El punto de partida para estudio de la ética es
para algunos un problema, pues se piensa que
no hay un punto apropiado donde apalancar
este estudio. Creemos que podemos tener
muchos puntos de apoyo. Russ Shafer-Landau
ofrece los siguientes puntos que nos pueden
iniciar en este estudio pues típicamente los
tomamos en cuenta en nuestras vidas para
elaborar nuestra estructura de valores.
1. La ley ni la tradición están inmunes a la crítica
moral. La ley ni la tradición tienen la palabra final
en la que es correcto o incorrecto. Con
frecuencia acciones legales o acostumbradas son
inmorales.
2. Todo el mundo es falible moralmente. No hay
nadie perfecto.
3. La amistad es valiosa. La vida se vive mejor
queriendo a personas y siendo querido, lo que
supone un comportamiento ético hacia esas
personas de parte del individuo.
4. No estamos obligados a hacer lo imposible. La
moralidad es alcanzable porque respeta nuestras
limitaciones.
5. Los niños son moralmente menos responsables
que los adultos. Cuanto menos entendemos las
opciones para tomar decisiones de forma
informada, y cuando menos habilidades
tenemos, menos responsables somos.
6. La justicia es muy importante para el bien moral.
Cualquier teoría moral que trate la justicia como
poco pertinente no nos sirve.
7. El hacer daño deliberadamente a otras personas
requiere justificación. La posición básica en ética
es: no hacer daño. Sólo se puede dañar a otros
cuando existen razones más que justificadas.
8. Los iguales deben ser tratados iguales. La gente
que es igual en muchos aspectos pertinentes
deben recibir tratamiento similar.
9. El autointerés no es la única consideración ética.
Con frecuencia la moralidad nos exige que
descartemos nuestras intenciones por el bien de
otros.
10. El dolor físico o emocional extremo es malo.
Sólo con gran justificación se puede acusar a
otros.
11. El poder en si mismo no convierte las cosas en
correctas porque aunque una persona con
poder podría escapar el castigo que merece por
sus actos eso no los hace aceptables.
12. Las peticiones libres y bien infundadas evitan las
violaciones de los derechos. Si con los ojos bien
abiertos y sin estar obligado, uno pide a alguien
que haga algo por uno y este lo hace, entonces
los derechos de uno no han sido violados
aunque al fin uno salga dañado.
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