Delegación Episcopal de Catequesis
Arzobispado de Madrid
 La Iniciación cristiana y la Nueva Evangelizacíon
 La función de iniciación.
 Diferentes formas de catequesis de iniciación.
 Diferentes situaciones a tener en cuenta en la catequesis de iniciación.
 Mutua conexión entre las acciones correspondientes a estas situaciones.
 La catequesis de iniciación cristiana.
 Catequesis de iniciación y sacramentos.
 Finalidad de la catequesis de iniciación cristiana.
 Características fundamentales de la catequesis de iniciación cristiana.
 El catecumenado bautismal, estructura y gradualidad.
 Elementos del catecumenado bautismal, que deben ser fuente de inspiración para
la catequesis pos-bautismal.
 Tareas fundamentales de la catequesis.
 La Coordinación de la catequesis.
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«El Sínodo desea manifestar que la iniciación cristiana es
un elemento crucial de la Nueva Evangelización y el medio a
través del cual la Iglesia, como una madre, cría a sus hijos y se
regenera a sí misma.
Por eso proponemos que el tradicional proceso de Iniciación
cristiana —que en muchos casos se ha convertido en mera
preparación a los sacramentos—sea por todos considerado
según una perspectiva catecumenal, dando mayor relevancia
a una mistagogía permanente, de manera que se transforme
en una iniciación auténtica en la vida cristiana a través de
los sacramentos»
(SÍNODO DE LOS OBISPOS, Propuesta 38).
Índice
3
Aquel que, movido por la gracia, decide seguir a Jesucristo
ha de ser «introducido en la vida de la fe, de la liturgia y
de la caridad del Pueblo de Dios» (AG 14).
 La Iglesia realiza esta función, fundamentalmente,
por medio de la catequesis, en íntima relación con
los sacramentos de la iniciación, tanto si van a ser recibidos
como si ya se han recibido.
 De este modo, la catequesis, situada en el interior de
la misión evangelizadora de la Iglesia como «momento»
esencial de la misma, recibe de la evangelización
un dinamismo misionero que la fecunda interiormente y
la configura en su identidad (DGC 59).
Índice
4
 La catequesis de adultos no bautizados, en el catecumenado
(«Modelo de toda catequesis», «ha de inspirar, en sus objetivos y en su dinamismo,
a las otras formas de catequesis. …
La catequesis de las otras edades debe tenerla como punto de referencia, y articularse
con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral diocesana» [DGC 59].
«La riqueza inherente al catecumenado de adultos no bautizados, ha de inspirar a
las demás formas de catequesis» [DGC 68].
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«Es el modelo inspirador de la acción catequizadora de la Iglesia» [DGC 90].
«El principio organizador que da coherencia a los distintos procesos de catequesis que
ofrece una Iglesia particular, es la catequesis de adultos. Ella es el eje en torno al cual gira
y se inspira la catequesis de las primeras edades y la de la tercera edad» [DGC 275]
Hoy la catequesis debe ser vista, ante todo, como la consecuencia de un anuncio
misionero eficaz. La referencia del decreto AG, que sitúa al catecumenado en el contexto
de la acción misionera de la Iglesia, es un criterio de referencia muy válido para toda la
catequesis [AG 11-15]» [DGC 277]).
Índice
 La catequesis de adultos bautizados que desean volver a la fe.
 La de los que necesitan completar su iniciación.
 La catequesis de niños y jóvenes, que tiene de por sí un carácter
de iniciación.
(«La concepción del catecumenado bautismal como proceso formativo y
verdadera escuela de fe, proporciona a la catequesis pos-bautismal
una dinámica y unas características configuradoras».
«La catequesis pos-bautismal, sin tener que reproducir miméticamente
la configuración del catecumenado bautismal, y reconociendo el carácter
de bautizados que tienen los catequizandos, hará bien en inspirarse en
