SISTEMA ELECTORAL Y
ALTERNANCIA EN ESPAÑA
Jesús Mario Bilbao
Matemática Aplicada II
Universidad de Sevilla
 Sistemas electorales
 Representación electoral
 El sistema electoral español
 Curvas de incentivos en España
 Modelos de reforma electoral
 Conclusiones
Sistemas electorales
En este trabajo se analiza la influencia del sistema electoral en el
sistema de partidos y en la composición del gobierno. En
concreto, se estudia el sistema electoral español y las
posibilidades de reforma de la Ley Electoral vigente, en el marco
de la Constitución, con el objetivo de favorecer la elección de
gobiernos eficaces y responsables. Además, se presentan las
curvas de incentivos de las nueve elecciones generales celebradas
desde 1979. Estas curvas indican la influencia de la Ley Electoral
en el sistema de partidos en España.
En Europa y en Occidente, la función de representar el interés
nacional, que una vez fue atribuida al soberano y después pasó
al parlamento, la realizan ahora los partidos políticos. Los
ciudadanos son representados, en las democracias modernas,
mediante los partidos y por los partidos.
Sistemas electorales
Debemos distinguir entre el partido como “filtro” de la
representación política y el partido como “príncipe” y señor de
dicha representación. Los problemas teóricos y constitucionales
planteados por esta doble función son realmente difíciles, y por
ello incluso las constituciones más recientes dejan a los partidos
en una relativa penumbra constitucional.
Entonces, una visión realista de los procesos electorales
democráticos debe plantearse el análisis del proceso en dos fases:
la relación entre los electores y el partido que votan y la relación
entre el partido y sus representantes en las instituciones
legislativas y ejecutivas. Así, según Duverger, al representante
moderno se le confía un doble mandato, uno de sus electores y
otro del partido; y es el mandato del partido el que prevalece
sobre el mandato electoral.
Sistemas electorales
El primer análisis de la influencia de las leyes electorales en el
sistema de partidos se realiza por Duverger en su obra “Los
Partidos Políticos”. Sus conocidas leyes son:
1.
La representación proporcional tiende a un sistema de
partidos múltiples, rígidos e independientes.
2.
El sistema mayoritario con dos vueltas tiende a un
sistema multipartidista, con partidos flexibles e
interdependientes.
3.
El sistema mayoritario con una sola vuelta tiende al
bipartidismo".
Sistemas electorales
Sartori en “Partidos y Sistemas de Partidos I”, da ejemplos de
sistemas de partidos que no cumplen las leyes de Duverger y
propone estudiar si son correctas respecto a las fracciones
internas de los partidos. Sus nuevas hipótesis son:
1. Un tipo de sistema electoral mayoritario reducirá el número
de fracciones internas, es decir, mantendrá o fomentará la fusión.
2. Un tipo de sistema electoral muy proporcional permitirá un
grado muy elevado de división interna, es decir, fomentará y
producirá las fisiones.
Panebianco en “Modelos de Partido”, completa la tesis de Sartori
observando que el tipo de sistema electoral en vigor en un país es
también reflejo, y no sólo causa, de la correlación de fuerzas
establecida entre las fracciones de los partidos. Rae ha estudiado
en “Leyes Electorales y Sistemas de Partidos Políticos” diversos
efectos que son comunes a la mayoría de los sistemas electorales.
Así, ha observado que reducen el número efectivo de partidos y
el reparto de escaños no se acerca al óptimo de proporcionalidad
posible.
 Representación electoral
Representación electoral
La representación se asocia con las ideas de mandato, de
representatividad y de responsabilidad. La representación política
moderna refleja una transformación histórica fundamental.
Hasta la gloriosa revolución inglesa, la declaración de
independencia de los Estados Unidos de América y la revolución
francesa, las instituciones representativas no estaban asociadas
con el gobierno. Los cuerpos representativos medievales
representaban a estamentos frente al soberano.
