3Hicieron
que su lengua lanzara mentira como
un arco, y no se fortalecieron para la verdad en
la tierra; porque de mal en mal procedieron, y
me han desconocido, dice Jehová. 4Guárdese
cada uno de su compañero, y en ningún
hermano tenga confianza; porque todo hermano
engaña con falacia, y todo compañero anda
calumniando. 5Y cada uno engaña a su
compañero,
y
ninguno
habla
verdad;
acostumbraron su lengua a hablar mentira, se
ocupan de actuar perversamente.
6Su
morada está en medio del engaño; por
muy engañadores no quisieron conocerme,
dice Jehová. 7Por tanto, así ha dicho Jehová
de los ejércitos: He aquí que yo los refinaré y
los probaré; porque ¿qué más he de hacer por
la hija de mi pueblo? 8Saeta afilada es la
lengua de ellos; engaño habla; con su boca
dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus
asechanzas.
17Vino
a mí palabra de Jehová, diciendo: 18Hijo de
hombre, la casa de Israel se me ha convertido en
escoria; todos ellos son bronce y estaño y hierro y
plomo en medio del horno; y en escorias de plata
se convirtieron. 19Por tanto, así ha dicho Jehová el
Señor: Por cuanto todos vosotros os habéis
convertido en escorias, por tanto, he aquí que yo
os reuniré en medio de Jerusalén. 20Como quien
junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en
medio del horno, para encender fuego en él para
fundirlos, así os juntaré en mi furor y en mi ira, y os
pondré allí, y os fundiré.
6En
lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora
por un poco de tiempo, si es necesario,
tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,
7para que sometida a prueba vuestra fe,
mucho más preciosa que el oro, el cual
aunque perecedero se prueba con fuego, sea
hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo
10Mas
él conoce mi camino; Me probará, y
saldré como oro. 11Mis pies han seguido sus
pisadas; Guardé su camino, y no me aparté.
12Del mandamiento de sus labios nunca me
separé; Guardé las palabras de su boca más
que mi comida. 13Pero si él determina una
cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó,
e hizo. 14El, pues, acabará lo que ha
determinado de mí; Y muchas cosas como
estas hay en él.
NOS LIMPIA, NOS PURIFICA
- PARA TRAER OFRENDA EN JUSTICIA
- PARA QUE SEA GRATA LA OFRENDA
2¿Y
quién podrá soportar el tiempo de su
venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él
se manifieste? Porque él es como fuego
purificador, y como jabón de lavadores. 3Y se
sentará para afinar y limpiar la plata; porque
limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a
oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda
en justicia. 4Y será grata a Jehová la ofrenda
de Judá y de Jerusalén, como en los días
pasados, y como en los años antiguos.
CON FUEGO, COMO SE:
- REFINA AL ORO
- FUNDE LA PLATA
11Porque
nadie puede poner otro fundamento
que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y
si sobre este fundamento alguno edificare oro,
plata, piedras preciosas, madera, heno,
hojarasca, 13la obra de cada uno se hará
manifiesta; porque el día la declarará, pues por el
fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál
sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la
obra de alguno que sobreedificó, recibirá
recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare,
él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo,
aunque así como por fuego.
8Y
acontecerá en toda la tierra, dice Jehová,
que las dos terceras partes serán cortadas en
ella, y se perderán; mas la tercera quedará en
ella. 9Y meteré en el fuego a la tercera parte, y
los fundiré como se funde la plata, y los
probaré como se prueba el oro. El invocará mi
nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él
dirá: Jehová es mi Dios.
- CINCO PRINCIPES FILISTEOS
- SIDONIOS, CANANEOS, HEVEOS
20Y
la ira de Jehová se encendió contra Israel, y
dijo: Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto
que ordené a sus padres, y no obedece a mi voz,
21tampoco yo volveré más a arrojar de delante de
ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué
cuando murió; 22para probar con ellas a Israel, si
procurarían o no seguir el camino de Jehová,
andando en él, como lo siguieron sus padres.
23Por esto dejó Jehová a aquellas naciones, sin
arrojarlas de una vez, y no las entregó en mano
de Josué.
1Estas,
pues, son las naciones que dejó Jehová
para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que
no habían conocido todas las guerras de Canaán;
2solamente para que el linaje de los hijos de Israel
conociese la guerra, para que la enseñasen a los
que antes no la habían conocido: 3los cinco
príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los
sidonios, y los heveos que habitaban en el monte
Líbano, desde el monte de Baal-hermón hasta
llegar a Hamat. 4Y fueron para probar con ellos a
Israel, para saber si obedecerían a los
mandamientos de Jehová, que él había dado a sus
padres por mano de Moisés.
• AFLICCIÓN
• HAMBRE
1Cuidaréis
de poner por obra todo
mandamiento que yo os ordeno hoy, para que
viváis, y seáis multiplicados, y entréis y
poseáis la tierra que Jehová prometió con
juramento a vuestros padres. 2Y te acordarás
de todo el camino por donde te ha traído
Jehová tu Dios estos cuarenta años en el
desierto, para afligirte, para probarte, para
saber lo que había en tu corazón, si habías de
guardar o no sus mandamientos.
3Y
te afligió, y te hizo tener hambre, y te
sustentó con maná, comida que no conocías
tú, ni tus padres la habían conocido, para
hacerte saber que no sólo de pan vivirá el
hombre, mas de todo lo que sale de la boca de
Jehová vivirá el hombre. 4Tu vestido nunca se
envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado
en estos cuarenta años. 5Reconoce asimismo
en tu corazón, que como castiga el hombre a
su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
•
LA NECESIDAD INMEDIATA
4Y
Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo;
llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo
te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de
cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal
no irá. 5Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová
dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con
su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte;
asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus
rodillas para beber. 6Y fue el número de los que
lamieron llevando el agua con la mano a su boca,
trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se
dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.
18Todo
el pueblo observaba el estruendo y los
relámpagos, y el sonido de la bocina, y el
monte que humeaba; y viéndolo el pueblo,
temblaron, y se pusieron de lejos. 19Y dijeron a
Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros
oiremos; pero no hable Dios con nosotros,
para que no muramos. 20Y Moisés respondió al
pueblo: No temáis; porque para probaros vino
Dios, y para que su temor esté delante de
vosotros, para que no pequéis.
18Pues
en primer lugar, cuando os reunís
como iglesia, oigo que hay entre vosotros
divisiones; y en parte lo creo. 19Porque es
preciso que entre vosotros haya
disensiones, para que se hagan
manifiestos entre vosotros los que son
aprobados.
10He
aquí te he purificado, y no como a
plata; te he escogido en horno de
aflicción. 11Por mí, por amor de mí mismo
lo haré, para que no sea amancillado mi
nombre, y mi honra no la daré a otro.
1Por
amor de Sion no callaré, y por amor de
Jerusalén no descansaré, hasta que salga
como resplandor su justicia, y su salvación
se encienda como una antorcha.
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