LA LITERATURA DE
POSGUERRA
1939-1975
I.
Introducción
II.
La poesía
A) Poesía existencial
B) Poesía social
C) Poesía intimista de los años 60
ESQUEMA
III.
La novela
A) Novela existencial
B) Novela social
C) La renovación novelística de
los 60
IV. El teatro
I. INTRODUCCIÓN
• Posguerra: 1939-1975
• La Guerra Civil acaba con la victoria del bando
nacional y la implantación de la Dictadura del General
Franco
• Económicamente: de la autarquía al desarrollo
• Sociedad: profunda división y grandes desigualdades,
falta de libertades, progresiva aparición de clases
medias
• Política: Aislamiento, ruptura del bloqueo, apertura
• Cultura: censura, control del poder, desprestigio,
ruptura con los periodos anteriores
• Durante la Dictadura, la cultura experimentó un claro
retroceso con respecto al periodo anterior.
• Los autores optarán por tres posturas:
• EXILIO: abandonan el país por motivos ideológicos,
tratarán en sus obras la nostalgia de la tierra y la crítica al
régimen franquista
• ESTETICISMO: autores que permanecen en el país por
motivos diversos. Cultivarán la evasión, el intimismo, el
gusto por la forma
• COMPROMISO: autores que de forma clandestina y
subversiva criticarán al Régimen, lo combatirán y
denunciarán.
LA LITERATURA DE
POSGUERRA
II. LA POESÍA
A. POESÍA EXISTENCIAL (AÑOS 40)
• Poesía arraigada
• Poesía desarraigada
- Abstracción de la
realidad
- Enfrentamiento con la
realidad
- Tono sereno y apacible
- Tono existencial, bronco y
directo
- Visión serena y ordenada
- Uso de formas clásicos
- Preocupación formal
- Temas religiosos, familiares
y patrióticos
- D. Ridruejo, L. Rosales, L.
Panero
- Visión desgarrada y violenta
del mundo
- Versículo / verso libre
- Libertad formal
- Tema: el sentido de la
existencia y del dolor
humanos
- D. Alonso: Hijos de la ira
(1944)
LEOPOLDO PANERO
LAS MANOS CIEGAS
Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas,
como un ciego que extiende,
al caminar, las manos en la sombra,
todo yo, Cristo mío,
todo mi corazón, sin mengua, entero,
virginal y encendido, se reclina
en la futura vida, como el árbol
en la savia se apoya, que le nutre,
y le enflora y verdea.
Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin Tu amor, sin Ti vacío,
en la noche Te busca,
le siento que Te busca, como un ciego,
que extiende al caminar las manos llenas
de anchura y de alegría.
MONSTRUOS
DÁMASO ALONSO
Todos los días rezo esta oración
al levantarme:
Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.
Bajo la penumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me acechan ojos enemigos,
formas grotescas que me vigilan,
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos,
estoy cercado de monstruos!
No me devoran.
Devoran mi reposo anhelado,
me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
No, ninguno tan horrible
como este Dámaso frenético,
como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente;
no, ninguno tan monstruoso
como esa alimaña que brama hacia ti,
como esa desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te dice:
«Oh Dios,
no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche».
- Deseo de dar testimonio crítico
de la realidad social
-No se expresan sentimientos
personales, sino problemas
sociales
-Preocupación por el país y por
denunciar la situación: las
injusticias, la opresión, la lucha
por la libertad
-Lenguaje claro y sencillo
-Importancia del contenido sobre
la forma, estilo antirretórico
(prosaico)
-Blas de Otero, Gabriel Celaya
B. LA POESÍA SOCIAL (AÑOS 50)
BIOGRAFÍA
BIOGRAFÍA
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir
GABRIEL CELAYA
• Poetas jóvenes
C. LA POESÍA INTIMISTA
DE LOS AÑOS 60
• Niños de la guerra
• Reacción contra la poesía social;
poesía como modo de
conocimiento
• Renovación de la poesía en
aspectos formales (depuración)
• Expresión de la experiencia
personal (intimismo)
• Estilo cuidado
• Á. González, J. Gil de Biedma, J.A.