En la medida en que el poder del parlamento crecía y se situaba
en el centro del estado, además de representar a los ciudadanos,
gobernaba sobre ellos, adquiriendo una autonomía para operar
a favor del estado. Esa nueva función explica la prohibición
constitucional del mandato imperativo, por la que el diputado no
sólo representa a sus votantes sino que también representa al
conjunto de la nación.
Representación electoral
La responsabilidad tiene dos facetas: la responsabilidad personal
respecto al titular de la relación y la responsabilidad técnica o
funcional de lograr un nivel adecuado de prestación en términos
de capacidad y eficiencia.
Esta distinción tiene dos consecuencias distintas: que un
gobierno sea sensible, debiendo responder por lo que hace y que
un gobierno se comporte responsablemente, actuando con
eficiencia y competencia. Podemos denominar al primero
gobierno receptivo, y al segundo gobierno eficiente. El problema
surge si queremos maximizar a la vez la sensibilidad y la
eficiencia. En muchas coyunturas, un gobierno no puede aceptar
y al mismo tiempo denegar las demandas de los gobernados. Lo
que si se puede constatar es la existencia de gobiernos que no son
receptivos ni eficientes.
Representación electoral
Los tipos de gobierno analizados se relacionan con dos tipos de
sistemas electorales, cuyos orígenes se sitúan en Inglaterra y en
Francia. El tipo inglés consiste en un método electoral
uninominal, que limita la capacidad de elegir del votante y
favorece un sistema bipartidista. El tipo francés está basado
sobre un método electoral proporcional que permite al elector
un amplio margen de decisión y facilita los sistemas
multipartidistas.
El tipo inglés minimiza la representatividad del parlamento y
maximiza la formación de gobiernos estables y eficientes,
mientras que el tipo francés prioriza la elección de un
parlamento espejo frente a la formación del gobierno.
Representación electoral
En palabras de Sartori: “Más concretamente, en los países con
circunscripciones uninominales se vota para crear un gobierno
estable y responsable, y sólo de modo subordinado un
parlamento representativo. En los países con un sistema
proporcional se vota para crear un parlamento representativo,
y sólo de modo subordinado un gobierno. Podría decirse que
en los sistemas mayoritarios la representación es menos fiel,
pero llega más arriba, hasta el gobierno; mientras que en los
sistemas proporcionales la representación es más fiel, pero su
alcance es menor, sólo llega hasta la asmblea. Podemos pensar
en soluciones intermedias, pero desde el punto de vista de la
ingeniería constitucional no podemos construir estructuras
representativas que maximicen al mismo tiempo la función de
dirigir y la función de reflejar”.
Representación electoral
Este dilema entre representatividad y responsabilidad es
resuelto con rotundidad por Rae y Duverger al elegir un
modelo de sistema electoral orientado a la toma de decisiones.
Rae plantea así su solución al dilema: “Una elección es menos
una cuestión de diseñar un retrato que de resolver una
decisión, menos una cuestión de reproducir diferencias que de
dirigir los asuntos del país, menos una cuestión de parecer que
de hacer”.
Duverger resume el problema en los siguientes términos: “La
Europa de la impotencia política, en la que los gobiernos están
paralizados por sus divisiones y los ciudadanos se ven privados
de la posibilidad de elegir una mayoría y sancionarla si
desmerece y la Europa de la decisión, donde mayorías
homogéneas y estables gobiernan durante toda una legislatura
bajo la amenaza de una alternancia decidida por los
electores”.
 El sistema electoral español
El sistema electoral español
En el artículo 68 de la Constitución Española, se establece
que el Congreso se compone de un mínimo de 300 y un
máximo de 400 diputados; y que la circunscripción
electoral es la provincia. Estas condiciones se desarrollan
en el artículo 162 de la Ley de Régimen Electoral General
que fija un número de 350 diputados, con un mínimo
inicial de dos diputados por provincia, excepto Ceuta y
Melilla representadas cada una por un diputado. Los 248
diputados restantes se distribuyen entre las provincias en
proporción a su población con el sistema de restos
mayores.
