Venus y Marte
Boticelli; siglo XV. National Gallery (Londres)
En la obra de Boticcelli a Venus se la representa como una joven esposa
vestida elegantemente, según los cánones de la época renacentista. La imagen
de Venus contrapuesta a la de Marte alude al poder del amor que vence a la
violencia y la guerra. El yelmo sobre la cabeza del niño sátiro es uno de los
símbolos de Marte, adormecido bajo la mirada de Venus. La armadura de la que
asoma el pequeño sátiro es uno de los atributos de Marte, dios de la guerra.
El mito atribuye a la diosa del amor, Venus, esposa de
Vulcano, dios del fuego, numerosos amores. Marte, dios de la
guerra, fue sorprendido en su compañía gracias a la trampa
tendida por Vulcano, motivo de general hilaridad durante los
banquetes divinos. Homero cuenta cómo, de madrugada, los dos
amantes fueron sorprendidos por el Sol, que fue a contar la
aventura a Vulcano. Éste preparó secretamente una trampa: se
trataba de una red mágica, que sólo él podía accionar. Una noche
en que los dos amantes se hallaban en el lecho de Venus, Vulcano
cerró la red sobre ellos y llamó a todos los dioses del Olimpo. El
espectáculo produjo en todos gran regocijo. A ruegos de Neptuno,
Vulcano consintió en retirar la red, y la diosa escapó avergonzada,
hacia Chipre, mientras Marte se dirigió a Tracia. De los amores de
Venus y Marte nacieron Cupido, Deimo, Fobo y Harmonía. El tema
del amor de Venus y Marte ha tenido notable fortuna en la
iconografía. Frecuentemente se representa a los dos amantes
mientras yacen juntos o en el momento de ser sorprendidos por
Vulcano. Con ellos suele aparecer la figura de Amor, al que se
considera hijo suyo.
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VENUS Y MARTE