Posición con relación al divorcio y el nuevo
casamiento de parejas adventistas
del Séptimo Día
Justificación
Es alarmante el número de divorcios que se
producen entre los matrimonios de la sociedad
actual. Esto ha afectado también a muchos
matrimonios que son miembros de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día. El divorcio afecta
no sólo al hombre y a la mujer que se divorcian;
también afecta a los hijos, a los suegros de
ambos, a los cuñados, a los amigos, a la iglesia,
a los compañeros de trabajo, etc. ¿Qué hacer
para evitar, hasta donde se pueda, el divorcio?
Acción
“Prevenir es mejor que curar.” La prevención es
más fácil y menos costosa, en todo el sentido
de la palabra, que el proceso de sanación y/o
reconciliación matrimonial. Tenemos que hacer
lo primero y afrontar lo segundo, cuando se
presente. Para que eso sea posible con buenas
expectativas de éxito, la Iglesia Adventista de
Puerto Rico está orientando a sus
administradores, departamentales, pastores y
líderes laicos a todo nivel.”
(sigue)
La herramienta más novedosa de orientación
que estamos usando es el Programa de
Certificación en Orientación Familiar,
producido gracias a las iniciativas del pastor
Gordon Martinborough y su esposa
Weaveney, co-directores del Departamento
de Vida Familiar de la División
Interamericana.
Apoyo institucional a todos los niveles
El matrimonio es para toda la vida (Romanos
7:2, 3). Sólo puede ser disuelto por la muerte
de uno de sus dos miembros. Por causa del
pecado, la Iglesia reconoce que también
podría ser disuelto por otras tres causas: la
fornicación (Mateo 19:9), el abandono del
matrimonio por el cónyuge incrédulo (1
Corintios 7:13-15) y las perversiones sexuales,
incluyendo: 1) el incesto (Levítico 18:6), 2) el
abuso sexual de menores y 3) el
homosexualismo (Levítico 18:22, 23; Romanos
1:24-32; 1 Corintios 6:9; 1 Timoteo 1:9, 10).
El problema del divorcio y del nuevo
casamiento hay que verlo desde el punto de
vista del Cielo y contra el trasfondo histórico
del Jardín del Edén. Creemos en la vigencia de
la ley de Dios y en Su misericordia
perdonadora. Creemos que los que pecaron
en materia de divorcio y nuevo casamiento
pueden encontrar la victoria y la salvación, al
igual que los que pecaron al violar cualquier
otro de los mandamientos de Dios. (sigue)
La posición de la Iglesia Adventista del Séptimo
Día sobre el divorcio y el nuevo casamiento no
pretende minimizar ni la misericordia ni el
perdón de Dios. Reconocemos también los dos
aspectos del matrimonio: el Divino, gobernado
por las leyes de Dios, y el civil, gobernado por
las leyes del Estado.
Nuestro Manual de Iglesia (Edición del año
2002, págs. 210-213) presenta once principios y
prácticas que deben aplicarse en el asunto del
casamiento, el divorcio y el nuevo casamiento
(Capítulo 15). Nos referiremos aquí a algunos
de ellos:
Nota:
El texto original del documento fue
sustituido, para fines de esta
presentación, por la establecido en la
edición del año 2003-2004, de la DIA.
Punto 3
En el caso de que la reconciliación no se
efectúe, la parte que permaneció fiel al
cónyuge que violó los votos matrimoniales
tiene el derecho bíblico de obtener el divorcio,
y también de volver a casarse.
Punto 4
El cónyuge que violó el voto matrimonial (véanse los
puntos 1 y 2, arriba) estará sujeto a la disciplina de la
iglesia local (Véase el capítulo 14, "Disciplina eclesiástica",
pp. 196-205). Si ese cónyuge está genuinamente
arrepentido, puede ser colocado bajo censura por un
período determinado de tiempo, en vez de separarlo de la
feligresía de la iglesia. Si no da evidencias de pleno y
sincero arrepentimiento, será separado de la feligresía de
la iglesia. En caso de que la violación haya significado
oprobio público para la causa de Dios, la iglesia, con el fin
de mantener sus altas normas y buen nombre, puede
separar a esa persona de la feligresía de la iglesia aun que
haya evidencias de arrepentimiento.
