La música es una de las expresiones más
singulares e identificadoras del Paraguay.
Entre los siglos XVII y XVIII, los Jesuitas
notaron que los Guaraníes tenían buen talento
musical, y en sus misiones los nativos se
interiorizaban en la música europea con muy
buenos intérpretes, aunque nunca
compusieron. La misma apareció con
connotaciones propias a mediados del siglo
XIX. La Polca, que adoptó el nombre de un
ritmo europeo, es la forma más típica y tiene
sus versiones ligeramente distintas en la
Galopa, el Kyre’ÿ y la Canción Paraguaya.
Las dos primeras son más rápidas y alegres que la
polca convencional y la tercera, un tanto más
lenta y melancólica. Otras formas populares
constituyen el Purahéi Jahe’o y el Compuesto, que
cantan generalmente historias tristes, amorosas o
épicas.
La polca suele apoyarse en una letra
poética, pero existen piezas
instrumentales emblemáticas de la música
paraguaya como Pájaro Campana de Félix
Pérez Cardozo.
La Guarania es la segunda forma más conocida
de música paraguaya y la misma fue creada por
el gran músico José Asunción Flores en 1925,
con un ritmo más lento que expresa
admirablemente el carácter melancólico del
hombre paraguayo.
Cuando esta nueva forma alcanzó un gran
éxito, el músico avanzó un poco más en su
innovación y creó la Guarania sinfónica, cuyos
ejemplos son las conocidas piezas Mburicaó y
Panambí Verá. Sus composiciones más
ambiciosas fueron los poemas sinfónicos
como María de la Paz y Ñanderuvusú.
La zarzuela es un género musical de estilo
comedia, sobre temas del folklore nacional.
Está inspirado en la zarzuela española. Los
comienzos de este tesoro cultural paraguayo
se remontan a principios de este siglo con la
obra: Tierra Guaraní con el texto de Fermín
Domínguez y la música de Nicolino Pellegrini,
que fue estrenada en 1913.
Oficialmente nació como zarzuela paraguaya
recién en el año 1956 por la iniciativa y el
talento del compositor Juan Carlos Moreno
González y el autor teatral Manuel Frutos
Pane.
Estos dos artistas crearon ese año, y en
posteriores temporadas, las siguientes
zarzuelas paraguayas: Las Alegres Kygua
Vera, Korochire.
A partir de la década del 40, muchos músicos
paraguayos y podría decirse los mejores,
sufrieron el destierro o se autoexiliaron por la
difícil situación que vivía el país. A partir de
los años 70, la música paraguaya mostró
señales de renovación y aparecieron la
corriente del Nuevo Cancionero y la Avanzada
de Oscar Nelson Safuán.
A partir de los años 80 se nota una gran
actividad de la música culta, con nuevos
nombres que van alcanzando
reconocimiento, en tanto se crearon la
Orquesta Sinfónica Nacional y varias
orquestas juveniles. Un creciente
movimiento de rock nacional y la nueva
“Canción Social Urbana” aportan lo suyo en
el rico panorama actual de la música
paraguaya.
La música paraguaya se apoya fuertemente
en dos instrumentos: la guitarra y el arpa,
cuyos primeros ejemplares fueron traídos por
los conquistadores y encontraron carta de
nacionalidad y estilo propio en el país. Félix
Pérez Cardozo fue el artista que llevó al arpa
paraguaya a su trascendencia internacional,
junto a Digno García.
Luis Bordón, y Lorenzo Leguizamón.
Entre los mejores cultores
contemporáneos están Nicolasito
Caballero, César Cataldo e Ismael
Ledesma, este último un gran
innovador de la música de arpa.
La guitarra encontró un eximio
compositor e intérprete en Agustín
Pío Barrios (también conocido como
"Mangoré"), calificado por la crítica
como el “Paganini de la guitarra”, que
creó composiciones de alta técnica
como La Catedral, Las Abejas y
Danza Paraguaya.
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