esta “escuela preparatoria de la vida cristiana”, dejándose fecundar por
sus principales elementos configuradores» [DGC 91])
 También la educación cristiana familiar y la enseñanza religiosa
escolar ejercen una función de iniciación.
Índice
6
a) Lugares donde Cristo y su Evangelio no son conocidos,
donde faltan comunidades cristianas para poder
encarnar la fe en el propio ambiente y anunciarla a
otros grupos:
 Esta situación reclama la “missio ad gentes”, con una acción
evangelizadora centrada, fundamentalmente, en los jóvenes y
en los adultos; a los que se invita a la conversión.
La catequesis se desarrolla, ordinariamente, en el interior del
catecumenado bautismal.
 Es la responsabilidad más específicamente misionera que
Jesús ha confiado a su Iglesia y, por tanto, es el paradigma del
conjunto de la acción misionera de la Iglesia.
Índice
7
b) Lugares donde hay “comunidades cristianas dotadas
de estructuras eclesiales adecuadas y sólidas, que
tienen un gran fervor de la fe y de la vida; que irradian
el testimonio del Evangelio en su ambiente, y sienten
el compromiso de la misión universal” (RM 33c).
 En esta situación es necesario que la catequesis de niños,
adolescentes y jóvenes desarrolle verdaderos procesos de
iniciación cristiana, bien articulados, que les permitan acceder
a la edad adulta con una fe madura, y que de evangelizados se
conviertan en evangelizadores.
También en estas situaciones, los adultos son destinatarios de
modalidades diversas de formación cristiana.
Índice
8
c) Lugares tradición cristiana, y a veces también en
las Iglesias más jóvenes, se da una «situación intermedia»
ya que en ella «grupos enteros de bautizados han perdido
el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como
miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de
Cristo y de su Evangelio».
 Esta situación requiere una nueva evangelización.
Su peculiaridad consiste en que la acción misionera se dirige a
bautizados de toda edad, que viven en un contexto religioso de
referencias cristianas, percibidas sólo exteriormente.
En esta situación, el primer anuncio y una catequesis fundante
constituyen la opción prioritaria.
Índice
9
 Las diferentes situaciones socio-religiosas son,
obviamente, diferentes y no es justo equipararlas.
 Tal diversidad, que siempre se ha dado en la misión de
la Iglesia, adquiere hoy, en este mundo cambiante,
una novedad: frecuentemente conviven juntas en
un mismo territorio.
 Hoy es frecuente, que en el territorio de una Iglesia
particular, haya que atender al conjunto de estas situaciones.
«No es fácil definir los confines entre atención pastoral a
los fieles, nueva evangelización y acción misionera específica,
y no es pensable crear entre ellos barreras o compartimentos
estancos» (RM34 b)
Índice
1
0
 Es el «momento» en el que se estructura la conversión
a Jesucristo, dando una fundamentación a esa primera
adhesión.
 Los convertidos, mediante «una enseñanza y aprendizaje
convenientemente prolongado de toda la vida cristiana»
(AG 14), son iniciados en el misterio de la salvación y en
el estilo de vida propio del Evangelio.
11
 Se trata, en efecto, «de iniciarlos en la plenitud de la vida
cristiana».
Índice
 La catequesis, al realizar con diferentes formas esta función
de iniciación del ministerio de la Palabra, lo que hace es
poner los cimientos del edificio de la fe.
 La catequesis de IC es el eslabón necesario entre la acción misionera,
que llama a la fe, y la acción pastoral, que alimenta constantemente a
la comunidad cristiana.
 Es una acción básica y fundamental en la construcción tanto de
la personalidad del discípulo como de la comunidad.
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 Sin la catequesis de IC, la acción misionera no tendría continuidad y sería
infecunda.
