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Juan 8, 41ss.
Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Si
Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí,
porque yo he salido y vengo de Dios; no he
venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado.
Juan 8, 41ss.
¿Por qué no reconocéis mi
lenguaje? ¿Porque no
podéis
escuchar
mi
Palabra.? Vosotros sois de
vuestro padre el diablo y
queréis cumplir los deseos
de vuestro padre.
Juan 8, 41ss.
Este era homicida desde el
principio, y no se mantuvo en la
verdad, porque no hay verdad en
él; cuando dice la mentira, dice
lo que le sale de dentro, porque
es mentiroso y padre de la
mentira.
Juan 8, 45ss.
Pero a Mí, como os digo la
verdad, no
me creéis.
¿Quién de vosotros puede
probar que soy pecador? Si
digo la verdad, ¿por qué no
me creéis?
Juan 8, 45ss.
El que es de Dios, escucha
las palabras de Dios;
vosotros no las escucháis,
porque no sois de Dios.
Juan 8, 45ss.
Vosotros haced las obras de
vuestro padre. Si Dios fuera
vuestro padre me amaríais a
Mí, porque Yo he salido y
vengo de Dios, No he venido
por mi cuenta sino que Él me
ha enviado.
Juan 8, 45ss.
¿Por qué no reconocéis mi
lenguaje , por qué no podéis
escuchar mi palabra?
Juan 8, 45ss.
Vosotros sois de vuestro
padre, el diablo, y queréis
cumplir los deseos de vuestro
padre.
Juan 8, 45ss.
Este era homicida desde el
principio, y no se mantuvo en
la verdad, porque no hay
verdad en él; cuando dice la
mentira, dice lo que le sale de
dentro, porque es mentiroso y
padre de la mentira.
Juan 8, 45ss.
El que es de Dios, escucha
las palabras de Dios;
vosotros no las escucháis,
porque no sois de Dios.
Juan 8, 49ss.
Yo no tengo un demonio; sino
que honro a mi Padre, y
vosotros me deshonráis a mí.
Pero yo no busco mi gloria;
ya hay quien la busca y juzga.
Juan 8, 49ss.
En verdad,
en verdad os digo:
si alguno guarda
mi Palabra,
no verá la muerte jamás.
Juan 8, 54ss.
Si Yo me glorificara a Mí mismo, mi gloria no
valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de
quien vosotros decís: «Él es nuestro Dios», y sin
embargo no le conocéis, Yo sí que le conozco,
Juan 8, 54ss.
Y si dijera
que no le conozco,
sería un mentiroso
como vosotros.
Pero yo le conozco,
y guardo su Palabra.
Juan 8, 54ss.
Vuestro padre lo vio y se alegró.
Juan 8, 57
En verdad, en verdad os digo:
antes de que Abraham existiera,
Yo Soy.
Juan
9, 2ss.
Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten
en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las
obras del que me ha enviado mientras es de día;
llega la noche, cuando nadie puede trabajar.
Juan
9, 2ss.
Mientras estoy en el mundo,
soy luz del mundo.
Juan 9, 6ss.
Vete, lávate en la piscina de Siloé.
Juan 9, 35ss.
¿Tú crees en el Hijo del hombre?
Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.
Juan 9, 39ss.
Para un juicio he venido a
este mundo: para que los
que no ven, vean; y los que
ven, se vuelvan ciegos.
Si fuerais ciegos, no
tendríais pecado; pero,
como
decís:
"Vemos"
vuestro pecado permanece.
Juan 10, 1ss.
En verdad, en verdad os digo: el que no
entra por la puerta en el redil de las
ovejas, sino que escala por otro lado,
ése es un ladrón y un salteador.
Juan 10, 1ss.
Pero el que entra por la puerta
es pastor de las ovejas.
Juan 10, 3ss.
A éste le abre el portero, y las ovejas
escuchan su voz; y a sus ovejas las llama
una por una y las saca fuera.
Juan 19, 3ss.
Cuando ha sacado todas las suyas, va
delante de ellas, y las ovejas le siguen,
porque conocen su voz.
Juan 19, 3ss.
Pero no seguirán a un extraño, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de
los extraños.
Juan
10, 7ss.
En verdad, en verdad os digo: Yo soy la puerta
de las ovejas. Todos los que han venido delante
de mí son ladrones y salteadores; pero las
ovejas no les escucharon.
Juan
10, 7ss.
Yo soy la puerta; si uno entra por Mí, estará a
salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El
ladrón no viene sino a robar, matar y destruir.
Juan
10, 7ss.
Yo he venido para que tengan vida
y la tengan en abundancia.
Juan 10, 11ss.
Yo soy el buen pastor. El buen pastor
da su vida por las ovejas. Pero el
asalariado, que no es pastor, a quien
no pertenecen las ovejas, ve venir al
lobo, abandona las ovejas y huye,
Juan 10, 11ss.
Yo soy el buen pastor; y conozco mis
ovejas y las mías me conocen a Mí,
como me conoce el Padre y Yo conozco
a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.
Juan 10, 11ss.
Y el lobo hace presa en ellas y las
dispersa, porque es asalariado y no le
importan nada las ovejas.
Juan 10, 16ss.