Goytisolo, Claudio Rodríguez
ÁNGEL GONZÁLEZ
CUMPLEAÑOS
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decía
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío
no sirves para nada.
Después me fui al colegio
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.
Vino luego la guerra
la muerte –yo la vi–
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí oyendo:
no sirves para nada.
Y cuando me pusieron
los pantalones largos
la tristeza en seguida
mudó de pantalones.
Mis amigos dijeron:
no sirves para nada.
En la calle en las aulas
odiando y aprendiendo
la injusticia y sus leyes
me perseguía siempre
la triste cantinela:
no sirves para nada.
De tristeza en tristeza
caí por los peldaños
de la vida. Y un día
la muchacha que amo
me dijo –y era alegre–:
no sirves para nada.
Ahora vivo con ella
voy limpio y bien
peinado.
Tenemos una niña
a la que siempre digo–también con alegría–:
no sirves para nada.
José
Agustín Goytisolo:
“No sirves para
nada”
LITERATURA DE
POSGUERRA
III. La narrativa
A. LA NOVELA EXISTENCIAL
Tras la guerra, la novela tarda un tiempo en adaptarse a
la nueva realidad. Aparte de obras propagandísticas del
Régimen, por los años 40 comienzan a observarse dos
tipos de novela de corte existencial:
• A) TREMENDISMO
- Presenta ambientes, situaciones y personajes de gran
dureza y crueldad
- Predominan la violencia y el desgarro de los personajes
- Camilo J. Cela: La familia de Pascual Duarte
• B) NOVELA EXISTENCIAL
- Temas: la miseria y sordidez de la vida cotidiana, la
frustración y la angustia personal, la inadaptación
social
- Personajes desarraigados, marginales o
desorientados
- Técnica narrativa realista
- C. Laforet: Nada; M. Delibes: La sombra del ciprés es
alargada
LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE
Tenía una perrilla perdiguera -la Chispa-, medio ruin, medio bravía, pero que se entendía
muy bien conmigo; con ella me iba muchas mañanas hasta la Charca, a legua y media
del pueblo hacia la raya de Portugal, y nunca nos volvíamos de vacío para casa.
Al volver, la perra se me adelantaba y me esperaba siempre junto al cruce; había allí una
piedra redonda achatada como una silla baja, de la que guardo tan grato recuerdo como
de cualquier persona; mejor, seguramente, que el que guardo de muchas de ellas. Era
ancha y algo hundida y cuando me sentaba se me escurría un poco el trasero (con
perdón) y quedaba tan acomodado que sentía tener que dejarla; me pasaba largos ratos
sentado sobre la piedra del cruce, silbando, con la escopeta entre las piernas, mirando lo
que había de verse, fumando pitillos. La perrilla, se sentaba enfrente de mí, sobre sus
dos patas de atrás, y me miraba, con la cabeza ladeada, con sus dos ojillos castaños muy
despiertos; yo le hablaba y ella, como si quisiese entenderme mejor, levantaba un poco
las orejas; cuando me callaba aprovechaba para dar unas carreras detrás de los
saltamontes, o simplemente para cambiar de postura: Cuando me marchaba, siempre,
sin saber por qué, había de volver la cabeza hacia la piedra, como para despedirme, y
hubo un día que debió parecerme tan triste por mi marcha, que no tuve más suerte que
volver sobre mis pasos a sentarme de nuevo.