 Sin la catequesis de IC, la acción pastoral no tendría raíces y sería
superficial y confusa: cualquier tormenta desmoronaría todo el edificio.
 La catequesis de IC debe ser considerada momento prioritario en
la evangelización.
Índice
 La Catequesis de iniciación está estrechamente
vinculada a los sacramentos de la iniciación,
especialmente al Bautismo, «sacramento de la fe».
 El eslabón que une la catequesis con el Bautismo es
la profesión de fe, que es, a un tiempo, elemento
interior de este sacramento y meta de la catequesis.
13
Índice
 La finalidad de la acción catequética consiste precisamente
en propiciar una viva, explícita y operante profesión de fe.
 Para lograrlo
 La Iglesia transmite a los catecúmenos y a los catequizandos
la experiencia viva que ella misma tiene del Evangelio, su fe,
para que aquéllos la hagan suya al profesarla.
14
 Por eso, «la auténtica catequesis es siempre una iniciación ordenada
y sistemática a la revelación que Dios mismo ha hecho al hombre en
Jesucristo, revelación conservada en la memoria profunda de la Iglesia
y en las Sagradas Escrituras, y comunicada constantemente, mediante
una traditio viva y activa, de generación en generación» (CT 22).
Índice
 La catequesis es una formación orgánica y sistemática de la fe. [Es lo que,
principalmente, distingue a la catequesis de todas las demás formas de
presentar la Palabra de Dios]
 Esta formación orgánica es más que una enseñanza: es un aprendizaje de toda
la vida cristiana, «una iniciación cristiana integral» (CT 21), que propicia
un auténtico seguimiento de Jesucristo, centrado en su Persona.
 Se trata, en efecto, de educar en el conocimiento y en la vida de fe,
de forma que el hombre entero, en sus experiencias más profundas,
se vea fecundado por la Palabra de Dios.
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 Se ayudará así al discípulo de Jesucristo a transformar el hombre viejo, a
asumir sus compromisos bautismales y a profesar la fe desde el «corazón».
 La catequesis es una formación básica, esencial (cf. CT 21 b), centrada en lo
nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas más básicas de la fe y en
los valores evangélicos más fundamentales.
Índice
La catequesis de IC:
 Pone los cimientos del edificio espiritual del cristiano.
 Alimenta las raíces de la vida de fe.
 Capacita para recibir el posterior alimento sólido en la vida
ordinaria de la comunidad cristiana.
16
Índice
La catequesis de IC:
 Por ser orgánica y sistemática, no se reduce a lo meramente
circunstancial u ocasional (cf. CT 21 c.)
 Por ser formación para la vida cristiana, desborda ―incluyéndola―
a la mera enseñanza.
 Por ser esencial, se centra en lo «común» para el cristiano, sin entrar
en cuestiones disputadas ni convertirse en investigación teológica.
17
 Por ser iniciación, incorpora a la comunidad que vive, celebra y
testimonia la fe.
 Ejerce, por tanto, al mismo tiempo, tareas de iniciación, de educación
y de instrucción.
Índice
La catequesis, que está al servicio de la maduración y crecimiento de la fe
y por ser acompañamiento del proceso de conversión, es una acción
gradual.
En el catecumenado bautismal, la formación se desarrolla en cuatro
etapas:
 El precatecumenado: en él tiene lugar la primera evangelización en
orden a la conversión. Es el momento de explicitar el kerigma del
primer anuncio.
 El catecumenado: destinado a la catequesis integral y en cuyo
comienzo se realiza la «entrega de los evangelios» (RICA 93).
 El tiempo de la purificación e iluminación: que proporciona
una preparación más intensa a los sacramentos de la Iniciación,
y en el que tiene lugar la «entrega del Símbolo» (RICA 21-26) y
la entrega de la «Oración del Señor» (RICA 25 y 183-187).
 El tiempo de la mystagogia: caracterizado por la experiencia de
los sacramentos y la entrada en la comunidad.
18
Índice

