• Hebreos 8:5 dice que “es figura de las
cosas celestiales”
Pero no podemos caer en la tentación de
atribuir significado a cada detalle, de hacer
aplicaciones fantásticas y extravagantes de las
partes componentes, o de encontrarle varios
significados a un solo objeto del tabernáculo y
así desacreditar el examen de su simbolismo.
Debemos preguntarnos primero ¿Qué
significado tenía para los Israelitas?
Luego, ¿cuál es el verdadero significado del
tabernáculo para los creyentes de hoy?
Debemos buscar la interpretación neoestamentaria.
Veamos algunos simbolismos para los
Israelitas…
Representaban la inmediata presencia de
Dios. Según Pablo Hoff, allí se manifestaba la
Shekina (en hebreo “habitar”), el fuego o
gloria de Dios que representaba su misma
presencia.
La reverencia y culto a
Dios.
La santidad de Dios y
la pecaminosidad del hombre.
También recordaba a los hebreos que no se
puede adorar a Dios en verdad sin estar
dispuesto a cumplir su voluntad revelada.
recalcaba que Dios es inaccesible al
hombre pecador. Solamente por medio del
mediador nombrado por Dios y del sacrificio
del inocente podía el hombre acercarse a Dios.
Hebreos 9:9 dice que sirven como símbolo
para el tiempo presente”
Representa a Cristo por varias
razones:
a) Era el lugar y el acto mediante el que el sacrificio
expiatorio hacía que Dios fuera propicio al pecador.
Romanos 3:25 “a quien Dios puso como
propiciación por medio de la fe en su sangre,”
b) La gloria del Señor se manifestaba entre los
querubines.
Juan 1:14 (y vimos su gloria, gloria como del
unigénito del Padre),
c) Aquél era el punto de encuentro de Jehová
con Su pueblo, y desde allí hablaba con él.
Hebreos 1:1-2 “Dios, habiendo hablado
muchas veces y de muchas maneras en otro
tiempo a los padres por los profetas, en estos
postreros días nos ha hablado por el Hijo”
d) Una sola vez al año entraba el sumo
sacerdote en el Lugar Santísimo, y ello sólo
después de haber ofrecido un sacrificio por su
propio pecado, para quemar allí incienso en
presencia de Jehová
He. 10:12 “pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por
los pecados…”
10:19-20 “Así que, hermanos, teniendo
libertad para entrar en el Lugar Santísimo
por la sangre de Jesucristo, por el camino
nuevo y vivo que él nos abrió a través del
velo, esto es, de su carne,”
e) Una nube de perfume se elevaba allí,
símbolo de la intercesión aceptada. La nube
de incienso cubría el propiciatorio.
Ro. 8:34 “el que además está a la diestra de
Dios, el que también intercede por nosotros.”
f) A continuación, el sumo sacerdote rociaba el
propiciatorio y delante de él con la sangre del toro
sacrificado. A continuación inmolaba un macho
cabrío por el pecado de la nación, llevando asimismo
esta sangre derramada detrás del velo, al Lugar
Santísimo. Volvía a rociar el propiciatorio, y delante
de él. El sumo sacerdote hacía expiación por sus
propios pecados y los del pueblo por encima de la
Ley divina, escrita sobre las dos tablas de piedra
depositadas dentro del arca.
Los querubines, armados de una espada de fuego,
habían mantenido al hombre caído lejos del árbol de
la vida y del paraíso (Gn. 3:24). De derecho,
deberían atravesar al pecador temerario que se
introdujera en la misma presencia de Dios, dentro del
Lugar Santísimo. Pero aquí estaban sin arma, con la
mirada dirigida hacia el propiciatorio, donde la
sangre mostraba que la muerte de la víctima había
dado satisfacción plena a la Ley y a la justicia de
Dios.
Juan 19:34 “Pero uno de los soldados le abrió el
costado con una lanza, y al instante salió sangre y
agua.”