La perra volvió a echarse frente a mí y volvió a mirarme; ahora me doy cuenta de que
tenía la mirada de los confesores, escrutadora y fría, como dicen que es la de los linces...
un temblor recorrió todo mi cuerpo; parecía como una corriente que forzaba por salirme
por los brazos, el pitillo se me había apagado; la escopeta, de un solo caño, se dejaba
acariciar, lentamente, entre mis piernas. La perra seguía mirándome fija, como si no me
hubiera visto nunca, como si fuese a culparme de algo de un momento a otro, y su
mirada me calentaba la sangre de las venas de tal manera que se veía llegar el momento
en que tuviese que entregarme; hacía calor, un calor espantoso, y mis ojos se
entornaban dominados por el mirar, como un clavo, del animal.
Cogí la escopeta y disparé; volví a cargar y volví a disparar. La perra tenía una sangre
oscura y pegajosa que se extendía poco a poco por la tierra.
NADA
Infiltrándome entre aquella gente, empujando a algunos,
logré escurrirme hasta el apartado rincón del cuarto de
baño. Me refugié allí, y cerré la puerta. Maquinalmente, sin
saber cómo, me encontré metida en la sucia bañera,
desnuda como todos los días, dispuesta a recibir el agua
de la ducha. En el espejo me encontré reflejada,
miserablemente flaca y con los dientes chocándome
como si me muriera de frío. La verdad es que era todo tan
espantoso que rebasaba mi capacidad de tragedia. Solté
la ducha y creo que me entró una risa nerviosa al
encontrarme así, como si aquél fuese un día como todos.
Un día en que no hubiese sucedido nada. «Ya lo creo que
estoy histérica», pensaba mientras el agua caía sobre mí
azotándome y refrescándome. Las gotas resbalaban sobre
los hombros y el pecho, formaban canales en el vientre,
barrían mis piernas. Arriba estaba Román tendido,
sangriento […]
B) LA NOVELA SOCIAL DE LOS 50
• Novela como testimonio
y denuncia social y
política
• Objetivismo
• Estructura sencilla
• Acción en corto intervalo
de tiempo
• Leguaje coloquial
(diálogos)
• Temas: injusticias, la vida
urbana de las clases
bajas, la frivolidad de la
burguesía
• Cela: La colmena,
S.
Ferlosio: El Jarama,
Delibes: El camino, Las
ratas
LAS RATAS
El Nini siguió avanzando por la calleja solitaria, arrimado a las casas
para eludir el lodazal. Restregaba la moneda que portaba en la mano contra
los muros de adobe y al llegar a la primera esquina examinó el brillo nacido en
el borde con pueril fruición. El barrizal era allí más espeso, pero el niño lo
atravesó sin vacilar, sumergiendo sus pies desnudos en el cieno entreverado
de estiércol y escíbalos caprinos, en la pestilente agua estancada de los
relejes. Cruzó el pueblo y antes de divisar los establos del Poderoso oyó la voz
caliente de Rabino Chico charlando con las vacas. El Rabino Chico estaba al
servicio del Poderoso y tenía fama de comprender el lenguaje de los animales.
El Rabino Grande, el Pastor, y el Rabino Chico, el Vaquero del
Poderoso, eran hijos del Viejo Rabino, el que, al decir de don Eustasio de la
Piedra, el Profesor, era una prueba viva de que el hombre provenía del mono.
En efecto, el Viejo Rabino tenía dos vértebras coxígeas de más, a la manera
de un rabo truncado, y el cuerpo cubierto de un vello negro y espeso, y
cuando se cansaba de andar sobre los pies podía hacerlo fácilmente sobre
las manos. Por todo ello, don Eustasio de la Piedra le invitó por San Quinciano,
allá por el año 33, a un Congreso Internacional, sin otra mira que demostrar
ante sus colegas que el hombre descendía del mono y que aún era posible
encontrar ejemplares a mitad de la evolución. Después de aquello, don
Eustasio le llamaba a la capital cada vez que recibía una visita de cumplido y
le hacía desnudar y dar vueltas sobre las manos, muy despacito, encima de
una mesa. Al principio, el Viejo Rabino sentía vergüenza, pero pronto se
habituó e incluso permitía que don Eustasio, que era un sabio, le tentara las
dos vértebras coxígeas sin inmutarse. A partir de entonces, cada vez que un
forastero mostraba interés por su particularidad, el Viejo Rabino se soltaba la
pretina y se la enseñaba
– Tú espérate que yo acabe de cansarme algún día y ya me dirás si me marcho
o no me marcho – contestó el alcarreño -. Nada más que me apriete la vida
como lo viene haciendo hasta la fecha y sigamos sin verle el desarrollo por
parte ninguna, que verás tú qué pronto paso el charco y nos quitamos de
enredos de una vez para siempre y de andar malviviendo para acá y para allá.
