Bermejo,
Santiago de Xerez, etc.
Prevalidos del mayor número acapararon los oficios
concejales de las nuevas ciudades, y luego hicieron lo
mismo en Asunción, desalojando de ellos a los viejos
conquistadores. A fines del siglo XVI el virrey del Perú,
Luis de Velasco, por solicitud de Hernandarias, suprimió,
en lo que atañía al Paraguay, las interdicciones que
pesaban sobre los mestizos para el acceso a las
dignidades seglares y religiosas. Desde ese momento
fueron considerados españoles, iguales en todo a los
nacidos en España.
LA AMALGAMA DE LAS INSTITUCIONES.
No solamente los españoles también las instituciones
sufrieron al implantarse en el Paraguay la profunda
influencia del nuevo ambiente.
Las condiciones que presidieron la formación de la
sociedad hispano-guaraní impulsaron al pueblo desde
edad muy temprana a asumir la responsabilidad de su
propio gobierno.
La Real Provisión del 12 de septiembre de 1537 facultó a
los conquistadores para designar gobernador en caso de
vacancia, poder no otorgado a ninguno de los otros
centros españoles de América, y que fue incansablemente
ejercido por los habitantes del Paraguay, tanto para el
caso previsto, como para deponer gobernantes y aún
prelados que habían perdido el favor popular.
El espíritu de autonomía de los conquistadores
se puso de manifiesto en la fundación del Cabildo
de Asunción, el 16 de setiembre de 1541, a que
no estaban autorizados. Su fundación fue una
atrevida innovación y un reto a la autoridad real.
El Cabildo convertía a la Casa Fuerte en Ciudad y
a los soldados en ciudadanos. Desde entonces
esa institución fue el verdadero centro político de
la Colonia. Asumió en muchas oportunidades el
gobierno de la Provincia y alegó siempre la
representación de la misma, sin ningún
basamento en la legislación indiana.
EL SISTEMA MONETARIO fue también original creación
del ambiente. Los conquistadores establecieron como
moneda las «cuñas» (pedazos de hierro que servían de
hachas), anzuelos, cuchillos, y luego los productos de
la tierra, como el lienzo, la cera, el algodón, la yerba y
el tabaco. El Paraguay fue el único distrito indiano que
tuvo el privilegio de que la Corona oficializara su original
sistema monetario.
HASTA EL SIGLO XVIII.
LA AMALGAMA SOCIAL
Imperaba en la sociedad paraguaya la más completa
igualdad, tanto entre españoles puros y «mancebos de la
tierra» como entre todos ellos y los guaraníes.
Contribuyó a afirmar este estado social igualitario entre
españoles, mestizos y guaraníes, la adopción general de
la lengua indígena que pronto desalojó a la castellana en
el habla popular y que se constituyó en el rasgo más
pronunciado de la diferenciación de la comunidad
paraguaya en relación con las demás de América.
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