Vista Para Los Ciegos
(Marcos 8:17-33; 9:2-8)
Enfoque
Al finalizar una clase, el maestro quiere saber si hay
preguntas. Uno de los estudiantes levanta la mano y
pregunta por lo básico. Es evidente que no había
prestado atención. Con un suspiro, el maestro
responde, mientras va pensando que ¿cómo es posible
que este niño no capte las cosas? Porque lo estuvo
explicando una y otra vez, y aún no parece
comprender. ¿Qué habrá que hacer para que
entienda? Nos guste o no, todos hemos sido, en
ocaciones, como este estudiante.
“Aprendices Lentos”. Y esto describe también a los
discípulos de esta lección. Son lentos para
comprender la obra de Jesús. ¡Con frecuencia,
nosotros nos hemos comportado exactamente como
ellos!
1. ¿Por qué nos cuesta tanto esfuerzo aprender
ciertas lecciones?
Existen muchas razones por las que algunas
lecciones son difíciles de aprender. Quizá, al
igual que este estudiante, no hemos prestado
atención. A veces la lección es difícil. Quizá lo
que estamos estudiando difiere de lo que
siempre habíamos aceptado como cierto.
Puede que no estemos interesados en la
lección.
2. ¿De qué manera puede ayudar un buen
maestro a sus estudiantes a vencer obstáculos
en el aprendizaje?
Existe una variedad de cosas que un maestro
puede hacer. Por cierto que los maestros
deben ser pacientes con sus alumnos,
sabiendo que las personas aprenden a ritmos
y modos diferentes. Pueden enseñar una
lección gradualmente, concediéndoles a los
estudiantes tiempo para aprender la lección.
Informese
Marcos 8:17-21
Dándose cuenta Jesús, les dijo: ¿Por qué discutís que
no tenéis pan? ¿Aún no comprendéis ni entendéis?
¿Tenéis el corazón endurecido? Teniendo ojos, ¿no
veis? Y teniendo oidos, ¿no ois? ¿No recordáis
cuando partí los cinco panes entre los cinco mil?
¿Cuántas cestas llenas de pedazos recogisteis? Y ellos
le dijeron: Doce. Y cuando partí los siete panes entre
los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos
recogisteis? Y ellos le dijeron*: Siete. Y les dijo: ¿Aún
no entendéis?
Este estudio bíblico parece aunar varias
historias sin relación. La curación se encuentra
en Marcos 8:22-25. Sin embargo, los versículos
precedentes y subsiguientes son parte integral
de la historia.Muestran un segundo milagro.
Jesús no solo abrió los ojos del ciego sino
también los de los discípulos.
1. En el comienzo de esta lectura, los discípulos
hablaban acerca de que no tenían suficiente
pan. ¿Qué les hizo recordar Jesús? ¿Qué
quiso enseñarles?
Jesús les recordó a sus discípulos que ya
habían visto milagros. Dos veces habían visto
a Jesús alimentar una multitud con una
pequeña cantidad de alimentos. Pero, aquí
nuevamente se preocupan por la comida.
Eran lentos para entender a Jesús y su poder.
Marcos 8:22-24
Llegaron a Betsaida, y le trajeron un ciego y le
rogaron que lo tocara. Tomando de la mano al
ciego, lo sacó fuera de la aldea; y después de
escupir en sus ojos y de poner las manos sobre
él, le preguntó: ¿Ves algo? Y levantando la
vista, dijo: Veo a los hombres, pero los veo
como árboles que caminan.
2. ¿Quiénes se acercaron a Jesús?
Un grupo de personas se acercaron a Jesús,
trayendole un hombre ciego.
¿Qué querían?
Le suplicaron que tocara a este hombre.
Aquí, como en muchos de los milagros de
Jesús, no le pidieron especialmente por un
milagro, sino que simplemente suplicaron por
el contacto de Jesús. Confiaban que él haría lo
mejor que pudiera por esta persona.
3. ¿Qué hizo Jesús por este hombre?
Cuando estas personas le pidieron a Jesús que tocara
al ciego, él lo tomó de la mano y lo sacó fuera del
pueblo, lejos de la gente. Le ofreció estar a solas.
Después le escupió en los ojos y lo tocó con sus
manos.
¿Por qué actuó de este modo?
Esto puede parecernos algo extraño, pero
recordemos que el ciego no podía ver lo que Jesús
estaba haciendo. El trato que estaba dando tenía que
ver con lo sensorial. Jesús sanó al hombre. Al
principio su visión fue borrosa. Veía personas, pero
parecían arboles que caminan. Veía las formas, pero
no los detalles. No sabemos como reaccionó frente a
esto, pero recordemos, ahora podía ver algo.
Marcos 8:25-26
Entonces Jesús puso otra vez las manos sobre
sus ojos, y él miró fijamente y fue restaurado;
y lo veía todo con claridad. Y lo envió a su
casa diciendo: Ni aun en la aldea entres.
4. Jesús no había termindado de ayudar a este
hombre. ¿Qué más hizo el Señor?
Jesú le puso de nuevo las manos en los ojos.
¿Cuál fue el resultado?
Como resultado del contacto de Jesús, el
hombre pudo ver con claridad.