– ¿Y qué te crees que te ibas a encontrar allí tú, a la otra parte del charco,
como tú lo llamas?, di. A lo mejor te imaginas que te ibas a topar con el oro y el
moro, nada más apearte del vapor.
– Mejor que aquí me iría. Eso seguro.
– ¡Pero cuidado las ilusiones de la gente! – replicaba el pastor -. Se creen que
basta con irse uno muy lejos, para ya mejorar automático, de manera tajante.
Cuando más lejos se desmandan, mejor se piensan que les va a marchar. Pasar
el charco, se pone, que por lo pronto ya no es tan charco, sino un pedazo de
mar de bastantes respetos, como no se lo salta un gitano, y que se basta sin
más, él sólito, con estar de por medio, para tragarse ya unas pocas de las
probabilidades de regreso, caso que toquen retirada. No sé la idea que tenéis
de los Océanos; habláis de una manera, que es que, ¡vamos!, os los bebéis de
un golpe, cada vez que los sacáis a relucir.
– Nadie habla de esa forma. Yo nada más lo que te digo es que en América
están las cosas muy distintas. En América…
¡Alto!, no te dispares – interrumpió el
pastor -. Eso a la vuelta me lo cuentas.
A la vuelta de allí me lo cuentas, lo
que pasa en América, ¿ de acuerdo?;
si es que llegas a irte algún día y tienes
luego la suerte de volver y si es que me
encuentras todavía que aún no esté
yo muerto para entonces. En eso
quedamos. De momento, poquitas
fantasías; más nos vale a los dos. Para
escaldarme las seseras, tengo ya
suficiente con el sol, que me las viene
cociendo todo el día, cuando voy que
me mato, detrás de las ovejas,
bregando por esos llanos de
setecientos infiernos.
– ¡Pues ahí te turres tú para toda tu
vida, sabihondo! ¡Ojalá y que revientes
igual que una castaña, por querer ser
tú el único que tiene la razón!
Yo no pretendo saber más de lo que sé. Lo que no ando es con fantasías a
lo tontuno, como los dililós que se figuran que más lejos está lo mejor y
contra más retirado de su tierra, mejor se creen que los va a ir. Pues hay
que trabajar en todas partes igualmente, y para uno ganarse los cuartos,
uno de nosotros, no hay más narices ni más procedimiento que doblar la
bisagra, y aquí lo mismo que en América y en la luna, si se pudiera montar.
De bóbilis no se saca nada de nada ni se puede vivir en ninguna parte, los
pelagatos como tú y como yo. Eso es lo único que certifico. Y si de
América vuelven algunos con más dinero que se fueron, ha sido a base de
quebrantarse los ríñones, ni más ni menos que lo hacemos en España y en
Pekín, y no vienen más que a trabar a la gente inculcándoles ideas falsas
en la cabeza. Para los que vivimos del trabajo, ni que tú te lo sueñes, no
caen esas brevas de tanta envergadura. Esa es la pura fetén. Y así que se
me turre y returre, como tú dices, el cogote, en esta tierra de la mala
muerte, que sigue sin habérseme perdido en América cosa ninguna, y ya
desde luego más turrado que lo tengo no se me puede turrar.
– ¡Chacho, cómo arremete! – exclamó Coca-Coña, levantando una cara
risueña del periódico -. ¡Anda con el Amalio, qué manera de perorar!