Sobre este altar se debía
quemar santo incienso mañana y tarde. Representa a
Cristo en:
a) Oro: Su divinidad
b) Madera: Su humanidad
c) El olor agradable y continuo que Cristo era para el
Padre.
También representa al creyente en:
a) Una vida de oración, alabanza e intercesión: Sal.
141:2 Lc. 1:10; Ap. 5:8; 8:3
Ardía durante todo el día y esto representa la oración
constante del creyente (1ª Tes. 5:17)
-
- El incienso se encendía con el fuego de los
holocaustos, los que nos hace notar que la oración
aceptable al Señor se relaciona con la expiación del
pecado y la consagración del creyente.
- Si no había fuego no ardía el incienso y no había
olor grato. El creyente necesita el fuego del Espíritu
Santo para que arda el incienso de la devoción..
- Una vez al año el sumo sacerdote rociaba sangre
sobre los cuernos del altar evidenciando que aunque
el culto humano es imperfecto (Ro. 8:26,27), somos
“aceptos en el amado” por su sangre expiatoria y su
intercesión perpetua (Ef. 1:6,7; Ro. 8:34; Heb. 9:25)
Representa a Cristo como:
- El Pan vivo que bajó del cielo (Juan 6:33)
- Es el alimento para nuestras almas
- Nos comunica la vida eterna (Juan 6:51)
Se iban renovando, y cuando eran retirados, los
sacerdotes participaban de ellos.
Esto nos comunica la continua provisión de Dios
(Mat. 6:11)
La frase “panes de la proposición” significa
literalmente “panes del rostro” y en algunas
versiones se traduce como “panes de la presencia” ya
que era el pan que continuamente era puesto en la
presencia de Dios (Cristo a la diestra de Dios).
Representaban una ofrenda de gratitud a Dios por
parte de las doce tribus. Por lo tanto también puede
representar la mayordomía de los bienes materiales.
Tenía siete lámparas de aceite que
ardían continuamente.
En este utensilio vemos los siguientes simbolos:
- Luz
- Fuego
- Aceite
Enseñaba que Israel debía ser la luz de las naciones
(Is. 49:6; 60:1-3; Ro. 2:19) dando testimonio al
mundo por medio de una vida santa y del mensaje de
Dios proclamado.
- Juan lo utiliza para representar a las siete iglesias
de Asia como siete candelabros (Ap. 1:12-20)
Por lo tanto, también prefigura a la Iglesia como la
luz de este mundo (Mt. 5:14). Como el tronco une a
los siete brazos, Jesús está en medio de su Iglesia y
la une. Y une a todas las iglesias alrededor del
mundo en un solo cuerpo.
- El profeta Zacarías usó la figura del Candelabro
con abundante aceite para referirse al Espíritu Santo
(Zac. 4:6)
Si el creyente no tiene la unción del Espíritu Santo,
no podrá cumplir su función de ser luz.
- Todos los días el sacerdote traía aceite para que las
lámparas continuaran ardiendo, sin apagarse.
El creyente necesita recibir diariamente el aceite del
Espíritu Santo (Sal. 92:10) para que alumbre su luz
en la oscuridad.
Como la mesa y el candelabro estaban relacionados
con el altar de incienso, así la consagración y el
testimonio del creyente están relacionados con la
vida de oración. Si el creyente no tiene comunión
con Dios pronto dejará de consagrar los frutos de su
trabajo al Señor y su luz dejará de alumbrar a los
hombres.
Por supuesto representa a Cristo cuando dijo: “Yo
soy la luz del mundo” Juan 8:12
El lugar donde se
hacían los sacrificios. Su mensaje es: “Sin
derramamiento de sangre no hay remisión” (Heb.
9:22)
El hombre perseguido podía asirse a los cuernos del
altar para escapar del vengador agraviado. Así el
pecador puede aferrarse simbólicamente a la cruz y
mediante la fe encontrar asilo seguro para su alma.
- También es un lugar de dedicación. Allí se
ofrecían sacrificios de holocaustos que simbolizaban
consagración entera.