El artículo 163 de la citada Ley Electoral establece la
exclusión de las candidaturas que no obtengan, al menos,
el 3 por 100 de los votos válidos emitidos en la
circunscripción. La atribución de escaños a las
candidaturas que superen la anterior condición se realiza
con la fórmula de divisores de D'Hondt.
El sistema electoral español
La magnitud media de diputados al Congreso por
circunscripción es 7; el rango oscila entre 1 y 34, y la
desviación típica es 5,92; lo que se corresponde con la
dispersión de la población. El reducido tamaño de las
circunscripciones es la causa de la desviación entre los
votos y los escaños obtenidos. Así, Montero y Gunther
observan, respecto a la elección al Congreso: “Mientras
que en los distritos del tipo IV (más de 9 escaños), la
distribución de escaños es básicamente proporcional en
los distritos del tipo III (7-8 escaños), es posible la
representación de hasta cuatro partidos, en los del tipo
II (3-6 escaños), la regla general desde 1977 ha
consistido en recoger la presencia de sólo dos partidos”.
El sistema electoral español
La media de representantes elegidos por circunscripción
oscila entre 4 en Irlanda y Japón, 5 en Grecia, y 7 en
Austria, Bélgica y España. En el otro extremo
encontramos a Israel y Holanda con distritos nacionales
de 120 y 150 escaños, respectivamente.
Las características estructurales del sistema electoral
español son la causa de que los índices que lo comparan
con un sistema proporcional puro (Israel y Holanda)
tengan un valor muy alto. Asimismo, el sistema favorece
la formación de partidos que obtengan más del 20 por 100
de los votos en el territorio nacional o autonómico y
penaliza porcentajes menores.
El sistema electoral español
El análisis de Rae, después de analizar las elecciones
desde 1979 hasta 1989 es optimista, ya que afirma: “El
sistema regula la competición entre partidos de manera
que permite la continuidad de la oposición, deja lugar a
múltiples voces en el Parlamento y, sin embargo, da la
oportunidad al partido nacional más fuerte de gobernar y
tener que responder de sus acciones ante el electorado”.
La siguiente opinión de Sartori es más prudente: “Las
tres elecciones que han tenido lugar en España entre 1977
y 1983 perfilan un formato bipartidista, aunque
distorsionado por diversos partidos regionales; pero las
oscilaciones electorales son de tanta magnitud como para
indicar que, con excepción de los socialistas, el sistema
partidista no está todavía estructurado”.
 Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Los porcentajes de votos y escaños son los datos
numéricos usados para modelar el análisis de la influencia
del sistema electoral en la formación del gobierno. La
razón es la transformación de los partidos europeos
descrita por Kirchheimer en los siguientes términos: “el
partido de integración, nacido en una época de diferencias
de clase más profundas y de estructuras confesionales más
claramente reconocibles, se transforma en un auténtico
partido de todo el mundo (catch-all-party)”. De manera
análoga, Downs plantea que un partido “dirige sus
acciones exclusivamente a una única cantidad: el plus de
votos que pretende frente a la oposición, al término del
período inter-electoral en curso”.
Curvas de incentivos en España
Las curvas de incentivos, que se presentan a continuación,
reflejan las pérdidas o ganancias de diputados, como
consecuencia del sistema electoral que transforma votos
en escaños. Representamos a cada partido por un punto
con dos coordenadas en el plano. La primera es el
porcentaje de votos y la segunda el porcentaje de escaños.
Es decir, los datos en el eje horizontal representan votos y
los datos en el eje vertical escaños. Entonces, el reparto
proporcional puro se da para aquellos partidos situados
en la diagonal. La región de ganancias de diputados está
situada por encima de la diagonal y la región de pérdidas
se encuentra debajo de dicha diagonal. Las siguientes
figuras corresponden a las curvas de incentivos de las
nueve elecciones generales celebradas entre 1977 y 2004.
