Había entonces en la iglesia que estaba
en Antioquía, profetas y maestros:
Bernabé, Simón el que se llamaba Níger,
Lucio de Cirene, Manaén el que se había
criado junto con Herodes el tetrarca, y
Saulo. Ministrando estos al Señor, y
ayunando, dijo el Espíritu Santo:
APARTADME a Bernabé y a Saulo para la
obra a que los he LLAMADO (Hechos
13.1-2).
Pablo, siervo de Jesucristo, LLAMADO a
ser apóstol, APARTADO para el evangelio
de Dios (Romanos 1.1).
EL APARTAMIENTO O LA SEPARACIÓN
al Ministerio es el momento en que
Dios reconoce públicamente el
llamamiento de un individuo,
derramando sobre este la unción
para llevar a cabo su propósito con él.
Es la oficialización del llamado ante
el Cuerpo de Cristo. Además,
establece la gran responsabilidad de
hablar la Palabra de Dios y ejercer su
autoridad.
El momento de la separación al ministerio es lo que
conocemos como ordenación. Este término se
deriva de dos cosas: mandato y orden. Es un
mandato de Dios, y establece un orden de
autoridad. La ordenación es parte del gobierno
eclesiástico establecido por Dios. Solo Dios ordena,
aunque usa instrumentos humanos para hacerlo.
Hay muchos ejemplos bíblicos de este momento de
ordenación.
Por ejemplo, en 1 Crónicas 9.22-33, David y Samuel
escogieron a doscientas doce personas y las
constituyeron (ordenaron) para servir en el oficio de
levitas, cumpliendo diferentes cargos según el
llamado de cada individuo.
Jesucristo también vio la necesidad de confirmar un
grupo de hombres que mostraron fidelidad. Los
ordenó para el ministerio de la predicación de la
Palabra, para echar fuera demonios y sanar a los
enfermos. Con esta ordenación, les delegó «la
autoridad o el derecho de actuar, habilidad,
privilegio, capacidad»,' de ministrar a las
necesidades del pueblo.
Después subió al monte, y llamó a sí
a los que Él quiso; y vinieron a Él. Y
estableció [ordenó] a doce, para que
estuviesen con Él, y para enviarlos a
predicar, y que tuviesen autoridad
para sanar enfermedades y para
echar fuera demonios
(Marcos 3.13-15).
Otro ejemplo se encuentra en Hechos
13.1-4. Ahí vemos cómo el Espíritu
Santo reveló la ordenación de Pablo y
Bernabé: Dijo el Espíritu Santo:
apartadme a Bernabé y a Saulo para
la obra a que los he llamado
(Hechos 13.2).
Capitulo 5
EL PRECIO DEL LIDERAZGO
NADIE DEBE ASPIRAR A UNA POSICIÓN de
liderazgo en la obra de Dios sin prepararse para
pagar el precio que ella exige.
El verdadero liderazgo demanda el todo de un
individuo, y mientras más grande sea el
llamamiento, más grande será el precio que hay
que pagar.
El poder y el precio Las palabras de Jesús a sus
discípulos respecto a la necesidad de estar
dispuestos a pagar el precio de la cruz eran parte
indispensable de la capacitación para la hora de
su separación al ministerio.
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre
vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en
Jerusalén en toda Judea, en Samaria, y hasta lo
último de la tierra
(Hechos 1.8, énfasis del autor).
Generalmente hemos puesto el énfasis de esta promesa en el poder,
mas la Escritura nos revela dos cosas: el poder para llevar a cabo la
Gran Comisión, y el precio que estamos llamados a pagar. Ese es el
precio: ser testigos.
La palabra testigos es traducción del vocablo griego martur, de
donde proviene la palabra castellana mártir, uno que testifica con su
muerte.
Esto no sugiere que todos debamos morir por el testimonio de Cristo.
Sin embargo, Pablo nos aclara la necesidad de morir diariamente a sí
mismo (1 Corintios 15.31),
El sacrificio personal
El sacrificio es parte del precio que se debe pagar. Hay una cruz en
el camino del liderazgo espiritual; el líder debe estar dispuesto ser
crucificado en ella. Evadir la cruz es perder el derecho al liderazgo.
