DINAMICOS EN CRISTO
I. CREÍAN EN EL CRISTO
RESUCITADO
II. CREÍAN UNOS EN OTROS
1:12
Entonces
volvieron
a
Jerusalén desde el monte que se
llama del Olivar, el cual está
cerca de Jerusalén, camino de
un día de reposo.
1:13 Y entrados, subieron al
aposento alto, donde moraban
Pedro y Jacobo, Juan, Andrés,
Felipe,
Tomás,
Bartolomé,
Mateo, Jacobo hijo de Alfeo,
Simón el Zelote y Judas hermano
de Jacobo.
1:14 Todos éstos perseveraban
unánimes en oración y ruego,
con las mujeres, y con María la
madre de Jesús, y con sus
hermanos.
Obedecieron
al
mandamiento de Señor y
volvieron a Jerusalén “con
gran gozo”.
Lucas 24:52
Ellos,
después
de
haberle
adorado, volvieron a Jerusalén
con gran gozo;
Había hombres y mujeres,
Apóstoles y personas ordinarias
e incluso miembros de la familia
terrenal de nuestro Señor.
Mateo 13:55
¿No es éste el hijo del
carpintero? ¿No se llama su
madre María, y sus hermanos,
Jacobo, José, Simón y Judas?
Marcos 6:3
¿No es éste el carpintero, hijo de
María, hermano de Jacobo, de
José, de Judas y de Simón? ¿No
están también aquí con nosotros
sus
hermanas?
Y
se
escandalizaban de él.
Juan 7:5
Porque ni aún sus hermanos
creían en Él.
Hechos 1:14
Todos
éstos
perseveraban
unánimes en oración y ruego,
con las mujeres, y con María la
madre de Jesús, y con sus
hermanos.
El centro y la razón de su
comunión
era
el
cristo
resucitado, y todos le adoraban
y magnificaban.
• Los miembros de la familia del
Señor
podrían
haber
reclamado
reconocimiento
especial.
• Se podría haber criticado a
Pedro por su cobardía al
negar al Señor.
Pedro tal vez podría haber
acusado a Juan porque fue el
quien lo llevo a la casa del sumo
sacerdote.
Juan 18:15-17
Y seguían a Jesús Simón Pedro y
otro discípulo. Y este discípulo
era
conocido
del
sumo
sacerdote, y entró con Jesús al
patio del sumo sacerdote;
18:16 mas Pedro estaba fuera, a
la puerta. Salió, pues, el
discípulo que era conocido del
sumo sacerdote, y habló a la
portera, e hizo entrar a Pedro.
18:17 Entonces la criada portera
dijo a Pedro: ¿No eres tú
también de los discípulos de
este hombre? Dijo él: No lo soy.
• Juan
podría
haberles
recordado que finalmente fue
el único al pie de la Cruz y
que además el Señor le
encargo a su madre.
La palabra clave es:
“unánimes”
Había
entre
ellos
una
maravillosa unidad en Cristo.
No basta que los cristianos
tengan fe en el Señor,
también debemos tenernos fe
los unos para con los otros.
A estos 120 el Señor les dio la
responsabilidad
de
dar
testimonio a un mundo
perdido y entendieron que no
podían hacerlo solos por si
mismos.
No era tiempo de preguntar
quien era el mayor o el mejor,
o quien cometió el peor
pecado.
Era tiempo de orar juntos
y estar unidos al Señor
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