Punto 4
(Continuación)
Cualquiera de estas formas de disciplina será aplicada
por la iglesia local en forma tal que intente alcanzar
los dos objetivos de la disciplina de la iglesia: corregir
y redimir. En el evangelio de Cristo, la parte redentora
de la disciplina siempre está ligada a una
transformación auténtica del pecador en una nueva
criatura en Cristo Jesús .
Punto 5
El cónyuge que violó el voto matrimonial y se
divorcia no tiene el derecho moral de volver a
casarse mientras el cónyuge que fue fiel al voto
matrimonial viva y permanezca sin casarse y
casto. La persona que lo haga será separada de la
feligresía de la iglesia. La persona con quien él o
ella se case, si es miembro de la iglesia, también
será separada de la feligresía de la iglesia.
Punto 7
El cónyuge que violó el voto matrimonial y se
divorció, y fue separado de la feligresía de la
iglesia y se volvió a casar, o la persona que se
divorció por otros motivos fuera de los
mencionados en los puntos 1 y 2 arriba y se
vuelve a casar, y es separada de la feligresía
de la iglesia, será considerada inelegible para
volver a ser miembro de la iglesia, excepto en
la forma que se estipula más adelante.
Punto 8
El contrato matrimonial no es solamente
sagrado sino que es infinitamente más
complejo que los contratos ordinarios en sus
posibles implicaciones; por ejemplo, con hijos.
Por lo tanto, en un pedido de readmisión a la
feligresía de la iglesia, las opciones disponibles
para la persona arrepentida pueden estar
severamente limitadas.
Punto 8
(continuación)
Antes de que la iglesia local tome una
resolución final, el pedido de readmisión será
sometido por la iglesia a la junta directiva de la
Asociación/Misión/Campo, a través del pastor
o del director del distrito, para pedir consejo y
sugerencias sobre cualquier posible paso que
la persona o las personas arrepentidas deban
dar para lograr tal readmisión.
Punto 9
La readmisión de los que fueron excluidos de la
feligresía de la iglesia por las razones dadas en
los puntos anteriores se hará normalmente
sobre la base de un nuevo bautismo. (Véase la
p. 204.)
Punto 10
Cuando una persona que fue excluida de la
feligresía de la iglesia por las razones expuestas
es readmitida en la feligresía de la iglesia, según
se establece en el punto 8, se debe ejercer todo
el cuidado posible para salvaguardar la unidad y
la armonía de la iglesia, no dándole a tal
persona responsabilidades como dirigente,
especialmente en un cargo que requiera el rito
de la ordenación, a menos que sea después de
un consejo muy cuidadosamente estudiado con
la administración de la Asociación o Misión.
Punto 11
Ningún pastor adventista del séptimo día tiene
derecho de oficiar en el nuevo casamiento de
una persona que, bajo la estipulación de los
párrafos precedentes, no tiene el derecho
bíblico de volver a casarse.
Acuerdo
La Junta Directiva de la Unión Puertorriqueña
de los Adventistas del Séptimo Día, en reunión
celebrada en el Campamento Elías Burgos, el
martes 11 de enero del 2005, tomó el siguiente
voto:
ACORDADO, que, en armonía con las Sagradas
Escrituras, nuestro Manual de Iglesia, los
Reglamentos de la Unión Puertorriqueña, el
Código de Ética Ministerial y el Manual de
Procedimientos para Ministros, se someta a
acción disciplinaria al pastor que oficie en una
ceremonia matrimonial o en el bautismo y/o
readmisión en la feligresía de la iglesia de
personas que violaron su voto matrimonial y
que, por causa de divorcio y nuevo casamiento,
no tienen derecho Bíblico a volverse a casar o a
ser readmitidos como miembros de la iglesia.
El proceso disciplinario será como sigue:
1) Amonestación por escrito, con evidencia de
recibo, luego de la primera infracción. Esta
será incorporada a su expediente.
2) Suspensión de empleo y sueldo por un mes,
luego de su segunda infracción.
3) Si se produce una tercera infracción, se le
retirarán sus credenciales y se despedirá de
su empleo. Se le garantiza al pastor el
derecho a apelar, por los canales
establecidos, la decisión que se tome.
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