El catecumenado bautismal recuerda constantemente
a toda la Iglesia la importancia fundamental de
la función de iniciación, con los factores básicos que
la constituyen: la catequesis y los sacramentos del
Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía.
19
Índice

El catecumenado bautismal es responsabilidad de toda
la comunidad cristiana.
En efecto, «esta iniciación no deben procurarla
solamente los catequistas y sacerdotes, sino toda
la comunidad de los fieles y de modo especial
los padrinos» (AG 14 d).
20
Índice

El catecumenado bautismal está impregnado por
el misterio de la Pascua de Cristo.
Por eso, «conviene que toda la iniciación se caracterice
por su índole pascual» (RICA 8).
La Vigilia pascual, centro de la liturgia cristiana, y su
espiritualidad bautismal, son inspiración para toda
la catequesis.
21
Índice

El catecumenado bautismal es, también, lugar inicial
de inculturación.
Siguiendo el ejemplo de la Encarnación del Hijo de
Dios, hecho hombre en un momento histórico
concreto, la Iglesia acoge a los catecúmenos
integralmente, con sus vínculos culturales.
Toda la acción catequizadora participa de esta función
de incorporar a la catolicidad de la Iglesia
las auténticas «semillas de la Palabra» esparcidas en
individuos y pueblos (cf. CT 53).
22
Índice

Finalmente, la concepción del catecumenado
bautismal como proceso formativo y verdadera escuela
de fe, proporciona a la catequesis pos-bautismal
una dinámica y unas características configuradoras:
 la intensidad e integridad de la formación;
 su carácter gradual, con etapas definidas;
 su vinculación a ritos, símbolos y signos, especialmente
bíblicos y litúrgicos: admisión al catecumenado, bendiciones,
unciones, exorcismos, escrutinios, entregas (cruz, evangelio,
símbolo, padrenuestro), elección […]
 su constante referencia a la comunidad cristiana.
23
Índice

Propiciar el conocimiento de la fe.

La educación litúrgica.

La formación moral

Enseñar a orar
24
Tareas
Índice

Propiciar el conocimiento de la fe.
El que se ha encontrado con Cristo desea conocerle lo más posible y conocer
el designio del Padre que él reveló.
El conocimiento de los contenidos de la fe (fides quae) viene pedido por
la adhesión a la fe (fides qua). Ya en el orden humano, el amor a una persona
lleva a conocerla cada vez más.
La catequesis debe conducir, por tanto, a:
 La comprensión paulatina de toda la verdad del designio divino.
 Introducir a los discípulos de Jesucristo en el conocimiento de la Tradición
y de la Escritura, que es la «ciencia eminente de Cristo» (Flp 3,8).
25
Este profundizar en el conocimiento de la fe sirve para:
 iluminar cristianamente la existencia humana,
 alimentar la vida de fe
 capacitar también para dar razón de ella en el mundo.
Índice

La educación litúrgica.
«Cristo está siempre presente en su Iglesia,
sobre todo en la acción litúrgica» (SC 7).
 La comunión con Jesucristo conduce a celebrar su presencia salvífica en
los sacramentos y, particularmente, en la Eucaristía.
 La Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles cristianos a
aquella participación plena, consciente y activa que exige la naturaleza
de la liturgia misma y la dignidad de su sacerdocio bautismal (cf. SC 14).
 Para ello, la catequesis, además de propiciar el conocimiento del
significado de la liturgia y de los sacramentos, ha de educar a
los discípulos de Jesucristo para la oración, la acción de gracias,
la penitencia, la plegaria confiada, el sentido comunitario, la captación
recta del significado de los símbolos, etc.; ya que todo ello es necesario
para que exista una verdadera vida litúrgica.
26
Índice

La formación moral.
 La conversión a Jesucristo implica caminar en su seguimiento. La
catequesis debe, por tanto, inculcar en los discípulos las actitudes
propias del Maestro.
 Los discípulos emprenden así un camino de transformación
interior en el que, participando del misterio pascual del Señor,
«pasan del hombre viejo al hombre nuevo en Cristo» (AG 13).
 El sermón del Monte, en el que Jesús, asumiendo el decálogo, le
imprime el espíritu de las bienaventuranzas (cf. Lc 62; CCE 19651986), es una referencia indispensable en esta formación moral,
hoy tan necesaria.
 El Catecismo de la Iglesia Católica precisa con detalle
las características que la catequesis debe asumir en esta
formación moral (CCE 1697).
27
Índice

