El Camino a la Perfección,
La Fidelidad
Pastora Susie Fernández
Iglesia Casa de Oración y Adoración
25 de abril del 2012
Salmos 101:6
6 Mis ojos pondré en los fieles
de la tierra, para que estén
conmigo;
El que ande en el camino de la
perfección, éste me servirá.
La Fidelidad
• Al hablar de fidelidad nos vienen a la memoria
otros términos como lealtad, nobleza, honradez.
Y es que aunque abarcando una mayor riqueza
de significados, algo tiene de cada uno de ellos.
Ella nos evoca, por ejemplo, la actitud de quien
cumple puntualmente un compromiso adquirido,
o la del amigo verdadero con quien siempre se
puede contar y que no nos defrauda ni en las
buenas ni en las malas.
Significados de las palabras que
describen a la fidelidad:
Lealtad
• Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la
fidelidad y las del honor: juró lealtad al Rey.
Nobleza
• Honrado, generoso, sincero, leal: puedes fiarte de él,
es muy noble. Destacado o sobresaliente por su
valor o por su calidad.
Honradez
• Rectitud de ánimo, integridad en el obrar, respeto
por las normas que se consideran adecuadas.
Siempre que se trata de fidelidad,
• se supone la existencia de un pacto,
una alianza, de un compromiso
contraído por dos partes. Este puede
ser explícito, como es el caso de un
contrato legal, por ejemplo; o implícito,
como el compromiso que se supone
toda amistad verdadera.
¿Qué es la fidelidad?
• La fidelidad está ligada a la fe. Fiel es el que tiene
fe. La fe consiste en la confianza depositada,
generalmente en Dios, pero también en una
persona. La fe exige una respuesta convencida y
estable a la que llamamos precisamente
fidelidad. Dios es el primero que es fiel. Su amor
no es voluble, es para siempre. De Él, mejor que
de nadie, que es 'el siempre fiel';. La fidelidad en
el hombre consiste en una respuesta permanente
a un compromiso dado, a una alianza, a un pacto.
1 Samuel 1:1-4
1 Samuel 1:1-4
Nacimiento de Samuel
1 Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín,
que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de
Tohu, hijo de Zuf, efrateo.
2 Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la
otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.
3 Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para
adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en
Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes
de Jehová.
4 Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio,
daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas,
a cada uno su parte.
1 Samuel 1:5-9
5 Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana,
aunque Jehová no le había concedido tener hijos.
6 Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque
Jehová no le había concedido tener hijos.
7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la
irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.
8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué
no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo
mejor que diez hijos?
9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en
Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla
junto a un pilar del templo de Jehová,
1 Samuel 1:10-14
10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró
abundantemente.
11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te
dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de
mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva
un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su
vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí
estaba observando la boca de ella.
13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían
sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria.
14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere
tu vino.
1 Samuel 1:15-18
15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy
una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni
sidra, sino que he derramado mi alma delante de
Jehová.
16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque
por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he
hablado hasta ahora.
17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te
otorgue la petición que le has hecho.
18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos.
Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo
más triste.
1 Samuel 1:19-20
19 Y levantándose de mañana, adoraron
delante de Jehová, y volvieron y fueron a su
casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su
mujer, y Jehová se acordó de ella.
20 Aconteció que al cumplirse el tiempo,
después de haber concebido Ana, dio a luz
un hijo, y le puso por nombre Samuel,
diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
VIVIR LA FIDELIDAD
• Vamos hablar de la amistad entre Dios y los
hombres, amistad que se encuentra a raíz de los
encuentros que tenemos con El en nuestro ser a
diario.
• Al crearnos por amor, Dios nos ha llamado a
todos a comunicarnos con Él, a la amistad con Él,
a entrar en comunión con Él, a participar de la
plenitud de Vida y Amor que constituye su misma
esencia. Tal es el Plan de Dios. Tal es el hermoso
designio divino para cada uno de nosotros.
2 Crónicas 34:12
Y estos hombres procedían con fidelidad
en la obra; y eran sus mayordomos Jahat
y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y
Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat,
para que activasen la obra; y de los
levitas, todos los entendidos en
instrumentos de música.
