Edgar Allan Poe
El Escarabajo de Oro
I
¡Hola, hola! ¡Este mozo es un
danzante loco!
Le ha picado la tarántula.
(Todo al revés.)
Capítulo I
Hace muchos años trabé amistad íntima con un míster William Legrand.
En otro tiempo había sido rico; pero una serie de infortunios le habían
dejado en la miseria. Para evitar la humillación consiguiente a sus
desastres, abandonó Nueva Orleáns y fijó su residencia en la isla de
Sullivan, cerca de Charleston, en Carolina del Sur.
Esta isla es una de las más singulares. Se compone únicamente de arena
de mar, y tiene, poco más o menos, tres millas de largo. Una de sus
diversiones era vagar por la playa, en todas estas excursiones iba, por
lo general, acompañado de un negro sirviente, llamado Júpiter. Hacia
mediados de octubre de 18..., hubo un día de frío notable. Subí por el
camino entre la maleza hacia la cabaña de mi amigo, no había nadie
pero espere mientras me calentaba con el fuego encendido dentro.
Al llegar Legrand me platicó que había encontrado un bivalvo
desconocido que formaba un nuevo género, y, más aún, había cazado y
cogido un escarabajo que creía totalmente nuevo, pero respecto al
cual deseaba conocer mi opinión a la mañana siguiente, creían que era
de oro, realizó un dibujo que simulaba una calavera, Lengard me dijo
que me lo enseñaría la mañana siguiente pero no regresé.
Había encontrado un bivalvo desconocido que formaba un nuevo género, y,
más aún, había cazado y cogido un escarabajo que creía totalmente nuevo,
pero respecto al cual deseaba conocer mi opinión a la mañana siguiente,
creían que era de oro, realizó un dibujo que simulaba una calavera, Lengard
me dijo que me lo enseñaría la mañana siguiente pero no regresé.
Un mes o cosa así después de esto (y durante ese lapso de tiempo no volví a
ver a Legrand), recibí la visita, en Charleston, de su criado Júpiter, —¡Vaya!
A decir verdad, massa, no está tan bien como debiera, le ha enviado una
nota donde pide que valla.
Acudí y me confirmo que el escarabajo era de oro, y éste era el indicio de su
fortuna al mismo tiempo me pedía que lo acompañara a una excursión,
acepte.
Caminamos alrededor de dos horas, por paisajes grises, tristes, llegamos por
fin a una especie de meseta cerca de la cumbre de una colina casi
inaccesible, cubierta de espesa arboleda desde la base a la cima, y sembrada
de enormes bloques de piedra que parecían esparcidos en mezcolanza sobre
el suelo, y muchos de los cuales se hubieran precipitado a los valles
inferiores sin la contención de los árboles en que se apoyaban. Profundos
barrancos, que se abrían en varias direcciones, daban un aspecto de
solemnidad más lúgubre al paisaje.
Le pidió a Júpiter que trepara a un enorme tulipero que se alzaba, pero debía
llevar consigo al escarabajo, Jup temeroso, aceptó y tomo al escarabajo con
una cuerda manteniéndolo lo más alejad posible de él.
Capítulo II
El tulipero era maduro, la corteza se vuelve rugosa y desigual,
mientras pequeños rudimentos de ramas aparecen en gran número
sobre el tronco. Por eso la dificultad de la ascensión, Júpiter subió
hasta donde Legrand le indicó, trepó hasta el final de una rama
podrida junto con el escarabajo, ahí encontró una calavera, Legran
le dijo que por el ojo izquierdo hiciera pasar al escarabajo con la
cuerda pero sin soltarlo, Jup se equivocó y lo hizo con el ojo
derecho, comenzaron a cavar y decepcionados caminaron de
regreso, pero Legran estaba seguro de que Jup se había equivocado
y así fue, regresaron, y al cavar encontraron una masa de osamentas
humanas, formando dos esqueletos íntegros,
mezclados con varios botones de metal y con algo que nos pareció ser
lana podrida y polvorienta, después de esto, al seguir cavando
encontraron un gran cofre que haciendo brotar de el un montón
confuso de oro y de joyas destellos y brillos que cegaban del todo
nuestros ojos. La carga era muy pesada, así que dieron dos vueltas
para poder llevar todo a la cabaña.
Capítulo III
Estábamos completamente destrozados, pero la intensa excitación de aquel momento
nos impidió todo reposo.
El tesoro contenía una fortuna que superaba lo que habían supuesto: monedas, joyas,
diamantes, piedras, monturas, adornos de oro macizo, incensarios, ponchera,
empuñaduras de espadas, relojes y muchos objeots más que no puedo recordar.
Después de eso Legrand comenzó a recordar el día en que encontró al escarabajo y el
dibujo en el pergamino que simulaba una calavera, tal pergamino lo había encontró
en donde mismo que al animal, cerca de las ruinas de un barco. Ese día que el
escarabajo le picó a Legrand, salto hacia Júpiter y este lo envolvió con dicho
pergamino, el cual después de enseñarle el escarabajo al comandante G****, Legran
se hecho a la bolsa, después de eso, al estar sentados sobre el fuego, Legrand me
dibujó al escarabajo en ese material, pero él supone, que la acción del fuego hizo que
los bordes de la calavera se hicieran visibles, porque hay reacciones químicas que
tienen este efecto, entonces la aparición de tal figura le hizo pensar que tenía relación
con el barco, específicamente con piratas que escondían tesoros y los marcaban con
las calaveras.
Dicho dibujo tenía a la orilla una especie de cabritillo, que sería el sello de los piratas.
Sus suposiciones se hicieron más fuertes al recordar las historias del pirata Kidd, del
cual se decía que había dejado tesoros por la costa, para descifrar el camino hacia el
tesoro, expuso nuevamente el pergamino lavado al fuego, y aparecieron una serie de
caracteres entre la calavera y la figura del cabritillo.
El descifró el criptograma, estaba escrito en inglés.
Capítulo IV
Legrand fue asignándole a cada carácter a una letra mediante se daba
la posibilidad, si faltaban letras después iría completándolas,
descifrado el códice, busco las características que le decía, encontró
una piedra muy alta, y retomando varios versos, encontró un árbol,
que tenía en una de sus ramas el cráneo que se mencionaba, fue así
como encontró el lugar donde estaba guardado el tesoro.
Sí, lo comprendo; y ahora no hay más que un punto que me
desconcierta. ¿Qué vamos a decir de los esqueletos encontrados en
el hoyo? Aparece claro que Kidd (si fue verdaderamente Kidd quien
escondió el tesoro, lo cual no dudo), aparece claro que él debió de
hacerse ayudar en su trabajo. Pero, una vez terminado, éste pudo
juzgar conveniente suprimir a todos los que compartían su secreto.
Acaso un par de azadonazos fueron suficientes, mientras sus
ayudantes estaban ocupados en el hoyo; acaso necesitó una docena.
¿Quién nos lo dirá?
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El escarabajo de oro sintetizado