Enseñar a orar.
 La comunión con Jesucristo lleva a los discípulos a asumir el carácter
orante y contemplativo que tuvo el Maestro.
 Aprender a orar con Jesús es orar con los mismos sentimientos con que
se dirigía al Padre:
 adoración,
 alabanza,
 acción de gracias,
 confianza filial,
 súplica,
 admiración por su gloria.
Estos sentimientos quedan reflejados en el Padre Nuestro, la oración que Jesús
enseñó a sus discípulos y que es modelo de toda oración cristiana.
La «entrega del Padre Nuestro» (RICA 25 y 188-191), resumen de todo el Evangelio
(CCE 2761), es, por ello, verdadera expresión de la realización de esta tarea.
31
Continúa
Índice

Enseñar a orar.
 Cuando la catequesis está penetrada por un clima de
oración, el aprendizaje de la vida cristiana cobra toda su
profundidad.
 Este clima se hace particularmente necesario cuando
los catecúmenos y los catequizandos se enfrentan a
los aspectos más exigentes del Evangelio y se sienten
débiles, o cuando descubren —maravillados— la acción de
Dios en sus vidas.
32
Índice

Iniciación y educación para la vida comunitaria y para
la misión.
 La catequesis capacita al cristiano para vivir en comunidad y
para participar activamente en la vida y misión de la Iglesia.
Continúa
33
Índice

Iniciación y educación para la vida comunitaria.
a) La vida cristiana en comunidad no se improvisa y hay que educarla con cuidado.
Para este aprendizaje, la enseñanza de Jesús sobre la vida comunitaria, recogida en
el evangelio de Mateo, reclama algunas actitudes que la catequesis deberá
fomentar:
 el espíritu de sencillez y humildad («si no os hacéis como niños...» [Mt 18,3]);
 la solicitud por los más pequeños («el que escandalice a uno de estos
pequeños...» [Mt 18,16]; la atención preferente a los que se han alejado («ir en
busca de la oveja perdida...» [Mt 18,12]);
 la corrección fraterna («amonéstale a solas tú con él...» [Mt 18,15]);
 la oración en común («si dos se ponen de acuerdo para pedir algo...»
[Mt 18,19]);
 el perdón mutuo («hasta setenta veces siete...» [Mt 18,22]).
El amor fraterno aglutina todas estas actitudes («amaos unos a otros como yo os he
amado» Jn 13,34]).
34
Continúa
Índice

Iniciación y educación para la vida comunitaria.
b) En la educación de este sentido comunitario, la catequesis cuidará
también la dimensión ecuménica y estimulará actitudes fraternales
hacia los miembros de otras iglesias y comunidades eclesiales.
Al proponerse esta meta, la catequesis:
 Expondrá con claridad toda la doctrina de la Iglesia católica,
evitando expresiones o exposiciones que puedan inducir a error.
 Favorecerá, además, «un adecuado conocimiento de las otras
confesiones», con las que existen bienes comunes como: «la Palabra
de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad,
y otros dones interiores del Espíritu Santo» (UR 3).
La catequesis tendrá una dimensión ecuménica en la medida en que
sepa suscitar y alimentar el «verdadero deseo de unidad», hecho no en
orden a un fácil irenismo sino a la unidad perfecta, cuando el Señor
lo disponga y por las vías que El quiera.
35
Continúa
Índice

Iniciación a la misión.
a) La catequesis está abierta, igualmente, al dinamismo misionero (Cf. CT 24C).
 Se trata de capacitar a los discípulos de Jesucristo para estar presentes,
en cuanto cristianos, en la sociedad, en la vida profesional, cultural y social.
 Se les preparará, igualmente, para cooperar en los diferentes servicios
eclesiales, según la vocación de cada uno.
36
Este compromiso evangelizador brota, para los fieles laicos, de los
sacramentos de la iniciación cristiana y del carácter secular de su vocación.
 También es importante poner todos los medios para suscitar vocaciones
sacerdotales y de especial consagración a Dios en las diferentes formas de
vida religiosa y apostólica, y para suscitar en el corazón de cada uno la
específica vocación misionera.
Continúa
Índice

