El curso es tiempo de ardua labor en nuestro “huerto” personal,
familiar,laboral ...,
forzando el fruto en cada minuto, en cada puñado de tierra...
Pero...
¡
Me propongo y te propongo,
reservar un trocito de nuestro “huerto”
para nada “comestible” o “consumible”,
para ninguna utilidad “medible”
Un rincón de nuestro huerto para el sosiego, el descanso...
Para activar todos los sentidos y, con todos ellos,
descubrir hierbas, flores, olores, colores...
que quedan despistados en el azaroso marchar por el
curso.
Un rincón para el
silencio en
soledad...
..y la conversación
sosegada con el otro...
Un trocito de huerto para gozarlo, para mirarlo y llenar la mirada
de sol y de colores limpios...
... Y matizar la vida...
Sagrado rincón del huerto donde descubramos que la vida es
don gratuito y, con agradecimiento y libertad, mirar.....
Mirar... Hasta contemplar....
Contemplar....hasta admirar...
Y al admirar...
“Alabado seas, Señor, con todas tus criaturas, especialmente...”
Desde este trocito de huerto...
¡¡Feliz verano!!
Uda zoriontsua!!
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Se acerca el verano