C. LA RENOVACIÓN NOVELÍSTICA DE LOS 60
• Cansancio de la novela social (pobreza en calidad y poco
eficaz)
• Se busca renovar
• Influencias de autores europeos e hispanoamericanos
• Cambios en lo formal:
- Distintos tipos de narrador y punto de vista
- Pocos personajes o uno sólo, que es difuso
- Saltos temporales (Flashback, Flashforward)
- Tiempo y lugar narrativos imprecisos
- Acción mínima y fragmentada
- Novela como laberinto
- Intertextualidad
- Lenguaje culto
Luis Martín Santos: Tiempo de silencio; J. Goytisolo: Señas de
identidad, Delibes: Cinco horas con Mario, Los santos
inocentes J. Benet: Volverás a región
TIEMPO DE SILENCIO
Nacer, crecer, bailar una vez en la fiesta del pueblo delante de la procesión del
Corpus con el moño alto, porque era buena bailarina y se decidió, que sí, que a
pesar de todo, a pesar de estar determinada al dolor y a la miseria por su origen, ella
debía bailar ante el palio en la procesión del Corpus, en la que el orgullo de la
Custodia a todos los campesinos de la plana toledana salva, hundirse después,
hundirse hacia la tierra, rodear el airoso talle (que la hizo elegir para la fiesta) de
tierra asimilada, comida, enterrarse en grasa pobre, ser redonda, caminar a lo
ancho del mundo envuelta en esa redondez que el destino otorga a las mujeres que
como ella han sido entregadas a la miseria que no mata, huir delante de un ejército
llegado de no se sabe dónde, llegar a una ciudad caída de quién sabe qué estrella,
rodear la ciudad, formar parte de la tierra movediza que rodea la ciudad, la
protege, la hace, la amamanta, la destruye, esperar y ahora gemir.
No saber nada. No saber que la tierra es redonda. No saber que el sol está inmóvil,
aunque parece que sube y baja. No saber que son tres Personas distintas. No saber
lo que es la luz eléctrica. No saber por qué caen las piedras hacia la tierra. No saber
leer la hora. No saber que el espermatozoide y el óvulo son dos células individuales
que fusionan sus núcleos. No saber nada. No saber alternar con las personas, no
saber decir: "Cuánto bueno por aquí, no saber decir: "Buenos días tenga usted; señor
doctor". Y sin embargo, haberle dicho: "Usted hizo todo lo que pudo".
Y repetir obstinadamente: “Él no fue". No por amor a la verdad, ni por amor a la
decencia, ni porque pensara que al hablar así cumplía con su deber, ni porque
creyera que al decirlo se elevaba ligeramente sobre la costra terráquea en la que
seguía estando hundida sin ser capaz nunca de llegar a hablar propiamente, sino
sólo a emitir gemidos y algunas palabras aproximadamente interpretables. “Él no
fue" y ante la insistencia de un hombre, tal como ella nunca había conocido que
existieran - dotados de esa alta prepotencia - aunque bien que lo adivinaba a veces
mirando la ciudad de lejos con su nube de humo encima surgida de ciertos agujeros
que hasta tanto más tarde no había de conocer, repetir: "Cuando él fue, ya estaba
muerta
“Él no fue" y seguir gimiendo por la pobre muchacha surgida de su vientre y a través
de cuyo joven vientre abierto ella había visto, con sus propios ojos, írsele la vida
preciosista que, como único bien, le había transmitido.
LITERATURA DE
POSGUERRA
IV. El teatro
• En general, hay una
decadencia tras la
guerra
• Hay tres posibilidades
dramáticas:
- Teatro comercial-burgués
- Teatro social
- Teatro experimental
TENDENCIAS DEL TEATRO BURGUÉS
• 1. Teatro
comercial:
• 2. Teatro de
vencedores:
• 3. Teatro
humorístico:
- éxito de público, - propaganda de - situaciones
las ideas del
absurdas y
- pretende
Régimen
disparatadas
entretener
- Basado gloriosa - se denuncia el
- finales
estado del país
predecibles y con historia nacional
moraleja.