Iniciación a la misión.
Las actitudes evangélicas que Jesús sugirió a sus discípulos, cuando
les inició en la misión (Mt 10,5-42; Lc 10,1-20), son las que
la catequesis debe alimentar:
 buscar la oveja perdida;
 anunciar y sanar al mismo tiempo;
37
 presentarse pobres, sin oro ni alforja;
 saber asumir el rechazo y la persecución;
 poner la confianza en el Padre y en el apoyo del Espíritu Santo;
 no esperar otro premio que la dicha de trabajar por el Reino.
Continúa
Índice

Iniciación a la misión.
b) En la educación de este sentido misionero, la catequesis preparará para el
diálogo interreligioso, que capacite a los fieles para una comunicación fecunda
con hombres y mujeres de otras religiones (EN 53; RM 55-57).
 La catequesis hará ver cómo el vínculo de la Iglesia con las religiones no
cristianas es, en primer lugar, el del origen común y el del fin común del
género humano, así como el de las múltiples «semillas de la Palabra» que
Dios ha depositado en esas religiones.
38
 La catequesis ayudará también a saber conciliar y, al mismo tiempo,
distinguir el «anuncio de Cristo» y el «diálogo interreligioso». Ambos
elementos, manteniendo su íntima relación, no deben ser confundidos ni
ser considerados equivalentes (cf. RM 55).
 En efecto, «el diálogo interreligioso no dispensa de la evangelización» (cf.
RM 55).
Continúa
Índice
1. Todas las tareas son necesarias.
Así como para la vitalidad de un organismo humano es necesario que funcionen
todos sus órganos, para la maduración de la vida cristiana hay que cultivar todas
sus dimensiones:

el conocimiento de la fe,

la vida litúrgica,

la formación moral,

la oración,

la pertenencia comunitaria,

el espíritu misionero.
39
Si la catequesis descuidara alguna de ellas, la fe cristiana no alcanzaría todo su
crecimiento.
Continúa
Índice
2. Cada una de estas tareas realiza, a su modo, la
finalidad de la catequesis.
La formación moral, por ejemplo, es esencialmente
cristológica y trinitaria, llena de sentido eclesial y abierta
a su dimensión social.
40
Lo mismo ocurre con la educación litúrgica,
esencialmente religiosa y eclesial, pero también muy
exigente en su compromiso evangelizador en favor del
mundo. Continúa
Índice
3. Las tareas se implican mutuamente y
se desarrollan conjuntamente.
Cada gran tema catequético, por ejemplo la catequesis
sobre Dios Padre, tiene una dimensión cognoscitiva e
implicaciones morales, se interioriza en la oración y se
asume en el testimonio.
41
Una tarea llama a la otra: el conocimiento de la fe
capacita para la misión; la vida sacramental da fuerzas
para la transformación moral.
Continúa
Índice
4. Para realizar sus tareas,
la catequesis se vale de dos grande medios:
la transmisión del mensaje evangélico
y la experiencia de la vida cristiana.
La educación litúrgica, por ejemplo, necesita explicar qué es
la liturgia cristiana y qué son los sacramentos, pero también
debe hacer experimentar los diferentes tipos de celebración,
descubrir y hacer amar los símbolos, el sentido de los gestos
corporales, etc...
42
La formación moral no sólo transmite el contenido de la
moral cristiana, sino que cultiva activamente las actitudes
evangélicas y los valores cristianos.
Continúa
Índice
5. Las diferentes dimensiones de la fe son objeto de
educación tanto en su aspecto de «don» como en su
aspecto de «compromiso».
El conocimiento de la fe, la vida litúrgica, el seguimiento
de Cristo son, cada uno de ellos, un don del Espíritu que
se acoge en la oración y, al mismo tiempo, un
compromiso de estudio, espiritual, moral, testimonial.
43
Ambas facetas deben ser cultivadas.
Continúa
Índice
6. Cada dimensión de la fe, como la fe en su conjunto,
debe ser enraizada en la experiencia humana, sin que
permanezca en la persona como un añadido o un aparte.