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
Curvas de incentivos en España
 Modelos de reforma electoral
Modelos de reforma electoral
Un sistema electoral proporcional depende de tres
variables básicas: la fórmula electoral, el tamaño de las
circunscripciones y la cláusula de exclusión. Ramírez
plantea que la fórmula electoral de D'Hondt y el tamaño
de la circunscripciones del sistema electoral español
implican que la barrera electoral del 3 por 100 no surte
efecto en la práctica. Para estabilizar el bipartidismo, sin
reformar la Constitución, una posibilidad es modificar el
artículo 162 de la Ley Electoral reduciendo el número de
diputados del Congreso a 300. La primera consecuencia
de esta reducción sería que la media de diputados por
circunscripción baja a 6, un escaño menos que
actualmente. La otra posibilidad es modificar el artículo
163.1(a) exigiendo obtener, al menos, el 5 por 100 de los
votos válidos emitidos en la circunscripción.
Modelos de reforma electoral
A continuación, se modelan los efectos de ambas
propuestas con los resultados de las elecciones de 1993. Si
el número de diputados se establece en 300, hay dos
modelos de reparto que difieren en fijar un mínimo inicial
de uno o dos diputados por provincia, teniendo Ceuta y
Melilla uno cada una. El resto de los diputados se
reparten por el sistema de restos mayores. Entonces, en el
modelo con mínimo uno, las provincias tienen los mismos
diputados que actualmente menos uno, conservando
Ceuta y Melilla uno cada una. Los diputados obtenidos
por los partidos políticos y su porcentaje, con los
resultados de las elecciones generales de 1993, usando los
modelos de 300 diputados descritos anteriormente son:
Modelos de reforma electoral
Partido Año 1993 (%)
300(1) (%)
300(2)
(%)
PSOE
159
(45,4)
134
(44,7)
133
(44,3)
PP
141
(40,3)
119
(39,7)
124
(41,3)
IU
18
(5,1)
17
(5,7)
14
(4,7)
CiU
17
(4,9)
16
(5,3)
15
(5,0)
PNV
5
(1,4)
5
(1,7)
5
(1,7)
CC
4
(1,1)
3
(1,0)
3
(1,0)
HB
2
2
2
UV
1
1
1
PAR
1
1
1
EA
1
1
1
ERC
1
1
1
Total
350
300
300
Modelos de reforma electoral
La simulación con los dos modelos de 300 diputados
demuestra que, con los resultados de 1993, la reducción
no tiene influencia en facilitar el sistema bipartidista.
Respecto a la elevación al 5 por 100 de los votos válidos, el
único efecto, con los resultados de 1993, es que ERC
pierde su escaño de Barcelona. En consecuencia, las
modificaciones de la Ley Electoral, realizadas en el marco
constitucional, no son suficientes para evitar situaciones
que debilitan el bipartidismo. Una reforma de la
Constitución para introducir un sistema electoral basado
en distritos uninominales tendría un efecto perverso para
la cohesión nacional: la representación de Cataluña y el
País Vasco estaría monopolizada por los partidos
nacionalistas, que obtendrían un porcentaje de escaños
muy superior a su fuerza electoral.
 Conclusiones
Conclusiones
La UCD obtuvo en 1977 y 1979 el 47,4 y el 48 por 100 de
los diputados. El PSOE obtuvo en 1982, 1986 y 1989 el
57,7; el 52,5 y el 50 por ciento de los diputados. Montero y
Vallés, en 1992, plantean que: “La designación de los
gobiernos se ha llevado a cabo, en la España democrática,
con una notable eficiencia. El impacto combinado de las
preferencias de los ciudadanos, de las dinámicas
presidencialistas de la escenografía electoral y de los
sesgos rotundamente mayoritarios de un sistema
pseudoproporcional ha producido, en todas las elecciones
celebradas desde 1977, un claro vencedor, legitimado
como tal en la percepción de los ciudadanos”. Sin
embargo, el panorama político surgido de las elecciones
de 1993, donde el PSOE obtiene el 45,4 y el PP el 40,3 por
ciento presenta una discontinuidad en un sistema
electoral que tiende a proporcionar mayorías absolutas o
suficientes para gobernar con apoyos puntuales.