Marcos 8:27-33
Salió Jesús con sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo; y
en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién
dicen los hombres que soy yo? Y le respondieron, diciendo:
Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, uno de los
profetas. El les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís
que soy yo? Respondiendo Pedro, le dijo*: Tú eres el Cristo. Y
El les advirtió severamente que no hablaran de El a nadie. Y
comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer
muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, los principales
sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y después de tres días
resucitar. Y les decía estas palabras claramente. Y Pedro le llevó
aparte y comenzó a reprenderle. Mas El volviéndose y mirando a
sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo*: ¡Quítate de delante
de mí, Satanás!, porque no tienes en mente las cosas de Dios,
sino las de los hombres.
5. ¿Qué dijo Pedro respecto de Jesús?
Pedro dijo que Jesús era el Cristo, el Mesías.
¿Cómo reaccionó Pedro cuando Jesús predijo su
muerte?
Parece que Pedro entendía quien era Jesús, pero
cuando Jesús explicó que iría a morir y resucitar,
hizo objeción.
¿Qué nos dice esto?
No quería que Jesús fuese a la muerte. Al expresar
esto, Pedro demostró que realmente no comprendía
el propósito de la venida de Jesús a la tierra y el
medio para llevar a cabo este propósito: su
sufrimiento y muerte en una cruz.
Marcos 9:2-8
Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a
Jacobo y a Juan, y los llevó aparte, solos, a un monte
alto; y se transfiguró delante de ellos; y sus vestiduras
se volvieron resplandecientes, muy blancas, tal como
ningún lavandero sobre la tierra las puede
emblanquecer. Y se les apareció Elías junto con
Moisés, y estaban hablando con Jesús. Entonces
Pedro, interviniendo, dijo a Jesús: Rabí, bueno es
estarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para ti,
otra para Moisés y otra para Elías. Porque él no sabía
qué decir, pues estaban aterrados. Entonces se formó
una nube, cubriéndolos, y una voz salió de la nube:
Este es mi Hijo amado; a El oíd. Y enseguida miraron
en derredor, pero ya no vieron a nadie con ellos, sino
a Jesús solo.
6. ¿Qué vieron Pedro, Jacobo y Juan más tarde
en la montaña?
Seis días después de la curación, Jesús tomó
consigo a Pedro, Jacobo y Juan, y los llevó a
una montaña alta. Allí vieron a Jesús en su
gloria y oyeron la voz audible de Dios Padre
llamando a Jesús su Hijo amado.
Relacione
1. A primera vista, puede parecer que la curación de
Jesús no tuvo efecto al principio. Decidió curarlo en
dos etapas. ¿En qué se manifiesta en realidad la
bondad y compasión de Jesús en el modo en que
realizó este milagro?
Jesús pudo haber sanado a este hombre
instantáneamente, como lo hiciera en la mayoría de
sus milagros de curación. Esta curación fue gradual.
Piense en el efecto que una restauración repentina
de la visión hubiese tenido sobre este hombre.
Cuando nuestros ojos no están acostumbrados a la
luz, una exposición muy abierta puede dañarlos.
Jesús le dio tiempo para que sus ojos se
acostumbraran. Además, el hombre podía ver lo que
Jesús estaba haciendo al completar el milagro. Jesús
obró con el ciego con toda compasión.
2. En este pasaje de la Biblia Jesús en realidad
llevó a cabo dos milagros. ¿Cómo se relaciona
la curación del ciego con la narración
respecto de los discípulos?
Estas dos cosas no parecen tener relación una
con la otra, sin embargo hermanan
perfectamente. Así como el ciego recuperó la
visión gradualmente, del mismo modo a los
discípulos les fueron abiertos los ojos
gradualmente, para que comprendieran la
razón de la venida de Jesús a la tierra, a sufrir
y a morir. Lentamente, Jesús les fue
descubriendo la verdad.
3. Los discípulos eran lentos para entender quien era
Jesús y cual era su obra. ¿En qué nos parecemos a
ellos?
Con frecuecia actuamos como los discípulos. No
prestamos atención a toda la enseñanza de Jesús.
Hay veces en que bloqueamos nuestra mente a lo
que él está diciendo. Olvidamos sus promesas y nos
sorprendemos ante su fidelidad.
¿Qué hace falta para que nosotros comprendamos?
Gracias a Dios, Jesús es tan paciente con nosotros
como lo fuera con los discípulos. Con su presencia y
su verdad hace añicos nuestra terquedad.
Perciba
Los discípulos eran lentos para entender la
enseñanza de Jesús. Deseaban la gloria, pero
no el sufrimiento. Querían que Jesús
enseñase e hiciera milagros, pero no que
muriese en una cruz. Eran tardos para
entender, pero poco a poco Jesús les fue
abriendo los ojos y les declaró su plan.
1. ¿Qué habría sucedido de darse las cosas
como Pedro lo deseaba?
Si Pedro hubiese logrado imponer su punto
de vista, Jesús no habría ido a la cruz, y
nosotros no hubieramos tenido un Salvador.
Es por eso que Jesús reprendió a Pedro.
Pedro no entedió lo que Jesús decía.
2. De un modo similar como sucedió con los
discípulos, nuestra falta de entendimiento,
nuestra falta de fe o nuestros propios deseos,
nos ciegan con frecuencia. ¿Qué podemos
hacer para que esto no suceda?
Dios obra en nosotros para mantenernos
firmes en la fe. Por medio de su Palabra y los
sacramentos el Espíritu Santo obra a fin de
fortalecer nuestra fe.
Vista Para Los Ciegos
(Marcos 8:17-33; 9:2-8)
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