iglesia de
filadelfia
Apoc.3:6-13.
Apoc.3: 7. Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia:
Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de
David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno
abre:
8. Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de
ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar;
porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi
palabra, y no has negado mi nombre.
9. He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los
que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten;
he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y
reconozcan que yo te he amado.
• 10. Por cuanto has guardado la palabra de mi
paciencia, yo también te guardaré de la hora de la
prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para
probar a los que moran sobre la tierra.
11. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para
que ninguno tome tu corona.
12. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo
de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre
él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de
mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo,
de mi Dios, y mi nombre nuevo.
13. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias.
Filadelfia
1833- ---------------------------------------------------1844
Filadelfia significa “amor fraternal”
Miremos un poco de su historia
Esta ciudad fue fundada antes del año 138 a. C. y
recibió su nombre de Atalo II Filadelfo, de Pérgamo,
en homenaje a su lealtad hacia su hermano mayor
Eumenes II, que le había precedido en el trono.
Después de un destructor terremoto en el año 17
d. C., fue reconstruida por el emperador romano
Tiberio, pero siguió siendo relativamente pequeña.
Estaba situada a unos 50 km al sudeste de Sardis.
Cuando se hace la aplicación histórica, se considera
que el mensaje a Filadelfia es apropiado para los
diversos movimientos que sucedieron dentro del
protestantismo durante los últimos años del siglo
XVIII y la primera mitad del XIX, cuyo objeto fue
hacer de la religión un asunto vital y personal.
Especialmente los grandes movimientos
evangélicos y el movimiento adventista
de Europa y Estados Unidos,
restauraron el espíritu del amor
fraternal destacando la piedad práctica
en contraste con las formas vacías de
religión.
Una fe renovada en la
gracia salvadora de
Cristo y en la
proximidad de su
regreso dieron como
resultado un espíritu
más profundo de
fraternidad cristiana
que el que había
experimentado la
iglesia desde los
primeros días de la
Reforma.
¿Quien es el que identifica como el Santo?
El titulo, “El Santo”, es aplicado a Dios en el AT
(Isa. 40:25);
¿A que, pues, me aréis semejante o me
compararéis? Dice el Santo. En el NT una
denominación similar se aplica repetidas veces a
Cristo, para indicar su deidad (Luc.1:35),
Respondiendo el ángel, le dijo: “El
espíritu Santo vendrá sobre ti, y el
poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra; por lo cual el Santo Ser que
nacerá, será llamado Hijo de Dios”.
“Él Verdadero”. Gr. al’thinós, - quiere decir“genuino”, “real”, en contraste con los dioses
falsos.
Llave de David.
Este versículo aplica a Cristo la profecía de Isaías
782 años antes acerca de Eliaquim (Isa.22:20-22).
“Y será que, en aquel día, llamaré á mi siervo
Eliacim, hijo de Hilcías; Y vestirélo de tus
vestiduras, y le fortaleceré con tu talabarte, y
entregaré en sus manos tu potestad; y será
padre al morador de Jerusalén, y á la casa de
Judá. Y pondré la llave de la casa de David
sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará;
cerrará, y nadie abrirá”.
¿Qué función cumplía Eliaquim?
Eliaquim fue nombrado para supervisar “la casa
de David”, como lo demuestra el hecho de que se
le” daría “la llave de la casa de David”.
La función del “supervisor”
era: “dirigir y evaluar el
trabajo de todos los
trabajadores, quienes debe
conocer uno a uno”.
¿Quién es el “Supervisor” de la iglesia?
El hecho de que Cristo
tenga la “llave”
representa su autoridad
sobre la iglesia y sobre el
propósito divino que
debía ser cumplido por
ella” (Mat.28:18) Y Jesús
se acercó y le habló
diciendo: “Toda potestad
me es dada en el cielo y
en la tierra”.
“El
que abre y ninguno
cierra, y cierra y ninguno
abre”
Él es el encargado de que
el plan de salvación tenga
pleno éxito.
“He aquí, yo entrego de la sinagoga de
Satanás a los que se dicen ser judíos y no
lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré
que vengan y se postren a tus pies, y
reconozcan que yo te he amado.”
La declaración del (Apoc.3:9), puede entenderse
que Dios “haría” que algunos miembros de la
“sinagoga de Satanás” vinieran y adoraran
impenitentes a los pies de los cristianos de
Filadelfia, o que Dios “daría” a los cristianos de
Filadelfia algunos de los judíos como conversos al
cristianismo.
Note la secuencia del pensamiento:
“vengan.,., se postren..., reconozcan”, parece
indicar el triunfo final y público de los
cristianos de la antigua Filadelfia sobre sus
opositores judíos.
“Esta expresión aplicada al período de la
historia de la iglesia correspondiente a
Filadelfia, puede considerarse que se
refiere a los que no se mantienen a tono
con el avance de la verdad y se oponen
a los cristianos que sí lo hacen.
Entendida de esta manera puede
referirse a un tiempo cuando los que
han rechazado la verdad confesarán su
error públicamente” (CS 713).