También tengo otras ovejas, que no son
de este redil; también a ésas las tengo que
conducir y escucharán mi voz; y habrá un
solo rebaño, un solo pastor.”
Juan 10, 17ss.
Por eso me ama el Padre, porque
doy mi vida, para recobrarla de
nuevo. Nadie me la quita; yo la
doy voluntariamente.
Juan 10, 17ss.
Tengo poder para darla y poder para
recobrarla de nuevo; esa es la orden que
he recibido de mi Padre.
Juan 10, 25ss.
Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras
que hago en nombre de mi Padre son las que
dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis
porque no sois de mis ovejas.
Juan 10, 25ss.
Mis ovejas escuchan mi voz;
Yo las conozco y ellas mi siguen.
Juan
10, 26ss.
Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y
nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que
me las ha dado, es más grande que todos, y nadie
puede arrebatar nada de la mano del Padre.
Juan
10, 26ss.
Yo y el Padre somos uno.
Juan
10, 31ss.
Muchas obras buenas que vienen del Padre os
he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis
apedrearme?
Juan 10, 34ss.
¿No está escrito en vuestra Ley: «Yo
he dicho: dioses sois?» Si llama
dioses a aquellos a quienes se
dirigió la Palabra de Dios «y no
puede fallar la Escritura»
Juan 10, 34ss.
A aquel a quien el Padre ha
santificado y enviado al mundo,
¿cómo le decís que blasfema
por haber dicho: «Yo soy Hijo
de Dios»
Juan 10, 37ss.
“Si no hago las obras de mi Padre,
no me creáis; pero si las hago,
aunque a Mí no me creáis, creed por
las obras, y así sabréis y conoceréis
que el Padre está en Mí y Yo en el
Padre.
Juan 11, 3ss.
Esta enfermedad no es de muerte, es para la
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea
glorificado por ella.
Juan 11, 6ss.
Volvamos de nuevo a Judea.
Juan 11. 9ss.
¿No son doce las horas del
día? Si uno anda de día, no
tropieza, porque ve la luz
de este mundo; pero si uno
anda de noche, tropieza,
porque no está la luz en él.
Juan 11, 11ss.
Nuestro amigo Lázaro
duerme; pero voy a
despertarle.
Lázaro ha muerto, y me
alegro por vosotros de no
haber estado allí, para
que creáis. Pero vayamos
donde él.
Juan 11, 21ss,
“
Tu hermano resucitará.
Juan 11, 24ss.
Yo soy la resurrección.
El que cree en Mí,
aunque muera, vivirá;
y todo el que vive
y cree en Mí,
no morirá jamás.
¿Crees esto?
Juan 11, 32ss.
¿Dónde lo habéis puesto?
Juan 11, 39ss.
¿No te he dicho que, si crees,
verás la gloria de Dios?
Juan 11, 41ss.
Padre, te doy gracias por haberme escuchado.
Ya sabía Yo que Tú siempre me escuchas; pero
lo he dicho por estos que me rodean, para que
crean que Tú me has enviado.
Juan 11, 43ss.
¡Lázaro, sal fuera!
Desatadlo y dejadle andar.
Juan 12, 7ss.
Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura.
Porque pobres siempre tendréis con vosotros;
pero a Mí no siempre me tendréis.
Juan 12, 23ss.
Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de
hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano
de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo;
pero si muere, da mucho fruto.
Juan 12, 23ss.
El que ama su vida, la pierde;
y el que odia su vida en este
mundo, la guardará para una
vida eterna.
Juan 12. 26ss.
Si alguno me sirve, que me siga, y
donde Yo esté, allí estará
también mi servidor. Si alguno
me sirve, el Padre le honrará.
Ahora mi alma está turbada.
Juan 12. 26ss.
Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame
de esta hora! Pero ¡si he llegado a
esta hora para esto!”
Juan 12, 28ss.
Padre, glorifica tu Nombre. Le he glorificado y de
nuevo le glorificaré. No ha venido esta voz por Mí,
sino por vosotros.
Juan 12, 31ss.
Ahora es el juicio de este mundo; ahora el
Príncipe de este mundo será echado fuera. Y Yo
cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos
hacia Mí.
Juan 12, 35ss.
Todavía, por un poco de tiempo, está la luz entre
vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para
que no os sorprendan las tinieblas.
Juan 12, 44ss.
El que cree en Mí, no cree en Mí, sino
en Aquel que me ha enviado; y el que
me ve a Mí, ve a Aquel que me ha
enviado.
Juan 12, 44ss.
Yo, la luz, he venido al mundo para
que todo el que crea en Mí no siga en
las tinieblas.
Juan 12, 47ss.
Si alguno oye mis palabras y no
las guarda, Yo no le juzgo, porque
no he venido para juzgar al
mundo, sino para salvar al
mundo. El que me rechaza y no
recibe mis palabras, ya tiene
quien le juzgue.
Juan 12, 47ss.
La Palabra que Yo he hablado, ésa le
juzgará el último día; porque Yo no he
hablado por mi cuenta, sino que el
Padre que me ha enviado me ha
mandado lo que tengo que decir y
hablar.
Juan 12, 47ss.
Y yo sé que su mandato
es vida eterna. Por eso, lo
que yo hablo lo hablo
como el Padre me lo ha
dicho a Mí.
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