Conclusiones
En las elecciones legislativas de 1993 y por primera vez,
no existe un claro vencedor y la distancia (en votos y
escaños) entre los dos primeros partidos es muy pequeña.
Entonces, los dos primeros partidos obtienen ganancias
en escaños muy semejantes. En las elecciones de 2000, el
PP logró el 52,3 por ciento de los escaños, recuperándose
el formato de vencedor por mayoría absoluta y en 2004 se
vuelve a repetir el esquema de 1993, con un 46,8 por
ciento de escaños socialistas y un 42,3 por ciento de
escaños populares. Un problema abierto para la
democracia española es si, en las próximas elecciones
generales, el sistema electoral tenderá a recuperar las
anteriores situaciones de mayoría suficiente para
gobernar o si, por el contrario, se repetirá la actual
situación (aunque PSOE y PP puedan intercambiar sus
papeles).
Conclusiones
En España, la presencia de partidos nacionalistas con
apoyo electoral, obliga a elegir un sistema electoral que
combine la representatividad y la capacidad de generar
gobiernos estables. El sistema de proporcionalidad
corregida de D'Hondt, aplicado en circunscripciones de
tamaño reducido, es la mejor solución conocida a las
citadas necesidades. El análisis de las curvas de incentivos
de todas las elecciones generales celebradas desde 1979
demuestra la existencia de tres zonas:
1. Una zona de ganancia de escaños, ocupada siempre
por dos grandes partidos.
2. Una zona de equilibrio, ocupada siempre por partidos
nacionalistas.
3. Una zona de pérdidas, ocupada hasta 1993 por dos
partidos menores y en la que hoy sólo permanece IU.
Conclusiones
La evolución futura del sistema de partidos en España
oscilará entre dos escenarios. Uno de ellos es la repetición
del formato derivado de las elecciones de 1993, 1996 y
2004, que obligará a los partidos con capacidad de
gobernar (PSOE y PP) a establecer alianzas con partidos
nacionalistas. Otro escenario sería el reforzamiento
electoral del PSOE o, de manera alternativa, del PP, y la
pérdida de influencia de los partidos nacionalistas. El
futuro está abierto y tanto la recuperación del sistema
bipartidista como la aparición de gobiernos de coalición
del PSOE o del PP con partidos nacionalistas son
escenarios posibles.
Referencias









Bilbao, J. M., Ley Electoral y Sistema de Partidos en España, Revista de
Estudios Políticos 85 (1994) 313-321.
Downs, A., Una Teoría Económica de la Democracia, Editorial Aguilar,
1973.
Duverger, M., Los Partidos Políticos, Fondo Cultura Económica, 1957.
Montero, J. R., Vallés, J. M., El debate sobre la reforma electoral,
Claves de Razón Práctica 22 (1992) 2-11.
Montero, J. R., Gunther, R., Sistemas ‘cerrados’ y listas ‘abiertas’: sobre
algunas propuestas de reforma del sistema electoral en España, en La
Reforma del Régimen Electoral, Centro de Estudios Constitucionales,
1994.
Panebianco, A., Modelos de Partido, Alianza Editorial, 1990.
Rae, D., Ramírez, V., El Sistema Electoral Español, McGraw-Hill, 1993.
Sartori, G., Partidos y Sistemas de Partidos, I, Alianza Editorial, 1980.
Sartori, G., Elementos de Teoría Política, Alianza Editorial, 1992.
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