La frase “vengan y se postren a tus pies”, el Señor la había
anunciado también en (Isa.60:14). “Y vendrán a ti
humillados los hijos de los que te afligieron, y a las
pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te
escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del
Santo de Israel”.
Así como los extranjeros vendrían al Israel literal de la
antigüedad para aprender de Dios: (1 Rey.10:1). “Y
Oyendo la reina de Seba la fama de Salomón en el
nombre de Jehová”.
Del pueblo de Israel dice Dios: “Y todas las naciones os
dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable,
dice Jehová de los ejércitos (Malaquías 3:12).
La palabra de mi paciencia,
se refiere según Pablo en 2
Tes.3:5:
“Que el Señor dirija vuestro
corazón, en el amor de Dios
y en la paciencia de Cristo”.
Sin duda se refiere al gran
periodo de prueba que
antecede al segundo
advenimiento de Cristo.
¿Qué llamado hace Dios para ese
tiempo de prueba?
He aquí, yo vengo
pronto; retén lo
que tienes, para
que ninguno
tome tu corona
(Verso 11).
Al que venciere, yo lo
haré columna en el
templo de mi Dios, y
nunca más saldrá de allí;
y escribiré sobre él el
nombre de mi Dios, y el
nombre de la ciudad de
mi Dios, la nueva
Jerusalén, la cual
desciende del cielo, de mi
Dios, y mi nombre nuevo.
¿De qué privilegios disfrutará el que “retenga
lo que tiene”?
Versos 11,12.
1). Recibirá la corona de la vida.
2). Lo hará “columna en el Santuario de Dios”.
3). Escribirá “el Nombre de Dios sobre él”.
4).Escrivá sobre él el nombre de la Nueva
Jerusalén.
5). Y el Nombre nuevo de Jesús.
El vencedor ocupará un lugar permanente e
importante en la presencia de Dios (Lea 1Ti.3:15).
Nunca más saldrá de allí
Esto es, será permanente. En armonía con la figura,
“salir de allí” sería dejar la presencia de Dios
deliberadamente como lo hizo Lucifer (PP 15).
Note que ésta promesa solo se hace a los que vencen
permanentemente.
En esta vida aún queda la posibilidad de “salir fuera”,
pero en la vida futura nadie querrá salir.
“Nombre de mi Dios escrito en ellos”: Refleja
la personalidad y el carácter, esta promesa
“significa que los que venzan recibirán la
huella o impresión permanente del carácter
de Dios”; la imagen de su Creador será
plenamente restaurada en ellos.
Este lenguaje figurado también puede
entenderse como que implica que los santos
victoriosos serán plenamente la propiedad de
Dios como lo manifiesta el nombre divino,
como señal de propiedad que se les aplica.
La columna tiene grabado en ella no sólo el
nombre divino sino también el de la nueva
Jerusalén.
Puede entenderse que el cristiano victorioso
es ciudadano de la nueva Jerusalén y que
tiene derechos a vivir en ella.
Apoc. 22:14: “Han guardan los
Mandamientos de Dios”. Por tanto, tienen
“derecho al árbol de la vida y a entrar por las
puertas de la ciudad”.
El propósito era que
la antigua Jerusalén
literal llegase a ser la
metrópoli de esta
tierra y permaneciera
para siempre (Lea
DTG 529-530).
Como fracasó en
llevar a cabo la tarea
que se le encomendó,
ese papel será
concedido a la nueva
Jerusalén.
El nombre “Jerusalén”
significa “ciudad de paz” (CBA
sobre Josúe 10:1).
El tercer nombre escrito en la columna
simbólica es el de Cristo, - el cual, según
Apoc.19:12, nadie conoce-.
Sólo en virtud de
que Dios se hizo
hombre en
Jesucristo, puede el
hombre ser
restaurado
nuevamente a la
imagen de Dios.
Esto se lleva a
cabo, no por
nuestro meritos, ya
que: “Todos
nosotros somos
como suciedad, y
todas nuestras
justicias como
trapo de
inmundicia” (Isaías
64:6). “Vuestras
iniquidades han
hecho división
entre vosotros y
vuestro Dios (Isaías
59:2).
¿Quiere decir esto, que ya no ay que bautizarse, amar
al prójimo, asistir a la iglesia ni guardar los diez
mandamientos?
La salvación se
obtiene, no por
cumplir estos
requisitos, la
salvación es
gratis, estos
requisitos son
indispensables
practicarlos
después de
haberse
entregado a
Cristo.
Puesto que “Todos nosotros somos como
suciedad, y todas nuestras justicias como
trapo de inmundicia”. La única forma de
alcanzar el modelo divino es:
1). “Cristo more en
nosotros” (Gal.2:20). y
2). Reconocer que Cristo
es el único “Camino”
para regresar al Padre
(Juan 14:6; DTG 352).
Recibir el nombre de
Cristo es recibir la
confirmación de
que es nuestro
dueño 2 Co.1:22.
“El cual también nos
ha sellado, y dado
la prenda del
Espíritu en
nuestros
corazones”
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