En dicho proceso el Señor nos muestra
• cómo Él es siempre fiel a ese amoroso
compromiso. Eso le fue enseñado ya en el
Antiguo Testamento al pueblo escogido, a Israel:
Deuteronomio 7:9
Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel,
que guarda el pacto y la misericordia a los que le
aman y guardan sus mandamientos, hasta mil
generaciones;
Mateo 25:21
Y su señor le dijo: Bien,
buen siervo y fiel; sobre
poco has sido fiel, sobre
mucho te pondré; entra en
el gozo de tu señor.
Esa fidelidad de Dios fue de testimonio
en la Entrega de su Hijo
• y en su entrega por nosotros en su obra de
Reconciliación
2 Corintios 5:18-19
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos
reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el
ministerio de la reconciliación;
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo
al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres
sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra
de la reconciliación.
Esa fidelidad de Dios fue de testimonio
a la luz de la plena revelación del Señor Jesús
• en el Nuevo Testamento. Así nos dice el Espíritu
Santo a través de Pablo:
1Tesalonisenses 5:23-24
23 Y el mismo Dios de paz os santifique por
completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y
cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida
de nuestro Señor Jesucristo.
24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Pero mientras que Dios es siempre fiel
a su amor en favor del hombre,
• por nuestra parte debemos corresponderle con
nuestra fidelidad a Él, la misma que se expresa en
nuestra fidelidad en el cumplimiento de su Plan de
Amor para con nosotros. De nada servirá contar con
la fidelidad del Señor si no colaboramos con una
respuesta activa. Acordémonos de que:
Mateo 7:21
Nunca os conocí
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el
reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos.
Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis,
hacedlo de corazón,
como para el Señor y
no para los hombres;
Una de las cosas que uno aprende en tu
caminar como cristiano,
• era el hecho de que todo lo que hiciera tenía que
llevar el objetivo de hacerlo para el Señor. El
reconocer para quien yo hacia las cosas me iba a
llevar a hacerlo de la mejor forma posible.
• Cuando trabajamos para el Señor, cada cosa por
mínima que hagas siempre lleva el objetivo de
hacerlo para Él. Y no todo será fácil, habrán
momentos en que vas a tener que batallar con el
orgullo, momentos en los que nadie quería hacer
aquello y me tocaba hacerlo a mi solo.
Van a ver momentos de confrontación
• consigo mismo, siempre comprendiendo que lo
que hacía ni importando que me tocara solo a mí,
lo hacía para el Señor.
• Recuerdas que fue un poco duro en los
momentos cuando te tocaba a ti solo el trabajo,
pero fuiste recompensado por el Señor y es que
nos damos cuenta lo hermoso que es servirle a Él,
nuestros corazones se deben de regocijar cuando
has podido llevar a cabo algo para honrarlo a El.
Cuando tú haces algo para el Señor,
• eso jamás queda olvidado, El lo toma en
cuenta y a su tiempo cosecharas lo que
sembraste.
• Quizá nadie se fije en lo que haces, a lo
mejor no recibirás una felicitación o una
palmada por tu trabajo, pero son esas
acciones en secreto las que te llevaran a
obtener del Señor grandes bendiciones.
Hoy quiero animarte a seguir trabajando
• para el Señor, a que no desfallezcas, a que tomes
como tuyo ese trabajo de la forma que sea y que
cada día haya en ti el deseo de hacerlo mejor,
sabiendo que a quien le debes tu trabajo es al
Señor.
• Nunca sientas que tu trabajo es en vano, porque
jamás lo será, Dios ve tu corazón, ve la intención
que hay en él, sabe lo que muchas veces te
cuesta hacer, pero que aun así lo haces y créeme
que Dios lo toma muy en cuenta.
1 Corintios 15:58
Así que, hermanos míos
amados, estad firmes y
constantes, creciendo en la
obra del Señor siempre,
sabiendo que vuestro trabajo
en el Señor no es en vano.
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