- Calvo Sotelo,
- Mihura, Jardiel
Luca de Tena
Poncela
- Jacinto
Benavente
«LOS LADRONES SOMOS GENTE
HONRADA»
( ENRIQUE JARDIEL PONCELA)
FRAGMENTO DE “Tres sombreros de copa”, DE MIGUEL MIHURA
(…) Don sacramento. ¿Lo está usted viendo? ¡Usted es un bohemio,
caballero!... Cuando usted se case con la niña, usted no podrá ser tan
desordenado en el vivir. ¿Por qué está así este cuarto? ¿Por qué hay lana de
colchón en el suelo? ¿Por qué hay papeles? ¿Por qué hay latas de sardinas
vacías? (Cogiendo la carraca que estaba en el sofá.) ¿Qué hace aquí esta
carraca?
(…) Dionisio. Los cuartos de los hoteles modestos son así... Y éste es un hotel
modesto... ¡Usted lo comprenderá, don Sacramento!...
(…) Don sacramento. Usted tendrá que ser ordenado... ¡Usted vivirá en mi
casa, y mi casa es una casa honrada! ¡Usted no podrá salir por las noches a
pasear bajo la lluvia! Usted, además, tendrá que levantarse a las seis y cuarto
para desayunar a las seis y media un huevo frito con pan...
Dionisio. A mí no me gustan los huevos fritos...
Don sacramento. ¡A las personas honorables les tienen que gustar los huevos
fritos, señor mío! Toda mi familia ha tomado siempre huevos fritos para
desayunar... Sólo los bohemios toman café con leche y pan con manteca.
Dionisio. Pero es que a mí me gustan más pasados por agua... ¿No me los
podían ustedes hacer a mí pasados por agua...?
Don sacramento. No sé. No sé. Eso lo tendremos que consultar con mi señora.
Si ella lo permite, yo no pondré inconveniente alguno. ¡Pero le advierto a usted
que mi señora no tolera caprichos con la comida!...
Dionisio. (Ya casi llorando.) ¡Pero yo qué le voy a hacer si me gustan más
pasados por agua, hombre!
Don sacramento. Nada de cines, ¿eh?... Nada de teatros. Nada de bohemia...
A las siete, la cena... Y después de la cena, los jueves y los domingos, haremos
una pequeña juerga. (Picaresco.) Porque también el espíritu necesita
expansionarse, ¡qué diablo! (En este momento se le descompone la carraca,
que estaba tocando. Y se queda muy preocupado.) ¡Se ha descompuesto!...
Dionisio.
(Como en el acto anterior Paula, él la coge y se la arregla.) Es así.
Tres sombreros de copa (fragmento), Miguel Mihura
TEATRO SOCIAL AÑOS 50
• Relajación en la censura
• Nuevo teatro: realista
• Testimonio y denuncia
• No es innovador
técnicamente
• Antonio Buero Vallejo:
Historia de una escalera
• Alfonso Sastre: Escuadra
hacia la muerte
• Lauro Olmo: La camisa
«ESCUADRA HACIA LA
MUERTE»
ALFONSO SASTRE
TEATRO EXPERIMENTAL
(AÑOS 60)
• Se comienza a crear un teatro más innovador
• Se pretende renovar las formas y los temas del teatro
• Destinado a minorías (teatro universitario, a veces no se
estrena en teatros)
• Teatro no realista: elementos simbólicos, vanguardistas,
imaginativos, humor absurdo
• Potenciación de recursos no verbales
TEATRO AÑOS 60
• Fernando Arrabal: teatro pánico
• Francisco Nieva: teatro furioso
• Grupos de teatro independiente: teatro innovador (Els
Joglars, La fura dels baus…)
LA FURA DELS BAUS
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No sirves para nada - lenguayliteraturasoto