EL PODER DE LAS MARCAS
INTRODUCCIÓN
Los actuales estudios de mercado están demostrando el importante
crecimiento en el consumo de las marcas blancas. Es por ello por lo que a
lo largo de esta presentación, trataré de forma analítica los principales
aspectos que nos han llevado a esta revolución de la industria
alimentaria y al consecuente poder de las marcas blancas.
COMENTARIO PERSONAL
Como primer factor desencadenante de este hecho me gustaría hacer referencia
a la crisis económica(1) en la que nos encontramos en la actualidad. La crisis
castiga con fuerza los bolsillos de las familias que, con resignación, se aprietan el
cinturón intensificando el ahorro en la cesta de la compra.
En este momento es cuando debemos presentar a las marcas blancas, las cuales
parecen ajustarse a la perfección en este entorno. En la mayoría de los casos tras
las denominadas marcas blancas se encuentran en realidad famosas marcas,
consolidadas y de calidad.
Se trata de aquellos productos envasados bajo el nombre de una cadena de
distribución, generalmente híper o supermercado, con la que se venden
productos de distintos fabricantes.
La diferencia entre unos productos y otros no está sólo en el
envase –en los productos de marcas blancas aparece estampado el
sello del propio comercio–, sino que también se percibe en el precio(2).
Un precio que encuentra su principal aliado en el ahorro publicitario y de
promoción. Y es que las conocidas como marcas del distribuidor suponen
en muchos casos un ahorro de entre el 30 y 40% sobre las demás.
Tenemos ya por tanto una primera relación crisis-precio que a ojos del
consumidor hace la pareja ideal a la hora de tomar la decisión de compra.
Sin embargo sería injusto cerrar llegados a este punto la cadena de
aspectos que han llevado a las marcas blancas a alzarse con un gran
poder en nuestro mercado.
La calidad(3) de estos productos es un aspecto de una enorme
importancia e innegable. En muchos casos, el producto es idéntico al
comercializado por marcas líderes pero a un coste inferior por lo que no
es de extrañar que el interés por estos productos vaya in crescendo y
que hayan ido ganando terreno en la cesta de la compra.
A modo de concluir el interesante tema tratado en clase de las marcas
blancas, sus consumidores y su entorno tanto jurídico como social me
gustaría terminar resaltando los muchos prejuicios que existen alrededor de
estas marcas en una parte de nuestra sociedad. Unos prejuicios basados en un
miedo “al bajo precio” como posible causa de falta de controles de calidad u
otros.
En mi opinión dichas marcas son positivas para la competencia y los
consumidores sin suponer una discriminación de las marcas de los
fabricantes.
En cualquier caso se ha comprobado que la Comisión Nacional de la
Competencia (CNC) ha indicado que las condiciones de competencia
existentes son positivas y en ningún momento basadas en una competencia
desleal.
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