¿Soy Salvo?
Primavera 2006
Edward T. Rangel
Los cielos proclaman la
gloria de Dios, y la
expansión anuncia la
obra de sus manos.
(Psa 19:1 LBLA)
¿Soy salvo?
El hombre siempre ha sabido que
hay un Dios
• En contemplar los cielos, el hombre siempre ha
sabido de la naturaleza Divina.
• Esta creencia ha sido sin ayuda de las
escrituras.
• La fe en Cristo crucificado no se puede obtener
con ver a las estrellas.
– Necesitaba haber escuchado la palabra.
– Dependemos en testimonio de muchos testigos
oculares.
– La palabra de Dios contiene ese testimonio.
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo
contra toda impiedad e injusticia de los hombres,
que con injusticia restringen la verdad; porque lo
que se conoce acerca de Dios es evidente dentro
de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque
desde la creación del mundo, sus atributos
invisibles, su eterno poder y divinidad, se han
visto con toda claridad, siendo entendidos por
medio de lo creado, de manera que no tienen
excusa.
(Rom 1:18-20 LBLA)
El hombre siempre ha sabido que
hay un Dios
• Cuando se habla de la salvación:
– No se puede determinar en contemplar las
estrellas.
– No se puede acertar en contemplar los cielos.
– ¿Cómo entonces, sabemos si somos salvos?
Salvando nuestras almas
• La posesión más preciosa. (Mateo 16:26)
Pues ¿qué provecho
obtendrá un hombre si
gana el mundo entero,
pero pierde su alma? O
¿qué dará un hombre a
cambio de su alma?
(Mat 16:26 LBLA)
Salvando nuestras almas
• La posesión más preciosa. (Mateo 16:26)
– Vivirá una eternidad: cielo o infierno.
– Siendo así entonces, ¡no hay lugar para
dudar!
Salvando nuestras almas
• La posesión más preciosa. (Mateo 16:26)
• Necesitamos evidencias que prueben
nuestra salvación.
• En la batalla necesitamos estar seguros
que el rifle va a responder.
– Los cristianos necesitamos ponernos el yelmo
de la salvación (Efesios 6:17).
Salvando nuestras almas
• La posesión más preciosa. (Mateo 16:26)
• Necesitamos evidencias que prueben nuestra
salvación.
• En la batalla necesitamos estar seguros que el
rifle va a responder.
• El Espíritu Santo nos dice cómo podemos saber.
– Dios no desea que andemos a tientas como el ciego.
– No tirando dardos.
– Quiere que tengamos certeza si somos o no somos
salvos.
La prueba se halla con la lupa
Estas cosas os he
escrito a vosotros que
creéis en el nombre del
Hijo de Dios, para que
sepáis que tenéis vida
eterna.
(1Jo 5:13 LBLA)
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