El conocimiento de la fe es significativo, ilumina toda la
existencia y dialoga con la cultura;

en la liturgia, toda la vida personal es ofrenda espiritual;

la moral evangélica asume y eleva los valores humanos;

la oración está abierta a todos los problemas personales y
sociales.
44
Continúa
Índice
Interesa en gran manera que la catequesis conserve esta
riqueza de aspectos diversos, con tal de que un aspecto
no se separe de los demás, con detrimento de ellos.
45
Índice
«La coordinación de la catequesis es una tarea
importante en una Iglesia particular» (DGC 272).
«No es un asunto meramente estratégico, en orden a
una mayor eficacia de la acción evangelizadora, sino que
tiene una dimensión teológica de fondo.
La acción evangelizadora debe estar bien coordinada
porque toda ella apunta a la unidad de la fe que sostiene
todas las acciones de la Iglesia» (DGC 272).
46
Índice
«Toda Iglesia particular, en orden ante todo a la iniciación
cristiana, debe ofrecer, al menos, un doble servicio:
a) Un proceso de iniciación cristiana, unitario y coherente,
para niños, adolescentes y jóvenes, en íntima conexión con
los sacramentos de la iniciación, ya recibidos o por recibir,
y en relación con la pastoral educativa.
47
b) Un proceso de catequesis para adultos, ofrecido a aquellos
cristianos que necesiten fundamentar su fe, realizando o
completando la iniciación cristiana inaugurada o a
inaugurar con el Bautismo» (DGC 274).
Índice
«Estos diversos procesos de catequesis, cada uno con
posibles variantes socio-culturales, no deben organizarse por
separado, como si fueran “comportamientos estancos e
incomunicados entre sí” (CT 45b). Es necesario que la oferta
catequética de la Iglesia particular esté bien coordinada.
Entre estas diversas formas de catequesis “es menester
propiciar su perfecta complementariedad” (CT 45b)» (DGC
275).
48
«El principio organizador que da coherencia a los distintos
procesos de catequesis que ofrece una Iglesia particular,
es la catequesis de adultos. Ella es el eje en torno al cual gira
y se inspira la catequesis de las primeras edades y la de
la tercera edad» (DGC 275).
Índice
«El hecho de ofrecer los diferentes procesos de catequesis en
un único Proyecto diocesano de catequesis no quiere decir
que el mismo destinatario haya de recorrerlos uno tras otro.
 Si un joven llega al umbral de la edad adulta con una fe
bien fundamentada, en rigor no necesita una catequesis de
iniciación de adultos, sino otros alimentos más sólidos que
le ayuden en su permanente maduración en la fe.
49
 En el mismo caso se encuentran los que acceden a
la tercera edad con una fe bien enraizada [CT 18d]»
(DGC 275).
Índice
«Junto a esta oferta, absolutamente imprescindible,
de procesos de iniciación, la Iglesia particular debe
ofrecer también procesos diferenciados de catequesis
permanente para cristianos adultos» (DGC 275).
50
Índice
«La vinculación entre el anuncio misionero, que trata de suscitar la fe, y
la catequesis de iniciación, que busca fundamentarla, es decisiva en la
evangelización.
En la situación que requiere una “nueva evangelización”, la coordinación
se hace más compleja, puesto que,
 a veces, se pretende impartir una catequesis ordinaria a jóvenes y
adultos que necesitan, antes, un tiempo de anuncio en orden a
despertar su adhesión a Jesucristo.
51
 Problemas similares se presentan en relación a la catequesis de
los niños y a la formación de sus padres.
 Otras veces se ofrecen formas de catequesis permanente a adultos
que necesitan, más bien, un verdadera catequesis de iniciación»
(DGC 277).
Índice
«La situación actual de la evangelización postula que
las dos acciones,
 el anuncio misionero y
 la catequesis de iniciación,
se conciban coordinadamente y se ofrezcan, en la Iglesia
particular, mediante un proyecto evangelizador misionero y
catecumenal unitario.
52
Hoy la catequesis debe ser vista, ante todo, como la consecuencia
de un anuncio misionero eficaz. La referencia del decreto
Ad Gentes, que sitúa al catecumenado en el contexto de la acción
misionera de la Iglesia, es un criterio de referencia muy válido para
toda la catequesis» (DGC 276).
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Catequesis de Iniciación cristiana