Las demandas del cielo son absolutas. El grado en que debemos
permitir que la cruz de Cristo opere en nosotros será medido por el
fruto de la resurrección evidente en nuestras vidas. Estamos
dispuestos a pagar el precio? ¿Estamos dispuestos a ser esclavos de
todos? ¿Estamos dispuestos a llevar en nosotros las
marcas del Calvario?
La guerra del líder
Desde el momento en que uno se propone servir a Dios,
puede contar con problemas de toda índole. Las fuerzas del
mal comienzan su oposición al soldado de Cristo probando
su compromiso, su resistencia y su paciencia. El apóstol
Santiago (hermano del Señor Jesucristo, líder de la iglesia
en Jerusalén y uno de sus mártires reconocidos)
dice: «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de
vosotros» (Santiago 4.7).
La preparación del líder incluye lágrimas y pruebas.
Todo esto es parte del desarrollo espiritual que nos prepara para
enfrentar las presiones, decepciones, frustraciones, traiciones y
tentaciones. El liderazgo cristiano no es algo fascinante; es guerra
espiritual. Usted es parte del comando de un ejército que está en
batalla contra los ejércitos de las tinieblas para poseerlo que el
enemigo se ha robado. Usted está en guerra contra Satanás y el
mundo.
Por tanto, tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día
malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Efesios 6.13.
La Biblia Plenitud comenta respecto a este versículo: «Resistir,
resistencia. El verbo sugiere oposición vigorosa, resistencia
valiente, colocarse frente a frente contra un adversario,
mantenerse uno en su terreno. Con la autoridad y las armas
espirituales que nos son concedidas, podemos resistir a las
fuerzas del mal».' Así es la batalla del líder cristiano.
El propósito ele las pruebas
Los apóstoles nos enseñan algunas lecciones respecto a las pruebas en la
vida del líder que se entrega ¿ servir a Cristo.
• Pablo dice: «La persecución es inevitable para todos aquellos que se
comprometen a vivir la verdadera vida cristiana 2 Timoteo 3.12,
• Pedro afirma: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha
sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por
cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también
en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría» l Pedro 4.12-13).
• Santiago declara: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os
halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce
paciencia» (Santiago 1.2-3).
Las siguientes son algunas de las cosas que un líder enfrenta:
 Soledad
 Fatiga
 Critica
 Rechazo
 Persecución
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes.
Efesios 6.12)
Cap. 6
LAS BATALLAS DEL LÍDER
Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida
eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho
la buena profesión delante de muchos testigos
1 Timoteo 6.12.
Porque no tenemos lucha contra Sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes.
Efesios 6.12.
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he
guardado la fe.
2 Timoteo 4.7.
ENLA VIDA DE TODO CRISTIANO se presentan
batallas que debe pelear a diario. Sin embargo,
cuando el cristiano es un siervo de Dios llamado
al ministerio, las batallas son aún más intensas
porque sus resultados afectan más al Reino de
Dios.
Todo líder está en posición sensible a los
ataques del maligno por su prominencia y su
visibilidad.
Cuando una persona tiene un llamamiento de
Dios, el enemigo trata de impedir que este se
realice. Podemos ver en las Sagradas Escrituras,
de Génesis a Apocalipsis, que Satanás mete su
nariz en todo para impedir la voluntad de Dios y
hacer tropezar a los lideres que Él levanta.
La lucha contra el pecado es constante,
y Satanás la utiliza para acabar con
muchos ministerios.
particularmente si el liderazgo
cristiano, hicieran lo que enseña la
Palabra:
Si confesamos nuestros pecados, El es
fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1 Juan 1.9.
Es maravilloso saber que Dios puede
restaurar los ministerios. La Escritura
dice que los dones y el llamamiento de
Dios son irrevocables Romanos 11.29.
Las
batallas
personales,
emocionales,
ministeriales,
económicas, etc.. de un líder,
son parte de su preparación y
de su llamamiento. La manera
en que reaccionemos a estos
ataques
es
de
suma
importancia. Somos llamados
a pelear. Satanás nos declaró
la guerra y querámoslo o no,
seremos
victimas o vencedores.
Descargar

CLASE2