Cristo se ofreció enteramente y nosotros debemos
hacer lo mismo.
Allí se lavaban los sacerdotes antes de
oficiar en las cosas sagradas.
- Demuestra que es necesario purificarse para servir
a Dios: “la santidad sin la cual nadie verá al Señor”
(Heb. 12:14)
- Representa la Palabra de Dios. El creyente se
limpia “en el lavamiento del agua por la Palabra”
(Ef. 5:26); (Sal. 119:9)
Juan 15:3 “Ya vosotros estáis limpios por la palabra
que os he hablado.”
- A Cristo que nos limpia
1ª Juan 1:9
Algunos estudiosos opinan que las
cortinas también tienen su simbolismo.
- La cortina de tejones (Ex. 26:14) podía simbolizar
el aspecto humano de Jesús. “No hay parecer en él,
ni hermosura; lo veremos, mas sin atractivo para
que le deseemos” (Is. 53:2)
- La segunda cortina era de pieles de carnero teñidas
de rojo. Representaban la obra redentora de Jesús.
- La tercera cortina de pelo de cabra. Su blancura
simbolizaba la pureza del Señor.
- La cortina de lino fino blanco con labor primorosa
de figuras de querubines de azul púrpura y carmesí.
Representaba la gloria celestial de Jesús.
Algunos indican que las puertas del
Tabernáculo tenían nombres: La del Atrio = El
Camino; La del Lugar Santo = La Verdad; y la del
Lugar Santísimo = La Vida.
Pero lo cierto es que no he encontrado ninguna
fuente donde afirmar esto.
Pero Cristo sí afirmó ser la Puerta hacia Dios (Juan
10) y también afirmó ser el Camino, la Verdad y la
Vida y que nadie podía ir al Padre sino por Él.
(Juan 14:6)
que separaba el lugar santo del lugar
santísimo y donde sólo el sumo sacerdote podía
entrar una vez al año.
- (Heb. 10:20) el velo representaba la carne de
Cristo, abierta en la Cruz para darnos acceso al
Lugar Santísimo. En este velo, el azul podría
referirse al cielo, el púrpura a la realeza, el carmesí a
la sangre, y el lino fino a la santidad.
Todo el santuario reposaba sobre basas de plata, que
provenían del precio de redención de cada israelita
(Éx. 26:19; 30:12-15); esto debía constituir un
recuerdo constante del precio pagado por la
redención del pueblo, y que la adoración debía
levantarse sobre la base de la redención (Éx. 30:16; 1
P. 1:18-19; 1 Co. 6:19-20)
- El recorrido desde la primera puerta del Atrio hasta
el Lugar Santísimo marca la separación de Dios y el
hombre por la culpa del pecado y que sólo es
satisfecha por el sacrificio que era el primer lugar
con el que el sacerdote se encontraba.
- Una vez hecho el sacrificio, venía la purificación
del agua. La Palabra no puede purificar si primero no
lo ha hecho la sangre derramada.
- Después de la purificación viene la devoción, el
crecimiento por medio del Espíritu Santo y la
oración representados por el altar de incienso.
- Luego tenemos el alimento diario, la provisión, la
mayordomía de las cosas materiales (la mesa de los
panes). No puede haber alimento sin oración, si el
fuego está apagado y sin el Espíritu Santo.
- Es cuando estamos alimentándonos (el pan), por
medio de la devoción diaria (altar de incienso) que
podemos ser luz y tener la unción del Espíritu para
ser testigos (candelabro)
Una vez aquí y teniendo alimento y crecimiento,
teniendo oración, teniendo la unción del Espíritu
Santo, habiendo sido lavados por la Palabra,
podemos caer en el error de olvidar que todo
comenzó con el sacrificio de Cristo. Por eso, la única
manera de entrar en la presencia de Dios, es a través
del velo (la carne de Jesús), la sangre en el
propiciatorio (la sangre de Jesús) y el incienso (la
intercesión de Jesús). Ahí, es cuando se manifiesta la
Gloria de Dios.
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