¿Sabias que...
Alguien llamado ETHEL WATTS dijo:
Dios nos dio parientes; gracias a Dios,
podemos elegir a nuestros amigos.
Un amigo es una persona con
quien te atreves a ser tú mismo
No esperes que tu amigo
venga a descubrirte su
necesidad: ayúdale antes.
Siempre creí que el privilegio, el alivio y el
consuelo más grandes de la amistad
consisten en que no es necesario explicar
nada.
Los silencios entre amigos constituyen
auténticas conversaciones.
Lo que
importa no es lo que se dice, sino lo que
jamás resulta preciso decir.
Un amigo escucha la canción de mi
corazón y me la canta cuando me
falla la memoria.
El simple conocimiento de una amistad hace posible resistir la
soledad, la enfermedad y la confusión, aunque el amigo carezca
de medios para ayudarte. Basta con que exista. La amistad
no mengua con la distancia, ni con el tiempo, la reclusión o la
guerra, el sufrimiento o el silencio. Es allí en donde más
hondamente arraiga.
Es allí donde florece.
“QUEDARSE” es una palabra encantadora en el vocabulario de un amigo.
Lo que más nos sostiene no es tanto la ayuda
de nuestros amigos como la seguridad de
saber que podemos contar con ellos.
...Es que mis amigos han hecho la historia
de mi vida...
De
mil
maneras
mudaron
mis
limitaciones en privilegios maravillosos y
me permitieron caminar serena y feliz
entre las sombras creadas por mi
privación
Los amigos no están siempre allí
para lograr que sucedan las buenas
cosas. Pero incluso a solas con un
camello en el centro del Sáhara, o
navegando en solitario durante una
borrasca,
contigo
van
sus
pensamientos y sus deseos de lo
mejor para ti.
Piensa en tus amigos cuando
consultes la brújula o recojas la vela.
Quieren que encuentres la felicidad
especial que buscas.
Querría ahorrarte toda pena, todo fallo,
cualquier fracaso. Pero entonces
vivirías ajeno a los demás seres del
planeta.
Una familia, un matrimonio o una
amistad se construyen tanto con dolores
como con alegrías.
Si pudiera darte algo, sería la paz en lo
más profundo de tu vida, que fuese
serena y firme en todos los avatares.
Te deseo dicha, pero no la felicidad
que se compra dando la espalda al
mundo. Ni la de renunciar por
comodidad a tus sueños. Te deseo la
dicha de hacer todas las cosas lo
mejor que puedas. De correr el
riesgo de intentarlo. De correr el
riesgo de dar.
De correr el riesgo de AMAR.
Deseo que recibas cartas cuya
letra reconozcas al instante; una
letra que no viste en años, o una
letra por completo desconocida.
Deseo que recibas cartas de
elogio, rebosantes de estímulo,
cartas de amor y gratitud.
Te deseo cartas que comiencen
diciendo:
“Tenemos
la
satisfacción de anunciarle...”
Te deseo cartas rebosantes de
garabatos
y
borrones
y
cubiertas de cruces, que son
BESOS.
Te deseo la alegría de
tener siempre a alguien
con quien compartir las
cosas.
Deseo que a veces, sólo a
veces, consigas lo que
anhelabas en vez de lo
que necesitabas.
Te deseo la sorpresa de hallar
algo mejor de lo que te
atreviste a esperar.
Te deseo buenos recuerdos con
que soportar los malos
tiempos.
Autor: Desconocido
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