Laura Melisa Diosa Oliveros
Laura Campuzano Alvarez
10°B
Erase una vez, vivían cerca del
desierto todos los animales,
como una familia, aunque en
ocasiones existían entre ellos
algunas diferencias. Sin embargo,
la vida en el desierto era feliz,
todos los animales eran alegres y
amigables.
Entre todos los animales vivían
también el rinoceronte, que
siendo parte de toda la familia de
animales era un poco soberbio,
pues no le gustaba compartir
tiempo con los demás, y además
siempre se creía el mejor.
Una tarde el rinoceronte decidió ir un rato con los demás animales, y en el
camino se encontró con el amigo el canguro, que andaba por allí tomando un
poco de aire; este le saludo muy amablemente, y comenzaron a hablar, pero el
rinoceronte de una forma muy grosera le dijo:
-Yo siempre seré el animal más poderoso de este lugar, pues soy el más
grande; soy incluso mucho más grande que tú.
-Pero que seas más grande no te convierte en el más poderoso. – Respondió el
canguro.
-Si, soy y siempre seré el más poderoso. – Dijo marchándose.
El canguro tras haber tenido esa
conversación con el rinoceronte quedo
muy triste, pues sabía que esa soberbia
del rinoceronte no lo llevaría a ningún
lado bueno. Así que quiso darle una
lección, y para eso llamo a su amiga la
jirafa, para que le demostrara que él no
era el animal más grande del lugar, por
tanto no era el más poderoso.
Después de un tiempo de lo ocurrido, el
rinoceronte volvió a salir a caminar, por lo
cual el canguro tomo como la mayor
oportunidad y fue de inmediato a llamar
a la jirafa.
Al llegar la jirafa, fue directamente donde
el rinoceronte, con su amigo el canguro a
su lado. Y la jirafa lo saludo diciéndole:
-Hola rinoceronte, ¿tu le decías a mi
amigo el canguro que tu eres el animal
más grande de aquí?.
El rinoceronte al ver a la jirafa, parada
frente a él no supo que decir, y se quedo
atónito ante su enorme cuerpo. Y
entonces el canguro le dijo:
-Ves que tu no eres el animal más grande
de este lugar, y por eso no eres el más
poderoso, porque el poder o la grandeza
no se miden por lo físico.
Y el rinoceronte sin saber que decir, de
manera arrepentida y avergonzada se
marcho.
Al día siguiente el rinoceronte salió con el
propósito de hablar con el canguro. Al
encontrarlo le dijo:
-Amigo canguro, quería hablar contigo, para
pedirte disculpas por haber tenido tanta
soberbia ante ti, y más sabiendo que tu
llegas a tener más habilidades que yo. No
debí de ser tan grosero.
A lo que el canguro respondió muy
amablemente:
-Tranquilo, yo comprendo que a veces
debemos de tener una lección en la vida
para aprender algunas circunstancias de
ella. No te preocupes que todos algunas
veces nos equivocamos.
FIN.
Moraleja: Que el poder y/o la grandeza nunca dependerán de los
aspectos físicos, pues la verdadera grandeza este en el espíritu,
en el alma. Además de que siempre debemos de ser y actuar
con humildad.
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